Mercenario de las letras


Por Arthur González

Cada vez que se publican libros y artículos contra Cuba en el llamado “mundo libre”, recordamos la desclasificada operación de la CIA Mockingbird, la cual inició sus acciones en la década de los años 50 del siglo XX, bajo el mando de Frank Wisner, de la dirección de Planes de la propia Agencia.

Esa operación consistió en el reclutamiento de un grupo de periodistas de importantes órganos de prensa, con el fin de difundir informaciones manipuladas para crear matrices de opinión favorables a los planes de la CIA.

Para ese trabajo de Guerra Sicológica, divulgaron noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el propósito de lograr su aislamiento internacional, mientras callaron los crímenes de la dictadura de Fulgencio Batista.

En esa misma línea de mentiras y tergiversaciones circula un libro titulado Cuba sin Fidel, de Julio Patán, mexicano periodista cultural, escritor y conductor de programas de noticias Foro TV y en el Canal 22.

Dicho libro, cargado de falsedades, describe una Cuba al gusto de la mafia terrorista anticubana de Miami, pero lejana a la realidad, donde pretende ocultar las verdades de la Revolución de Fidel Castro.

Ni una palabra para condenar la guerra económica, comercial y financiera impuesta por el imperio del Norte, que busca matar por hambre y enfermedades al pueblo por el solo hecho de haber escogido su propio destino.

El escritor no sabe o no quiere saber, lo que en 1960 escribió el entonces sub Secretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando en memorando a su jefe afirmó:

“…El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Por supuesto que los efectos de 58 años de esa guerra se sienten y palpan en la isla, pero lo que no menciona el mexicano, nacido en 1968 cuando los estudiantes de su país eran masacrados en la plaza de las tres culturas de Ciudad México, es la resistencia de los cubanos a esa cruel y despiadada guerra y el apoyo mayoritario a los logros del proceso revolucionario.

Desconocedor total de Cuba, intenta desprestigiar una obra que no tiene parangón en el hemisferio occidental, solo describe la Habana despintada y apuntalada de edificios de más de 100 años en la parte más vieja de la ciudad. Sin embargo, no menciona que todos los niños asisten diariamente a las escuelas con uniformes, zapatos y medias blancas, sin que sus padres tengan que pagar un solo centavo, algo inimaginable para millones de mexicanos.

La Habana tiene derrumbes por su antigüedad y falta de mantenimientos constructivos, pero los moradores de esos edificios no quedan a la buena de Dios, son atendidos por las autoridades de forma inmediata, trasladados a centros donde reciben albergue, alimentación y atención médica sin costo, situación que no sucede en México ni en Estados Unidos, donde los damnificados por los últimos huracanas aún esperan la ayuda gubernamental como sucede en la colonia de Puerto Rico.

El conductor de la TV mexicana en su libro Cuba sin Fidel, no hace alusión a la seguridad ciudadana que le permitió caminar las calles habaneras sin temor a ser asaltado, como sucede en México, país que posee record mundial de periodistas asesinados, según la Sociedad Internacional de Prensa (SIP), con 12 muertos en 2017.

Su mala fe es tan alta que trata de crear una atmosfera de represión en la sociedad cubana, al afirmar que aquellas personas que rentan sus viviendas “se ven obligados a tomar los datos del pasaporte e informar a las autoridades migratorias”.

¿Ignorancia? Todos los hoteles del mundo tienen que informar a las autoridades de sus huéspedes, por eso se llenan formularios que incluye el número de pasaporte, algo que protege al extranjero de sucederle algún percance, al conocerse su lugar de estancia.

¿Por qué no plasmó en su libro que no vio en La Habana niños limpiando cristales de autos, haciendo de payasitos en medio de las avenidas, vendiendo baratijas, descalzos o inhalando pegamento para drogarse y calmar el hambre, como sucede en México?

Algunas páginas las dedica a la “larguísima nómina de represaliados”, ¿Dónde vio esa represión? En Cuba la policía no usa cascos, escudos, chalecos antibalas, ni armas largas como la mexicana, no hay carros lanzando chorros de agua, ni balas de goma o gases lacrimógenos.

Ausencia de ética profesional para quien se dice hombre del periodismo.

A Julio Patán le faltó escribir que Cuba, pequeña y bloqueada por el imperio más poderoso de la edad moderna, gracias a Fidel Castro es admirada y reconocida por las Naciones Unidas debido a su labor humanitaria en materia de salud.

407 mil profesionales y técnicos de la salud cubana brindan asistencia en 164 países y en 50 años han atendido a un millón 688 personas en las zonas más recónditas del planeta, algo que no hacen los yanquis ni los europeos, además de operar a 12 millones de pacientes, acción reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

En su visión “devastadora” de Cuba, ocultó que gracias a la Revolución existe un desarrollo científico, donde especialistas nacidos y formados después de 1959 crearon las vacunas contra la Hepatitis B; la Meningoencefalitis; Haemophilus Influenza tipo B; Pentavalente contra varias enfermedades contagiosas; anticuerpos monoclonales contra el cáncer;  Heberprot-P, único medicamento contra las úlceras del pie diabético; vacuna contra el cáncer de pulmón; Melagenina contra el vitíligo y muchas más.

Si eso es decadencia de un país, que revise el suyo para que vea la miseria por doquier; los asesinatos y desaparecidos, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa; carteles de las drogas matando a su antojo y una corrupción generalizada que pudre esa sociedad, situación que no se atreve a denunciar a profundidad por temor a ser la próxima víctima.

Si la intención es afectar el turismo como desea Estados Unidos está fracasado.   En el 2017 Cuba recibió a cuatro millones 700 mil turistas que aprecian sus bellezas y problemas, su cultura y altos niveles de instrucción, verdad que Washington pretende ocultar con periodistas que se prestan para sus campañas mediáticas.

Razón tenía José Martí cuando expresó:

“En la tierra hay más ratas que águilas”

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Nueva amenaza del emperador Cesar Trump


Por Arthur González.

Nada es extraño en el actuar cotidiano del presidente Donald Trump, quien cual emperador romano hace y desde hace a su antojo, desde ordenar el bombardeo a otros países hasta el chantaje de eliminar la ayuda si no acatan sus desvaríos.

Así lo hemos visto desde su investidura, donde la descortesía con su propia esposa ha dejado asombrado a todo el que tenga algo de sentido común, unido a las exigencias a México para que asuma los gastos de la construcción de nuevos tramos del muro entre ambos países; respuestas sin diplomacia alguna a la canciller alemana y a la primera ministra del Reino Unido, unido al uso de tuits para despedir a sus principales funcionarios.

El chantaje es una de sus armas preferidas, las que empleó recientemente con Canadá para que se sumara a la campaña contra Cuba, con el invento fantástico de los ataques acústicos, y de no hacerlo suspendería de inmediato el Tratado de Libre Comercio.

Pero lo más insólito es su amenaza abierta y directa contra aquellos países que osen oponerse a la candidatura de Estados Unidos como sede de la Copa del Mundo del futbol en el 2026, la cual se prevé compartir con México y Canadá.

El nuevo chantaje fue escrito por el emperador “Cesar Trump” el pasado 27 de abril de 2018, en su tuit, el cual dice textualmente:

“Estados Unidos ha construido una candidatura fuerte con Canadá y México para el Mundial del 2026. Sería una pena que los países que siempre hemos apoyado, fueran a cabildear contra la candidatura de Estados Unidos. ¿Por qué habríamos de apoyar a estos países, cuando ellos no nos apoyan (incluido en Naciones Unidas)?”

“The U.S. has put together a strong bid w/ Canada & Mexico for the 2026 World Cup. It would be a shame if countries that we always support were to lobby against the U.S. bid. Why should we be supporting these countries when they don’t support us (including at the United Nations)?”

El motivo de tal amenaza es la oposición de algunos países a que el Mundial de futbol se realice en América del Norte, algo que disgustó al emperador, pues él no concibe que nadie se le interponga en el camino de sus ideas e ilusiones.

Previendo lo que podía suceder, la misma CONCACAF había pedido que el tema de la candidatura para albergar la Copa del Mundo 2026 entre Estados Unidos, México y Canadá, no se politizara, pero con el imprevisible “Cesar Trump” es imposible todo pronóstico.

Hasta la fecha Marruecos es la única rival para llevarse la sede y ya recibe el apoyo de varias naciones y personalidades del mundo futbolístico, como el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien declaró que “el país norte africano debería ser el lógico ganador”.

Ahora habrá que esperar la reacción de los países musulmanes, porque el presidente norteamericano los ha maltratado de palabras y hechos, al cortarle la entrada a ciudadanos de seis países en su mayoría árabes, calificándolos de “terroristas en potencia”.

Pero no os asombréis, esa es la “democracia” que el imperio pretende imponerle al resto del mundo y después hablan de derechos humanos.

No por gusto José Martí cuando los conoció a profundidad afirmó:

“De esta tierra no espero nada… más que males”

No había armas químicas en ninguno de los tres objetivos bombardeados en Siria.


Por Arthur González.

Especialistas de la , confirmaron que, en los objetivos bombardeados en Siria el 14 de abril 2018, por los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, no había evidencias de armas químicas, confirmándose una vez más el crimen ejecutado por esas potencias, mediante mentiras inventadas con la complicidad de los medios de prensa oficialistas.

Sin pruebas ni evidencias de la existencia de tales armas, los tres jefes de gobierno autorizaron el ataque a Siria, los que debería ser juzgados en un tribunal internacional, similar al conformado después de la 2da Guerra Mundial contra los nazis.

George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump, unidos a los ex presidentes Anthony Blair de Gran Bretaña, el francés Nicolás Sarkozy y José María Aznar de España, son tan criminales como los jefes nazis juzgados y sancionados por el tribunal de Núremberg.

Suman cientos de miles los muertos inocentes por las guerras injustificadas en Afganistán, Irak, Libia y Siria, iniciadas con pretextos fabricados para permitir la entrada de las tropas que arrasaron con ciudades enteras, que antes tuvieron esplendidas y modernas capitales, donde sus pobladores vivían felices y en paz.

Las campañas de falsedades construidas por la prensa occidental que responde a los servicios de inteligencia, acomodaron a la opinión pública internacional y la de sus propios países, para que aceptaran las invasiones imperialistas, que además dejaron miles de muertos entre los soldados atacantes, mutilados y enfermos mentales de por vida.

Hoy se conoce que Irak no tenía armas químicas como aseguraron los yanquis con el general Colin Powell al frente, y que todo fue un burdo pretexto creado maquiavélicamente para poder apoderarse de los pozos de petróleo, repartirse la reconstrucción, mediante jugosos contratos para las industrias y compañías yanquis, del país que ellos mismos destruyeron, obteniendo ganancias multimillonarias.

El caso de Siria es similar a los otros, con la diferencia que Estados Unidos encontró una resistencia popular férrea que apoya mayoritariamente a su presidente Bashar al Assad, a pesar de no ser del agrado de Washington por su cercanía ideológica con Moscú.

Por ese motivo, invadieron una parte del país y conformaron el ejército terrorista que no ha podido vencer al ejército sirio, no obstante, de los miles de millones de dólares aprobados por la Casa Blanca para ese fin.

¿Qué dirán ahora los “muy preocupados” ministros del Consejo de la Unión Europea, que siguieron servilmente a Estados Unidos, como hicieron las ratas a los acordes del flautista de Hamelin?

¿Podrán mirarles a los ojos a sus hijos sin tener el cargo de conciencia de que dieron el visto bueno al asesinato de niños como los de ellos, o los que quedaron huérfanos por las bombas norteamericanas, francesas e inglesas?

Tienen muy poca moral los que se arrodillan a los pies del tío Sam, representado en estos momentos por Donald Trump, quien, como si fuera Adolfo Hitler, ordena ataques contra Damasco para demostrar de lo que es capaz de hacer con tal de conquistar a Siria.

Tal parece que el mundo ha regresado al siglo XV cuando las potencias de España, Portugal e Inglaterra, se repartieron el nuevo mundo, saquearon sus riquezas e impusieron la esclavitud, robándose a los africanos para obligarlos a trabajar despiadadamente.

Después hay que aguantar sus discursos huecos y ausentes de ética, acusando a los países que no le besan las botas de violar los derechos humanos, a los que intentan doblegar con campañas tendenciosas, retomando al pie de la letra las ideas del ex director de la CIA, Allen Dulles, cuando en 1953 afirmó:

“…Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse”.

La más reciente acción de la Unión Europea es la solicitud de ayuda internacional para la reconstrucción de Siria, cuando el máximo responsable es Estados Unidos, quien conformó el ejército terrorista, le dio el armamento, uniformes, alimentación y los sistemas de comunicaciones y llevan seis años destruyendo ciudades completas, incluidas zonas declaradas como patrimonio de la humanidad, sin ser condenados por los organismos de la propia UE.

La trampa sigue presente porque Estados Unidos y sus aliados europeos, pretenden que Siria acepte las condiciones que le quieren imponer, siendo la primera, la salida del gobierno del presidente Al Assad, quien fue elegido democráticamente por su pueblo. Los yanquis seguirán con ese objetivo, aunque para ello tengan que arrasar con todo el país y malgastar millones de millones de dólares.

Siria resiste y no negociará su soberanía; solo su pueblo es responsable de decidir qué presidente desean para dirigir los destinos del país.

Estados debería interiorizar lo como sabiamente sentenció José Martí:

“No debe perderse tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograse”

 

 

 

 

 

 

Nicaragua atención, el imperio os asecha.


Por Arthur González.

Estados Unidos aprobó millonarios presupuestos para pagar a la derecha latinoamericana con el fin de derrocar los procesos de izquierda. A eso se suman los planes de acciones violentas ejecutados por ciudadanos de baja calaña, los cuales reciben altos pagos, como sucedió en Venezuela, y ahora en Nicaragua, bajo los patrones diseñados por Gene Sharp.

No es ocioso recordar su teoría, desarrollada para remover gobiernos no aceptables para Estados Unidos:

  • La lucha activa se centra por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
  • Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.
  • Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle.

El gobierno sandinista está en la mirilla imperialista desde hace tiempo, entorpeciendo las inversiones previstas para la ejecución de un nuevo canal interoceánico y otras que pueden elevar los niveles económicos de ese país, que ya sufrió el desgaste de la contrarrevolución pagada, abastecida y entrenada por la CIA.

Ante la imposibilidad de derrocar al presidente Daniel Ortega en el proceso electoral, Estados Unidos aprovecha cualquier oportunidad para desestabilizar a Nicaragua y los hechos más recientes así lo prueban.

En cuanto se anunciaron las reformas al Seguro Social por el gobierno nicaragüense, comenzaron las protestas que evidencian la mano yanqui, pues la violencia callejera ejecutada por jóvenes que no se perjudican por la misma, no justifican ese estado de “irritación”, que ya deja un saldo de 25 muertos, entre ellas el asesinato de Ángel Eduardo Gahona, periodista del Canal 6 de Nicaragua, por un disparo en la cabeza mientras reportaba hechos de violencia en la ciudad de Bluefields.

La situación es idéntica a la creada en Venezuela, ejecutada por grupos financiados por la oposición vinculados a la embajada norteamericana.

Imposible que sea una casualidad que en Nicaragua los que protestan de forma vandálica y terrorista, sean también jóvenes estudiantes universitarios, unidos a pandilleros.

Los de Venezuela recibieron importantes cantidades de dinero para ejecutar dichos actos, que acabaron con la vida de decenas de personas, saquearon centros comerciales y quemaron instituciones estatales, lo mismo que ahora sucede en Nicaragua.

Si fueran protestas verdaderas por reclamos políticos como sucede en España, Italia, Argentina o Grecia, no existirían actos terroristas, lo que demuestra la mano de la CIA en esa violencia.

El presidente Ortega lo dejó bien esclarecido cuando declaró:

Esto que está aconteciendo en nuestro país, no tiene nombre. Los muchachos ni siquiera saben el partido que los están manipulando. Incorporan a pandilleros y criminalizan las protestas”.

Si las protestas son teóricamente por reclamos ante las reformas al Seguro Social anunciadas por el gobierno sandinista, ¿cómo se explican los saqueos a centros comerciales de ventas de televisores, neveras y hasta motocicletas, unido a los daños en instalaciones estatales, entre ellos algunos hospitales?

¿Acaso eso es respetar los derechos humanos y ayudar al pueblo?

Todo es una copia del plan elaborado por la CIA contra Venezuela, con el que se pretende aplicar la teoría de Sharp.

Si actos similares se produjeran en España la policía acabaría las protestas a bastonazos, disparos con gomas de bala, chorros de agua fría y gases lacrimógenos, todo con la violencia salvaje que caracteriza a la derecha cuando enfrenta manifestaciones pacíficas. Estados Unidos y la Unión Europea le darían todo el apoyo mediático y ninguno impondría sanciones al gobierno del Partido Popular.

La actual campaña de prensa está dirigida a satanizar al gobierno sandinista y no a los responsables de los actos vandálicos, incluso la Conferencia Episcopal de Nicaragua condenó la “represión” contra los manifestantes y exhortó al gobierno a escucharlos y a derogar las reformas al Seguro Social, pero hace silencio contra los responsables de las 25 muertes, incluida la del periodista.

El gobierno argentino ha tomado más medidas que afectan a la población, como los llamados tarifazos, desplegó las tropas policiales cuando el pueblo se lanzó a protestas y las acabó a porrazos y balas de goma, pero no hay campañas contra Macri, porque es uno de los países donde la derecha pro yanqui retomó el poder, junto con Brasil, a lo que va sumándose Ecuador y en los próximos días Paraguay, donde las elecciones fueron ganadas por el hijo del ayudante del dictador Alfredo Stroessner, uno de los que llevó a cabo la Operación Cóndor diseñada por la CIA en Suramérica.

No por casualidad intentan desmontar todos los organismos creados por los gobiernos de izquierda, entre ellos la UNASUR, donde los seis países que siguen al pie de la letra las órdenes de Washington (Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Perú) han declarado su decisión de no participar en las distintas instancias de UNASUR, “hasta tanto no cuenten con resultados concretos que garanticen el funcionamiento adecuado de la organización”.

Se trata de un show montado para no permitir la presidencia de Bolivia, país que junto a Venezuela mantienen las banderas de la izquierda en favor de los desposeídos, situación a la que se opone el imperialismo yanqui con todo su poderío.

Las razones son obvias, la secretaría de UNASUR está vacante desde enero del 2017, cuando dejó el cargo el colombiano Ernesto Samper, debido a la falta de consenso alrededor del único candidato presentado hasta la fecha, el argentino José Octavio Bordón.

Ante esa maniobra política que pretende desmembrar la unidad de los países del Sur. El ministro de Exteriores de Bolivia, Fernando Huanacuni Mamani, declaró desconocer la intención de algunos países de abandonar la UNASUR y adelantó que su resolución, como presidente pro témpore del organismo, es convocar para mayo una reunión con sus homólogos.

Esperemos pues las próximas exigencias de la derecha nicaragüense, pero como alertó José Martí:

“Cuando el águila extiende sus alas, desgarra con sus pies la superficie de la tierra”.

 

 

La CIA la más perjudicada por la reducción del personal en Cuba.


Por Arthur González.

Cuando el 3 de enero de 1961 el presidente Dwight Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba, Mike Pompeo era un niño de 9 años y no sufrió el error que constituyó retirar la estación local de la CIA de la Isla, en medio de los trascendentales cambios políticos y económicos que acontecían, en medio del proceso revolucionario que se llevaba a cabo.

En aquellos días la CIA aseguraba que la Revolución no resistiría la invasión que estaba preparándose, pero al ver como se rendían sus “brigadistas” a las milicias y al ejército rebelde, sus ilusiones fueron cambiando.

La CIA tuvo que recurrir a sus aliados, europeos y canadienses, para obtener información de lo que acontecía en Cuba; sus oficiales tuvieron que trasladar la atención de su red de espías, algo que no les agradó y menos al comprobar como era desmantelada por los Órganos de la Seguridad.

No fue hasta 1977 cuando el presidente James Carter autorizó la apertura de la Sección de Intereses en La Habana, y la CIA pudo retornar para reclutar nuevos agentes y buscar informaciones para sus planes subversivos.

La situación actual, es parecida a la de 1961, producto de la decisión de Donald Trump de reducir en un 60 % los funcionarios de la embajada en La Habana, entre ellos los oficiales CIA que laboraban encubiertos en cargos diplomáticos, en momentos que se produce la salida del presidente Raúl Castro.

Trump, asesorado por Mike Pompeo, en combinación con Marco Rubio, fabricaron la operación de los falsos ataques acústicos, para interrumpir las frágiles relaciones establecidas por Obama, quien cambió la estrategia para desmontar el socialismo en Cuba, bajo el viejo adagio de que “es más fácil matar a una mosca con miel que a latigazos”.

Un error más de los cometidos por los yanquis; por eso al ser nominado como Secretario de Estado, Pompeo acaba de afirmar que trabajará para “construir un equipo diplomático en Cuba que pueda responder a los intereses estadounidenses en la isla”.

Cómo será ese equipo, no lo explicó, pero es posible que la CIA tenga una mayor representación en la embajada, que le permita ejecutar planes de influencia y reclutamiento entre el gobierno cubano, siguiendo recomendaciones de quien estuviera al frente de la legación diplomática en La Habana, cuando en un informe secreto expuso:

“Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio Gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

“Se hace necesario tratar de ampliar nuestros contactos dentro de la sociedad cubana, tanto como sea posible, hablando de liderazgo e iniciativas democráticas. Debemos continuar abriendo Cuba a la era de la información a través de medidas como las anunciadas el 13 de abril 2015, para ayudar y estimular a las generaciones más jóvenes de cubanos en la búsqueda de más libertades y oportunidades”.

Esas acciones subversivas no se pueden ejecutar a distancia, la CIA requiere estar en el terreno para llevarlas a cabo, algo que Marco Rubio no entiende y de ahí sus acciones que impiden la labor de las agencias de inteligencia que estaban presentes en La Habana.

El propósito que busca el Senador es afectar al turismo americano y de otros países, algo en lo que fracasó, por eso la presión sobre el gobierno de Canadá como último recurso.

Pompeo ha tratado de reforzar la guerra económica, financiera y mediática, incluso como director de la CIA en junio de 2017 recibió en su despacho a connotados representantes de la Brigada mercenaria 2506, prometiéndoles medidas más duras contra la isla.

La vida le demostró a Pompeo que sin información no se pueden trazar planes, por ahora diseña la estrategia de darle marcha atrás a la decisión de Trump, sin reconocer la mentira de los ataques y las enfermedades, pero sí desea estar presente en el actual teatro de operaciones, no tiene más opción que volver a armar la estación de la CIA que el mismo desmotó.

En su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó:

Nos comprometemos en construir un equipo que proporcione diplomacia en Cuba para impulsar los intereses estadounidenses”.

Al parecer Marco Rubio ha sido persuadido de la importancia de la presencia de la CIA, porque en sus más recientes declaraciones sobre los inventados ataques acústico dijo:

“Considero que Rusia pudiera estar detrás de los misteriosos ataques, sucedidos en residencias diplomáticas y en los hoteles Capri y Nacional, en La Habana, entre noviembre de 2016 y agosto de 2017”.

No obstante, mantiene su postura de responsabilizar al gobierno cubano de la agresión, expresando que “sus autoridades saben que pasó y quien lo hizo”.

Hay que esperar la entrada de Pompeo al Departamento de Estado para ver qué actitud asume, pero sus antecedentes son muy negativos hacia Cuba.

En 2015, siendo representante por Kansas, copatrocinó el proyecto de ley Cuban Military Transparency Act, que prohíbe intercambios financieros con empresas gestionadas por los militares cubanos.

Pertenece a la rama más conservadora republicana y es miembro de la Asociación Nacional del Rifle.

Participó como militar en la primera Guerra del Golfo y en Europa del Este.  Es graduado de Ingeniería Mecánica en la Academia Militar de West Point, donde recibió el grado de capitán. Una vez licenciado del ejército, se graduó de abogado en Harvard.

En 1998 inició su carrera como empresario junto con tres amigos de estudios de West Point, adquiriendo tres empresas de piezas para aviones, creando  y entre sus clientes estaban Lockheed Martin y Boeing.

En 2006 se incorporó como presidente a la empresa Sentry International, dedicada a equipamiento petrolífero, vinculada a Koch Industries; por eso coincide con Trump en los temas del cambio climático y el petrolero.

El tiempo dirá como conduce su trabajo exterior pero los cubanos seguirán resistiendo, pues al decir de José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”

Canadá dobló las rodillas ante presiones de Donald Trump


Por Arthur González.

En un gesto que significa pérdida de soberanía y falta de valor, el gobierno de Canadá cedió finalmente a las presiones del presidente Donald Trump, para que lo siguieran en su farsa de los “ataques acústicos” en La Habana. El resultado es la decisión de la cancillería canadiense de retirar a las familias de los diplomáticos de su embajada en Cuba, al declararla como una Misión sin acompañantes.

Tal medida buscar crear una imagen distorsionada de la seguridad que tienen los extranjeros en Cuba, con el malsano propósito de afectar la entrada de turistas canadienses a la Isla, lo que incrementa las medidas yanquis que buscan ahogar la ya afectada economía cubana, por la sostenida guerra económica durante los últimos 59 años.

Al no poder demostrar la mentira de los ataques acústicos contra los diplomáticos yanquis en La Habana, ni impedir la entrada de turistas, especialmente los canadienses, la Casa Blanca utiliza el chantaje para doblarle el brazo al actual gobernante canadiense, a cambio de mantener el Tratado de Libre Comercio, pero cuando el chantajista logra sus propósitos la primera vez, se siente con la fuerza suficiente para continuar con su meta.

Nadie puede poner en dudas que el próximo paso será exigirle a la cancillería canadiense que emita una declaración, en la cual alerten a sus ciudadanos del “riesgo” que corren al visitar la Isla, algo muy difícil de creer pues son millones de canadienses los que viajan a las playas paradisiacas de Cuba y han comprobado la seguridad que tienen durante sus vacaciones.

Canadá, al ponerse de rodillas ante los yanquis, afecta a sus propios diplomáticos sometiéndolos a una separación forzosa de sus familiares, y es posible que alguno proteste o cuente la verdad, porque ninguno de los diplomáticos que fueron regresados a su país día estuvo enfermo en La Habana y todos trabajaron hasta el último momento sin manifestar síntomas de dolencias.

Si los ataques fueron falsos, las “enfermedades” también son falsas, algo que hay que gritar a los cuatro vientos para que el mundo sepa la verdad, aunque se conoce perfectamente que Estados Unidos poseen una fábrica de pretextos, cuando pretenden alcanzar un objetivo.

Es triste comprobar como países fuertes ceden a los chantajes del imperio, dañando su prestigio antes los ojos de sus propios ciudadanos, al perder soberanía nacional, esa que el pueblo cubano mantiene a pesar de invasiones mercenarias, actos terroristas, guerra económica, biológica, mediática y planes para asesinar a sus principales dirigentes, haciendo gala de mucha valentía y firmeza, por las que el mundo entero los admira y respeta.

Por esas razones afirmó José Martí:

“Ni laurel ni corona necesita quien respira valor”

Hasta dónde soportarán los pueblos


Por Arthur González.

Igual que hizo España durante la conquista de América, cuando liquidó en nombre de Dios a los mayas, aztecas, olmecas, incas, siboneyes y tainos, Estados Unidos arrasa hoy con todos los que se opongan a sus dictados, apoyados por sus aliados europeos y algunos latinoamericanos que aplauden sus crímenes.

Para apoderarse de las riquezas de otros países, Estados Unidos miente, fabrica situaciones y maneja a su antojo la información que se publica en los medios oficialistas que sirven a sus intereses hegemónicos, con el propósito de crear matrices de opinión que faciliten su accionar criminal.

Asesinar, mutilar y destruir ciudades enteras son el resultado de invasiones imperiales y bombardeos indiscriminados sin ser sancionados por el manipulado Consejo de Seguridad de la ONU, ni por la “muy preocupada” por los derechos humanos Unión Europea, que solo aplica castigos a aquellos países con los que Washington no mantiene buenas relaciones.

El ejemplo más reciente de esa política imperialista es Siria, país que intentan ocupar desde hace una década por no someterse a los dictados de la Casa Blanca y al no poderlo lograr conformaron y apertrecharon a un ejército mercenario que destruye y asesina ante los ojos del mundo, sin que sean sancionados por los organismos internacionales, los mismos que castigan a Venezuela por darle a su pueblo la salud, educación y cultural que nunca tuvieron.

En días pasados, ante la aplastante derrota de ese ejército mercenario en la ciudad de Guta Oriental, por parte de las fuerzas gubernamentales sirias con el apoyo de Rusia, Estados Unidos inventó otro ataque con armas químicas en la ciudad de Duma, y sin soporte legal alguno, lanzó un ataque con misiles sobre zonas de Damasco, para evitar que los investigadores internacionales comprobaran la mentira.

El emperador Donald Trump siguiendo las sugerencias de sus asesores militares, aprobó dicha acción, que tuvo el respaldo del Reino Unido y Francia, en total violación de los derechos humanos de todo un pueblo.

Ese acto vandálico y realmente terrorista, no fue repudiado por la Unión Europea, ni por la mayoría de los países que integran el Consejo de Seguridad de la ONU, los que no aprobaron la resolución presentada por Rusia, la cual consideraba que “el ataque representa una violación del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas”, y pedía a las tres naciones evitar en el futuro el uso de la fuerza contra Siria, texto totalmente ajustado a la realidad.

El documento expresaba la grave preocupación por la agresión contra la soberanía territorial de Siria e instaba a la comunidad internacional, a permitir los trabajos de un equipo de expertos. Sólo lo apoyaron Rusia, Bolivia y China; se abstuvieron Perú, Kazajistán, Etiopía y Guinea Ecuatorial; mientras Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia, Costa de Marfil, Kuwait, Holanda y Polonia votaron en contra.

Algo similar ya observó el mundo cuando se empecinaron en dividir a Yugoslavia y más tarde contra Serbia, seguido de la guerra contra Afganistán, Irak y Libia, lo que da una idea de hasta donde son capaces los yanquis por apoderarse del mundo y cual conquistadores, roban los recursos naturales de esos países dejándole algunas migajas a sus aliados.

¿De qué derechos humanos hablan los imperialistas yanquis que no respetan la vida de la humanidad?

¿Podrán dormir con la conciencia limpia, Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May, al aprobar esos bombardeos contra ciudadanos inocentes?

¿Creerán en Dios esos mandatarios, que no respetan los mandamientos que dicen no mentir y no matar?

¿Cómo mirarán la cara a sus hijos los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, al justificar ese acto de guerra sin prueba alguna, respecto al inventado ataque químico sin ser verificado por ningún experto internacional?

El mundo sabe que el único problema que tienen los yanquis con Siria, es no tolerar al presidente Bashar al Assad, elegido democráticamente por su pueblo y no se somete a Washington.

¿Qué tiene que hacer Estados Unidos en esa zona del mundo tan distante a la de ellos? ¿Quién les ha dado el cargo de velador del globo terráqueo para que decidan quienes son buenos y malos?

Mucha desvergüenza existe hoy en el mundo, pues mucho más criminal es el gobierno de Israel que masacra a inocentes palestinos, le roba su territorio, les impide el libre movimiento, limita sus prácticas religiosas y los encierra en una franja de tierra a la que le van construyendo asentamientos judíos, sin que Estados Unidos y la Unión Europea les impongan guerras económicas y financieras, ni sancionen a los funcionarios estatales.

Esos crímenes que, si son de lesa humanidad, no son sometidos a campañas mediáticas semejantes a las que fabrican contra Venezuela, la Unión Europea no rompe relaciones con el estado de Israel, ni adopta una posición común como le hicieron a Cuba durante 20 años y ni tampoco les niega visa sus dirigentes.

La actitud de Israel contra Palestina es permanente y mucho más dañina que el supuesto ataque químico del que acusan a Siria, pero Estados Unidos, Francia y el Reino Unido no acometen bombardeos contra sus cuerpos represivos.

Este es el mundo en que vivimos, lleno de pueblos con desigualdades, niños trabajando, mujeres prostituidas, capos de las drogas enriqueciéndose a costa de jóvenes, millones de analfabetos, campesinos sin tierras, desempleados y personas discriminadas por el color de la piel, sus credos y posición económica, pero ni el Consejo de Seguridad, la Unión Europea ni las organizaciones de Derechos Humanos, sancionan a su único responsable, ¡el capitalismo salvaje!

Por eso José Martí afirmaba:

“En la formación de los pueblos se empieza por la guerra, se continua con la tiranía, se siembra con la revolución y se afianza con la paz”