Opositores cubanos, un fraude made in USA.


Por Arthur González.

¿A quién se le puede dar más credibilidad, a una llamada “oposición” fabricada, entrenada y financiada por el Gobierno de Estados Unidos para deformar la realidad de Cuba, o al pueblo cubano que lleva 60 años de victorias, a pesar de soportar la guerra económica, financiera y mediática más larga y cruel de la historia moderna?

No hay lugar a dudas, la verdad se abre sola su camino y esa llamada “oposición” solo ha tenido fracasos por ser falsa y sin apoyo popular. Nunca ha podido sumar a la juventud cubana y cada vez es más minimalista porque el dinero procedente de Washington ha disminuido notablemente.

La realidad se impone.

¿Dónde se reúne esa llamada “oposición”? En Miami, por supuesto, ciudad en la que cuentan con el respaldo mediático de la prensa oficialista, incluida las televisoras que viven de inventar historias macabras contra Cuba, y lugar propicio para engañar a los antiguos testaferros de la tiranía de Fulgencio Batista y algunos burgueses que abandonaron sus propiedades en la Isla, quienes aún sueñan en que la Revolución de Fidel Castro no resistirá las medidas tomadas por Estados Unidos.

Ahora ante la aplastante realidad de la discusión popular del Proyecto de la nueva Constitución de Cuba, demostrándole al mundo lo que es realmente una democracia participativa, comienzan los alaridos de los que nunca han podido derrocar el socialismo.

No hay ejemplos similares en el mundo de la discusión de una reforma constitucional a nivel de cada barrio, centros de trabajos, universidades y granjas agrícolas, lo que deja sin argumentos a esos asalariados que acusan a la Revolución de “totalitaria y anti democrática”. En Estados Unidos ni soñando hacen algo similar.

Para intentar idílicamente manchar la imagen de Cuba, emplean palabras preconcebidas y huecas como “fraude”, “trampa”, “ilegítimo” para calificar el proceso de consultas populares, algo que en la mayoría de los países del “mundo libre” nunca se ha ejecutado, porque las leyes las aprueban un grupo de personas sin tener en cuenta los criterios del pueblo.

¿Acaso Donald Trump analizó con los ciudadanos su proyecto de culminar la construcción del muro en la frontera con México? ¿O su decisión de separar a los niños de sus padres en la frontera y enviarlos sin acompañantes a centros de reclusión?

Cuba es soberana y siempre consulta con el pueblo las medidas trascendentales de sus asuntos principales.

En vez de berrear ante la discusión del proyecto constitucional cubano, algunos cubanos residentes en EE.UU., deberían preocuparse por los graves problemas que subsisten en esa sociedad, como el racismo, la explotación de los trabajadores que cobran salarios miserables por ser latinos, la discriminación de la mujer, los gastos para hacer guerras imperiales innecesarias y armamentos sofisticados, en vez de aprobar un sistema de salud gratuito como el que tiene la Cuba socialista, la venta de armas sin límites, o denunciar los abusos sexuales que comenten sacerdotes y obispos norteamericanos con niños.

El proyecto del texto constitucional abarca a toda la sociedad cubana y por ser aun perfectible, se le consultará al pueblo para que cada cual exprese abiertamente sus ideas, pero siempre se mantendrá el sistema socialista que acabó con el pasado oprobioso en que hundieron la república, los que salieron huyendo a refugiarse donde gobiernan los verdaderos responsables de las desigualdades sociales, económicas, de raza y sexo, del hambre, la miseria, el analfabetismo y la explotación de obreros y campesinos.

Ante una realidad aplastante, un puñado de asalariados desde Miami forman su acostumbrada alharaca, entre ellos Rosa María Paya, la que cambió sus sentimientos por una visa de refugiada política y vive a costa de la muerte del padre fallecido en un accidente de tránsito, el infecundo proyecto Estado de Sats, creado por la CIA en el 2007 sin logro alguno ni seguidores, o el inmoral  Orlando Pardo Lazo, quien sin valores patrióticos se masturbó encima de la bandera cubana y se dice comparte el lecho con Rosa María.

Esa es la fauna que aspira a gobernar la Isla, por eso llevan 60 años lloriqueando y difamando a la Revolución, y junto a la CIA le exigen al Gobierno yanqui mantener la guerra económica, con la frustrada aspiración de que el pueblo se lance a las calles.

Esos “amantes de la libertad” son los mismos que impiden los viajes de los norteamericanos y se oponen a la entrada de cruceros a Cuba, por el simple hecho de que mientras más personas comprueben sus mentiras sobre la Revolución, menos apoyo tendrán las acciones que el Congreso de ese país adopta contra el pueblo cubano.

Quienes ahora califican de “fraude” el proceso consultivo del Proyecto de la nueva Constitución, no alzaron sus voces para exigir un plebiscito para obtener la opinión del pueblo cubano, cuando en Washington se aprobaron la Ley Torricelli, la execrable Ley Helms- Burton, ni el conocido Plan Bush aprobado en 2004.

El colapso del sistema socialista europeo y la desintegración de la URSS, hicieron delirar a esa mafia terrorista radicada en Miami, de que la Revolución cubana se vendría abajo cual ficha de dominó, como vaticinó Brian Latel, oficial de la Inteligencia Nacional de la CIA en América Latina.

Cuba sobrevivió gracias a la unidad de su pueblo junto a Fidel Castro y apoyó a su Revolución, algo que esa lacra, que se auto proclaman “opositores”, no debe olvidar.

La nueva etapa que vive la Cuba de hoy, tampoco permitirá que su sistema regrese al pasado. Podrán gritar, amenazar y pataletear, que el pueblo cubano sabe lo que desea, porque la Revolución lo enseñó a pensar, lo educó académica y políticamente para que no volviera a ser engañado con ilusorias promesas de agua, camino y escuelas, como ofrecían los politiqueros que en 1959 se fugaron a Miami.

Allá ellos que se cocinan en su salsa agria, en Cuba el pueblo fortalece su proceso para hacerlo cada vez más democrático y participativo, algo que Estados Unidos no hace, ni tampoco reforma su vieja constitución para adecuarla a los tiempos, por temor a reclamos populares que no se atrevería a cumplir.

Sabias palabras de José Martí cuando dijo:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlo”

 

Insiste Estados Unidos con los falsos “ataques sónicos”.


Por Arthur González.

Para comprender por qué desde el 2017 Estados Unidos insiste en acusar a Cuba de los inventados ataques sónicos, hay que revisar la historia para no cometer errores.

Esos no son presuntos ataques, son simplemente falsos ataques y así se les debe calificar, porque forman parte del plan diseñado por la ultraderecha yanqui, incluida la mafia terrorista de Miami, para afectar la entrada de turistas y la economía cubana.

El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los más costosos del mundo, no existe medicina comunitaria y una simple consulta en un hospital cuesta no menos de 100 dólares, es por eso que la mentira se extiende a la campaña de la falsa afectación de salud, con el único propósito de atemorizar a los que se atrevan a viajar a la isla.

G.W. Bush puso en práctica un plan para cortar la entrada de cubanos residentes en Estados Unidos y las remesas familiares, con el objetivo de reducir la entrada de dinero a Cuba y estrangularla económicamente con la idea de “poner fin expedito a la dictadura de Castro”, como declaró.

Había que impedir la entrada de estadounidenses a la Isla, porque como afirmaban sus ideólogos “a medida que más personas la visiten y compartan sus experiencias con sus familiares y amigos, Cuba empezará a parecer una isla tropical más, quizás un poco más pobre, pero no el maligno archipiélago construido por nuestra retorica”.

Cuba no debe dejarse arrastrar al juego yanqui y tiene que repetir hasta el cansancio que son falsos ataques y por tanto falsos también los padecimientos.  Antecedentes sobran, por eso es imprescindible repasar la historia.

Cuando John R. Bolton era el subsecretario para el Control de Armas y Seguridad Internacional de Estados Unidos, acusó a Cuba de desarrollar armas biológicas, y lo ratificó en su discurso conocido “Más allá del eje del mal”, el 6 de mayo de 2003 en la reaccionaria Fundación Heritage, donde calificó de “Estados bribones” a Libia, Siria y Cuba, y subrayó que “la isla tiene al menos un esfuerzo limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas”.

Fidel Castro respondió de forma contundente y acabó con la comedia, al expresar públicamente que las afirmaciones de Bolton eran “diabólicos inventos y calumnias infames”, invitó a cualquier agencia internacional a inspeccionar las instalaciones de biotecnología. El show propagandístico terminó.

La actual operación de los “ataques sónicos” solo pretende incrementar aún más el cerco económico contra Cuba y servir de pretexto para el cierre de su misión diplomática, algo que exige el senador Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista de Miami.

La historia recoge episodios cometidos por Vicki Huddleston y James Cason, ex jefes de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, quienes hicieron lo imposible por provocar al gobierno cubano para que los expulsaran y darle la oportunidad a la Casa Blanca de tomar la decisión de eliminar esa Sección.

La Sra. Huddleston desde 1999 fue la encargada de llevar a cabo la política de William Clinton de promover la “democracia”, para ello recibió a través de la valija diplomática toneladas de materiales subversivos, repartiéndolos entre los cubanos, según documentos oficiales.

Cientos de miles de radios de onda corta fueron entregados, provocando de forma permanente a las autoridades cubanas, además de violar la Convención de Viena en cuanto al empleo de la valija diplomática.

En el 2002 James Cason reemplazó a Vicki Huddleston y adoptó posiciones mucho más provocativas, buscando ser expulsado. Para ello ofreció su residencia y locales de la Sección, para reuniones de la contrarrevolución que Estados Unidos organizó y financió. Inauguró centros ilegales de preparación para esa “disidencia” e instaló un cartel lumínico con noticias en la fachada del edificio, introducido en Cuba por la valija diplomática.

Fidel Castró recalcó el 6 marzo de 2003 ante la Asamblea Nacional: “Cuba puede prescindir tranquilamente de esa oficina, incubadora de contrarrevolucionarios y puesto de mando de las acciones subversivas más groseras contra nuestro país”, y añadió: “quizás el gobierno de Bush está tratando de provocar intencionalmente para romper el último lazo diplomático”.

No se equivocó, documentos oficiales conocidos posteriormente indican que provocar a Castro era exactamente el objetivo asignado a James Cason. Según afirmaciones de Roger Noriega, sub secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental: “Le dijimos a nuestro amigo James Cason que, si lograba provocar al régimen cubano para que lo expulsara del país, podríamos responder cerrado la Sección de Intereses de Cuba en Washington”.

La operación de los falsos ruidos se mantiene en cartelera para no dejar morir la noticia y provocar la caída del turismo, algo que no han logrado.

A la vez, el hecho de cerrar el consulado en La Habana pretende conformar una presión interna para que los cubanos inicien salidas ilegales, tal como sucedió en el pasado cuando Reagan dejó de cumplir el acuerdo migratorio de entregar hasta 20 mil visas anuales, repetido por Clinton en el 1994. Ambas situaciones dieron origen a salidas ilegales masivas.

Los yanquis no hacen nada por gusto y ahora pretenden llamar la atención de sus mentiras, enviando a La Habana el 24 de julio 2018, a tres altos funcionarios del Departamento de Estado, “para evaluar los desafíos únicos de los misteriosos incidentes que dañaron la salud de 26 funcionarios de la embajada en La Habana”, según declaraciones de su portavoz oficial.

No hay que ser muy inteligente para entender el show mediático que han creado contra Cuba, todo es sencillamente falso. No han presentado pruebas porque no existen, solo buscan acciones mediáticas y a la vez quieren que La Habana pierda tiempo y dinero en investigar sus inventados ruidos, pero el FBI no ejecuta ninguna acción para detener y enjuiciar a las decenas de terroristas que acogen y protegen en Miami, causantes de muertes y destrucción de seres humanos y medios materiales en Cuba.

La respuesta tiene que ser contundente, los ruidos son, como dijera Fidel, solo diabólicos inventos y calumnias infames, nada de “supuestos ataques”. Él nos enseñó que a los yanquis hay que responderles con fuerza porque no entienden de otra forma y así lo recoge nuestra historia de los últimos 60 años.

Por eso decía José Martí:

“No ha de temerse la sinceridad”

Los neos disidentes desmemoriados.


Por Arthur González.

En los últimos tiempos, especialmente posterior a la partida de Fidel Castro, se escuchan voces de algunos neos disidentes olvidadizos, opuestos a muchas medidas que hoy asume Cuba, como fórmula para cambiar todo lo que debe ser cambiado, con vistas a actualizar el proceso socialista y mantener la unidad y resistencia frente al incremento de las medidas adoptadas por Estados Unidos, en su guerra económica de casi 60 años contra el pueblo cubano.

Cierto es que hay situaciones subjetivas e incluso objetivas, que están directamente relacionadas con decisiones que pueden ejecutarse y no son resultado de esa guerra económica, pero lo que llama la atención es que esos que ahora afirman disentir, fueron fieles adeptos al socialismo cubano cuando restricciones y medidas afectaban al ciudadano común y nunca levantaron sus voces para discutirlas.

Entonces, ¿por qué ahora que la apertura de la sociedad es bien diferente, se las dan de “justicieros inconformes” y escriben en blogs y otros sitios de internet sus criterios, que llegan a faltarle el respeto al actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al compararlo con George W. Bush?

¿Será que sueñan con un cambio de régimen y desean congraciarse con los vecinos del Norte, o es para no perder sus visas múltiples para viajar ese país? Todo es posible.

Esos “justicieros inconformes” parece que no recuerdan los cambios constantes realizados en Cuba desde 1992.

No es ocioso recordárselos, pues antes de esa fecha asumían una actitud militante en defensa de la patria, sin jamás mostrar inconformidad cuando gozaban de altas posiciones dentro del sistema.

Para refrescarles la memoria, basta señalar que en 1993 se despenalizó la tenencia de divisas por parte de los cubanos, algo que constituía un delito. Ese mismo año se fijó el marco legal para el ejercicio del trabajo privado y se crearon las Unidades Básicas de Producción Cooperativa en la agricultura, UBPC, transfiriéndoseles el pleno usufructo de las tierras de las granjas estatales y la totalidad de los medios para su explotación.

En 1994 se restructuró la Administración Central del Estado y se suprimieron 15 Ministerios e Instituciones, reduciéndose el aparato administrativo del Estado.

Ese mismo año se estableció el nuevo sistema tributario de carácter integral y se permitió la apertura de los mercados agropecuarios, con precios de oferta y demanda, donde los suministradores son los propietarios individuales de tierras, asociaciones cooperativas privadas, Unidades Básicas de Producción Cooperativa y las granjas estatales.

Otro de los cambios de ese año fue la autorización de los mercados de artículos industriales y artesanales, con precios de oferta y demanda.

1995 marcó el inicio de la apertura de centros privados para la elaboración y expendio de alimentos y bebidas.

En el mes de septiembre del 95 se aprobó la nueva Ley de Inversión Extranjera, la cual, por primera vez desde 1959, permitió hasta el 100 % del capital extranjero, modificándose el Decreto Ley 50 que solo permitía hasta el 49%.

El propio Fidel Castro, en su discurso del 3 de marzo de 1995, en el Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, afirmó:

“Son circunstancias nuevas. Se crean desigualdades inevitablemente y se crean privilegios, algunos con grandes ingresos y otros con menos ingreso, resulta inevitable. Tiene que aumentar el número de trabajadores por cuenta propia, las posibilidades para el trabajo por cuenta propia y el desarrollo de producciones artesanales, de producción en menos escala…”

“Tenemos que analizar bien las perspectivas del desarrollo de la pequeña y mediana empresa, el papel del Estado y su participación en todo eso…”

Posterior al 2006 se adoptaron otros cambios, como fue el permitir que los ciudadanos cubanos residentes en el país, pudieran alojarse en todos los hoteles, rentar autos y motos en las agencias especializadas, tener líneas propias para el uso de la telefonía celular, se eliminó el histórico permiso de salida del país establecido por el gobierno de Fulgencio Batista, el 10 de junio de 1954, en conformidad con las disposiciones de la Ley-Decreto No. 1563.

Igualmente, dejó de exigirse la carta de invitación para visitar otros países y se extendió el permiso de salida temporal hasta los 24 meses, incluidos los menores de edad, sin tener que pagar las prórrogas mensuales en los consultados cubanos.

El trabajo no estatal se amplió considerablemente, como la renta de casas particulares y habitaciones a extranjeros y nacionales, unido a otras medidas.

En Cuba nadie tiene que suicidarse, ni callarse, cuando tiene un criterio diferente, para comprobarlo solo hay que caminar y no andar en autos. Con subirse a un ómnibus o visitar un mercado es suficiente para escuchar variedad de opiniones, unas con objetividad y otras con ausencia de conocimientos u olvidos históricos.

Los que callaron antes y ahora se lanzan a dar criterios en las redes sociales demuestran doble moral, pues nunca tuvieron valor de exponerlo en las reuniones administrativas o en las del Partido Comunista.

Cuba tiene una larga historia de valentía y moral, por eso soporta las agresiones más crueles de la historia moderna.

Para aquellos que se escudan en las redes sociales, deben repasar un poco de la historia, pues para llegar hasta hoy, el pueblo ha luchado en múltiples terrenos.

La guerra económica impuesta no es un pretexto para ocultar errores verdaderos, pero es cierta y creciente. No por gusto se mantiene inamovible y Barack Obama, supuestamente el más osado presidente de Estados Unidos, estableció las relaciones diplomáticas, pero no aflojó uno solo de los nudos que aprietan a Cuba, como son la Ley Torricelli, la Helms-Burton, la Ley del Embargo y la del Comercio con el Enemigo.

Por el contrario, estableció nuevas y peores medidas de persecución financiera contra los bancos extranjeros que se atrevieron a ejecutar transacciones, imponiendo record en ese sentido al multar al banco francés PNB Paribas, con 10 mil millones de dólares.

Ante el acoso de los yanquis, Fidel Castro le decía en 1961 a los intelectuales:

Esto significa que, dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.  Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.  Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie, por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella”.

El hombre piensa como vive, de ahí los cambios de ideas, porque quien disfruta hoy de ciertos privilegios no se proyecta igual que cuando vivía otro entorno.

José Martí no se equivocó cuando dijo:

“Cuando no se piensa claro, no se habla claro”.

 

 

United States intelligence agencies against Donald Trump.


By Arthur González. 

You do not have to be a scholar to realize that the Intelligence and Counterintelligence Services of the United States, together with the political extreme right, oppose any improvement in relations with Russia and, therefore, now they pass bill to President Donald Trump, for his pronouncements of reaching a reasonable understanding with Moscow.

Information about Trump’s positions towards the Kremlin, made the Yankee intelligence agencies join the politicians to counter the sympathy that this shows by his Russian counterpart.

The meeting held in Finland between the two presidents, the result of the secret talks and the press conference, led to the execution of a plan designed to manipulate American public opinion and prevent an improvement in relations with Russia, although for achieve it have to affect the image of their own President.

Trump, at his press conference on July 16, 2018, put the lid on the knob, when he assured:

“I do not see any reason for Moscow to have interfered in the presidential elections.” “I think that the investigation is a disaster for the country, it is destroying us. There was no collusion, everyone knows, I beat Hillary Clinton easily”.

The operation of the CIA and the FBI was immediately put into effect. Among the main axes contemplated in the same is the arrest, under accusation of spying in favor of Moscow, the Russian citizen Maria Butina and in this way reverse the positive effect that the meeting between the two leaders at the last Summit of Helsinki.

The information about this detention is widely disseminated by the press, with the purpose of demonstrating to the public opinion of the Russian “interference” in the United States and in this way avoiding harmony in relations.

What is written about the Butina case is worthy of the best police novels, but the smell that dismisses the manufactured operation is such that not a few will distrust its veracity.

As a copy of the well-known spy tale of the 1st World War, Margaretha Geertruida MacLeod, known as Mata Hari, drew the profile of the Russian Maria Butina, accusing her of being an agent of the Kremlin, under the publicity campaign that “offered sex in exchange for advantages in an espionage operation, to strengthen ties with a powerful defense group of weapons and to use Google’s translator to contact their sources”.

They only exchanged the Arab dances of Mata Hari, for more modern forms of seduction. Such a media crusade is not surprising, because they try to maintain the image that Russia is “the greatest enemy” of the United States and Europe, to prevent its technological and economic development.

Upon hearing the news of the arrest of the aforementioned Russian, President Trump’s reaction was violent, and lashed out against those who want to condemn him for alleged favors of Moscow in his presidential election. On his personal twitter published on July 19, 2018, he assured: 

“The false news media want desperately to see a great confrontation with Russia, even a confrontation that could lead to war. They are pushing recklessly hard and they hate the fact that he probably has a good relationship with Putin”; and added: “We are doing it MUCH better than any other country”.

Vladimir Putin also responded to the Yankee hoax, expressing: “In United Stages there are forces ready to easily sacrifice relations with Russia.

We see that there are forces that put their group and party interests above national interests. They are powerful and strong people, who can sell millions of their citizen’s different histories difficult to digest, with a normal logic”.

It is enough to review the press to realize the editorial line imposed by the far right, against the positive results of the recent meeting in the two presidents in Finland. Attacks and criticisms launched by the media, value in a very negative way the behavior of Trump, coming to describe it as “shameful and treacherous behavior.”

Those who oppose good relations with the Kremlin do not forgive Trump for his statements and try to curb his desire to improve them. Different US intelligence agencies concluded in 2016 that the Kremlin was behind a campaign of cyber-attacks and false news on social networks, aimed at influencing the presidential elections.

As a preamble to the current propaganda crusade against Russia, last week 12 supposed members of Russian intelligence were arrested, accused of trying to hack emails from the Democratic National Committee.

The supporters of the war were alarmed by Trump’s words, that with Putin he would work to help solve the crisis in Syria, and “our military has been better than our political leaders for several years, and we get along well in Syria”.

To have a closer view of what is happening in the United States today, it is enough to know that the president of the United States House of Representatives, Paul Ryan, alleged:

“The President must consider that Russia is not our ally. There is no moral equivalence between the United States and Russia, which remains hostile to our most basic values ​​and ideals”.

More severe was the Republican senator John McCain, who considered the conference as “one of the most shameful actions of a US president that has memory”.

Democratic Senator Mark Warren, described as “a complete disgrace, the fact that the President side with Putin, instead of supporting their own intelligence officials, and blame the United States for the attack of Russia against our democracy”.

For his part, the Director of National Intelligence of the United States, Dan Coats, said:

“I see no reason for the President not to believe their own agencies,” and insisted that there is evidence of Kremlin interference, stressing:

“We have been clear in our assessments of Russian interference in the 2016 elections and their efforts continuous and widespread to undermine our democracy”.

John Brennan, former director of the CIA, wrote on Twitter:

“I consider Trump to be nothing less than a traitor”.

Donald Trump is inexperienced in politics and hence his mistakes with the system he represents. As a merchant he may have relations with Russia, but in politics he must understand that he does not have the freedom to do the same.

Lack of political background has made him commit the serious error of being considered with the power to act as he sees fit, because the White House is a different and complicated company.

In the United States, they will never allow you to violate the guidelines established by the system.

The war is declared against Trump and if he does not bow to the real forces of power, his political future will be very uncertain, and may even cost him his life; In the end it would not be the first.

Reason José Martí had when he said:

“Here, interests can be even more than justices”.

Agencias de inteligencia de Estados Unidos contra Donald Trump.


Por Arthur González.

No hay que ser un erudito para percatarse que los Servicios de Inteligencia y Contrainteligencia de los Estados Unidos, junto a la ultraderecha política, se oponen a cualquier mejoría en las relaciones con Rusia y, por tanto, ahora le pasan factura al presidente Donald Trump, por sus pronunciamientos de alcanzar un entendimiento razonable con Moscú.

Informaciones de las posiciones de Trump hacia el Kremlin, hicieron que las agencias de inteligencia yanqui se unieran a los políticos para contrarrestar la simpatía que este demuestra por su homólogo ruso.

El encuentro llevado a cabo en Finlandia entre ambos mandatarios, el resultado de las conversaciones secretas y la conferencia de prensa, hicieron que se ejecutara el plan diseñado para manipular a la opinión pública norteamericana, e impedir un mejoramiento de las relaciones con Rusia, aunque para lograrlo tengan que afectar la imagen de su propio Presidente.

Trump, en su conferencia de prensa el 16 de julio 2018, le puso la tapa al pomo, cuando aseguró:

“No veo ninguna razón para que Moscú hubiese interferido en las elecciones presidenciales”. “Creo que la investigación es un desastre para el país, nos está destrozando. No hubo colusión, todos lo saben, vencí a Hillary Clinton fácilmente”.

De inmediato fue puesta en ejecución la operación de la CIA y el FBI.

Entre los ejes principales contemplados en la misma está el de arrestar, bajo acusación de espiar a favor de Moscú, a la ciudadana rusa María Butina y de esa forma revertir el efecto positivo que ha tenido el encuentro entre los dos líderes en la pasada Cumbre de Helsinki.

La información sobre esa detención es ampliamente divulgada por la prensa, con el propósito de demostrarle a la opinión pública de la “injerencia” rusa en Estados Unidos y de esa forma evitar la armonía en las relaciones.

Lo escrito sobre el caso Butina, es digno de las mejores novelas policiacas, pero el olor que despide a operación fabricada es tal, que no pocos desconfiarán de su veracidad.

Como una copia de la conocida fábula de la espía de la 1ra guerra Mundial, Margaretha Geertruida MacLeod, conocida como Mata Hari, dibujan el perfil de la rusa María Butina, acusándola de ser agente del Kremlin, bajo la campaña publicitaria de que “ofrecía sexo a cambio de ventajas en una operación de espionaje, estrechar lazos con un poderoso grupo defensor de las armas y emplear el traductor de Google para contactar con sus fuentes”.

Solo cambiaron los bailes árabes de Mata Hari, por formas más modernas de seducción.

Tal cruzada mediática no es de extrañar, porque intentan mantener la imagen de que Rusia es “el mayor enemigo” de Estados Unidos y de Europa, para impedir su desarrollo tecnológico y económico.

Al conocerse la noticia del arresto de la mencionada rusa, la reacción del presidente Trump fue violenta, y arremetió contra quienes quieren condenarlo por supuestos favores de Moscú en su elección presidencial.

En su twitter personal publicado el 19 de julio 2018, aseguró:

“Los medios de comunicación de noticias falsas quieren con desesperación ver un gran enfrentamiento con Rusia, incluso un enfrentamiento que podría llevar a la guerra. Están presionando imprudentemente fuerte y odian el hecho de que probablemente tenga una buena relación con Putin”; y añadió:

“¡Lo estamos haciendo MUCHO mejor que cualquier otro país!”.

Vladimir Putin también respondió a la patraña yanqui, expresando:

En Estados Unidos hay fuerzas dispuestas a sacrificar con facilidad las relaciones con Rusia. Vemos que hay fuerzas que ponen sus intereses de grupo y de partido, por encima de los intereses nacionales. Se trata de personas poderosas y fuertes, que pueden venderles a millones de sus ciudadanos distintas historias difíciles de digerir, con una lógica normal”.

Basta con repasar la prensa para darse cuenta de la línea editorial impuesta por la ultraderecha, contra los resultados positivos del recién encuentro en los dos mandatarios en Finlandia. Ataques y críticas lanzadas por los medios de comunicación, valoran de forma muy negativa el comportamiento de Trump, llegando a calificarlo de “vergonzoso y de conducta traidora”.

Quienes se oponen a las buenas relaciones con el Kremlin no le perdonan a Trump sus declaraciones y tratan de frenar sus deseos de mejorarlas.

Diferentes agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron en 2016, que el Kremlin estaba detrás de una campaña de ciberataques y noticias falsas en redes sociales, dirigida a influir en las elecciones presidenciales.

Como preámbulo a la actual cruzada propagandística contra Rusia, la semana pasada fueron apresados 12 supuestos miembros de la inteligencia rusa, acusados de intentar hackear correos del Comité Nacional Demócrata.

Los partidarios de la guerra se alarmaron con las palabras de Trump, de que con Putin trabajaría para ayudar a resolver la crisis en Siria, y “nuestros militares se han llevado mejor que nuestros líderes políticos durante varios años, y nos llevamos bien en Siria”.

Para tener una visión más cercana de lo que sucede hoy en Estados Unidos, basta conocer que el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, alegó:

El Presidente debe considerar que Rusia no es nuestro aliado. No existe una equivalencia moral entre Estados Unidos y Rusia, que sigue siendo hostil a nuestros valores e ideales más básicos”.

Más severo fue el senador republicano John McCain, quien consideró la conferencia como “una de las actuaciones más vergonzosas de un presidente estadounidense de la que se tenga memoria”.

El senador demócrata Mark Warren, calificó como “una completa desgracia, el hecho de que el Presidente se ponga del lado de Putin, en lugar de apoyar sus propios funcionarios de inteligencia, y culpe a Estados Unidos por el ataque de Rusia contra nuestra democracia”.

Por su parte, el Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Dan Coats, aseguró:

“No veo ninguna razón para que el Presidente no les creyera a sus propias agencias”, e insistió que existen evidencias de la interferencia del Kremlin, recalcando: “Hemos sido claros en nuestras evaluaciones de la injerencia rusa en las elecciones del 2016 y sus esfuerzos continuos y generalizados para socavar nuestra democracia”.

John Brennan, ex director de la CIA, escribió en Twitter: “considero a Trump como nada menos que un traidor”.

Donald Trump es un inexperto en política y de ahí sus errores con el propio sistema que representa. Como comerciante puede tener relaciones con Rusia, pero en política debe entender que no tiene la libertad de hacer lo mismo.

Se carencia de antecedentes políticos le han hecho cometer el grave error de considerarse con la potestad de actuar como entienda conveniente, porque la Casa Blanca es una empresa diferente y complicada. En Estados Unidos no le permitirán jamás violar las pautas trazadas por el sistema.

La guerra está declarada contra Trump y si no se doblega ante las verdaderas fuerzas del poder, su futuro político será muy incierto, pudiéndole incluso costarle la vida; al final no sería el primero.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Acá, pueden todavía más los intereses que las justicias”.