Miami donde la seguridad ciudadana es incierta.


Miami donde la seguridad ciudadana es incierta

Por Arthur González.

En el año 2017 el presidente Donald Trump declaró que Cuba no es un lugar seguro para ser visitada por los norteamericanos, a partir de la fabricación de falsos ataques acústicos a algunos de sus diplomáticos acreditados en La Habana, especialmente a los oficiales de la CIA que trabajaban bajo la fachada diplomática.

Su intención es una sola, afectar más la economía de la Isla ahuyentando a los turistas, una medida más de su guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo, y que este ante la sostenida situación se lance a las calles para exigir la caída del gobierno.

La realidad demuestra todo lo contrario. En cualquier ciudad cubana se puede andar sus calles a cualquier hora del día y la noche, sin riesgo de ser asesinado, violado o asaltado, como sucede cotidianamente en Miami, pero para esa ciudad no hay recomendaciones de no ser visitada por turistas.

Los diplomáticos estadounidenses presentes en Cuba desde 1977, lo saben perfectamente y declaran que es un país donde tienen plena seguridad para ellos y sus familias, incluso para los oficiales CIA que ejecutan acciones de espionaje y de subversión política.

Sin embargo, en Miami, ciudad del estado de Florida, estudios oficiales realizados por instituciones de prestigio académico como el Miami-Dade College, reportan que el ritmo general de inseguridad ciudadana es alarmante, ante la elevada tasa de homicidios, la cual supera hasta en cuatro veces las de todo Estados Unidos, duplicadas en los menores de 18 años, considerado por dicha institución como una “epidemia de homicidios juveniles”.

Solo ese dato, no reportado jamás en Cuba, sirve de base para que Trump advierta a nacionales y extranjeros, del peligro que representa una estancia en Miami, algo que no hace para no perjudicar su economía.

El informe del Miami Dade College fue avalado por el comisionado Frank Carollo, donde se expone que desde el 2007 Miami presenta, como promedio, una tasa anual de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes y el promedio anual de jóvenes muertos oscila entre un 6,0 y un 8,3, por similar número de personas.

Esas cifras avalan que Miami posee el doble de la tasa de homicidios a nivel nacional, duplicando las del condado Miami-Dade, y triplica las de todo el estado de Florida, algo que sustenta una alerta del Presidente Trump, para no ser visitada por turistas.

Según estudiosos en el tema, las razones de tan alta criminalidad radican en la desigualdad económica y educativa de sus residentes.

Otro informe de la organización Goals NOT Guns, expuso que solo entre los años 1999 y 2005 se incrementaron los homicidios con armas de fuego, sin contar los hechos recientes acontecidos en el 2018, que provocaron protestas masivas de estudiantes y acusaciones a políticos, entre ellos al senador Marco Rubio, por recibir altas sumas de dinero de la Asociación Nacional del Rifle para sus campañas electorales.

Asesinatos, asalto sexual, asalto agravado, robo con fuerza en viviendas habitadas, hurto y robos de autos, son los hechos delictivos presentes cotidianamente en Miami.

Ante esa grave situación, las autoridades ven peligrar la afluencia de turistas nacionales y extranjeros, y tratan de divulgar reportes asegurando que la criminalidad ha bajado, pero al leer diariamente la prensa de la ciudad y escuchar las noticas reportadas por los canales de la TV local, la realidad es que el crimen persiste y la seguridad ciudadana está en peligro.

Un estudio presentado el año 2016 en la página Web de finanzas WalletHub, explica que Miami es una de las seis peores ciudades para asentarse en Estados Unidos.

Los datos fueron recolectados de la Oficina del Censo de EE.UU., la Oficina de Estadísticas Laborales, el Centro Nacional para las Estadísticas Educacionales, la Agencia de Protección del Medio Ambiente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el FBI, entre otras fuentes.

Para ese informe, se investigaron las 150 ciudades más pobladas de Estados Unidos, examinándose 36 parámetros, incluidos la calidad de las escuelas públicas, el índice de criminalidad, el costo de vida, el índice de divorcios y otros como diversión para la familia, salud y seguridad, educación y cuidado infantil, asequibilidad, y ambiente socio-económico. Este último elemento resultó el peor para Miami, ubicándola en el puesto 144 de todo el país.

El estudio de WalletHub, arrojó que Miami es una de las 30 ciudades más peligrosas del país, situada en el puesto 121 de 150 y ocupó el lugar 145 de 150 ciudades, por todos los parámetros analizados, mientras Hialeah fue peor al situarse en el puesto 147 de 150.

Hialeah posee un 23,1 % de familias que viven bajo el nivel de pobreza, apenas dos puntos menos que Miami.

Estos elementos son suficientemente válidos para aprobar una alerta de Seguridad, recomendando no viajar a Miami, como la que injustamente firmaron para Cuba en su manipulación mediática contra la Revolución y que cambiaron, después de la retirada de sus diplomáticos de La Habana, por la de reconsiderar un viaje a la Isla.

La realidad cubana, su seguridad y tranquilidad son comprobadas por los cuatro millones de visitantes que anualmente pasan algunos días en la Isla, e incluso el presidente Barack Obama y su familia disfrutaron de una estancia placentera, sin el andamiaje de seguridad que emplean en otros países.

Cuba abre sus puertas a todos los visitantes, con hospitalidad y cortesía, algo que en Miami no ocurre por temor a un asalto.

La vida sigue su curso y la verdad se abre paso, y como dijera José Martí:

“En la arena de la vida luchan encarnizadamente el bien y el mal”

 

 

 

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Le exigen a Cuba, pero son ciegos y mudos con otros.


Por Arthur González.

La manipulación política que hace Estados Unidos del tema de los derechos humanos es abarcadora, pero solo contra países que tienen gobiernos no aceptables. Quien no acate sus órdenes ya sabe que no recibirá ayuda financiera, como suelen amenazar públicamente durante las reuniones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

A inicios de mayo 2018, Cuba volvió a presentar su informe en materia de derechos humanos, mostrando una amplia gama de logros en seguridad ciudadana, salud, educación, igualdad de género y de raza, respeto a la orientación sexual, la protección de la niñez, el enfrentamiento a males como las drogas, el tráfico de personas y de armas, el trato penal justo y otros aspectos, que para el imperio yanqui no son suficientes.

Resulta vergonzoso como países respetables se ven forzados a tomar partido contra Cuba, ante el temor a las represalias, aunque por detrás se excusan por no tener otra salida.

Sin embargo, otros países de la región donde la vida no vale nada, se asesinan decenas de personas, ser periodista es más riesgoso que un desactivador de explosivos, existe el trabajo infantil, las niñas se prostituyen ante la necesidad de comer, desaparecen estudiantes en complicidad con las altas esferas gubernamentales y la salud es un privilegio para las personas pudientes, no reciben acusaciones ni campañas de prensa.

Las recomendaciones que le hacen a Cuba están viciadas por la distorsión política, porque no aceptan un sistema socialista que defiende su soberanía.

El castigo impuesto es la guerra económica y financiera más duradera de la historia, unida a la fabricación de una campaña para distorsionar su realidad.

¿Qué le exigen a Cuba?

Que permita una institución “independiente” de derechos humanos, dirigida y financiada por Estados Unidos; libertad para los asalariados de Washington que responden a sus planes subversivos y son sostenidos con parte de los 20 millones de usd que anualmente aprueba la Casa Blanca, aunque reconocen en sus memorandos secretos que “son desconocidos en la Isla y dirigen sus mayores esfuerzos en obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Lo que más incomoda a Estados Unidos es el sistema socialista adoptado por el pueblo cubano y por eso una de sus recomendaciones al informe de Cuba es precisamente “que se reforme su sistema político unipartidista, para permitir elecciones multipartidistas libres y justas”, como si ellos admitieran que algún partido exija y trabaje por cambiar el sistema capitalista. Tanto demócratas como republicanos, luchan juntos por mantener ese capitalismo salvaje que da la espalda a los pobres.

Otras de sus propuestas es que el gobierno cubano “no detenga a los mal llamados periodistas independientes, opositores y defensores de los derechos humanos”, obviando que esos han sido formados, no en universidades cubanas, sino en aulas ilegales dentro de tres centros de preparación instalados en su misión diplomática en La Habana, en franca violación de la Convención de Viena de 1961, la que establece en su artículo 41-3:

“Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión”.

Estados Unidos dispone de altos presupuestos para la formación de la llamada “oposición” en Cuba, los entrenan, abastecen y dirigen para desestabilizar el orden interno en la Isla, y a pesar de eso pretenden que no sean atraídos a la responsabilidad penal, como hacen ellos con los violadores de sus leyes.

La USAID y la NED, disponen de programas para la subversión en Cuba y en otros países donde pretenden desestabilizar a sus gobiernos.

Entre los grupos que crean y sufragan están:La Asociación Encuentro con la Cultura Cubana con 200 mil dólares; Alianza Afrocubana con 62 mil dólares; Federación Sindical de Plantas Eléctricas con 177 mil 696 dólares; People in Need Foundation con 99 mil dólares; Asociación de Gente en Peligro, dedicada a ayudar a intelectuales con 16 mil 900 dólares; Comité por los derechos humanos, para sus oficinas en Miami con 65 mil dólares; agencia de prensa Cubanet con 67 mil dólares, entre otras.

¿Por qué razones un país soberano e independiente tiene soportar esa guerra?

En Cuba no se reportan asesinatos de funcionarios ni de periodistas, secuestros, desapariciones o golpizas salvajes, como se observa a diario en el mundo.

Un ejemplo de lugar donde la vida no vale nada es México, pero no hay presiones para cambios de su sistema, ni se premian a los que se oponen a la corrupción gubernamental.

Fuentes oficiales afirman contar con evidencias documentales de al menos 250 mil 547 homicidios, entre diciembre de 2006 y abril de 2018. De enero a abril de 2018, el Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 10 mil 395 procesos por homicidio doloso, considerado por la Organización Mundial de la Salud como una epidemia de asesinatos, solo equiparable con países en guerra.

En Cuba jamás se ha reportado algo semejante, pero el presidente Enrique Peña Nieto no es sancionado ni acusado de violar los derechos humanos, ni le exigen cambiar el sistema político, y hacer elecciones limpias.

Recientemente desaparecieron tres estudiantes de cine y ahora se afirma que pudieron haber sido disueltos en ácido sulfúrico.

¿No son esas violaciones a los derechos humanos? Pero el tratamiento es muy distinto a las campañas que fabrican contra la Revolución cubana.

Ante las próximas elecciones mexicanas se observa una violencia criminal inaudita, sin que esta reciba la más mínima condena de la Unión Europea y otros organismos internacionales. Solo en abril 2018 han sido asesinadas 2 mil 720 personas, 90 al día.

A Cuba le recomiendan elecciones libres, pero callan ante lo que sufren los mexicanos, donde oficialmente 80 políticos fueron asesinados en los últimos 8 meses, sumados a 180 agresiones directas previo a las elecciones, donde se disputarán 3 mil 400 cargos.

Ante los ataques del imperio hay que tener presente a José Martí cuando dijo:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

México no reconoce las elecciones de Venezuela


Por Arthur González.

Siguiendo órdenes de Washington, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y su Canciller, declararon que desconocerían las elecciones de Venezuela, por no ser un proceso democrático, algo que no sorprende, debido a la larga historia de sumisión de sus políticos a la Casa Blanca.

Con Cuba ya lo hicieron en los primeros años de la Revolución, cuando en un acto de aparente rebeldía se negaron a romper relaciones diplomáticas, pero informaciones de Estados Unidos, desclasificadas, se encargaron de poner al descubierto el acuerdo secreto para ejecutar aquel teatro diseñado por los yanquis, con el propósito de que la CIA pudiera tener un canal bien vigilado, de los vínculos de la Isla con el resto de Latinoamérica.

Igualmente, acreditaron en La Habana como diplomático a Humberto Carrillo Colón, agente al servicio de la CIA, sin experiencia ni carrera diplomática, quien fue descubierto por la Seguridad del Estado, ocupándosele una planta de transmisión y códigos para cifrar las informaciones que recibía y enviaba a Langley.

Ahora Peña Nieto corrió a cumplir las orientaciones del Departamento de Estado yanqui, sumándose a Argentina, Chile Brasil, Canadá y la Unión Europea, a pesar de que, en pocas semanas, México se someterá a un proceso electoral donde el fraude estará presente, como es costumbre.

A México, la OEA, la Unión Europea y menos Estados Unidos, no lo acusarán de efectuar elecciones no democráticas, como hacen contra Venezuela, donde su gobierno ha demostrado total limpieza en los últimos 24 procesos electorales.

Parece que el presidente mexicano no está consciente de que el mundo conoce que sus elecciones están marcadas históricamente por el fraude, el robo de urnas e incluso del asesinato de candidatos, cuando no son del agrado de las altas esferas gubernamentales, los poderosos jefes del narcotráfico, o del gobierno de Estados Unidos. Ejemplos sobran.

Es necesario refrescarle la memoria a Peña Nieto, de que solo en el año 2018 los políticos mexicanos han sido blancos principales de todos los ataques ocurridos en ese país, para un 61 %, de las 2 mil 720 personas asesinadas.

Andrés López Obrador, es de los que sufrido más ataques ha recibido, incluido el llamado periodismo sicario, para afectar su imagen.

¿Cómo pueden considerarse la elecciones mexicanas más democráticas y limpias que las de Venezuela, con las múltiples ejecuciones realizadas por comandos armados?

Entre la población del país azteca se afirma que habrá un nuevo fraude electoral para impedir que el izquierdista López Obrador gane este proceso, a pesar de que todas las encuestan lo dan como ganador con el 46 % de los votos.

Recientemente, uno de los especialistas en fabricar fraudes electorales, hizo declaraciones al periodista Julio Astillero, conductor del programa Contraseñas de Hispan TV, en las que aseguró: “Históricamente en México ha habido fraude electoral, las elecciones están condicionadas por el uso del dinero público, por la recolección del dinero privado de empresarios o de personas que quieren influir en los resultados”.

El experto explicó cómo ejecutan ese proceso, el cual se inicia desde la conformación de los padrones electorales o listados, debido a que históricamente la participación electoral mexicana no rebasar del 50 %, entonces lo combinan con los movimientos reales de bajas y altas, situación que brinda a los partidos políticos la posibilidad de modificarlos.

Entre las formas de fraude está la compra de los representantes de los partidos en los colegios electorales, para que firmen las actas manipuladas al terminar la votación, incluida la cantidad falsificada de votos obtenidos por cada candidato, según su conveniencia. La suma de dinero que se les ofrece varía entre 3 mil y 5 mil pesos mexicanos.

También es usual el robo de las urnas cuando el candidato preferido está perdiendo, cambiándola con otra con votos favorables al aspirante deseado por el partido seleccionado por las altas instancias.

En México, según ese especialista en fraudes electorales, con dinero se compra la voluntad de los representantes de los partidos o los candidatos que se presten a tales actos delictivos, solo depende de la suma ofrecida, ya que la maquinaría de la trampa está patrocinada desde las altas esferas de la política del Estado, e incluyen los programas de beneficio social del Gobierno Federal de México, que se otorgan a los gobernadores de los estados federados.

De ahí que de ante mano se preparen los listados de aquellos funcionarios políticos aspirantes que deben ser beneficiados.

Esas ayudas sociales, aprobadas previamente, se entregarán solo si los destinatarios aceptan las decisiones de los que otorgan la contribución estatal.

Por eso el actual mandatario Peña Nieto, pudo fabricarse una lujosa residencia al poco tiempo de llegar al sillón presidencial, al costo de 12 millones usd.

Estados Unidos nunca ataca esos procesos corruptos, porque al final se eligen a los presidentes que ellos bendicen y saben se les subordinaran plenamente. Esa es la democracia que desean restablecer en Venezuela, Nicaragua, Brasil y Cuba.

Por eso recordamos a José Martí, cuando afirmó:

“Es recia y nauseabunda una campaña presidencial en Estados Unidos… Los políticos de oficio, no buscan para candidatos a la Presidencia aquel hombre ilustre cuya virtud sea de premiar, o de cuyos talentos pueda haber bien en el país, sino el que, por su maña o fortuna, o condiciones especiales pueda, aunque esté maculado, asegurar más votos al partido y más influjo en la administración a los que contribuyen a nombrarlo y sacarle victorioso”

 

 

Yanquis, a Venezuela se respeta.


Por Arthur González

Estados Unidos acostumbrados a ordenar y partirle el brazo a aquellos que lo desobedecen, se encontró nuevamente con un hueso duro de roer, el pueblo venezolano con dignidad y valentía. Ante ese obstáculo hacen lo imposible por derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

El chavismo pone en peligro la autoridad yanqui en América Latina, algo que hizo Cuba en 1959. Por ese motivo la invadieron en 1961, el impusieron una guerra económica y financiera desde 1962, la expulsaron de la OEA en 1964 y desde 1960 ejecutan actos terroristas.

Recetas aplicadas contra Cuba vuelven a repetirse en Venezuela, solo falta la invasión y también está entre sus planes, porque los tozudos imperialistas no entienden que la dignidad y la soberanía de un pueblo no se compran.

La embajada yanqui en Caracas es un centro de actividades subversivas con el propósito de revertir el proceso revolucionario venezolano. Desde allí se planificó y organizó el golpe de estado contra Hugo Chávez y su secuestro.

Por eso el 22 de mayo 2018 el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró persona non grata a dos “diplomáticos” de la embajada de Estados Unidos, el Encargado de Negocios, Todd Robinson y el Ministro Consejero Brian Naranjos, quienes actúan como oficiales CIA por las acciones que desarrollan, al orientar y financiar a la oposición.

Venezuela lo hace con total apego al respeto de las leyes internacionales, que trasgreden ambos diplomáticos.

¿Por qué razones hay que permitirle a la embajada yanqui que ejecute planes subversivos diseñados por la CIA, tras la pantalla de la NED?

Basta mencionar algunos aspectos de ese plan y su financiamiento para conocer la verdad. Entre los temas de ese plan y su financiamiento están:

1.   Avanzar en la investigación sobre el estado de la democracia. Proporcionar recomendaciones estratégicas para defender el espacio democrático en Venezuela. Ideas y valores democráticos. 46,748 usd.

2.   Desarrollar capacidades estratégicas para los actores democráticos locales. Fortalecer las instituciones políticas. 200,000 usd.

3. Comunicaciones Estratégicas Cohesivas. Fortalecer las de instituciones políticas. Proporcionar asistencia técnica para crear un plan de comunicaciones coordinado a nivel nacional y elaborar mensajes utilizando medios no tradicionales. 115,000 usd.

4.Comunicaciones Estratégicas Cohesivas. Ofrecer asistencia técnica para crear plan coordinado de comunicaciones a nivel nacional e internacional. Por los medios no tradicionales, los venezolanos y miembros de la comunidad internacional, recibirán mensajes cohesivos y coordinados que informarán sobre la situación en Venezuela. 300,000 usd.

5.Defender a las víctimas de los derechos humanos ante tribunales nacionales e internacionales, y aumentar la visibilidad internacional sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. 42,000 usd.

6.Desarrollar herramientas para una comunicación ágil. Aumentar la comprensión de las necesidades y prioridades de los ciudadanos a través de herramientas de comunicación ágiles e interactivas. Realizar encuestas a la población para comprender mejor las prioridades de los ciudadanos. 50,000 usd.

7.Empoderar a los ciudadanos a través del diálogo sobre políticas locales y nacionales. Facultar a la sociedad civil y a la comunidad empresarial de las regiones de Venezuela, para desarrollar propuestas de políticas que contribuyan al desarrollo local y nacional. Fortalecer capacidades de las autoridades locales, candidatos, líderes del sector privado, representantes de la sociedad civil y los jóvenes. 188,196 usd.

8.Facilitar ayuda humanitaria. Establecer una red que monitoree y coordine los esfuerzos de ayuda a poblaciones vulnerables. Informar a las audiencias nacionales e internacionales sobre la situación crítica y litigar casos ante los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos. 43,290 usd.

9.Formulación de un paquete integral de reforma de políticas públicas. 177,200 usd.

10.Fomentar la planificación de escenarios y el análisis estratégico. Fortalecer capacidad de comunicación estratégica y construcción de consenso en Venezuela. Producir productos de comunicación que promuevan el consenso sobre los valores democráticos. 36,700 usd.

11.    Fomentar la pequeña empresa en defensa de la democracia y mercados libres. Desarrollar la economía de mercado. 151,956 usd. 

  1. Generar consenso para un plan de emergencia. Fortalecer capacidad técnica de los venezolanos para responder de manera eficiente a la crisis socio-económica que se desarrolla en las comunidades privadas de derechos. 18,820 usd.
  1. Mejorar la Gobernabilidad Democrática en Venezuela. Organizar foros para promover la participación ciudadana. Ejecutar análisis independientes de los acontecimientos socioeconómicos y políticos actuales. 33,900 usd.
  1. Fomentar la pequeña empresa empresarial en defensa de la democracia y mercados libres. Desarrollar la economía de mercado. Mejorar el rol democrático del sector privado como motor de la economía venezolana. Fortalecer la imagen del sector privado. 151,956 usd.

15.    Mejorar la Gobernabilidad Democrática Local. Preparar a los líderes locales para superar los problemas de su comunidad. 40,000 usd.

  1. Empoderar el liderazgo y participación socio-política de los ciudadanos. 42,000 usd.

 17.    Monitorear las condiciones de derechos. Informar sobre las condiciones de los derechos humanos entre las poblaciones marginadas, para generar conciencia sobre la situación de los derechos humanos en el país. 37,000 usd.

18.    Monitoreo de la situación de los derechos humanos. Promover los derechos humanos y crear conciencia sobre la situación en Venezuela. Organizar entrenamientos sobre valores democráticos y derechos humanos. Diseminar informes en Venezuela y en el exterior. 45,000 usd.

  1. Promover el acceso a la justicia y los servicios públicos. Sensibilizar sobre las violaciones a los derechos humanos básicos en las comunidades marginadas. 38,000 usd.
  1. Promover cheques y saldos para mejorar los controles y equilibrios democráticos. Brindar asistencia técnica, diálogo con expertos y ciudadanos, e informar a los responsables de la formulación de políticas. 50,000 usd.

21.    Promover el periodismo ciudadano y capacitar sobre el uso plataformas de medios alternativos para proteger la libertad de expresión y promover la libertad de información, sobre problemas sociales críticos que afectan a los ciudadanos. 61,800 usd.

  1. Promover la participación ciudadana y la libertad de expresión. Campañas de promoción del arte y el activismo en línea para promover los derechos humanos y los valores democráticos en Venezuela. 34,983 usd.
  1. Promover la gobernabilidad democrática. Fortalecer la relación entre los ciudadanos y los funcionarios electos; promover la participación ciudadana en el proceso político. 60,000 usd.
  1. Promover valores democráticos entre poblaciones vulnerables. Enseñar el valor del liderazgo y el servicio público, para asumir un mayor papel de liderazgo en sus respectivas comunidades y organizaciones. 59,240 usd.
  1. Promover la libertad de asociación y valores democráticos. Entrenar líderes de la sociedad civil en la construcción de consenso, la democracia y la participación ciudadana. 40,000 usd.

26.    Promover la libertad de expresión y el acceso a la información. Crear conciencia sobre las violaciones a la libertad de expresión en Venezuela. Presentar al público informes especiales sobre el estado de la libertad de expresión, la censura y los ataques contra los medios independientes. 50,867 usd.

  1. Promover los Derechos Humanos. Fortalecer capacidades de organizaciones de derechos humanos, para exigir el cumplimiento de los estándares internacionales de derechos humanos. 65,000 usd.
  1. Promover los Derechos Humanos. Aumentar comprensión del deterioro de la situación política y socioeconómica en Venezuela; involucrar líderes cívicos. 40,000 usd.
  1. Promover los Derechos Humanos sobre la libertad de información. Fortalecer habilidades técnicas entre los activistas de la sociedad civil, incluir capacitación para la sociedad civil y crear productos que documenten las violaciones de los derechos humanos. 30,000 usd.
  1. Promover Derechos Humanos a través de herramientas creativas. Estimular cultura de participación ciudadana y respeto a los derechos humanos en Venezuela. Impartir capacitación en los sectores tradicionalmente marginados. Los líderes de base la recibirán sobre cómo utilizar los medios digitales y las herramientas de narración de historias. 35,000 usd.

31.    Promover el periodismo independiente. Involucrar periodistas y medios de comunicación en la defensa de la libertad de expresión y la democracia. Capacitar sobre herramientas de periodismo de investigación y el uso de las redes sociales en la difusión de noticias. 55,000 usd.

  1. Promover el liderazgo y los valores democráticos. Estimular la participación política y mejorar el liderazgo democrático. Combinar la programación tradicional de educación cívica con eventos culturales para atraer una base más amplia de ciudadanos marginados. Diseminar ideas y valores democráticos en las comunidades. 25,000 usd.
  1. Promover liderazgo y valores democráticos, mediante la educación cívica. Mejorar las habilidades de liderazgo de los ciudadanos. Fortalecer los valores democráticos y mejorar habilidades de liderazgo entre los jóvenes. Impartir capacitación centrada en las instituciones democráticas y la participación ciudadana. 10,000 usd.
  1. Promover el diálogo político sobre ideas y valores democráticos. Debatir sobre principales desafíos democráticos en Venezuela, mediante mesas redondas y reuniones con líderes e intelectuales, para abordar los problemas más importantes de Venezuela. 24,910 usd.
  1. Promover el compromiso político. Alentar a los ciudadanos a participar en procesos de gobernanza locales, regionales y nacionales. Trabajar fuera de Caracas para que se monitoreen las tendencias políticas y abogar por políticas que respondan a las necesidades de los ciudadanos. 25,000 usd.
  1. Promover el Estado de Derecho. Estimular reformas que restablezcan el estado de derecho en Venezuela y fortalecer la capacidad técnica de los abogados de derechos humanos venezolanos. Promover debates que restablezcan la independencia judicial y el estado de derecho. Fortalecer la capacidad de los abogados venezolanos para litigar casos a nivel internacional. 57,984 usd.
  1. Promover principios de justicia transicional. Facilitar la coordinación entre las organizaciones de derechos humanos para crear un registro de víctimas. Incluir eventos públicos sobre justicia transicional y mecanismos disponibles para ofrecer reparación y reparación a las víctimas de los derechos humanos. Crear base de datos de casos de derechos humanos. 36,400 usd.
  2. Proteger a los defensores de los derechos humanos. Fortalecer una red nacional de derechos humanos. Incluir la provisión de habilidades técnicas y de defensa, y la asistencia a activistas de derechos humanos. 65,000 usd.
  3. Proteger los Derechos Humanos de poblaciones vulnerables.  Monitorear e informar sobre condiciones de derechos humanos entre las poblaciones marginadas. Incluir recopilación de información, entrevistas, análisis de información y el desarrollo de materiales para crear conciencia sobre la situación de los derechos humanos en el país. 30,000 usd.
  4. Sensibilización sobre los derechos humanos. Promover los derechos humanos y civiles en Venezuela; mejorar capacidad de promoción de los grupos de la sociedad civil a nivel local. Trabajar con la sociedad civil para crear conciencia sobre violaciones de los derechos humanos y conflictos sociales en sus comunidades. 35,000 usd.Reformar el poder judicial y promover la justicia transicional. Diseñar plan de reforma para abordar los desafíos institucionales y de procedimiento que enfrenta el sistema judicial de Venezuela. Restablecer el estado de derecho, la separación de poderes y la independencia de los jueces. Proporcionar perspectiva comparativa de los casos de violaciones de los derechos humanos en Venezuela. 35,000 usd.
  1. Promover la libertad de asociación en Venezuela. Ejecutar encuestas de violaciones de los derechos laborales, análisis de tendencias y el desarrollo de información para audiencias nacionales e internacionales. 25,000 usd.
  2. Fortalecer a los defensores de los derechos humanos. Documentar y denunciar violaciones de derechos humanos. Entrenar a líderes cívicos acerca de las normas de derechos humanos para incrementar su interacción con organizaciones afines. 40,000 usd.

El pueblo venezolano es víctima de estos planes imperialistas y tiene derecho de denunciarlos y cortarlos, pues como dijo José Martí:

“Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque”.

La ira del imperio contra Venezuela


Por Arthur González

Se sabía que los yanquis aguardaban los resultados de las elecciones en Venezuela para ejecutar sus represalias diseñadas de antemano, y ante la rotunda victoria de Nicolás Maduro, la ira yanqui se desató.

Ellos no asimilan que la escasez de productos, resultado de su guerra económica, no cambie la forma de pensar de millones de venezolanos. Es el mismo error que comenten con Cuba, porque su terquedad y prepotencia les impide aprender la lección.

Imposible entender como gobiernos que se dicen soberanos, acepten órdenes de la Casa Blanca para seguirles en el no reconocimiento de la realidad venezolana.

Tal parece que el mundo ha regresado a la época medieval, donde los emperadores y reyes ordenaban a diestra y siniestra, y quienes las incumplían eran enviados a la horca.

Cómo a la Unión Europea, que mientras declara que el bloqueo a Cuba debe terminar, a la vez aplaudan la guerra económica que Estados Unidos ejecuta contra Venezuela.

Las represalias anunciadas son despiadadas y reflejan la ausencia de respeto a la democracia y la voluntad del pueblo expresada en las urnas.

Al leerlas se percibe irracionalidad, dirigidas a ahogar la economía, con el sueño de que el pueblo se lance a las calles, sin reconocer que cada acción incrementa el rechazo hacia los yanquis y los responsabiliza con las penurias, porque los venezolanos saben leer, escribir y sacar sus propias conclusiones.

Entre las sanciones están:

Prohibir la venta de deuda y de activos del estado venezolano, como si Estados Unidos fuera el dueño del país.

Prohibirle a los ciudadanos estadounidenses, comprar cualquier tipo de obligación adeudada al gobierno de Venezuela, incluidas las cuentas a pagar, o cualquier otro instrumento convertido en garantía de préstamo.

El propio emperador presidente declaró que las nuevas sanciones buscan “evitar que el régimen de Maduro realice ventas, porque el dinero de esos activos pertenece al pueblo venezolano” y añadió que la prohibición “debería aumentar la presión sobre el régimen de Maduro, limitando su capacidad de obtener liquidez a través de instrumentos emitidos por el gobierno venezolano, la estatal PDVSA y el banco central”.

Ahora se “preocupan” por el pueblo, a la vez que diseñan acciones para matarlos de hambre. Cuando el país era saqueado por empresas yanquis, y los presidentes anteriores, como el corrupto Carlos Andrés Pérez, saqueaban las riquezas del país, nunca hubo sanciones.

Algo similar hicieron con Cuba, mientras Fulgencio Batista asumía el poder mediante un golpe militar, violaba el sistema “democrático” y asesinaba, nunca fue acusado de violar los derechos humanos.

A tales acciones que violan el derecho internacional, arrastraron a varios países de Grupo de Lima, conformado por los más influyentes países de América Latina.

Obligados por el Departamento de Estado, presidentes latinoamericanos se sumaron a las sanciones diseñadas por miembros del Consejo de Seguridad Nacional, entre los que se destacan México, Argentina, Chile, Canadá y Australia, quienes afirmaron que desconocerán los resultados de las elecciones venezolanas.

México, maestro de maestros en temas de robo de elecciones, corrupción generalizada, violación de derechos humanos, asesinato a periodistas, secuestro de personas y eliminación de gobernadores y candidatos presidenciales, declaró no reconocer la legitimidad del proceso electoral en Venezuela, “por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso libre, democrático, justo y transparente”, y llamó a su embajadora para consultas

Chile y Argentina también reducirán como protesta, el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela y unidos a Canadá, aceptaron adoptar medidas financieras para bloquear operaciones con fondos, tildados de “corrupción, de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo”, algo risible que solo evidencia su servilismo al imperio yanqui.

Vergüenza debería darles al acorralar a un país hermano, por el solo hecho de no someterse a las órdenes de la Casa Blanca, como ellos hacen.

A pesar de las humillaciones que les hace Trump a los mexicanos, expulsándoles de Estados Unidos, llamándolos animales e imponerles el pago por la construcción de un muro entre ambos países,  el gobierno mexicano emitió una alerta al sector financiero y bancario, “sobre el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela, cuando no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional, incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior, incluidos bienes militares y de seguridad”.

Para demostrar aún más su sumisión, México reducirá al mínimo las actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar, y suspenden hasta nuevo aviso las visitas de alto nivel a Venezuela.

Argentina, cumplió al pie de la letra las indicaciones de Washington, y declaró que, ante la falta de legitimidad del proceso electoral venezolano, desconocerá los resultados de las elecciones. El colmo de la manipulación fueron sus argumentos de que, “no existió observación internacional para que pueda ser aceptado como libre, justo, independiente y democrático, pues se excluyó la participación de actores políticos”.

Al parecer para ellos los opositores que se presentaron al proceso electoral, como Henri Falcón, no son suficientes. La orientación de los yanquis era no asistir y mantener alto el abstencionismo, con el objetivo de no darle legitimidad. Maduro obtuvo el 68 % de los votos y su más cercano rival, el ex gobernador Falcón, solo alcanzó el 21,2%.

A partir de la Revolución chavista, Venezuela tiene 58 médicos por cada mil habitantes, en vez de 18 como era antes de 1998. Un millón y medio de analfabetos aprendieron a leer y a escribir, y en el 2005 la UNESCO declaró a Venezuela territorio libre de ese mal.

Hoy más de dos millones de ciudadanos poseen una vivienda entregada por el gobierno, algo impensable para los pobres, esos que de ser el 55,6 % de la población, ahora se redujeron al 10,7 %.

Esta situación es la que Estados Unidos no perdona, por considerarla un mal ejemplo, algo que no puede repetirse.

No en vano José Martí expresó:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos que seguirlos”

Donald Trump no conoce nada de historia


Por Arthur González

Al leer Donald Trump, el escrito preparado por miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, entre ellos el senador Marco Rubio, el pasado 20 de mayo 2018, el emperador presidente demostró su ignorancia respecto a la historia de Cuba, al evocar a los grandes líderes cubanos que lucharon por la independencia, como José Martí y Antonio Maceo.

Ambos próceres cubanos fueron totalmente anti imperialistas, algo que evidentemente no conoce el presidente, haciendo el ridículo ante los que sí saben de la historia cubana.

En su carta al amigo mexicano Manuel Mercado, comenzada el 18 de mayo de 1995 un día antes de su muerte, Martí expone claramente su pensamiento anti yanqui al afirmar:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

 Si Trump lo hubiese sabido, jamás habría mencionado a Martí, a lo que se suman otras de sus aseveraciones históricas:

Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas”.

 “Quiero que el pueblo de mi tierra no sea como este, una masa ignorante y apasionada, que va donde quieren llevarla”.

“¡En la medula está el vicio en la vida que va teniendo en esta tierra!”.

“Para sujetar a esta nueva Roma, cuando empiece a degenerar en sí y a querer, como la de la de los Cesares, que toda la flora y la fauna del mundo le llene los manteles…”

El 20 de mayo de 1902 no puede ser para los cubanos el día de la libertad, porque a partir de ese momento nacía la república encadenada a la Enmienda Platt, impuesta por los yanquis, que les permitió intervenir militarmente en Cuba cada vez que lo desearan, ocuparon parte del archipiélago cubano  y se apropiaron de la isla de Pinos, devuelta en 1934, solo después de la llamada Guerra de 1933, más la usurpación de tres bases, una de ella aun en su poder ubicada en la provincia de Guantánamo, convertida hoy en cárcel y centro de torturas.

Estados Unidos no le perdona a la Revolución popular cubana sus programas nacionalistas, que cortaron de raíz las amarras que le impusieron aquel 20 de mayo a la economía, a la vida política y social de Cuba, además de sus leyes, su religión protestante, sistema de educación y otros aspectos de su sistema, con el fin de conformar su nueva colonia.

Lo que marcó la independencia de Cuba fue precisamente el 1ro de enero de 1959, razón por la cual Estados Unidos intenta destruir el proceso revolucionario, valiéndose de todos sus métodos, desde la invasión mercenaria, la creación por la CIA de una mal llamada oposición, que aun financian y entrenan sin resultados, miles de actos terroristas, planes de asesinato y las guerras económicas y biológicas para matar de hambre y enfermedades al pueblo.

En lo único que acertó Donald Trump en el mensaje que leyó, fue cuando reconoció que “el valiente pueblo de Cuba sigue trabajando bajo una opresión continua y circunstancias extremadamente difíciles, para sostener a sus familias”, porque los cubanos, a pesar de llevar más de medio siglo sometido a una cruel y despiadada guerra económica, comercial y financiera, se mantienen firmes a sus principios de soberanía y libertad, sin doblegarse ante los yanquis, tal y como enseñó Martí.

Sin embargo, no hubo una sola palabra de condolencia para los familiares de las víctimas que murieron en el avión mexicano.

 Donald Trump repitió como marioneta lo que los mafiosos le dieron a leer, pero si en algún momento conoce la obra martiana y su rechazo por el sistema que sufrió en carne propia, comprenderá el error de tomar a José Martí como bandera contra la Revolución cubana, la única que revindicó las prédicas del apóstol, sobre la independencia de Cuba y puso en letra viva su pensamiento anti imperialista cuando expresó a voz en cuello:

“Viví en el monstro y el conozco sus entrañas, mi honda es la de David”.

 

 

En Cuba todos son simplemente cubanos.


Por Arthur González.

El tema de la racialidad es complejo, sensible, con aristas reales y otras manipuladas desde Estados Unidos para dividir la unidad del pueblo cubano, por ser la única fórmula para enfrentar victoriosamente todos sus planes y operaciones estructuradas por los ideólogos, especialmente de sus servicios especiales.

Decir cubano es hablar de un producto genéticamente nuevo, devenido de la mezcla de sangre de conquistadores españoles, de por sí ya combinada con la de los árabes que los dominaron durante 400 años, de la africana, la china, japonesa, nuevos árabes emigrados a principios del siglo XX y de otros europeos asentados en la Isla en busca de nuevas oportunidades, después de la 2da guerra mundial. Como resultado nació la identidad de Cuba.

La historia triste de la esclavitud africana y en menor medida china, marcó la diferencia social y económica de aquellos seres arrancados de sus tierras por los colonizadores, que aún tienen esa deuda pendiente.

Solo el proceso revolucionario de 1959 rescató ese desbalance, al decretar el 25 de marzo del mismo año, la eliminación de la discriminación racial, como una de las peores lacras de la sociedad cubana de todos los tiempos.

Desde ese instante las escuelas se abrieron para todos los cubanos, sin distinción del color de su piel, de ahí que Cuba cuente hoy con millones de graduados universitarios, técnicos y obreros calificados, sin que ninguno fuese excluido por su raza.

Cientos de miles fueron los becarios que pudieron superarse y dejar atrás los trabajos de menor remuneración económica y reconocimiento social. Negros y blancos de las clases más humildes del país, tuvieron las mismas oportunidades para acceder a puestos de trabajo prohibidos antes del triunfo de la Revolución.

Se terminó la prohibición de entrar en clubes para disfrutar de los baños de mar, en teatros, cines, centros nocturnos y practicar el deporte con los mismos derechos de los ricos y los blancos, quienes tenían el dominio casi absoluto del país.

Hoy Cuba posee un alto por ciento de maestros de raza negra o mestiza, producto de la combinación de negros, blancos y chinos que marcan sus rasgos exteriores. Otro tanto se palpa en el sistema de salud, con médicos, enfermeras y técnicos muy bien capacitados.

Los equipos deportivos cambiaron totalmente su imagen, ejemplo palpable es el de volibol que pasó ser las “Rubias de Caribe”, participantes en 1967 a los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, a las actuales “Morenas del Caribe”, campeonas mundiales y olímpicas.

En la cultura sucedió algo similar. Al crearse la Escuela Nacional de Arte y otras provinciales, ingresaron quienes demostraron su talento, sin importar procedencia social, económica, ni color de la piel. Músicos, pintores, escritores y bailarines son muestra de la composición étnica y cultural de los cubanos.

El famoso cabaret Tropicana, no tenía bailarinas negras, hoy exhibe la belleza escultural de sus morenas, formadas en instituciones educacionales donde reciben técnicas para desarrollar su nivel profesional.

A pesar de incuestionables avances, no todo está alcanzado. Aún persisten prejuicios en una sociedad de 500 años, pero disminuye sensiblemente y es usual ver parejas entre negros y blancos, sin sentir el rechazo de los pobladores como era medio siglo atrás.

No obstante, desde Estados Unidos, país donde el racismo es institucional, asesinan a diario a jóvenes negros con total impunidad, las oportunidades no son similares a la de los blancos, se fabrican campañas contra Cuba para dividir a los cubanos.

Han establecido el calificativo de afronorteamericano y de afrocubano, cambiando la raza por la procedencia, con el solapado interés de recordarle a los ciudadanos de raza negra que no son norteamericanos, sino africanos y por tanto Norteamérica no les pertenece. En 1825 el presidente Quince Adams, compró una porción de África, denominándola Liberia, y expulsó a miles de negros.

Sin embargo, nunca hablan de hispanos descendientes ni de chino descendientes, a esos no les interesa manipularlos.

Martin Luther King, jamás llamó afronorteamericanos a los negros y luchó por sus derechos hasta ser asesinado por los racistas.

En los años 80 del siglo XX, académicos norteamericanos y suizos comenzaron a estudiar el tema racial en Cuba, y la Fundación Smithsonian promovió investigaciones en la Universidad de La Habana y el Instituto de Antropología y Etnología de la Academia de Ciencias de Cuba.

En 1991, posterior al derrumbe del socialismo en Europa, la entonces Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, inició actividades subversivas en torno al tema racial, a través del Secretario de cultura y prensa, David Evans, de raza negra, quien promovió contactos y facilitó becas a intelectuales y líderes de opinión del tema, insertándolos en los principales circuitos académicos negros y en instituciones especializadas de Norteamérica.

Desde 1993 intelectuales negros norteamericanos como Miriam de Costa Willis, funcionaria de alto rango en la comunidad de inteligencia y asesora del presidente William Clinton para la política hacia el sector negro, influenció sobre reconocidos intelectuales cubanos, resaltándoles la necesidad de trabajar en función del reconocimiento y protagonismo de los negros en Cuba, poniendo al descubierto la estrategia contra Cuba.

Entre 1993 y 1994 otorgaron becas David Rockefeller, a varios cubanos, auspiciadas por la Fundación Ford, mediante un financiamiento de 25 mil dólares. Esas becas eran por 6 meses para estudiar en el Centro de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de la Florida.

En febrero del 2005 la Sección de Intereses yanqui distribuyó en Cuba la revista “Islas”, editada en Weston, Florida, de corte racial con el soporte de la ONG Afro-Cuba Alliance. Dicha ONG es receptora de fondos provenientes de la NED y canalizados a través de la USAID.

En septiembre 2006, el “Consorcio de Mississippi para el Desarrollo Internacional”, que agrupa las cuatro universidades negras más importantes de Estados Unidos, anunció la fundación del “Centro para la Comprensión de los Afro-Descendientes Cubanos” (CUCAD), financiada por la USAID y el Departamento de Estado, bajo la dirección del contrarrevolucionario Ramón Humberto Colás Castillo, radicado en Estados Unidos.

Entre el 2009 y 2013, la Sección de Intereses en La Habana promovió debates y estudios de la situación racial en Cuba, ofreció tele conferencias y cine-debates con la intención de potenciar la división de la sociedad cubana, construyeron y financiaron varios grupos como “Proyecto Mediático Consenso”, “Corriente Socialista Democrática”, “Comité Ciudadano por la Integración Racial, “Movimiento por la Integración Racial” y “Proyecto Alianza Unidad Racial.

En el evento académico LASA 2013, celebrado en Washington a finales mayo, fueron invitados elementos “disidentes”, con el propósito de denigrar a la Revolución.

El 14 y 15 de abril 2018, el Instituto de Investigaciones Afrolatinas del Centro Hutchins de la Universidad de Harvard, celebró un evento para abordar el racismo en Cuba, al que fueron invitados con los gastos pagados, una treintena de activistas, intelectuales, emprendedores y músicos de la Isla.

Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinas y uno de los organizadores de la conferencia, expresó al Nuevo Herald que “quienes han seguido como estrategia mantener una interlocución con el Estado, consideran que las soluciones a temas como la “discriminación racial y la racialización de la desigualdad” en Cuba, pasan por la formulación de políticas públicas”.

Participantes en dicha conferencia expusieron que “un movimiento cívico que busca combatir el racismo en Cuba, no puede avanzar más allá de los límites que impone el gobierno”.

¿Qué se pretende con esas conferencias impartidas en el país que apoyó el Apartheid y asesina a sus jóvenes negros? Sin dudas fabricar grupos que se opongan al único gobierno que se ocupa por darle a todos sus ciudadanos educación, salud y cultura, sin mirar el color de la piel.

Para lograrlo, intentan atraer a reconocidos intelectuales y artistas que han obtenido conocimientos y prestigio gracias al socialismo, pues en una sociedad capitalista nunca hubiesen tenido la posibilidad de estudiar y formarse profesionalmente de manera gratuita.

Al repasar algunos programas actuales de la NED y la USAID para Cuba, se observan los objetivos que persiguen para desmontar el socialismo desde adentro.

Entre esos están:

Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67, 980 y 5,055 usd, para organizar debates y eventos para exigir respeto por los “derechos humanos y las libertades”.

Promover el pensamiento independiente en Cuba, con 20,272 usd, con el fin de estimular “mayor libertad de expresión y escritura independiente” entre los intelectuales cubanos, más 61,517 usd para compilar libros y revistas producidos por escritores cubanos en el exterior y distribuirlos en la Isla.

Incitar un Nuevo Liderazgo Democrático, con 43,000 usd, donde pretenden “fortalecer el liderazgo y las habilidades organizativas de los grupos políticamente marginados” en Cuba, a través de cursos de capacitación a líderes emergentes.

Promover Tolerancia y Pluralismo en Cuba, con 21,678 usd, en busca de fomentar “ideas y valores democráticos”. La pretensión es alcanzar tolerancia entre los cubanos, sobre las voces críticas e independientes.

Fortalecer el diálogo democrático sobre las propuestas de políticas dirigidas por los cubanos, con 193,603 usd, para “fortalecer la capacidad de los tanques pensantes independientes, a favor de la democracia en Cuba para desarrollar análisis económicos y propuestas políticas independientes”.

Fortalecer la capacidad de los centros cívicos independientes, con 98,000 usd. El objetivo, elevar la capacidad organizativa de los grupos cívicos para llevar a cabo actividades de forma efectiva.

En tiempos como los que vive hoy el mundo no se puede ser ingenio, especialmente con un enemigo poderoso que no escatima dinero, ni esfuerzos por destruir a la Revolución.  Allá aquellos que le hagan el juego.

Sabio fue José Martí cuando afirmó:

“Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”.