Historia de un fracaso.


Por Arthur González.

Tal parece que los ideólogos que llevan a cabo la política contra la Revolución cubana, son tarados y no estudian los fracasos de sus antecesores, pues repiten las mismas historias que jamás han tenido éxito, pero si grandes pérdidas de cientos de millones de dólares mal gastados.

Esta es la verdadera juventud cubana que apoya a su Revolución.

Para aparentar que trabajan en los objetivos de lograr que la juventud cubana se incorpore a las actividades contrarrevolucionarias, ahora andan divulgando, en los sitios fabricados para tales fines, que existe en la Isla una llamada “Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana”, la que no se conoce ni tiene respaldo alguno entre los jóvenes cubanos, estudiantes universitarios o de otros niveles de la educación.

La tal “Mesa” fantasma, financiada por los yanquis, asegura haber lanzado dos concursos para los jóvenes, bajo los títulos: “Ensayar Cuba Futura” e “Iniciativas De Bien Común”, con las que sueñan conformar la creatividad y la coherencia entre el presente y el futuro de cada joven, para que sea una regla general, que:

“Les posibilite su desarrollo y sean capaces de analizar su realidad, sopesarla, y pensar en que es posible un futuro mejor que el que se proyecta ahora con tanta represión, y por supuesto, que ese futuro sea dentro de Cuba”.

Según los que organizan tal maniobra, en el 2015 premiaron dos concursos, uno de fotografía y otro de ensayo, y el atractivo fue la entrega de una laptop, por supuesto enviada desde Miami.

Ahora que Cuba instala nuevas capacidades para acceder a Internet, los ideólogos yanquis tienen el viejo anhelo de llegar a los teléfonos móviles de los jóvenes para tratar de captarlos, algo difícil porque los cubanos conocen bien la historia de las relaciones entre el Norte revuelto y brutal y la pequeña isla del Mar Caribe, la que pasa por la explosión del acorazado Maine, como pretexto para ocupar la Isla en 1898, la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, los hechos terroristas, la guerra económica, comercial y financiera, la biológica, y los cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, entre muchos otros hechos.

Los esfuerzos de la CIA por penetrar a la juventud cubana se iniciaron en 1960 y jamás pudieron conformar una oposición juvenil a la Revolución, ni siquiera cuando la desaparición del llamado campo socialista europeo, que precedió a la desintegración de la URSS.

Por primera vez en 2009, Estados Unidos diseñó un programa de becas para fabricar líderes juveniles, que pudieran actuar en los barrios cubano. Dichas becas eran para cursos por tres y seis meses en centros educacionales yanquis, con un estipendio de miles de dólares mensuales, pero solo para muchachos entre 16 y 18 años de edad. Todo fue un fiasco.

Siguieron con otro programa en el 2015, utilizando la organización World Learning Inc., con sede en Washington, la cual abrió la convocatoria de un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, durante cuatro semanas en Estados Unidos. Este fue denunciado por los mismos participantes y tampoco obtuvieron resultados.

En 2017 a pesar de los fiascos, siguieron con la misma idea fija, anunciando una nueva convocatoria para diez becas, esa vez ejecutada por la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”. Ningún resultado alcanzaron.

Como perros hueveros que insisten, aunque le quemen el hocico, apoyados por Rosa María Paya Acevedo, apadrinada por el senador Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, pretendieron organizar un engendro denominado Cuba Decide, el cual fue a parar al mismo basurero que sus precursores, en un intento por utilizar el ciclo de conferencias para los jóvenes que se iniciaban en el trabajo privado en Cuba.

Para eso, contaron con el apoyo de la Iglesia Católica y el Centro Loyola, de esa institución religiosa.

Esa preparación metodológica se ejecutó bajo el programa denominado Cubaemprende, dentro de los locales de la casa sacerdotal adjunta a la iglesia San Juan de Letrán y del Sagrado Corazón de Jesús, esta última dirigida por la Orden de los Jesuitas.

Nada les ha dado resultado con los muchachos cubanos, quienes ante las limitaciones materiales que impone la guerra económica y con los altos conocimientos adquiridos gratuitamente en Cuba, viajan al exterior en busca de mejores oportunidades económicas, pero sin tomar posiciones políticas a favor de los yanquis.

Todo es más de lo mismo, incluso la forma en que los organizadores se embolsan los miles de dólares que les envía Estados Unidos, con el sueño de repetir en Cuba lo ejecutado en Polonia. No por gusto enviaron a varios de sus asalariados a recibir consejos de Lech Walesa, pero perdieron tiempo y dinero porque la juventud cubana se mantiene apoyando su proyecto social que, no exento de errores, es mucho más humano que el que ofrece el capitalismo despiadado.

Un vivo ejemplo son los miles de latinoamericanos que han recorrido miles de kilómetros por Centroamérica, huyendo de la miseria, el hambre, desempleo, enfermedades y las violaciones de los derechos humanos en sus países, donde solo impera el sistema capitalista impuesto por los yanquis.

A esos traidores que por cuatro dólares se prestan a cumplir las órdenes dictadas desde Washington, debería tener presente a José Martí cuando expresó:

“Hacen mal los jóvenes que se entretienen en morder con dientes envenenados el virgen seno de la patria”.

 

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Luis Almagro, el agente secreto de la CIA.


Por Arthur González.

Quienes gustan de la literatura policiaca y de obras escritas por ex oficiales de la CIA y del Mossad, pueden llegar rápidamente a la conclusión de que Luis Leonardo Almagro Lemes, actual secretario general de la OEA, es en realidad un agente secreto reclutado y dirigido por la CIA desde hace varias décadas, contra países e intereses de su prioridad.

Nacido en 1ro de junio de 1963, en Cerro Chato, departamento de Paysandú, zona rural de la República del Uruguay, Almagro demostró desde joven sus ambiciones por alcanzar niveles económicos y políticos que le permitieran una vida llena de comodidades, de ahí su ahínco por prepararse para algún día dar el anhelado salto.

Con su meta muy presente, se graduó de abogado en 1987, lo que le permitió entrar en el mundo de la diplomacia a través de un curso de formación en el Instituto Artigas del Servicio Exterior (IASE).

Quizás sin pretenderlo, fue focalizado por la estación local de la CIA en Montevideo, donde posiblemente lo caracterizaron e iniciaron un trabajo paulatino de reclutamiento.

Ese paso trascendental en su vida, le permitió iniciar sus sueños de dinero y poder, pues evidentemente la CIA apreció sus cualidades potenciales.

Todo hace pensar que, por interés de la CIA, Luis Almagro, fue designado en 1988 como representante del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la Comisión Nacional de Uruguay para la UNESCO, sin tener concluidos sus estudios diplomáticos.

En una carrera meteórica, que sin un sólido apoyo no es posible alcanzar, al siguiente año, 1989, es nombrado como Jefe del nuevo Comité de Cooperación Internacional de la Junta Nacional de Prevención del Tráfico Ilícito y Uso Abusivo de Drogas, organismo que tiene estrecha vinculación, tanto oficial como encubierta, con agencias norteamericanas, como la DEA, la que se sabe tiene serios conflictos con la CIA.

Inesperadamente en 1990 es cambiado de puesto de trabajo y retorna al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde obviamente por influencias de la CIA, es designado como diplomático en la República de Irán.

En Teherán, se celebraría en noviembre de 1991 la Conferencia Ministerial del Movimiento de los No Alineados, reunión de interés prioritario para Estados Unidos, a fin de sabotear la unidad de los países integrantes de ese poderoso movimiento que presidió Cuba durante 4 años.

Washington no tenía embajada en Irán desde 1979, cuando la misma fue asaltada por estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista, donde cincuenta y dos diplomáticos yanquis habían sido tomados como rehenes durante 444 días.

La pérdida del Sha Reza Pahlavi, hombre fuerte de la CIA, fue una de sus mayores derrotas, y no podían dejar pasar la oportunidad de introducir, por algo más de un lustro, a un confiable agente secreto en esa ciudad, el que tendría acceso a documentos e informaciones de la mencionada Cumbre Ministerial del MNOAL, del gobierno y los líderes iraníes.

Meses después lo promueven a 1er secretario y Encargado de Negocios de la embajada, ampliando sus posibilidades. Sigue leyendo

Centroamericanos, emigrantes de quinta categoría para EE.UU.


Por Arthur González.

Para el presidente de Estados Unidos, los emigrantes latinoamericanos que integran la caravana que pretende ingresar en ese país, son de quinta categoría, e incluso los ha calificado como “delincuentes” que pretenden invadirlo.

Ese mar de gente sencilla busca asilo en el supuesto paraíso terrenal, escapando de la miseria, el desempleo, la falta de asistencia médica, de una educación adecuada para sus hijos y la violencia que desborda la imaginación humana por las muertes, los desaparecidos y los cientos de fosas comunes, donde en cada uno de sus países de origen, bandas armadas lanzan a los asesinados.

Todos provienen de países donde impera el sistema capitalista, la “democracia” representativa, los llamados derechos civiles, la “libre expresión”, de prensa, de reunión y todos los considerados como verdaderos derechos humanos, por Estados Unidos y Europa.

Ninguno es cubano y precisamente por esa razón, en Estados Unidos son rechazados porque “no huyen” del comunismo, sino del capitalismo salvaje, como lo calificara el Santo Padre, Juan Pablo II.

Varias oleadas de emigrantes cubanos han arribado a las costas de Estados Unidos, de forma ilegal, desde el 1ro de enero de 1959, y todos fueron aceptados como “refugiados políticos”, incluidos los asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, ninguno fue devuelto a las autoridades cubanas, a pesar de las reclamaciones oficiales por los delitos comunes cometidos.

Otros que arribaron años después, mediante el robo de aeronaves y barcos, tampoco fueron devueltos ni sancionados por los órganos de justicia yanqui, aunque hubieran asesinado a personas inocentes para arrebatarles los medios de transporte; tampoco consideraron tales actos como delitos de piratería.

Contrario al primer Memorando de Entendimiento sobre el tema migratorio, firmado el 6 de noviembre de 1965 entre el gobierno de Estados Unidos y el de Cuba, a través de la embajada de Suiza, donde se acordó abrir un puente aéreo por el aeropuerto internacional de Varadero, para la salida de entre 3 mil y 4 mil cubanos al mes, el entonces presidente Lyndon B. Johnson, rubricaba el 2 de noviembre de 1966 la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, o “Ley de Ajuste Cubano”, mediante la cual son aceptados ipso facto en Estados Unidos, los cubanos que soliciten asilo, solo con decir las palabras mágicas: “huyo del comunismo”.

Las oleadas de emigrantes procedentes de Cuba han sido numerosas y estimuladas por los medios de propaganda creados para satanizar a la Revolución socialista.

Así se recuerda la ejecutada en 1965 por el puerto de Camarioca, muy cerca de la playa de Varadero; la del puerto del Mariel en 1980, después que programas radiales transmitidos desde Washington por la conocida Voz de las Américas, incitaban al pueblo a introducirse en embajadas de países extranjeros en La Habana.

Más tarde, en el año 1994, repitieron la misma estrategia con la ilusión de que la Revolución cubana seguiría igual suerte que los países de Europa del Este y la URSS, pero ante eso, la decisión del gobierno cubano fue permitir las salidas ilegales y Bill Clinton, presidente en esa fecha, tuvo que aceptar un nuevo acuerdo migratorio, e incluso ejecutó el primer reajuste de la Ley de Ajuste Cubano, implantando la conocida política de pies secos-pies mojados, con el fin de impedir que todos los emigrantes arribaran a Estados Unidos. Desde 1995, los capturados en el mar por los Guarda Costas yanquis, son devueltos a Cuba.

Las cifras oficiales de la masa migratoria cubana de 1994, afirman que llegaron a las costas yanquis en balsas rusticas 32 mil 36 cubanos. Todos recibieron la categoría migratoria de “refugiados políticos”

Insistiendo en sus deseos de provocar la caída del socialismo cubano, Estados Unidos fortalece la guerra económica, comercial y financiera, con el propósito de que el pueblo se canse ante las limitaciones materiales.

Por ese motivo y ante el rumor de que el presidente Barack Obama eliminaría la política de pies secos-pies mojados, desde el 1ro de octubre de 2014 al 30 de septiembre de 2015 se produjo el éxodo masivo más numeroso desde Cuba, cuando 43 mil 159 cubanos arribaron a Estados Unidos por los pasos fronterizos con México, según cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP).

Aquella masa de emigrantes salió de Cuba legalmente hacia países de Sur y Centroamérica, ante la negativa de Estados Unidos de otorgarles visas. Sin embargo, fueron admitidos inmediatamente al llegar a los puestos fronterizos, como parte de la propaganda fabricada de que “huyen del comunismo”.

La caravana de cubanos ocasionó serios problemas en los países que fueron cruzando, desde Ecuador hasta México, pero para Estados Unidos esa no era una invasión, ni envió al ejército para impedir su entrada como hacen ahora con los latinoamericanos.

Por supuesto, todos los cubanos tienen una elevada preparación académica, porque en su país comunista la educación es gratuita hasta la universidad y también gozan de excelente salud, debido a que el sistema comunista cubano les garantiza la vacunación gratuita contra 13 enfermedades, como es igualmente la atención médica basada en la prevención de enfermedades curables.

Esas diferencias hacen que Trump no acepte a los emigrantes centroamericanos y los considere “delincuentes e invasores”, sin tomar en cuenta que solo escapan del terror capitalista que impera en sus países de origen, del que los yanquis son totalmente responsables con su política neoliberal, aunque su mano de obra sea de ayuda a la economía de Norteamérica, porque realizan trabajos en la agricultura y los servicios, esos que los propios estadounidenses se niegan a ejecutar.

La posición asumida por Trump, trae a la mente las palabras de José Martí cuando señaló en 1896:

“Los Estados Unidos que está, hechos de inmigrantes, buscan ya activamente el modo de poner coto a la inmigración excesiva o perniciosa”.

 

Bloqueo contra Cuba, ver para creer.


Por Arthur González.

Para quienes aseguran que los problemas de la economía cubana no tienen vinculación con el criminal bloqueo que imponen los yanquis desde hace 60 años, deben leer las nuevas sanciones aplicadas recientemente por la actual administración del presidente Donald Trump, para convencerse que sí afecta y mucho.

No por gusto esa guerra económica, comercial y financiera la mantienen inamovible, a pesar de la condena de todas las naciones representadas en la ONU, haciendo caso omiso de los reclamos mundiales, pues el objetivo que persiguen los yanquis es lograr el desencanto y el desaliento del pueblo, a partir de las penurias causadas por esa política en más de medio siglo.

Para no dejar dudas de lo que trata de alcanzar Estados Unidos con esa cruel y despiadada política al más puro estilo nazi, el pasado 19 de noviembre de 2018, se conoció la multa impuesta por el gobierno de Trump al tercer banco más grande de Francia, el banco Société Générale S.A., ascendente a mil millones 340 mil dólares por sus relaciones con la banca de Cuba, demostrando que, como imperio mundial, le aplica medidas extraterritoriales a quienes no acaten sus órdenes.

Dicha sanción fue resultado de un proceso jurídico abierto por la parte estadounidense contra la entidad francesa, acusándola de violar las sanciones que Estados Unidos tiene establecidas.

Una parte de ese monto será cobrado por el Departamento de Estado. Además, el banco Société Générale S.A., tiene que pagarle 420 millones de dólares al Departamento de Servicios Financieros de Nueva York; 717 millones al Departamento de Justicia; 81,3 millones a la Reserva Federal; 163 millones a la Fiscalía Distrital de Manhattan y otros 54 millones al Departamento del Tesoro.

Como medida adicional impuesta por el tribunal yanqui, la Société Générale está obliga a despedir a todos los empleados que hubiesen estado involucrados en las operaciones, con el compromiso de no volverlos contratar jamás.

No satisfechos con esa felonía imperialista, Estados Unidos exige que se le muestren los programas implementados por la Société Générale, para impedir el restablecimiento de relaciones financieras con Cuba.

Aquellos que sueñan que, con cambios internos solamente, la economía cubana puede prosperar, ahora tienen la palabra de cómo hacer para pagar las compras que Cuba ejecuta, el pago de otras obligaciones y recibir el dinero por sus ventas.

Cualquier país del tercer mundo como Cuba, sin muchos recursos naturales y dependiente de su comercio exterior, hubiera claudicado ante la bota imperial de los yanquis, pero los cubanos, con su dignidad y moral, no renuncian al sistema que escogieron y resisten estoicamente cada nueva sanción de Estados Unidos, el que se enfurece aún más ante la valentía del pueblo de la mayor isla de las Antillas.

El presidente Barack Obama, es uno de los que más penalidades impuso a la banca internacional por sus relaciones contractuales con Cuba. Basta señalar que, del 2009 a enero de 2017, el monto acumulado por esas multas ascendió a la cifra de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares.

No satisfechos con eso, insisten en estrangular aún más la entrada de dinero fresco a Cuba, intentando cortar el turismo internacional y de aquellos estadounidenses que viajan con alguna de las licencias establecidas por el Departamento de Estado, pues desde 1961 tienen prohibido visitar la Isla como turistas.

Para ello fabricaron los “ataques acústicos” a sus diplomáticos en La Habana, y la historieta que saben puede atemorizar más a los viajeros: las falsas enfermedades que dicen padecer. Toda esa mentira premeditada es una sanción adicional a la guerra económica.

Además de esto, el Departamento de Estado publicó el 14 de noviembre 2018, otro extenso listado con 26 entidades y sub-entidades cubanas restringidas para los estadounidenses, que se suman a las publicadas el pasado año.

Las nuevas entidades y sub entidades prohibidas, son fundamentalmente hoteles ubicados en importantes sitios turísticos cubanos, como La Habana, Varadero y los cayos al norte de la provincia de Villa Clara.

Para mayor muestra de la psicosis que le causa la Revolución cubana a Washington, han incluido ridículamente algunas boutiques y centros comerciales, que, hasta para el menor entendido, es sabido que no pueden afectar en nada la seguridad nacional estadounidense y todo forma parte de esa política que pretende asfixiar al pueblo cubano, el más se afectado, algo que los yanquis conocen y aspiran a que algún día se lance a las calles para protestar de las escaseces que padecen.

Magos son los dirigentes de Cuba para sortear tantas sanciones y garantizar el sistema de salud gratuito, la educación, la cultura, el deporte, la industria biotecnológica y otras fábricas importantes para la vida de la nación, así como la agricultura, que también es atacada por plagas y enfermedades introducidas por la CIA para afectar sus producciones, y aun así garantiza la canasta básica que se le entrega a toda la población a precios subsidiados.

Sin esta guerra económica la situación cubana sería muy distinta a la de hoy, por eso especialistas del Foreign on Council Relations de Estados Unidos, aseguraron en 1999:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Esa es la razón por la cual el presidente Obama, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas, no hizo nada para desmontar el Bloqueo, aunque contaba con determinadas facultades para hacerlo más flexible.

No obstante, tanta guerra económica, Cuba sigue su camino no exento de dificultades, pero libre y soberana sin el amo yanqui que la ocupó militarmente en tres ocasiones antes del triunfo revolucionario de 1959, porque como dijera José Martí:

“Somos libres, porque no podemos ser esclavos”

“ Y una vez gozada la libertad no se puede vivir sin ella”

 

Bolsonaro, con el garrote y la zanahoria.


Por Arthur González.

El recién electo presidente de Brasil, capitán Jair Bolsonaro, para parecerse aún más a su ídolo Donald Trump, tomó en una mano el garrote y en el otra una zanahoria, como si el mundo no supiera el nefasto resultado de esa vieja política yanqui.

El garrote es para usarlo contra su propio pueblo, ese que se dejó arrastrar por las noticias tergiversadas y campañas sucias para elegirlo como jefe de estado. En breve empezarán a comprender el grave error cometido, como lo hacen hoy los argentinos con el suyo.

La primera medida con el garrote es la línea política contra los médicos cubanos del programa de la OPS “Mais Médicos”, y en alianza con el senador yanqui Marco Rubio, miembro activo de la mafia terrorista anticubana, pretendió presionar al gobierno de Cuba con exigencias inaceptables que lesionan la dignidad de los cubanos.

Ante su anuncio, el Ministerio de Salud de Cuba tomó la decorosa decisión de dar por terminada la tarea de dicha misión, retirando de inmediato al personal de la Salud, algo que afectará a la población más pobre de Brasil, sobre todo en las zonas selváticas y alejadas de las grandes ciudades, a donde los médicos brasileños se niegan a prestar sus servicios.

Para eso le servirá el garrote, para dejar sin asistencia a millones de personas, algo que no le preocupa.

A la vez la zanahoria es para engatusar a los médicos cubanos, ofreciéndoles “asilo” con la intensión de afectar a Cuba con el robo de sus profesionales, pero ojo, es un engaño lo que propone pues aquellos que acepten no regresar a su patria, no podrán seguir trabajando como médicos, al no reconocérsele su título cubano y tendrán que pagar más de mil usd para acceder a dos exámenes en idioma portugués, uno teórico y otro práctico.

Mientras no aprueben, tendrán que buscar otros trabajos, pagar alquiler y alimentación, por tanto, no es cosa de coser y cantar.

Muchos médicos cubanos escuchando cantos de sirenas bajo el programa del Parole, creado por el Departamento de Estado para robarse a los cubanos que cumplen misión en el exterior, jamás han podido revalidar su título de médico y menos el de especialista, aunque tengan muchos años de experiencia y sus diplomas que los acreditan.

Solo pocos logran el sueño de ejercer fuera de Cuba, mientras los más tuvieron que cursar especialidades como enfermería o laboratoristas, e incluso hasta trabajar en servicios gastronómicos y otros similares para sostenerse.

Según declaraciones del capitán Bolsonaro: “Es inhumano dejar esos profesionales alejados de sus familiares. Muchas mujeres están aquí mientras que sus hijos menores no pueden salir de Cuba”.

Pura demagogia, pues ahora es él quien le propone a los que se nieguen a regresar a su tierra, que dejen atrás a su familia, porque para podérsele llevar tendrán que cubrir altos gastos en boletos de avión, rentar una vivienda y avituallarla, además de comenzar el proceso de reclamación ante las autoridades migratorias de Brasil, asunto que no es nada simple, porque solo la obtención del visado resulta un embrollo a veces de años, situación que todos los cubanos conocen.

Los cubanos tienen algo de lo que evidentemente carece el nuevo presidente y es la dignidad, la que no se compra con miles de dólares y es precisamente eso lo que no soportan los yanquis, al no haber podido poner de rodillas a la inmensa mayoría del pueblo de Cuba.

Vamos a ver si el “muy preocupado humanitario” capitán Bolsonaro por el poco salario que recibían los médicos cubanos, le paga a los que se asilen en Brasil un salario decente para que puedan subsistir allá, hasta que algún día puedan revalidad su título en prefecto idioma portugués, y que ese sueldo les alcance para rentar un departamento, alimentarse, pagar la electricidad, el transporte, ropa y además acumular dinero para costear el traslado de su núcleo familiar de Cuba a Brasil.

Lo demás será la historia contada algún día por aquellos que se lancen en esa aventura y también por sus familiares en Cuba, quienes quedarán a la espera de poder reunirse en el tiempo más breve posible.

Evidentemente al presidente y sus asesores de la ultraderecha, le salió el tiro por la culata, pues no calcularon que Cuba retiraría a sus profesionales de la salud, antes de que los humillaran expulsándolos de Brasil, por eso ahora dicen que “la suspensión del programa fue anunciada de forma unilateral por la dictadura cubana, sin tener en cuenta los daños que puede provocar entre la población pobre brasileña”, como si a él le interesara esa parte de su sociedad.

Ante esta realidad, el nuevo presidente tendrá que enfrentarse a muchos ciudadanos que votaron por él, con la esperanza de una mejoría en sus niveles de vida, los que desgraciadamente se sentirán traicionados por alguien que, como Donald Trump, solo mira hacia el bando de los ricos.

Uno de los asalariados que los yanquis mantienen en La Habana, corrió presto a señalar: “Retirarse de Mais Médicos es un acto de soberbia”. Ignorante y carente de principios, porque como afirmó José Martí:

“Al honrado se le llama orgulloso y la dignidad es tenida por soberbia”.

Cuba, la obsesión de Estados Unidos.


Por Arthur González.

Cualquier persona en este mundo puede comprender que Estados Unidos siente un odio mordaz contra Cuba, solo porque desde el 1ro de enero de 1959 no se quiso someterse más a sus dictados, como hicieron los gobiernos de turno desde 1902 hasta 1958, algo que los yanquis jamás le perdonarán al pueblo cubano.

Nadie en su sano juicio aceptaría que un país extranjero le quisiese poner una bota sobre el cuello y eso hicieron los cubanos, pero el costo que han tenido que pagar por desafiar al imperialismo yanqui es cada día más alto.

Sin embargo, con dignidad e hidalguía Cuba acepta el desafío y resiste estoicamente sin rendirse, algo que pone aún más furiosos a los yanquis que no comprenden como pueden los cubanos soportar tantas sanciones de forma continuada, seguir alegres con su música contagiosa y firmes en mantener su independencia nacional.

Una prueba más de la locura imperial son las más recientes sanciones anunciadas el 14 de noviembre del 2018, por el Departamento de Estado, porque nadie con una adecuada salud mental, puede entender que una pequeña tienda de venta de abanicos o de muñecos, pueda hacerle daño a la seguridad de los Estados Unidos.

Los yanquis en su obsesión por destruir a la Revolución cubana han ejecutado miles de acciones, que solo mentes enfermas pueden diseñar. Ninguna les ha dado resultado en 60 años, pero son tan estúpidos y prepotentes que no perciben que cada sanción, para hacerla la vida más difícil al pueblo, incrementa el rechazo mundial a su política imperial.

El nuevo listado dado a conocer es una prueba de cómo pretenden ahogar la economía socialista, para luego con sus campañas de prensa, hacerle creer al pueblo cubano y al mundo que el sistema es un fracaso.

Estas medidas reiteradas en los últimos 60, son un ejemplo de la falta de humanismo que tienen los gobernantes de Estados Unidos, al actuar con la misma saña y odio con el que quiso matar al pueblo de Cuba, el General español Valeriano Weyler, uno de los precursores de los campos de concentración en el mundo.

Las actuales sanciones están dirigidas al sector del turismo, con el sueño de afectar el ingreso financiero en ese importante sector de la economía cubana, siguiendo con su guerra económica, comercial y financiera, a pesar del rechazo y condena mundial.

Por eso fue el invento de los falsos ruidos y las fabricadas enfermedades que divulgan, que tienen como único fin ahuyentar a los norteamericanos de la Isla e impedir que conocieran la verdad y no dejaran ingresos a la economía cubana, porque el diseño que llevó a cabo Barack Obama, para trasladar edulcoradamente sus valores y símbolos, no dio los resultados esperados.

Ninguna de esas medidas hará cambiar el curso que decidió tomar el pueblo cubano en enero de 1959, para ser independientes y soberanos.

Estados Unidos ya no puede engañar a nadie con sus políticas mentirosas, porque sus documentos oficiales los acusan, tal y como afirma un extenso memorando desclasificado de la CIA sobre la situación interna de Cuba, que afirma:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Cada vez más los yanquis demuestran cuáles son sus derechos humanos, sus valores éticos y morales, teniendo como única respuesta la unidad de los cubanos para resistir y seguir venciéndolos, porque como afirmó José Martí:

“Venceremos porque tenemos de nuestro lado la justicia”

 

Nuevo administrador asistente de la USAID es de ascendencia cubana.


Por Arthur González.

El presidente Donald Trump designó el 6 de noviembre 2018, a John Barsa para el cargo de Administrador Asistente de la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), organización destinada a subvertir el orden interno en países que tienen gobiernos no aceptables para la Casa Blanca, amén de otras tareas de inteligencia camufladas tras el velo de “ayuda humanitaria” y “promoción de valores democráticos” al estilo yanqui.

Hasta el momento dicho abogado ocupaba la plaza de Subsecretario Adjunto Principal de la oficina de Alianza y Compromiso del Departamento de Seguridad Nacional, (DHS OPE), y tiene como antecedentes haber trabajado en temas de política exterior y de Seguridad Nacional, con el ex representante al congreso, Lincoln Díaz-Balart, hijo de un ministro del dictador Fulgencio Batista.

Barsa, nacido en Estados Unidos, tiene ancestros cubanos, algo que pudo influir en su nombramiento a partir del compromiso de Trump con la mafia terrorista anticubana de Miami, pues antes había seleccionado varios estadounidenses con padres o abuelos cubanos, como son los casos de Carlos Trujillo, representante ante la OEA, Mauricio Claver-Carone, en el Consejo Nacional de Seguridad, Alex Acosta, secretario de Trabajo; Yleem D.S. Poblete, secretaria de Estado Adjunta para Control de Armas, Verificación y Cumplimiento, y Mercedes (Mercy) Viana-Schlapp, consejera principal del Presidente para comunicaciones estratégicas.

Es evidente que rodearse de ese grupo le permite a Trump recrudecer sus medidas de guerra económica, comercial y financiera contra Cuba, con la ilusión de que el pueblo se desencante del sistema socialista y se lance a las calles en protestas al estilo del Medio Oriente y las de Venezuela, de ahí su interés en fomentar Internet en la Isla para poder enviar mensajes nocivos, especialmente a los jóvenes.

El plan de la USAID para Cuba nació en 1995 durante la administración del presidente Bill Clinton y desde entonces ha desembolsado más de 350 millones para acciones de subversión política y estimulación a las provocaciones de los llamados “disidentes”, fabricados, entrenados y financiados por Estados Unidos, con parte de los 20 millones de usd que anualmente aprueba públicamente la Casa Blanca.

La pantalla de la USAID en sus planes contra la Revolución cubana, es promover la “libertad, la democracia y los derechos humanos”, slogan que encubre el verdadero fin que es derrocar al gobierno socialista que nunca soportaron.

No se puede olvidar lo que afirmó en diciembre de 1958, Allen Dulles, director de la CIA, durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos:

“Tenemos que evitar la victoria de Fidel Castro”.

El ejército rebelde derrotó en enero de 1959, al tirano Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe militar apadrinado por Estados Unidos, a pesar de violar los valores constitucionales, los derechos humanos y todas las libertades individuales, pero nunca fue condenado por Washington, al contrario, el dieron todo el apoyo político, militar y financiero para que se mantuviera en el poder.

Veremos qué destino tomarán ahora los millones de dólares que se aprueban para acabar con la Revolución cubana, porque los antecedentes aseguran que son muchos los personajes que se salpican con tanto dinero.

Recordemos el caso denunciado en octubre de 2011, por el sitio web Cuba Money, cuando la USAID regaló 3,4 millones de dólares a la llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, cuyo presidente era Antonio Tony Costa, empresario de plantas ornamentales en Miami.

Dicho empresario gastó cientos de miles de dólares en viajes al exterior, entre ellos uno para acompañar a Jorge Mas Canosa, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, a Angola para apoyar las tropas mercenarias de la UNITA.

En 2006 una auditoría de General Accountability Office, sobre las actividades de la USAID contra Cuba, comprobó el desvío de altas sumas de los fondos para compra de ropas y otros artículos suntuosos, en beneficio personal de los llamados “luchadores por la libertad de Cuba”, asentados en Miami.

Entre las compras estaban: abrigos de cachemir, chocolates Godiva, juegos de Nintendo y Play Stations marca Sony, los que supuestamente eran destinados a los “disidentes” en Cuba.

Situación similar fue detectada por la auditoria respecto a la ONG Center for a Free Cuba, con sede en Washington, subsidiada por la USAID, comprobándose que su jefe principal Frank Calzón, desvió medio millón de dólares a su favor personal.

Son muchos los que llevan 59 años viviendo del negocio contra Cuba, entre otros el llamado Directorio Democrático Cubano, que, según denuncias públicas en 2008, solo dedicó el 4% del presupuesto millonario asignado a labores por “la libertad de Cuba”, el resto lo gastaron en viajes, “salarios” para oficinas en Europa, América Latina y otros programas en el exterior, que nunca han tenido resultados para dañar a la Revolución socialista.

Por esas razones, Jonathan Farrar, jefe de la entonces Sección de Intereses en La Habana, redactó un cable secreto el 15 de abril del 2009, donde entre otros detalles afirma:

“Los disidentes cubanos están más preocupados en tener mayores oportunidades para viajar libremente y vivir de manera confortable […] más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves […] la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos”.

El tema del desvío de fondos es reiterativo, porque la llamada “disidencia” es construida, carece de bases ideológicas y no consta con apoyo popular en Cuba, pero a la Casa Blanca no le interesa continuar malgastando recursos millonarios que pudieran emplearse en beneficio de los propios estadounidenses.

Barack Obama fue quien más dinero destinó para subvertir a la Revolución, con160 millones de dólares durante sus dos mandatos.

Visionario fue José Martí cuando dijo:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.