Final de una historieta


Por Arthur González.

Todo lo que comienza culmina y así parece ser con la historieta creada por el Departamento de Estados, relacionada con supuestos “ataques acústicos” contra solo algunos de sus diplomáticos acreditados en La Habana.

En lo que pudieran ser uno de los capítulos conclusivos de su inventada historia, nada fácil de creer y refutadas por altos especialistas estadounidenses y cubanos en otorrinolaringología y neurociencias, en horas de la mañana del 29.09.2017, el Gobierno de Estados Unidos informó su decisión de retirar a todo su personal “no esencial” de su embajada en Cuba.

El argumento esgrimido es el fabricado “ataque acústico” sufrido por al menos 21 estadounidenses acreditados en la Habana, a pesar de que ni ellos mismos lo han podido comprar, y no muestran interés en que una comisión médica conjunta estadounidense-cubana, examine a los “afectados” para llegar a una determinación de las “causas” de los síntomas que dicen padecer.

Desde que se inició la campaña de prensa, ampliamente divulgada por la prensa oficialista yanqui, se vía a las claras que el fin perseguido era poder justificar ante la opinión pública de Estados Unidos y la internacional, la decisión de medidas drásticas, algo que Donald Trump, durante su discurso el 16.06.2017 ante la mafia terrorista anticubana en Miami, afirmó que echaría atrás los pasos dados por la administración de Barack Obama con Cuba, haciéndole nuevamente el juego a esa mafia que en 58 años no logró ningún resultado, como aseguró el comunicado de la Casa Blanca el 17.12.2014, al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

Es sabido que Obama no eliminó la guerra económica, ni el financiamiento a la contrarrevolución interna, ni la Radio y la TV Martí, ni la Ley de Ajuste cubano, sancionó como nunca antes a los bancos extranjeros que hacían transacciones con Cuba y se negó rotundamente a tratar el tema de la base naval que tienen en el territorio cubano de Guantánamo.

Las medidas aprobadas sobre el comercio, solo están dirigidas al sector privado y declaró reiteradamente que su objetivo era fortalecer la “sociedad civil” cubana para erosionar el sistema socialista desde adentro.

En cuanto a la ampliación que hizo a las licencias de viajes a Cuba, tiene como fin subvertir ideológicamente al pueblo cubano y eso lo afirmó Obama cuando expresó:

Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

Cuba aceptó el reto porque tiene cosas que mostrarles a los norteamericanos que no conocen, debido al bloqueo que hace su gobierno sobre la realidad de la Revolución desde 1959, mediante cruzadas mediáticas.

Los acuerdos firmados entre ambas naciones, y aunque favorecen a las dos partes, es Estados Unidos quien le saca más provecho por ser de su interés de seguridad nacional, como el tráfico de personas, de drogas, el uso de internet y otras similares.

Lo interesante de la actual decisión de Trump, es conocer si entre el personal que retirará estarán oficiales de la CIA, la NSA y otras agencias de inteligencia, plazas que se incrementaron para ejecutar labores no acordes con sus cargos y expuesto claramente por Obama al anunciar la apertura de su embajada en La Habana, cuando dijo:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla, esto incluirá al gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

Fue ese presidente de Estados Unidos quien reveló para qué crecerían en personal especializado en temas de subversión política en su misión diplomática en Cuba, porque para Estados Unidos “sociedad civil”, en buena medida son los elementos contrarrevolucionarios que financian con parte de los 20 millones de dólares que asigna la Casa Blanca cada año.

Por tanto, habrá que esperar los capítulos finales de esta historia de “ataques acústicos”, pero es muy difícil que la CIA y otras agencias de inteligencia, permitan rebajar su personal en Cuba, porque esa mala experiencia ya la sufrieron cuando el presidente Dwight Eisenhower, decidió en 1961, romper relaciones diplomáticas, quedando la CIA fuera del juego y por eso tuvo que recurrir a las alianzas con sus homologas de la OTAN y algunos gobiernos latinoamericanos para poder atender a su amplia red de agentes secretos que tenían en el territorio cubano.

Al parecer a esos oficiales no les hace daño los “rayos invisibles” y no tienen temor a enfermarse, al final ellos están inmunizados por ser parte de los guionistas.

Trump, repite los errores de sus antecesores para hacerle gracias a una mafia anticubana,  que cada día está más sola y desprestigiada, mientras Cuba con toda paciencia y mucha soberanía, observará con tranquilidad e inteligencia como la Casa Blanca da por terminada su historieta, porque la actual ya no tiene más de donde inventar.

Iluminado fue José Martí cuando escribió:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”.

Anuncios

Motivos de Donald Trump para calificar a Venezuela y Cuba como regímenes represivos


Por Arthur González.

El mundo escuchó con atención el primer discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, y al final la decepción fue total.

Su intervención fue irracional y belicista, sin explicar sus motivos para calificar a Venezuela y Cuba como “regímenes represivos”, bajo la “dictadura” socialista inaceptable del presidente venezolano Nicolás Maduro, y al cubano como “corrupto y desestabilizador”.

La realidad es que Estados Unidos no soporta países con sistemas diferente al de ellos, a pesar de que afirman que: “los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos, gozar de democracia y derechos humanos”.

¿Por qué razones Cuba y Venezuela no puede escoger un camino socialista para sus pueblos, bajo el principio de libertad y democracia?

Sencillamente porque  que puedan exhibirle al resto de los pueblos, especialmente de Latinoamérica, por considerarlo un mal ejemplo que afectaría el poder imperial.

Así lo expusieron especialistas del Council on Foreign Relations, al afirmar en 1999:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

El interés por crear matrices de opinión negativas a todo lo que huela a socialismo, está basada en las insuficiencias del sistema capitalista que posee Estados Unidos, algo puesto de manifiesto ante la crisis de los ciudadanos que lo han perdido todo por el azote del huracán Irma, muy diferente a los cubanos que, si tienen total apoyo del gobierno, ese que Trump califica como una dictadura.

Mientras en Miami, un numeroso grupo de personas, entre ellos adultos de la tercera edad con graves enfermedades y niños que no fueron evacuados previamente a la llegada del huracán, debido a la ausencia de un sistema que se preocupe ante todo por el ser humano, se ven obligados a dormir en automóviles y en la calle sin apoyo gubernamental, en Cuba la defensa civil evacuó oportunamente a un millón 738 mil personas hacia lugares seguros.

El régimen cubano, ese que acusa Trump de dictadura corrupta, ofrece alimentación y atención médica gratuita, además de organizar brigadas artísticas para atenuar el estrés postraumático de adultos y niños que lo han perdido todo.

Esa preocupación jamás la podrá llevar a cabo un sistema capitalista, pues el dinero es lo principal y los seres humanos no cuentan.

Prueba de ello es lo sucedido a los residentes en las Civic Towers de Miami, que se han visto obligados a soportar en las calles el fuerte sol y la lluvia, solo con la escasa ropa que pudieron a sacar de sus apartamentos, sin atención médica ni preocupación de las autoridades.

El alcalde de Miami, Tomás Regalado, ni la comisionada de Miami-Dade, Audrey M. Edmonson, han resuelto el futuro de esos y otros tantos desamparados, porque el sistema capitalista no tiene mecanismos para ello.

El socialismo es lo opuesto, en Cuba los secretarios del Partido y los presidentes del Poder Popular en cada provincia afectada por el huracán, no descansan buscándole soluciones a los problemas, levantar casas temporales, repartir ayuda, priorizar la reparación de escuelas, hospitales, policlínicas, comunicaciones, electricidad y alimentación, a fin de devolver lo antes posible la normalidad de pueblos y ciudades.

Ese gobierno socialista “corrupto y desestabilizador”, movilizó de inmediato al Ministerio de la Construcción con 20 mil 400 constructores y 855 máquinas ingenieras, más cientos de camiones, para ejecutar labores de resarcimiento constructivo, limpieza urbana y de carreteras, reparación de viales, puentes y alcantarillas, más la reparación de viviendas o construcciones temporales donde los pobladores puedan tener condiciones para vivir humanamente.

Lo mismo hizo con las empresas eléctrica y de telecomunicaciones.

Muy distinta es la situación de los miamenses, pues el Alcalde Tomás Regalado, declaró públicamente que no tiene disponibilidad de albergar a los que se han quedado sin sus apartamentos en las Civic Towers, y su homólogo, el alcalde de Miami-Dade, Carlos Jiménez, no aparece para darle frente a la grave situación de sus electores.

Mientras Miami tiene que enfrentarse a esa cruda realidad brindada por el sistema capitalista, la noticia de principales diarios reflejaba que cinco abogados corruptos del sur de la Florida y cinco de sus cómplices, fueron arrestados por estar complotados para estafar a sus víctimas, por lo que ganaron más de medio millón de dólares.

El sistema de Estados Unidos no puede compararse con el de Cuba y el de Venezuela, donde sus programas sociales de salud, educación, cultura y atención al ser humano gratuitamente es lo más importante, por eso la reacción de Trump de que hay que hacer lo indecible por derrocarlos.

Sin embargo, para espiar al mundo si les sobra el dinero, porque el imperialismo yanqui tiene que saber lo que dicen, piensa y actúan los demás.

Documentos recientemente conocidos, revelan que Estados Unidos espía a 193 países y varias organizaciones, incluida la ONU, el Mercosur y el Vaticano.

De esa intromisión violadora de todos los principios que Estados Unidos no habla, no se escapan la Unión Europea, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, la Liga Árabe, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y el Mercosur, entre otras organizaciones internacionales.

EE.UU. espía a la alianza petrolera entre Venezuela y varios países de América Central y del Caribe, Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Coordinadora Continental Bolivariana y los Hermanos Musulmanes de Egipto, más otras organizaciones políticas nacionales.

Al final el desestabilizador, corrupto y represivo es el gobierno de Estados Unidos, quien siembra terror y muerte, sin ocuparse de sus desamparados.

Ante situaciones semejantes afirmó José Martí:

“No se ha de ofender a aquellos a quienes no puede vencerse”.

¿Es el gobierno cubano corrupto?


Por Arthur González

El debut del presidente de Estados Unidos en la ONU no pudo ser peor, su discurso desborda irracionalidad, proyectándose como un hombre agresivo, belicista y sin cultura histórica, que esputó falsedades ante el mundo.

Desde que inició su discurso empezaron las mentiras, al afirmar que:

“Nuestros ciudadanos han pagado el precio más alto para defender nuestra libertad…”

¿Cuándo Estados Unidos fue atacado o invadido y que haya estado en peligro su libertad?

Todo lo contrario, es Estados Unidos quien invade, ataca, bloquea y hace guerras sucias, para coartar la libertad de otros en cualquier parte del mundo.

En sus ataques contra aquellos que no se arrodillan ante el imperio yanqui, calificó al gobierno de Cuba como “régimen corrupto y desestabilizador”, como si la verdad se pudiera tapar con un dedo.

¿Quién es el país de más corrupción en el mundo actual?

Sin dudas Estados Unidos, donde la supremacía del consumo de drogas no tiene parangón, pero jamás se conocen noticias de la detención de líderes de ese tráfico interno, que destruye anualmente millones de jóvenes

¿Dónde se esconden los magnates de la droga en Estados Unidos que nunca son detenidos?

Al parecer Trump, desde tu lujoso pent house cubierto de oro, no tiene tiempo, ni interés por conocer que sucede en su país.

Un repaso de la verdadera situación en Estados Unidos, referente a hechos de corrupción, le vendría bien para medir sus palabras cuando pretenda atacar a otros.

Donald Trump debe saber que en 1970 Joseph Andonizio, alcalde de Newark, Nueva Jersey, fue condenado por permitir que el crimen organizado actuara libremente en su ciudad.

El que fuera vicepresidente de Estados Unidos, Spiro Agnew se vio obligado a renunciar al cargo en 1973 por evasión fiscal.

En 1979, el gobernador de Tenneesee, Ray Blanton, fue sancionado a dos años de prisión por obtener dinero, a cambio de otorgar licencias fraudulentas para vender alcohol.

¿No recuerda Trump, el escándalo nacional e internacional ocurrido en 1987, motivado por el suicidio ante las cámaras de televisión del tesorero de Pensilvania, Budd Dwyer, cuando se disparó un tiro en la boca, después de ser declarado culpable de aceptar un soborno en la concesión de contratos?

¿Habrá olvidado que, en el 2002, Edwin, gobernador de Luisiana, fue declarado culpable de 17 cargos de pandillerismo y otros delitos por repartir favores a cambio de dinero?

Ese mismo año, el representante federal por Ohio, James Traficant, fue condenado a 7 años de prisión por el mismo delito de pandillerismo y otros delitos más.

Lo mismo sucedió con el representante federal por Kentucky, Carroll Hubbard, tras declararse culpable por incumplimiento de la ley de financiación política.

La lista de sus corruptos es larga y vale la pena recordarle al Presidente, otros casos como el del alcalde de Miami Beach, Alex Daoud, sancionado en 1991 por los delitos de soborno.

Al igual que el gobernador de Illinois, George Ryan, fue declarado culpable de 22 cargos de pandillerismo, soborno, lavado de dinero y otros delitos conexos, y también del gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, sancionado a 14 años de prisión por 17 cargos relacionados con corrupción pública.

Duke Cunningham, en el 2005, cuando era representante federal por California, se declaró culpable de fraude postal y evasión de impuestos, entre otros cargos, para evitar una condena más alta y aun así fue condenado a ocho años de prisión.

Kwame Kilpatrick, alcalde de Detroit, fue condenado a 28 años de prisión en el 2013, por pandillerismo y muchos otros delitos, mientras la ciudad de Detroit se hundía en la miseria.

En igual fecha era sancionado por múltiples cargos de corrupción, el representante federal por Illinois, Jesse Jackson.

Ahora está siendo procesado el senador por New Jersey, Robert, Bob, Menéndez, miembro de la mafia anticubana, por corrupción y participar en orgias en República Dominicana, empleando dinero y medios del gobierno para favorecer a un amigo empresario.

En el Índice de Percepción de Corrupción, que elabora Trasparencia Internacional, Estados Unidos se ubica en el puesto 16 del ranking mundial, por delante de Irlanda, Japón y Francia.

Datos obtenidos por el Departamento de Justicia yanqui, valoran que durante las últimas dos décadas alrededor de 20 mil individuos han sido condenados por corrupción, incluidos funcionarios públicos, y más de 5 mil están en proceso de instrucción penal, de ellos la mayoría son funcionarios de gobiernos locales y estatales. Sigue leyendo

Donald Trump, un presidente sin memoria.


Por Arthur González.

 

Mientras Donald Trump bramaba a diestra y siniestra durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en New York, en Washington se celebra la sexta reunión de la Comisión Bilateral entre Cuba y EE.UU., en la cual la parte cubana reiteraba su disposición a sostener un diálogo respetuoso para avanzar en temas afines que puedan lograr una normalización entre ambas naciones.

Después del discurso del presidente Trump en Miami el pasado 16 de junio, no se podía esperar que cambiara su lenguaje agresivo hacia Cuba, porque es parte del compromiso con la mafia terrorista de Miami.

No fue un asombro  escuchar sus falacias contra el gobierno de la isla, pero si llamó la atención la mala memoria histórica de sus asesores que le emborronaron las cuartillas que leyó.

Trump, calificó de “corrupto” y “desestabilizador” al gobierno cubano, y reiteró que no levantará el “embargo económico” hasta que se produzcan reformas fundamentales. Nada nuevo, corroboró la vieja y fracasada política sostenida por once administraciones.

Olvidó que el Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J.F.K. en 1962, dice textualmente: “debe aplicarse una Guerra Económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”, entiéndase del pueblo cubano.

Esos planes del gobierno yanqui afirman que el objetivo perseguido desde su primer plan de marzo de 1960, dice: provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que sea más aceptable para Estados Unidos”.

Esas son las reformas que durante 58 años han tratado de alcanzar, y mientras no exista un gobierno lacayo no habrá mejoría en las relaciones bilaterales.

Trump calificó de “corrupto” al gobierno revolucionario, pero sin elementos probatorios. Sin embargo, él tiene a varios funcionarios acusados de corruptos como el caso del senador por New Jersey, Bob Menéndez, y sobre eso no dice una palabra.

Un aspecto del que parece no conocer su significado es el de la soberanía de las naciones, aunque desvergonzadamente dijo que” es el principal pilar del sistema mundial”.

Estados Unidos ha sido históricamente el país que no respeta la soberanía de otros estados. Sigue leyendo

Se abre paso la verdad sobre la caída de la URSS.


Por Arthur González.

Con Gerorge Bush, director de la CIA y presidente de EEUU

En el año 2000 Mijaíl Gorbachov confesó durante un discurso en la universidad norteamericana de Turquía:

“El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo…mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A.N. Yakovlev y E. A. Shevardnadze”.

Recientemente la CIA desclasificó algunos documentos donde se afirma que “el magnate financiero George Soros y la CIA, ayudaron a Gorbachov a proporcionar la posterior disolución de la URSS.

Sobre ellos el analista y ex empleado de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, Wayne Madsen, afirmó que el multimillonario George Soros, proporcionó en 1987 cobertura económica, al gobierno de Mijaíl Gorbachov, a través de una ONG de la CIA conocida como el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste, IEWSS, por sus siglas en inglés.

La información expone que Soros y la CIA promovieron la difusión de dos términos orquestados desde Occidente en aquellos años, la “perestroika” (apertura) y la “glasnost” (transparencia) para que ambas sirvieran como ente desestabilizador en acelerar la desaparición de la URSS.

Esos documentos de la CIA prueban que lo sucedido no fue producto de un acto “espontáneo y democratizador” de Gorbachov, debido a que el sistema socialista estaba “agotado y quebrantado”, como quieren hacerle creer al mundo.

En Turquía el propio Gorbachov afirmó:

“Para lograrlo aproveché mi posición en el Partido y en el país, tuve que sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialista de Europa”.

La verdad es que fue la CIA con el dinero de la Organización Soro, quien diseñó y ejecutó esa gran operación, con todo el apoyo del entonces líder soviético.

El ex analista Wayne Madsen asegura que el plan diseñado para eliminar el bloque socialista de Europa oriental, fue organizado por dos copresidentes del IEWWS de Soros, Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente del agro multinacional Cargill, quien había mantenido relaciones comerciales con la Unión Soviética en los años setenta del siglo XX.

No satisfechos con los resultados alcanzados, en 1991 la CIA y Soros centraron sus esfuerzos en provocar un fuerte golpe en la nueva Federación de Rusia, estimulando el separatismo en sus regiones con el fin de debilitarla al máximo.

El informe de Nye y MacMillan, augura el fin de la Unión Soviética y los elementos del nuevo modelo para las futuras relaciones de Moscú con Estados Unidos, para pasar a la era capitalista, y, según ellos, “cualquier nueva evaluación de las relaciones de Occidente con una Unión Soviética aperturista, tiene que partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder”.

El informe del IEWWS fechado en 1987, y su aplicación práctica, fue una forma incruenta de ir despedazando a la URSS por etapas.

En dicho documento se exhorta a Occidente a tomar ventajas respecto de la agonizante Unión Soviética, en el nuevo mapa geopolítico que se avecinaba, en particular en el Tercer Mundo, un área que hasta entonces había sido de influencia soviética.

Madsen apunta que Soros y sus aliadas organizaciones de “derechos humanos”, trabajaron activamente para destruir la Federación de Rusia, apoyaron los movimientos independentistas en Kuzbass (Siberia), a través de los derechistas alemanes que buscaban restaurar Konigsberg y Prusia Oriental, y estos financiaron a nacionalistas lituanos y de otras repúblicas autónomas y regiones como Tatarstán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, entre otras, con el propósito de estimular el separatismo en las llamadas Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas.

La actividad injerencista de Soros contra Rusia no se ha detenido, se ha incrementado provocativamente a través de sus bases operativas repartidas en los territorios aledaños, en particular Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Suecia, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Rumania, Mongolia, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, unido a grupos de corte terroristas en coalición con fascistas ucranianos y neonazis moldavos sionistas.

Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin, expulsó a varias organizaciones de Soros como, la Fundación Open Society Foundation y otras ONG de la CIA que operaban en similares circunstancias en territorio ruso, incluidas la NED (Fundación Nacional para la Democracia), el Instituto Republicano Internacional, la Fundación MacArthur y la Freedom House, considerándolas como indeseables y una amenaza para la seguridad del Estado ruso.

No por gusto Mijaíl Gorbachov fue premiado con el Nobel de la Paz, pues siguió diligentemente las orientaciones de la CIA y de George Soros.

La CIA no descansa y pretende eliminar todo vestigio de socialismo en la tierra, por eso sus planes contra Cuba y ahora en Venezuela, donde nada es casual ni por obra y gracias del espíritu santo, pero como dijo San Juan: 8-32, “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Por eso cada día el mundo comprueba de lo que son capaces los yanquis para lograr sus intereses hegemónicos y las mentiras que tejen, creando patrones preconcebidos entre las grandes masas mediante sus campañas de prensa; de ahí que sabiamente José Martí afirmara:

“Hallar una verdad regocija tanto como ver nacer un hijo”.

Lo que deben saber los “disidentes” cubanos.


Por Arthur González.

Esos que han calificado desde Estados Unidos como “disidentes”, que según documentos oficiales desclasificados fueron creados y financiados por la CIA ante la ausencia de opositores a la Revolución, deben conocer algunas cosas elementales del por qué ellos no tienen futuro en Cuba, ni el pueblo votaría por ninguno en las elecciones venideras.

El huracán Irma se ensañó con las islas del Caribe y entre ella Cuba, la que prácticamente arrasó, pero solo un sistema social como el escogido por el pueblo cubano, pudo impedir que un millón 700 mil personas murieran por las inundaciones y derrumbes de sus casas, al evacuarlas con antelación para centros y lugares seguros con alimentación y servicios médicos sin costo alguno.

Esa organización ejemplar de la defensa civil cubana jamás la tuvo Cuba antes de 1959 y de la que países poderosos como Estados Unidos tienen mucho que aprender.

Los “disidentes” que proyectan cambios en la Isla no pudieran asumir ninguna medida semejante, ellos no disponen de programas políticos para el pueblo, solo buscan dinero y viajes para vivir sin trabajar, algo que había informado el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en la Habana, cuando aseguró en un cable confidencial:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores […] su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

El pueblo cubano tiene una alta preparación académica y cultura política suficiente para comprender lo que busca esa mal llamada “oposición” al servicio de una potencia extranjera, que no es capaz de enfrentar las consecuencias de un huracán como Harvey, que destrozó a Texas y aun pasará mucho tiempo para que puedan recuperarse, porque dicho sistema no se preocupa de los ciudadanos comunes.

Rosa María Payá Acevedo asalariada de Estados Unidos, a quien utilizan ahora para intentar renacer de las cenizas el fracasado Proyecto Varela, diseñado por especialistas en subversión de la CIA y el Departamento de Estado para su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, debería saber lo que informó a su gobierno, el mismo jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Crudo pero exacto fue el experimentado diplomático Jonathan Farrar, cuando informó al Departamento de Estado, a la CIA y al Consejo de Seguridad Nacional, entre otros, sus criterios sobre Payá Sardiñas, siendo estos los siguientes:

El Diálogo Nacional, de Osvaldo Payá, ha recogido algunos disidentes dispersos, pero no ha hecho acciones importantes en meses […] En realidad, muchos de los líderes del movimiento disidente son relativamente viejos. Disidentes de larga data como Osvaldo Payá andan por los 50 y 60 años; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social”.

Estos elementos no son propaganda de un comunista, sino del representante del gobierno de Estados Unidos en Cuba, quien sostenía un sistemático trabajo con los asalariados de Washington.

Por esas razones, quienes pretenden cambiar el sistema socialista tienen que darse cuenta que, mientras el poderoso huracán Irma destrozaba a su paso cuanto bien material se encontraba, en el Instituto de Cardiología Infantil de La Habana, se operaba gratuitamente un niño a corazón abierto, para subsanarle un problema genético en una de las válvulas de su pequeño corazón.

El equipo conformado por médicos, especialistas y enfermeras, trabajaron todo el tiempo en condiciones muy difíciles, pero la intervención quirúrgica fue un éxito, y ese personal calificado es el mismo que no acepta los encantos que les ofrece el programa Cuban Medical Professional Parole, diseñado desde septiembre del 2006 por el Departamento de Estado yanqui para que deserten y abandonen sus pacientes en Cuba.

Hay que ver la diferencia de sistemas cuando se palpa el triste destino que llevaron los ancianos residentes en viviendas públicas en Miami, tras el paso del huracán Irma, quienes no han tenido otra alternativa que dormir en plena calle sin recursos ni apoyo del gobierno, ese mismo que trabaja afanosamente por lograr “cambios” en la Isla, con el apoyo de sus asalariados “disidentes”, como las Damas de Blanco, Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y Rosa María Payá.

Nadie sabe dónde podrán pasar los días esos ancianos que sus viviendas quedaron inhabitables, porque el sistema yanqui no mira al ser humano sino a sus bolsillos.

Mucha propaganda se divulga sobre los destrozos causados en Cuba, pero no dicen que el poderoso huracán Irma ha dejado a los pobres de la Florida en la ruina, ni se menciona nada respecto a los daños sufridos por los pobladores de Liberty City en Miami, barrio conformado por negros, latinos y caribeños de escasos recursos, donde perdieron lo poco que tenían.

No sería ocioso que Rosa María Payá y sus tutores de la mafia terrorista anticubana, se dieran una vuelta por ese lugar para que vean los sufrimientos de esos norteamericanos que el sistema capitalista los tiene olvidados, al igual que los 3,3 millones de personas viven en la pobreza en Florida, según informes oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos, al afirmar que “los pobres son casi un 16% de los 20,6 millones de habitantes del estado”.

Para esos 3,3 millones de pobres Disney World no existe, ni las grandes tiendas y hoteles, donde solo los ricos disfrutan, mientras el Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, solicita aviones oficiales para ver el eclipse solar o trasladarse a Europa en luna de miel, siendo el costo del vuelo de 25 mil dólares por hora, algo de lo que no habla la prensa oficialista yanqui.

No por gusto José Martí afirmó:

“Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”

La campaña del “hostigamiento sónico” en Cuba, recuerda al ministro del Reich de Adolfo Hitler.


Por Arthur González.

La cruzada inventada por el Departamento de Estado yanqui contra La Habana, donde se afirma que más de una docena de los diplomáticos que trabajan en su misión en Cuba tienen daños cerebrales, al recibir un supuesto hostigamiento sónico, parece una copia de las campañas mediáticas que diseñaba Joseph Goebbels, ministro del Reich para la Propaganda de la Alemania nazi.

Es bien conocido que, en 1933 Goebbels ejerció la supervisión y control sobre los medios de comunicación, las artes y la información en Alemania y fue el ideólogo de que “una mentira repetida muchas veces llega a convertirse en verdad”, situación muy similar a lo que ahora pretende Estados Unidos crear en la mente del público norteamericano y del mundo, haciéndoles creer que un “rayo misterioso” afecta selectivamente a sus diplomáticos, algo bien difícil de tragar.

Para demostrar la falsedad de la información elaborada por especialista que copian los principios del ex jefe nazi, muchos de los supuestos afectados siguen trabajando en La Habana, a pesar de las lesiones cerebrales traumáticas leves y pérdida permanente de la audición, con síntomas adicionales como pérdida del equilibrio, jaquecas severas, brechas cognitivas e inflamación del cerebro, lo que de ser cierto, constituiría una violación de los cuidados médicos a los que deberían estar sometidos, porque si estuvieran realmente con esos padecimientos, no pudieran realizar sus laborares.

Para seguir inflando la noticia, obligaron al sindicato del servicio exterior de Estados Unidos a que emitiera una declaración condenando el inventado hostigamiento acústico, acción que dicho sindicato no hizo cuando en 1987, Cuba denunció públicamente que aparentes diplomáticos yanquis acreditados en la entonces Sección de Intereses, ejecutaban decenas de operaciones de espionaje, colocando falsas piedras en carreteras y cuevas de la isla, que contenían plantas radiales, dinero y otros materiales para abastecer a una veintena de supuestos agentes de la CIA, que realmente eran agentes de la Seguridad Cubana.

En aquel momento el sindicato del servicio exterior de Estados Unidos, no acuso a la CIA de exponer a los “diplomáticos”, dada sus acciones ilícitas contra el gobierno cubano. No obstante, ninguno de ellos confrontó problemas, ni sus vidas corrieron peligro, a pesar de estar controlados secretamente por la Seguridad de Cuba.

Hitler ideó la creación de un organismo encargado de la “educación y propaganda a gran escala”, y para lograrlo nombró a Goebbels como ministro para la Ilustración Pública y Propaganda, algo similar parece estar llevando a cabo ahora el Departamento de Estado, con su vocera Heather Nauert, quien carece de los conocimientos académicos que poseía el ministro nazi.

La cifra de enfermos por el rayo misterioso va en aumento, ya no son 9, ni 16, sino 19 y por ese paso hasta los marines que cuidan el edificio de la embajada resultarán enfermos.

Cuba ha soportado agresiones de todo tipo a lo largo de 58 años por parte de Estados Unidos, como fue la falsa información presentada en la ONU en 1961 por su embajador, el cual aseguró ante los delegados de los países miembros, que los responsables de los ataques a los aeródromos cubanos el 15 de abril de 1961, fueron ejecutados por pilotos cubanos aviones de la fuerza aérea revolucionaria, que se sublevaron contra el gobierno.

Pocas horas duró la farsa, al demostrarse fehacientemente que el canciller cubano Raúl Roa, tenía la razón en su ferviente rechazo a tal invención, cuando días después de la derrota el gobierno de Estados Unidos reconoció su participación en la agresión a Cuba por Bahía de Cochinos, con el empleo de una brigada mercenaria.

El resultado fue tan vergonzoso que el embajador norteamericano renunció a su cargo, al sentirse manipulado por el Departamento de Estado y la CIA.

Así mismo pasará ahora con la falacia creada para afectar la imagen de Cuba y la seguridad de las misiones diplomáticas.

Más temprano que tarde se conocerá quiénes y por qué diseñaron esa historia barata, pues ni cuando los yanquis estimularon la entrada masiva a varias sedes diplomáticas en La Habana, los años 90, 91 y 92, con la finalidad de hacer caer a la Revolución, como hicieron en Albania y Rumanía, ninguno de los funcionarios extranjeros tuvo el mas mínimo problema.

No en balde José Martí expresó:

“Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos”.