EE.UU. acusa a Cuba de violar los derechos humanos, pero ignora lo que realmente sucede en otros países


Por Arthur González.

La guerra mediática diseñada por Estados Unidos contra Cuba desde 1959, intenta satanizar a la Revolución por el simple hecho de no haberse subordinado a los intereses políticos y económicos yanquis.

Por esa razón, el mismo año del triunfo del ejército rebelde encabezado por Fidel Castro, desarrollaron una feroz campaña sobre los juicios y las condenas a pena de muerte de los asesinos y torturadores del gobierno del dictador Fulgencio Batista, contra quien jamás se publicaron noticias por los cientos de muertos que aparecían a diario en calles y carreteras cubanas, por el simple hecho de estar contra el gobierno que tomó el poder mediante un golpe de estado militar.

Durante 58 años han continuado con sus acusaciones a Cuba por supuestas violaciones de los derechos humanos, a pesar de ser uno de los países que más hace por los seres humanos, al brindarle atención médica totalmente gratuita, lo que redunda en los altos indicies de longevidad y las bajas tasas de mortalidad infantil en el primer año de vida.

A esto se unen la educación plena sin costo alguno, el derecho a  la cultura, la seguridad de cada ciudadano, la práctica deportiva, la igualdad de la mujer con el hombre, las leyes de protección sobre la maternidad, los derechos de todos sin importar el color de la piel, el sexo, la preferencia sexual, las creencias religiosas y la procedencia social.

Estados Unidos no considera esos derechos humanos pues ellos cumplen poco con tales parámetros y politizan a su antojo el tema.

Sin embargo, países como México, Honduras o Guatemala, por citar algunos ejemplos, tienen altos índices de torturas, asesinatos, desaparecidos y secuestrados, y no son acusados por Estados Unidos, solo por tener un sistema político al gusto de la Casa Blanca.

México jamás ha sido incluido en listas facturadas en Estados Unidos, como violador total de los derechos humanos más elementales. Allí se puede asesinar, desaparecer o secuestrar a miles de personas que los yanquis ni se molestan en llamar la atención de lo que sufre la ciudadanía. Para esos hechos no hay campañas que reclamen apoyo internacional ni el Parlamento Europeo otorga premios a las organizaciones populares que luchan contra esos males.

Solo en los últimos 5 años, 10 mil mujeres mexicanas han sido asesinadas y la prensa oficialista yanqui ni lo menciona, algo que no se comporta igual con Cuba, pues si detiene a una de las llamadas “damas” de blanco, pagadas con dinero de Estados Unidos para ejecutar provocaciones en la vía publica, todas las agencias de prensa y hasta el Departamento de Estado, forman una alharaca sin justificación alguna.

La violencia contra las mexicanas no es considerada como violaciones de los derechos humanos, ni Washington se preocupa por esos casos, a pesar de que cada día son asesinadas entre 6 y 7 mujeres, sin contar los casos de hombres donde las cifras son muy elevadas.

De enero de 2012 a junio de 2016 fueron asesinadas en forma violenta en todo México, 9 mil 581 mujeres, pero sólo 1 mil 887 de esos crímenes, el 19 %, fueron tipificados como feminicidios.

Informes oficiales aseguran que 7 mil 694 mujeres fueron asesinadas a balazos, descuartizadas, violadas, asfixiadas o golpeadas hasta morir, pero esos hechos tampoco tienen repercusión en Estados Unidos, España o en el propio Parlamento Europeo.

En Cuba jamás suceden hechos similares, pero la guerra mediática es permanente, con el fin de hacerle creer al mundo que es el país más terrible en materia de derechos humanos.

Los países del llamado triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala), son calificados por la organización Small Arms Survey, entre los 12 países más peligrosos del mundo, pero ninguno está sancionado por Estados Unidos por violar los derechos a la vida, especialmente de sus mujeres.

El presidente Enrique Peña Nieto es recibido en la Casa Blanca y en el Palacio Real de Madrid, sin que se le hagan reclamos al cese de la violencia contra las mujeres y las violaciones a los derechos humanos, entre ellos los asesinatos a periodistas, a pesar de que solo en los últimos cuatro años se contabiliza la alarmante cifra de 6 mil 235 secuestros de personas, sin un accionar efectivo de los órganos policiales muchas veces implicados en esos casos, debido al alto índice de corrupción existente en todas las esferas gubernamentales.

Así de simple son las diferencias en el tratamiento a Cuba, como castigo por haber decidido mantener su soberanía nacional e independencia de los Estados Unidos y por esos motivos en los planes de acción encubierta, aprobados por los presidentes Eisenhower y Kennedy en 1960 y 1962 se afirma:

“El objetivo de estos programas es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”.

Esa es la doble moral de quien se adjudica el derecho de juzgar y sancionar a los que no se sometan a sus dictados, pero el pueblo cubano no acepta volver al pasado oprobioso en que vivió por 58 años y resiste estoicamente esos embates, porque como dijo José Martí:

“La libertad cuesta cara y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

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EE.UU. arrecia el Bloqueo y la Subversión contra Cuba


Por Arthur González.

Esos que le piden cambios a Cuba callan cuando Estados Unidos mantiene inamovible su política hostil contra la Revolución, con la finalidad de destruirla, algo que en 59 años no ha sucedido.

Además del incremento de las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, en cuanto a la guerra económica, comercial y financiera, las acciones para subvertir el orden interno no cesan, y prueba de ello son las becas que diseñan para trabajar ideológicamente a la juventud cubana.

Esos programas de becas se iniciaron en el año 2009, cuando la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, lanzó una convocatoria para que jóvenes entre 18 y 25 años estudiaran liderazgo en su país durante cinco semanas.

En abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió otra convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas, siempre insistiendo en jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

Sin desistir en su empeño, la organización Líderes Sociales, diseñó otro curso del 11.01.2017 al 09.03.2017, en el que ofertaban diez becas con el propósito de “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Cual perro huevero que vuelve siempre por el mismo camino a pesar de tantos fracasos, el pasado 22.11.2017 la lanzó otro programa de becas en Estados Unidos, para ciudadanos cubanos.

Este curso busca preparar a los trabajadores como independientes, con el fin de separarlos del Estado cubano, algo que siempre estuvo en el diseño de la política aprobada por el ex presidente Barack Obama, cuando afirmó sin ambages:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

El más reciente curso de becas se iniciará en la primavera del 2018 durante tres meses, y de acuerdo con la propaganda del mismo:

El programa ofrece a los estudiantes y profesionales provenientes de Cuba la oportunidad de realizar estudios de grado en los EE.UU., recibir capacitación intensiva en el idioma inglés, realizar una pasantía profesional en el sector, sin fines de lucro estadounidense, y una variedad de oportunidades de desarrollo profesional. El programa permitirá el crecimiento profesional de líderes emergentes del sector, sin fines de lucro y, por lo tanto, contribuirá al desarrollo y la diversificación del capital humano en Cuba.

Dichos estudios cuentan con financiamiento para costear las universidades donde se impartirán, así como el pago del pasaje de ida y vuelta, incluido el apoyo para obtener un visado categoría J-1, aunque no se aclara si los aspirantes tendrán que viajar a un tercer país para solicitar la visa, o si excepcionalmente el Cónsul en La Habana será el encargado del proceso de entrevistas y finalmente otorgarlas.

A los que sean aceptados se les facilitará dinero para el pago de su matrícula en la universidad, un seguro contra accidentes y enfermedades, una mensualidad para cubrir los gastos de vivienda y manutención, más una pequeña suma para adquirir libros.

Como novedad se destaca que solo podrán aspirar aquellos cubanos graduados universitarios, comprometerse a regresar a Cuba una vez finalizado el programa, y tener un buen dominio oral y escrito del idioma inglés al momento de presentar su solicitud.

La fecha límite para aspirar a dicho curso es el 5 de diciembre del presente año 2017.

Estados Unidos a través de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, insiste en trabajar ideológicamente a los jóvenes menores de 35, con la vieja ilusión de que sean estos los que derrumben el sistema socialista desde adentro, tal como lograron en el antiguo campo socialista europeo.

Este es el programa que priorizó Obama y evidentemente se mantiene como fórmula para la “Transición pacífica a la democracia”, establecido en el 2004 bajo la presidencia del presidente republicano George W. Bush y que transcurrido 13 años no ha tenido un solo resultado.

La política de Estados Unidos contra la Revolución cubana no es privativa de ninguno de sus dos partidos, es simplemente la doctrina yanqui contra el socialismo, pues no soportan que Cuba continúe incólume por ese camino, a pesar de invasiones, planes de terrorismo de Estado, incluida la guerra biológica y la criminal guerra económica que pretende matar por hambre a todo un pueblo, con el trasnochado sueño de provocar una sublevación interna ante las penurias causas por el Bloqueo.

Ante estos planes imperiales hay que tener presente lo que expresó José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”

 

 

 

 

 

Berta Soler y el fin de su farsa


Por Arthur González. 

Berta Soler, quien se apoderó a la fuerza de la dirección de las llamadas “Damas” de Blanco, tras la muerte de Laura Pollán, logró hacer carrera gracias al apoyo brindado por la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, especialmente de su mentora Laly Samper.

Con el propósito de hacerle creer a la opinión pública de la existencia en Cuba de una “poderosa oposición”, que nadie ve ni apoya, a Berta la han paseado por las capitales europeas, a un alto costo del presupuesto conformado por 20 millones de dólares anuales aprobado por la Casa Blanca, destinado a las acciones subversivas.

En su desenfrenado empeño, la FNCA logró arrastrar al Presidente Barack Obama, a una cena en la residencia del Jorge Mas Santo en Miami, con el fin de que abrazara a Berta, como reconocimiento a la contrarrevolución y para que continuara aprobando el millonario presupuesto, del cual la mayoría pasaba a manos de la Fundación, para continuar viviendo del cuento de que iban a derrocar al sistema socialista en Cuba.

Producto de su escasa cultura, poca educación formal, métodos despóticos y enriquecimiento personal, Berta es rechazada por la mayoría de las mujeres integradas a su grupúsculo, solo por el salario que paga mensualmente, del cual ella se apropia de la mayor parte.

Gracias al desvío de dinero que hace para su peculio personal, logró cambiar el apartamento donde residía en el reparto Alarmar, para una zona más alejada del mar y posteriormente adquirir una residencia de tres niveles en el municipio 10 de octubre, a un altísimo costo, lo que demuestra su enriquecimiento a costa de robarse el dinero que Miami destina para las actividades provocativas del grupúsculo.

No es secreto las constantes bajas de las integrantes de las “Damas” de Blanco, como consecuencia del tratamiento autoritario y grosero de Berta, asesorada por su esposo Ángel Moya, algo expuesto en las denuncias contra ella de muchas mujeres, publicadas en Miami.

Cada vez le es más difícil mantener la membresía, porque no existe ideología entre sus integrantes y las que aún permanecen, realmente no tienen sustento para defender los proyectos de Berta, porque solo busca reforzar su protagonismo internacional, para continuar viajando por el mundo.

Un ejemplo claro es el dinero del manipulado premio Sajarov, otorgado por el Parlamento Europeo, que nunca repartió entre las integrantes de las “Damas” de Blanco, algo que propició la deserción de varias mujeres y las contradicciones con la hija de Laura Pollán y otras fundadoras del engendro creado por instrucciones de Miami.

Las alteraciones del orden público, como obstruir calles al sentarse en la vía, son la causa real del traslado a las estaciones de policía, lo que manipulan para decir que son “arrestos arbitrarios”, cuando en cualquier país del mundo la policía no permite semejantes actos y los reprime salvajemente con porrazos y gases lacrimógenos, algo que Berta ni su tropa han padecido en Cuba.

Ahora, ante la escasez de membresía y la negativa de continuar con esos actos, de las que aún permanecen a su lado para cobrar los 25 dólares mensuales, Berta acusa a las autoridades cubanas de “acoso”, como justificación ante la falta de apoyo que posee en su grupúsculo.

Hace tiempo que ni Berta ni las “Damas” de Blanco, reciben publicidad de la prensa extranjera acreditada en La Habana, sus periodistas se cansaron de asistir los domingos a presenciar como desfilaban sin ser molestadas, más bien ignoradas por el pueblo cubano, el que las rechaza por estar convencido de que solo actúan por el dinero que reciben desde Estados Unidos.

Berta intenta atraer a la prensa con denuncias falsas sobre la desaparición de su esposo, el que evidentemente aprovecha esa situación quizás para justificar ciertas infidelidades matrimoniales, pues al no trabajar y estar siempre controlado por ella, no tiene otro recurso que emplear, después de más de una veintena de años soportándola.

La auto titulada “Presidenta” sabe que tiene los días contados, la FNCA le dejará de enviar los cientos de miles de dólares, con los que ha vivido ampliamente durante años sin necesidad de trabajar y ya no encuentra recursos para justificar la escasa membresía, que lejos de aumentar decrece por días.

Sus más recientes declaraciones a la prensa de Miami demuestran lo antes expuesto, al decir:

“La Seguridad del Estado busca aniquilar el grupo, y así nos lo hacen hecho saber en reiteradas ocasiones cuando somos detenidas. Si no acaban con nosotras como movimiento intentan acabar con nuestras familias”.

Si eso fuera cierto no habría “Damas” de Blanco hace rato, pues ellas mismas han vivido de inventar historias de represión y abusos del gobierno; entonces ¿por qué ahora, después de tanto tiempo, es que quieren aniquilar el grupito que le queda?

Esa farsa no aguanta más, lleva demasiado desgaste entre ellas mismas y los propios videos que divulgan en las redes sociales prueban la falta de cuórum y la falta de clase en las mujeres que aún le quedan. Vista hace fe, lo demás son historietas en las que nadie cree.

Pobre Berta, sabe que se acerca su fin y solo habrá que hacerle un réquiem.

Ante farsas como esas dijo José Martí:

“Solo lo genuino es fructífero”

 

 

Carlos Alberto Montaner, de terrorista a profesor de democracia


Por Arthur González.

La CIA convirtió al terrorista Carlos Alberto Montaner Suris, en profesor de democracia, y lo acaba de patentizar en su más reciente libro titulado “El presidente, manual para electores y elegidos”, presentado en Miami el 18.11.2017.

Para quienes no conocen la historia de este agente de la CIA, es bueno contarles algo de su pasado para que puedan aquilatar lo que se esconde detrás de la imagen del periodista y profesor universitario, fabricado por la Agencia Central de Inteligencia yanqui.

Carlos Alberto Montaner Suris nació en La Habana, el 03.03.1943, hijo de un periodista vinculado a la embajada de Estados Unidos antes de 1959, que dirigió posteriormente en Miami, un periódico financiado por el dictador Fulgencio Batista.

Con 17 años, Montaner se integró a la organización terrorista “Movimiento de Recuperación Revolucionaria”, (MRR), encabezada por Manuel Artime y Orlando Bosch, bajo instrucciones de la CIA, y compartió la jefatura nacional de acción y sabotaje del grupo “Rescate Estudiantil”, del Frente Revolucionario Democrático (FRD), con Alfredo Carrión Obeso.

Entre los actos terroristas que ejecutó entre 1960 y 1962, estuvieron la colocación de bombas en centros comerciales y cines de La Habana, enmascaradas en cajetillas de cigarros.

En los meses de septiembre y diciembre de 1960, se reportaron más de 100, financiados por la CIA, ratificado por  el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar de la CIA, en la “Operación Cubana”, quien afirmó:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Para ello, entregamos más de 40 toneladas de armas y explosivos…”

Montaner estuvo relacionado con muchos de esos actos perpetrados en diciembre de 1960, entre ellos: el incendio el día 15 en la emisora radial CMQ; el estallido de una bomba en la Universidad de La Habana que hirió de gravedad a un estudiante; el incendio del cine Cándido, en Marianao, con siete heridos; y la petaca explosiva colocada el 24 de diciembre en la tienda Flogar, situada en la esquina de Galiano y San Rafael, donde resultaron gravemente heridas 15 personas, entre ellas un niño de 13 años, su hermana y su mamá.

Apoyó las atrocidades cometidas en el Escambray por mercenarios organizados y financiados por la CIA, con la colaboración del Frente Revolucionario Democrático, el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, y Alpha-66, con base en los Estados Unidos para sembrar el terror entre en el campesinado cubano, mediante el incendio de escuelas, el asesinato de maestros y alfabetizadores, campesinos y sus familiares.

El 26.12.1960, Montaner fue arrestado en su vivienda en Miramar,  siéndole ocupado un maletín con cuatro detonadores, un rollo de mecha, un pomo con tres barras de fósforo vivo, cuatro cartuchos de municiones, numerosas bombas, dinamita, una ametralladora, detonadores y  bloques del explosivo C-3, todos suministrados por la CIA.

En uno de los paquetes de explosivos aparecía la advertencia: “Un bloque es equivalente a media libra de TNT”.

Montaner fue juzgado en la causa 06/61 y sancionado a 20 años.

Por consideración a su edad, el tribunal decidió que fuera internado en el Reclusorio Nacional para Menores de Torrens, el que poseía escasas medidas de seguridad, lo que aprovechó para fugarse y buscar asilo en la embajada de Brasil, en la que su embajador, Vasco Leitao Da Cunha y su esposa Virginia Leitao, eran colaboradores de la CIA.

Juana Castro Ruz, en su libro autobiográfico, confesó que ella fue reclutada por la CIA en México, por mediación de Virginia Leitao. Sigue leyendo

Razones para desmontar la política de Obama hacia Cuba


Por Arthur González

El 17.12.2014, cuando el presidente Barack Obama dio a conocer el restablecimiento de relaciones con La Habana, expuso con claridad y precisión:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de los Estados Unidos, no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… A pesar de que esa política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo”.

Ese cambio de estrategia fue negociado secretamente entre altos funcionarios de su Consejo de Seguridad Nacional.

Los objetivos trazados por Estados Unidos se mantuvieron, lo único que decidieron utilizar otro camino para intentar el empoderamiento de la sociedad cubana desde adentro.

No era la primera ocasión que Washington esperaba flexionar su política hacia Cuba, pero siempre se interpusieron los miembros de la ultra derecha y la mafia terrorista anticubana, que no aceptan el reconocimiento del gobierno revolucionario.

El 02.05.1967, Henry Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, aseguraba:

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro… La revisión de nuestra política podría concluir que no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes al diseño del nuevo programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

El 1995 el presidente William Clinton, inició el conocido programa Pueblo a Pueblo, permitiendo viajes a la Isla con la finalidad de trasladar ideas y valores estadounidenses a los cubanos, algo que no fructificó y los que salieron con ideas en defensa de la eliminación del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, fueron los que supuestamente debían ejercer influencia entre la población, por tanto, el mencionado programa se cortó.

Lo mismo sucedió con los cruceros de estudiantes, quienes tenían la misión de influir sobre los jóvenes universitarios cubanos, algo que tampoco fructificó, al final retornaban a su país palpando una realidad muy diferente a la que le describían antes de su llegada a La Habana. Eso también fue prohibido al no alcanzar los éxitos esperados.

Después de casi tres años de la nueva estrategia de Obama, los cientos de miles de visitantes que según él llegarían a Cuba para: “apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso, empoderar al pueblo cubano, brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada y fortalecer a la sociedad civil independiente”, no pudieron rebajar el apoyo mayoritario de los cubanos a su Revolución.

Esos viajeros conocieron una sociedad diferente a la de ellos, plagada de limitaciones a causa del Bloqueo, pero con alegría contagiosa y espíritu emprendedor, que supo aprovechar la afluencia de norteamericanos para alojarlos en miles de habitaciones acondicionadas en las casas de renta a lo largo del país, acogerlos con afecto en restaurantes privados, atendidos por jóvenes con un elevado nivel académico, buena apariencia, conocimiento de su idioma y una cultura general envidiable, además de mostrarles las ciudades en antiguos autos de las décadas de los años 40 y 50, como si estuvieran montados en la máquina del tiempo.

Estados Unidos no obtuvo los resultados planificados, y viajar a Cuba se estaba convirtiendo en el sueño americano que destrozaba el mito de una isla comunista “violadora de los derechos humanos”, algo que ningún visitante constató, y eso no estaba acorde con el plan de influencia diseñado.

Las presiones de la ultra derecha y la mafia terrorista no se hicieron esperar; el 16.06.2017 Donald Trump, anunciaba en Miami el retroceso de la política de Obama y para eso sus ideólogos inventaron la falsa historieta de los ataques acústicos y las imaginarias enfermedades de sus diplomáticos, lo que dio pie, como primera medida, al cierre del consulado de Estados Unidos en La Habana y reducir al mínimo sus funcionarios, y paralelamente expulsar a diplomáticos cubanos de Washington.

Después de semanas de permanentes campañas mediáticas para amedrentar a los posibles viajeros a la Isla, se anunciaron otras medidas sancionadoras a una amplia gama de entidades cubanas, que cortan las aspiraciones del empresariado norteamericano de invertir en Cuba y a los viajeros de consumir una simple bebida refrescante de cola, piña o limón, si son hechos en fábricas cubanas.

Ante la impotencia de no acariciar los resultados soñados, la mafia terrorista anticubana presionó a todo el que podía asumir una postura a su favor, para volver a cerrar el acceso de visitantes estadounidenses, con vistas a impedir que Cuba ingrese dinero por esa vía, lo que contribuye a mejorar económicamente al país.

Esto fue confirmado el 11.11.2017 por Carlos Díaz-Rosillo, estadounidense descendiente de cubanos, con mayor rango en la Casa Blanca y asesor del presidente Donald Trump para su política hacia Cuba, quien en entrevista a la prensa expresó:

“El motivo del viraje de la política de Estadios Unidos hacia Cuba, establecida por el gobierno de Obama, es que el actual presidente expresó que no estaba de acuerdo con la misma, porque esas negociaciones no dieron resultados adecuados, porque ni el pueblo norteamericano ni el cubano se han beneficiado, solo el gobierno de La Habana”.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad todo lo que en ellos no sea, sobre todo si les desagarra su plastrón.”

Medidas premeditadas, no precipitadas


Por Arthur González.

Para quienes no se percataron que la historieta de los inventados ataques acústicos y las falsas enfermedades, era el inicio de una escalada para recrudecer la guerra económica contra Cuba, las nuevas medidas adoptadas por la Casa Blanca el 08.11.2017, lo prueban con creces.

Cuando se estudia y analiza la historia de los Estados Unidos en los dos últimos siglos, se ven a las claras los múltiples pretextos que aplicaron contra países que después fueron víctimas de sus agresiones, y Cuba es un vivo ejemplo de esa política sucia y rapaz.

La pobre justificación creada por especialistas en guerra psicológica de los falsos ataques, abrió el camino a una serie de medias que aún están por finalizar. Empezaron en mayo 2017 con la expulsión de dos diplomáticos cubanos de Washington, algo que se mantuvo en silencio, pero que permitieron establecer las condiciones para propagar sus mentiras y preparar a la opinión pública interna y externa.

La bomba explotó meses después cuando Trump aprobó la expulsión de 15 diplomáticos cubanos más, según se dijo, para mantener la paridad en relación a los diplomáticos yanquis que Estados Unidos decidió retornar de su misión en La Habana, dejando inoperante las dos embajadas, retrotrayendo la situación a 1976 cuando no existían las entonces Sección de Intereses.

Tal decisión fue ejecutada para satisfacer las exigencias de la mafia terrorista anticubana en el Congreso, encabezada ahora por el senador Marco Rubio, a quien Trump desea complacer como moneda de cambio para su defensa ante el Comité senatorial que lo investiga, por sus relaciones con Rusia.

La nueva política anticubana fue anunciada por el propio Presidente el 16.06.2017 en Miami, lo demás ha sucedido de forma constante y sin pausas, con el único fin de ahogar económicamente a la Revolución, viejo anhelo desde que el sub secretario de Estado, Lester Mallory, lo propuso en su histórico memorando del 06.03.1960, al afirmar:

“Debe utilizarse protamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de los cubanos; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Las actuales medias pretenden exactamente lo mismo y de ahí que se reinicie la brutal persecución contra los estadounidenses que se atrevan a violarla, estrategia que Barack Obama cambió, al reconocer que en 58 no se alcanzaron los resultados esperados, introduciendo otra más sutil y peligrosa que encandiló a no pocos, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, apertura de la embajada y la ampliación de licencias de viajes a Cuba.

Ese cambio no hubiese sido negativo si realmente procurara respetar la soberanía de Cuba, y aceptar el sistema socialista, algo que Obama no pretendió, porque como el mismo afirmó, era para:

  • Promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.
  • Mejorar las condiciones en materia de derechos humanos y la implementación de reformas democráticas en Cuba.
  • Las políticas en materia de viajes y remesas para ayudar a los cubanos a brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente.
  • Para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba.
  • Continuar financiando la programación de la democracia, para proporcionar asistencia humanitaria, derechos humanos, libertades fundamentales, y apoyar la libre circulación de información, en lugares en donde el gobierno cubano la tiene restringida y censurada.
  • Continuar implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba, y fomentar reformas en su compromiso de alto nivel con los funcionarios cubanos.

A la vez, mantuvo el Bloqueo, la subversión, y se negó a conversar sobre la devolución de la Base Naval.

Tampoco debe olvidarse lo que expresó Obama al darle apertura a su embajada en La Habana:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

La mafia terrorista anticubana al percatarse que la estrategia iba al fracaso total y la Revolución salía victoriosa, la emprendieron para retomar la vieja política que en 55 años solo malgastó cientos de miles de millones, pero afecta la economía del pueblo, con la finalidad de que este culpe al sistema socialista y no a la guerra económica de Estados Unidos.

Lo que procuran esos mafiosos que dan su apoyo a asesinos y terroristas, es ahogar la economía cubana y así lo expresó Marco Rubio, apoyado por Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, al declarar:

“Desafortunadamente, los burócratas del Departamento de Estado que se oponen a la política del Presidente Trump hacia Cuba, y se negaron a implementarlo íntegramente cuando omitieron de la lista de entidades y sub entidades cubanas restringidas, que están controladas o actúan en nombre de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia o la Seguridad del Estado de Cuba”.

Ya es hora de que Cuba presente una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, contra el genocidio que significa la guerra económica contra su pueblo, felonía condenada por el mundo desde hace 26 años en la Asamblea General.

Más le valdría a Trump, juzgar a los terroristas cubanos que viven plácidamente en Miami apoyados por esos mismos congresistas, que intentar infructuosamente el derrumbe del socialismo en Cuba.

Si algo aprendieron los cubanos en este medio siglo, es a comprender perfectamente quien es el responsable de sus principales problemas y por esa razón mantienen mayoritariamente su apoyo a la Revolución y fortalecen cada día su anti imperialismo, siguiendo a su apóstol José Martí cuando exclamó:

“Unámonos cubanos, en esta otra fe: con todos y para todos”

 

 

Se desvanece proyecto anticubano “#Otro 18”.


Por Arthur González.

Estados Unidos vuelve a malgastar cientos de miles de dólares en proyectos contra Cuba, y el más reciente fue la creación del llamado “#Otro 18”, con la tonta ilusión de sabotear el proceso eleccionario que se lleva a cabo en la Isla, con miras a las próximas elecciones de febrero del 2018, donde el actual presidente de los Consejos de Estado y Ministros, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, dejará su cargo, dándole paso al relevo generacional.

Ante el nuevo escenario que se presenta en Cuba, el gobierno yanqui y sus servicios de inteligencia, se frotaron las manos con la idea de aprovechar dichas elecciones para promover a sus asalariados, sin tomar en consideración la falta de prestigio y ausencia de liderazgo, de quienes solo se mueven por el afán del dinero.

Para lograr sus objetivos, en Estados Unido se dieron a la tarea en agosto del 2015, de conformar la llamada “Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD)” con la pretensión de impulsar un supuesto movimiento ciudadano para encaminar una “transición democrática” en Cuba y para ello cometieron el grave error de apoyarse en el asalariado Manuel Cuesta Morúa, quien jamás ha logrado unir a una docena de personas, por carecer de prestigio y liderazgo.

Inicialmente otros grupúsculos financiados por los yanquis, como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), encabezada por José Daniel Ferrer, el Frente Anti totalitario Unido, por Guillermo Fariñas, y la plataforma #CubaDecide, conformada por la mafia terrorista anticubana de Miami, con Rosa María Payá, se sumaron al proyecto, pero rápidamente la división se produjo al percatarse que el dinero iba solamente a los bolsillos de Cuesta Morua y sus amantes.

Cuesta está contratado por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), para desarrollar proyectos subversivos en Cuba, para lo cual firmó un documento que establece que la mencionada Fundación, pantalla de la CIA, le paga 14 mil 400 dólares por sus actividades contrarrevolucionarias. La USAID también ha financiado la preparación de los supuestos candidatos que se presentarían a las elecciones, y así como los viajes al exterior para asistir a eventos preparados por la NED.

Entre las acciones llevadas a cabo, estuvo su participación en conferencia brindada por la venezolana María Corina Machado, opositora venezolana, con vistas a brindarle apoyo.

Las promesas realizadas por Morua a la NED, de que tenía más de 170 candidatos independientes, fue falsa y nunca brindó nombres ni provincias, solo se limitó a argumentar que eran “hostigados y amenazados” por la policía, algo risible por no existir personas a quien reprimir.

Entre las mentiras trasladadas a sus financistas yanquis, estuvo la de que “una docena de sus candidatos serían vencedores seguros en las elecciones”, lo que se convirtió en sal y agua, pues ni existieron, ni tuvieron quienes los propusieran en las reuniones de los barrios cubanos, demostrándose como engañó a sus patrocinadores que se creyeron sus historias y por las que recibió, fácilmente, cientos de miles de dólares.

Ese pícaro cubano en estos tres últimos años ha viajado al exterior en 31 oportunidades, con todos los gastos sufragados por instituciones de Estados Unidos.  Entre los países visitados están Colombia, Argentina, Costa Rica, Perú, Guatemala, Honduras, República Checa, Puerto Rico y Estados Unidos. Durante el proceso de elección de candidatos se fue a Praga, para una “reunión”.

Muchos viajes y dinero, pero sin resultados.

Ante tanto aprovechamiento en beneficio propio, en julio del 2016, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) de José Daniel Ferrer y el Frente Anti totalitario Unido (FANTU) de Guillermo Coco Fariñas, decidieron separarse de Cuesta Morua y de su inventado proyecto.

Para demostrar la ausencia de apoyo a esa farsa, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, también ha decidido suspender su participación en la coalición “hasta tanto no se abra un debate plural en sus filas”, situación que debe ser analizada por los funcionarios de la NED que le dieron credibilidad y apoyo financiero, haciendo el ridículo una vez más.

Fariñas argumentó su separación afirmando que, en su opinión, “los supuestos miembros de la MUAD son de mucho renombre mediático, pero con unos pocos miembros en sus filas, a veces de una sola persona, y actúan solamente hacia el exterior de Cuba”, y añadió:

“Cuesta Morua utiliza métodos para comprar y comprometer voluntades, así como votos de opositores, que consisten en facilitar viajes al exterior”.

Duras palabras que retratan una realidad que los yanquis no quieren reconocer, y es la causa histórica de tantos fiascos, con esos llamados “opositores cubanos”.

En ese sentido, se conoce que varias de las amantes de Morua, entre ellas Lisbetys Darías y Lilianne Ruiz, pudieron viajar a los Estados Unidos, porque este les solicitó a los funcionarios yanquis las visas, ante una presunta preparación; lo mismo que ejecutó por Boris Stuart Morua, quienes no regresaron a Cuba.

Ninguno de los proyectos que presentó ante la NED, el Instituto Nacional Demócrata y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, se materializaron, siempre con la manida justificación de “la represión del gobierno cubanos”.

En el 2017, se sumaron a la separación de la MUAD, llamada “Plataforma de Derechos Humanos”, integrada por cinco organizaciones contrarrevolucionarias: la Coordinadora Nacional de Presos y Ex presos Políticos, la Asociación Pro Arte Libre, el Proyecto Derechos del Pueblo, la Red Juvenil y la Coordinadora Obrera Cubana.

En un texto realizado, todas acusaron a Cuesta Morúa de: “inflexibilidad y soberbia, ambicioso y con excesos de nepotismo”.

Los yanquis no aprenden de sus fracasos porque la soberbia y el odio a la Revolución, no les permite analizar ni ver la realidad.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal”