Corea, ¿la próxima víctima?


Por Arthur González.

Solo un desequilibrado mental aplaudiría las acciones que pueden provocar una guerra nuclear, pero muchos perdieron la memoria respecto a quien empezó la crisis en la península coreana.

Después del último lanzamiento de misiles por el ejército de la República Popular de Corea, el presidente Donald Trump, amenazó con una intervención militar al afirmar que: “todas las opciones están sobre la mesa”.

Una guerra contra Corea del Norte arrastraría a China, Rusia y Japón, algo que nadie puede pronosticar cómo acabaría, debido al potencial militar y nuclear existente en la región.

Para ser justo y recordar quien tiró la primera piedra, hay que refrescarle la memoria al Presidente de los Estados Unidos con algunos hechos que al parecer olvidó.

La peninzula de Corea fue ocupada por Japón desde 1910 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando  el Imperio japonés se rindió a Estados Unidos, en agosto de 1945, después del criminal ataque nuclear a Hiroshima y Nagasaki.

En 1948 quedó dividida la península por el paralelo 38, el norte ocupado por tropas soviéticas y el sur por tropas estadounidenses, algo que nunca debió suceder, pues Corea era antes de la ocupación japonesa una sola nación.

Como resultado, el país quedó dividido en norte y sur, por un acuerdo de los aliados,  tras la conclusión de la Guerra del Pacífico, al finalizar la 2da Guerra Mundial. Desde esa fecha el mencionado paralelo marca la frontera divisoria de un mismo pueblo. Las familias coreanas pagaron esas acciones, al quedar separadas a la fuerza y sin comunicación.

De 1950 a 1953  se libró otra guerra entre la República de Corea del Sur, apoyada por los Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas, contra la República Popular Democrática de Corea del Norte, con la finalidad de ocupar toda la península coreana, dado el interés de Washington de acercar sus armas a China y a la URSS en su afán por dominar la zona del Pacífico.

El ejército estadounidense no pudo lograr su objetivo y sufrió una aplastante derrota, con la pérdida de miles de sus soldados que no sabían porque tenían que navegar tantas millas, en una guerra sin sentido para ellos.

La República Popular de Corea no fue a invadir a Estados Unidos, ni provocó la destrucción de ciudades norteamericanas y muchos menos dividió su amplio territorio.

A partir de aquel momento, Estados Unidos potenció su poderío militar en el área del sudeste asiático con decenas de bases miliares en la región, en su intento por cercar a China y la URSS. En ese contexto invadieron a Viet Nam, Laos y Cambodia, volviendo a perder esa guerra imperialista que dejó una larga lista de muertos, mutilados y enfermos mentales dentro de sus soldados.

Hoy el poderío militar de los Estados Unidos en el mundo no tiene parangón en la historia, poseen 587 bases militares en 42 países del mundo, lo que demuestra su interés de convertirse en amos del mundo. A eso hay que sumarle las 4 mil 154 bases abiertas en su propio territorio, más las 114 en 7 territorios considerados de ultramar, como el caso de Guantánamo.

No se puede olvidar que en octubre de 1962 Estados Unidos estuvo a punto de desatar una guerra nuclear, al detectar la instalación de cohetes soviéticos con ojivas nucleares en Cuba, a solo 90 millas de su territorio, algo que el gobierno revolucionario permitió debido a que el presidente J.F. Kennedy había aprobado el Plan Mongoose en enero 18 de 1962, el cual contemplaba la invasión a Cuba por parte del ejército norteamericano, algo que no dicen, pero consta en sus documentos desclasificados.

Estados Unidos posee cohetes nucleares muy cercanos a Rusia y China, sin embargo, no se ha repetido la llamada crisis de octubre de 1962. Corea del Sur es un claro ejemplo de ello.

La República Popular de Corea es víctima constante de la hostilidad de las fuerzas de Estados Unidos enclavadas en Corea del Sur, y desde la muerte del presidente norcoreano Kim Jong-il, Washington reforzó sus confrontaciones, agudizó las tensiones e incrementó el número de tropas en sus bases surcoreanas con armamento nuclear, por tanto, tiene el derecho de preparar su defensa.

La poderosa maquinaria propagandística yanqui se ha encargado de satanizar a Corea del Norte, país que nunca ha invadido a nadie ni lanzado bombas nucleares como hace Estados Unidos, sin ser sancionado por la ONU.

Para elevar aún más las tensiones, Estados Unidos acaba de construir una impresionante base militar en la ciudad surcoreana de Pyeongtaek, como preparación para un posible conflicto armado con Corea del Norte.

El Coronel Scott Mueller, Comandante de la nueva guarnición denominada Camp Humphreys, declaró:

“Hemos sido capaces de crear las instalaciones necesarias para mantener el ritmo de la guerra moderna y la tecnología de comunicaciones actual”.

La nueva base, mucho más grande y moderna que las anteriores, costó 11 mil millones de dólares y albergará a 45 mil personas entre militares y trabajadores de servicios. Posee zonas deportivas, escuelas, un hospital, áreas infantiles, billares, un bar, un campo de golf e incluso un parque acuático.

Ya está aprobada la construcción de otras dos nuevas bases militares en Corea del Sur, las que valdrán no menos de 133 mil 400 millones de dólares, con el fin de “garantizar la seguridad” de sus aliados del Sur ante las “amenazas” del Norte.

La prensa al servicio de los gobiernos occidentales demoniza a Corea del Norte, pero la realidad es que solo Estados Unidos amenaza la paz de la zona y tiene los peores antecedentes de destrucción y muerte, debido a las guerras justificadas solamente por su afán de alcanzar el poder geopolítico del mundo.

Mucha razón tenía José Martí cuando sentenció:

“Los Estados Unidos se han palpado los hombros y se los han hallado anchos”.

 

 

La seguidilla, “ataques a diplomáticos yanquis en Cuba”


Por Arthur González.

Si no fuese por la doble intención que se esconde tras las reiteradas noticias de los supuestos ataques a diplomáticos yanquis en Cuba, no valdría la pena perder el tiempo en leerlas y menos en responder, pero evidentemente la campaña sigue y se incrementa por las figuras más altas de la política de la administración de Donald Trump.

Durante una entrevista concedida por el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, al canal Telemundo 51 de Miami el pasado 23.08.2017, aseguró que “la administración continúa examinando con mucha seriedad las lesiones físicas sufridas por diplomáticos estadounidenses en La Habana, a causa de un posible ataque acústico”.

Por estar en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana y para calmar los ánimos de aquellos que esperan el endurecimiento de la política hacia Cuba, Pence les expresó que “en este momento se están ultimando los detalles para la implementación de los cambios en la política hacia la isla”.

Esas amenazas se suman a la reciente noticia divulgada por la prensa oficialista yanqui, en la cual un supuesto “médico” estadounidense que dijo haber evaluado a los diplomáticos de Estados Unidos y de Canadá, les diagnosticó “enfermedades tan graves como lesión cerebral traumática, con un probable daño al sistema nervioso central”, todo un novelón de terror y misterio al estilo de Hollywood.

En las noticias publicadas sobre el supuesto ataque, se afirma que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Gobierno cubano están investigando los “incidentes” en La Habana, que según el Departamento de Estado tuvieron lugar a finales de 2016.

La información no aclara quien es el médico, su especialidad y la institución donde trabaja, lo que hace dudar de la veracidad de dicha noticia y la pone a nivel del rumor que desea crear el Departamento de Estado, sin que aún se conozca lo que persigue.

Estados Unidos no ha culpado hasta la fecha al Gobierno cubano; sin embargo, el pasado mes de mayo decidió expulsar a dos diplomáticos de la embajada de Cuba en Washington, bajo el rebuscado pretexto de que La Habana “no cumplió” adecuadamente la obligación de proteger al personal diplomático.

No hay país en el mundo donde los diplomáticos de Estados Unidos, ni aquellos que viajan a Cuba bajo las 12 licencias aprobadas, puedan pasear solos por las calles a cualquier hora del día y la noche, sus hijos jugar libres en parques y plazas sin peligro alguno, como no se atreven a hacerlo es su país debido al alto nivel de violencia y criminalidad.

La notica lleva más de una semana en titulares de la prensa oficialista, algo anormal, cuando en América Latina se suceden asesinatos constantes, desaparecidos como el del joven argentino Santiago Maldonado y huelgas de maestros, sin que sus medios le den la más mínima importancia.

Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado, durante su habitual rueda de prensa, se negó a confirmar la situación médica de ningún miembro del personal estadounidense en Cuba, aunque volvió con la retórica de que “lo sucedido en La Habana es de gran preocupación para el gobierno de Estados Unidos”.

Pero a lo que no hace referencia el Departamento de Estado ni la prensa oficialista, es a los hechos que han acontecido en su territorio y en otros países aliados, con el personal diplomático cubano, donde incluso algunos han perdido la vida, por asesinos residentes en los Estados Unidos.

El 11 de septiembre de 1980 Félix García Rodríguez, diplomático de la misión cubana ante las Naciones Unidas en New York, fue asesinado por terroristas cubanos residentes allá, mientras conducía su auto por el barrio de Queens en New York. El Gobierno estadounidense, no cumplió adecuadamente la obligación de proteger al personal diplomático.

La organización terrorista Omega 7, con oficinas públicas en Miami, fue la responsable del asesinato. El plan inicial era asesinar a cuatro funcionarios cubanos de la misión diplomática. Implicados en ese criminal acto estaban Eduardo Arocena, Pedro Remón, Eduardo Losada y Andrés García. Excepto Arocena, todos viven libres en Estados Unidos.

El 23 de julio de 1976 fue asesinado en México el técnico cubano de la pesca Artaigñan Díaz, uno de los autores Gaspar Jiménez Escobedo logró fugarse a Estados Unidos. El 17 de noviembre del 2000 participó en el plan de asesinato al presidente Fidel Castro en Ciudad Panamá. Hoy continua libre en Miami y los oficiales del FBI no lo molestan, a pesar de ser un connotado terrorista.

La lista de hechos ocurridos contra la embajada cubana en New York es amplia y variada, entre ellas bombas colocadas bajo el auto oficial del jefe de la misión y al parecer las autoridades yanquis son ineficientes para detectar a tiempo esos actos de terrorismo, ni se preocupan por juzgar a sus autores.

Nada de eso ha sucedido contra la embajada yanqui en La Habana, ni sus diplomáticos son asediados o agredidos, a pesar de participar abiertamente en reuniones conspirativas con la contrarrevolución interna, tanto en la capital como en otras provincias.

Al Departamento de Estado ni al FBI, no parece preocuparles que terroristas de origen cubano se paseen por las calles de Estados Unidos, como lo hace Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano en 1976, donde murieron 73 inocentes, por tanto no tienen nada que investigar en Cuba, mejor que empleen sus recursos y tiempo en capturar a quienes asesinan y hieren a inocentes, incluso dentro del propio territorio de Estados Unidos, colocando artefactos explosivos en oficinas gubernamentales y privadas.

Cuba no tiene de que preocuparse, allá los yanquis que protegen a terroristas de larga data, esos que fueron capaces de matar sin escrúpulos al presidente J.F. Kennedy.

La Casa Blanca debería tener presente a José Martí cuando señaló:

“Lo único verdadero es lo que la razón demuestra”

Los yanquis no aprenden de sus fracasos


Por Arthur González

Contra Cuba la Casa Blanca, con la implicación directa de la CIA, recurrieron a cuanta acción imaginable existiera con tal de destruir el proceso revolucionario encabezado por Fidel Castro.

Mucho antes del triunfo de enero de 1959, el Consejo de Seguridad Nacional discutía las formas de impedir la victoria de Castro, conscientes de que de alcanzar el poder no sería un presidente servil, por sus ideas nacionalistas y anti imperialistas.

En abril de 1961 ejecutaron una invasión mercenaria con ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista y parte de la burguesía nacional, derrotada en solo 66 horas. El plan contemplaba la participación del ejército estadounidense, pero el presidente J.F. Kennedy, tomó la sabia decisión de no exponer a una muerte segura a sus soldados, pues el pueblo cubano impediría la toma de la isla. Ante la aplastante derrota Kennedy ordenó preparar un plan para asfixiar económicamente al gobierno.

Si se analiza en detalles aquel plan aprobado por Kennedy, se observa como 55 años más tarde lo reproducen contra el gobierno de Nicolás Maduro.

De nada les sirvieron los constantes fracasos, ni los pronósticos errados que hicieron después de la desaparición física de Fidel Castro, ni uno solo de ellos se cumplió y el pueblo cubano resiste cada embate del imperio.

El documento elaborado contra Cuba dice textualmente:

El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”. Lo mismo que intentan ahora contra Venezuela.

También asegura:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Lo que hacen contra Caracas es lo mismo, demostrando total falta de creatividad.

En cuanto a las nuevas medidas anunciada hace pocas horas por el presidente Donald Trump, son la reiteración de las establecidas contra la Revolución cubana y volverán a golpearse la nariz contra la puerta.

El pasado 25.08.2017, el asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster, confirmó en rueda de prensa las nuevas medidas aprobadas contra Venezuela, al señalar:

“En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario. Tratamos de integrar todos esos elementos juntos. Restaurar el orden democrático en Venezuela es el objetivo, pues el presidente  encabeza una dictadura”.

Lo mismo que aplicaron contra Cuba en 1962.

McMaster añadió que Estados Unidos debe estar mejor alineado con los países de América Latina respecto a la situación de Venezuela, las futuras decisiones que se tomen desde la Casa Blanca serán en consenso con la región”.

Para comprobar que es el mismo plan, basta señalar lo elaborado contra Cuba, el que señala:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

No hay dudas, la guerra económica aplicada contra Cuba la vuelven a manejar contra Venezuela, y se ilustra en el plan contra la Revolución cubana, el cual expone:

La Guerra económica es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política y está todavía en la etapa de planificación bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está basando las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEAName=n1071; HotwordStyle=BookDefault; . Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica, el cual acordó desarrollar 13 acciones”.

¿Quién puede decir que no han calcado el plan?

Referente a lo dicho por Trump sobre una intervención militar, el plan anticubano recoge el mismo principio:

Acciones militares: El Departamento de Defensa tiene la tarea de preparar un plan de contingencia para la acción militar estadounidense en apoyo al pueblo cubano cuando este inicie la rebelión, haciéndola progresar”.

No han dejado nada afuera, todo es más de lo mismo y lo refuerza lo que sucede en Venezuela desde hace meses. En el plan contra Cuba se expone:

La CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

No hay forma de negarlo, están siguiendo una fracasada receta, pues la carencia de personal con capacidad y experiencia dentro de la CIA y el grupo se asesores del Presidente, demuestra la ausencia de creatividad para diseñar algo diferente.

Una idea total de lo que sucederá contra Venezuela se puede versionar con solo leer el plan contra Cuba, el que aseveraba:

El Departamento de Estado planificará, con el de Comercio y otras agencias estadounidenses, sobre cómo interrumpir la diversión de artículos vitales en el comercio cubano. Se explorará por el Departamento de Estado la colaboración con otras naciones de la OEA, particularmente Canadá y México”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta del Consejo Nacional de Comercio Exterior para que los exportadores estadounidenses se nieguen a cargar en buques que toquen puertos cubanos. (Comercio ayudará en esto)”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta de la Cámara de Comercio de EE.UU. y la Asociación Nacional de Fabricantes, con la finalidad de influir en las corporaciones con subsidiarias fuera del país para que se sumen al espíritu de las sanciones económicas estadounidenses”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Otras de las medidas aplicadas contra Cuba, ya se desarrollan contra Venezuela y para que nadie se llame a engaño, pueden verse reflejadas en lo siguiente:

“La CIA propondrá su programa operativo para las acciones de sabotaje dentro de Cuba, incluyendo el cronograma propuesto para las acciones y cómo ellas incidirían en la puesta en marcha y apoyo del movimiento popular para el logro de los objetivos de Proyecto”.     

No aprenden, la prepotencia los ciega, por eso hoy Cuba reitera lo dicho por José Martí:

“Dime Venezuela en que servirla; ella tiene en mi un hijo”.

 

 

Qué se esconde tras la novela de los “ataques acústicos”


Por Arthur González.

La noticia reiterada por los medios de prensa oficialistas de Estados Unidos, sobre el supuesto ataque en La Habana a diplomáticos norteamericanos y a un canadiense, nos hace recordar lo trasmitido por Orson Welles en mitad del siglo XX, como recurso para acaparar la atención de los radioyentes cuando informó que los marcianos atacaban a la tierra.

Bien es conocido que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos se creen cuantas mentiras les cuentan en la prensa, televisión o el cine, debido a su poca cultura, de ahí que los manipulan a conveniencia de los políticos de turno.

Un ejemplo muy evidente fue la acusación al gobierno de Sadam Husein de poseer armas químicas, lo que sirvió de pretexto para invadir a Irak y arrastrar a las fuerzas armadas de Estados Unidos a una guerra que ha costado la vida a miles de sus soldados, sin saber aún por qué han sido enviados a matar inocentes, sin vislumbrar hasta cuándo deberán permanecer en esas tierras extrañas.

Allá aquellos que se creen las falacias y fantasías que inventan en la Casa Blanca, para los cubanos son cuentos de camino y no se dejan intimidar ni engañar. Los tiempos han cambiado, Cuba no es la misma de 1960 cuando la CIA diseñó malévolamente la Operación Peter Pan, haciéndole creer a madres y padres que el gobierno revolucionario les quitaría la patria potestad de sus hijos.

El resultado fue criminal, aquellos ignorantes enviaron a 14,048 niños solos para Estados Unidos, donde sufrieron horrores sexuales, maltratos y especialmente la ausencia de sus seres queridos. Al final quien verdaderamente les quitó a sus hijos fue el propio gobierno de Estados Unidos, que para ser más inhumano durante muchos años les negó a los padres una visa de entrada para reencontrarse con sus hijos.

¿Cuáles serán las razones para que el Departamento de Estado divulgue un año después el supuesto ataque? ¿Por qué Canadá se dejó arrastras a tal patraña?

Cualquier persona con un nivel mínimo de inteligencia sabe que un ataque de cualquier tipo de armamento no puede seleccionar a quien dañar y a quien no. La onda expansiva de una bomba afecta a todos por igual y las armas químicas hacen lo mismo.

Entonces ¿cómo se explica que en La Habana un rayo misterioso desde un “emisor invisible”, afecte en la misma residencia a una persona y a otras no?

Entre los supuestos sordos no hay empleados domésticos cubanos trabajadores de las residencias de los “diplomáticos” yanquis, ¿por qué razones? A los hijos de esos afectados que residían en la misma casa y a sus madres, tampoco el “rayo misterioso” les hizo daño. Ese cuento no se lo traga nadie.

Cuba no tiene que involucrarse en ninguna investigación policial y menos con el FBI que tiene en su territorio a cientos de terroristas que han asesinado a miles de cubanos y jamás ha actuado a favor de la justicia.

Si quieren una investigación verdadera que se conforme una comisión de médicos y especialistas cubanos, para que sometan a un análisis científico a esos “diplomáticos afectados” y determinen la veracidad de esa acusación, pero que informen también que tipo de trabajo específico realizaban dentro de sus embajadas, porque se conoce que aquellos que se dedican a escuchar ilegalmente conversaciones telefónicas y radiales, se les afecta la audición.

El FBI lo sabe de sobra, pues son cientos los técnicos que se enferman en su sección de escucha, por espiar diariamente las conversaciones telefónicas de millones de estadounidenses y de ciudadanos de todo el mundo, como se denunció públicamente hace pocos años.

Es posible que esa información haya sido preparada para desviar la atención del mundo, ante la próxima presentación de Cuba en la ONU por el criminal bloqueo económico, comercial y financiero, evento que se celebra el mes de octubre.

Los yanquis no hacen nada por gusto, algo están tramando y Cuba con vasta experiencia en el enfrentamiento a sus patrañas no caerá de tonta en su trampa.

La ciencia ficción de que se han quedado sordos unos y otros no, engañará a ciertos incautos, pero no a la mayoría de los ciudadanos del mundo que saben leer y escribir, y conocen perfectamente de lo que son capaces esos “paladines de los derechos humanos”, quienes asesinan a inocentes y después lo justifican como errores y daños colaterales.

La prensa oficialista de Estados Unidos debería darse a respetar un poco más e investigar antes de engañar a sus lectores.

Por eso expresó José Martí:

“Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado, si pretende que el país la respete”.

 

 

 

 

 

Cuba la Isla herida


Por Arthur González.

Rabia e impotencia se unen al dolor por las más recientes víctimas del terrorismo en Barcelona, España, porque los que se esconden detrás de un supuesto móvil político son vulgares asesinos, para los que la vida de un ser humano no cuenta.

No les importa que las bombas, las balas y otras formas empleadas para matar, carezcan de nombres para truncar vidas inocentes.

Los cubanos se solidarizan con el pueblo español y otros que en los últimos tiempos han sufrido las consecuencias de acciones terroristas, porque saben lo que es perder a sus seres queridos, ver sus fábricas, centros comerciales, cines, teatros, escuelas, sembrados y hasta sus crías de animales destinados a la alimentación del pueblo, destruidos a causa de la crueldad de personas carentes de sentimientos humanos.

Cuba sufrió su primer golpe terrorista el 11 de octubre de 1959, cuando aviones procedentes de Estados Unidos, bombardearon centrales azucareros en las provincias de Pinar del Rio y Camagüey, con el propósito de sabotear su principal industria.

El 21 de octubre del mismo año, otra aeronave procedente de Estados Unidos tiroteó varias calles de La Habana, matando a dos transeúntes e hiriendo a 45 personas. El autor fue Pedro Luis Díaz Lanz, exiliado en Miami, quien reconoció ante FBI, ser el autor del incidente. Nunca fue sancionado.

El 4 de marzo de 1960, explotaba en el puerto de La Habana, la primera bomba colocada subrepticiamente en el buque francés La Coubre, por manos asesinas pagadas por la CIA. Treinta minutos más tarde, mientras cientos de personas auxiliaban a los heridos, estallaba la segunda con mucho más poder, causando la muerte de 101 trabajadores y de humildes ciudadanos, un número indeterminado de desaparecidos y más de 200 heridos.

Han pasado 57 años del acto de terrorismo más amargo de la historia de Cuba y aun los documentos no han sido desclasificados.

13 de abril de 1961, una petaca incendiaria suministrada por la CIA, provocó un fuego en el centro comercial más lujoso de La Habana, En el hecho terrorista murió quemada viva, la dependiente Fe del Valle. Otros centros similares fueron incendiados como el Ten Cent, de la cadena F.W. Woolworth. Co., La Época, cines, teatros y escuelas, dejando su estela de muertos y heridos.

Uno de aquellos autores es Carlos Alberto Montaner, quien vive libre y sin ser juzgado por terrorista.

Ante tales hechos no hubo solidaridad con Cuba, ni condenas a la CIA, como se observa hoy cuando suceden actos similares en Europa.

Un informe elaborado por el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatirck, publicado en el Miami Herald el 1ro de marzo de 1998, afirma:

“…En febrero de 1961 se realizaron 6 exitosas operaciones anfibias, llevando armas y explosivos, así como dos exitosos lanzamientos en paracaídas, también en marzo…”

Otros despachos desclasificados aseguran que la CIA introdujo ilegalmente, 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración por vía marítima, para abastecer a grupos terroristas.

Un memorando elaborado por el Coronel Jack Hawkins, Jefe de la sección de personal paramilitar en el Centro de Operaciones de la fuerza de tarea de la CIA, en la denominada Operación Cubana, señala sin pudor:

“…Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal…”

Nada escapó al terrorismo ejecutado contra Cuba, embajadas, consulados y oficinas comerciales radicas en Canadá, Portugal España, Argentina, New York, fueron blanco de explosiones, donde murieron y fueron heridos muchos funcionarios cubanos.

Tampoco hubo solidaridad de gobiernos aliados a Estados Unidos; el pueblo cubano lloró solo a sus víctimas.

El 6 de octubre de 1976 un avión de la aerolínea Cubana de Avión, procedente de Barbado con 73 pasajeros, estalló en pleno vuelo. No hubo sobrevivientes. Uno de los autores del tenebroso crimen es Luis Posada Carriles.

En septiembre de 1997, varias bombas estallaron en cadena en cinco hoteles de la capital cubana. En esos hechos murió un turista italiano y muchas personas resultaron heridas.

Posada Carriles dirigió toda la operación y hoy vive feliz en Miami sin ser molestado por el FBI.

Por escoger Cuba un camino diferente al trazado por Washington, su pueblo ha tenido que pagar con miles de actos terroristas organizados y financiados por la CIA, bajo las órdenes directas de la Casa Blanca.

Un plan desclasificado hace contar que el 8 de junio de 1963, el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos le aprobó a la CIA, la “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, para llevar a cabo actos terroristas contra la economía de la Isla.

Revelando toda su perversidad y ausencia de principios humanos, dicho plan expresa:

Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Cuba es una isla herida por el terrorismo y a pesar de que faltó la condena de Europa y de otros países del mundo, tuvo la solidaridad de los pueblos, esos que no se equivocan; por eso se levanta cada día con una sonrisa amplia para recibir a quienes desean comprobar la realidad de un país sobreviviente de tanto odio yanqui.

No por gusto afirmó José Martí:

“Ni laurel ni corona necesita quien respira valor”.