Parlamento Europeo aprueba resolución sobre Cuba, pero sigue la misma línea de Donald Trump


Por Arthur González

La aprobación del Parlamento Europeo al Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba, puso fin a la execrable Posición Común impuesta en 1996 para sancionar a La Habana, a propuestas del entonces presidente de España, José María Aznar, por indicaciones de Estados Unidos, especialmente de la mafia terrorista radicada en Miami. Aznar fue condecorado por congresistas de origen cubano, hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista.

La Posición Común, pretendía reforzar la Guerra Económica impuesta por Estados Unidos en 1962 para matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, aprovechándose de la caída del socialismo en Europa del Este, incluida la desintegración de la URSS, la cual trajo más penurias a Cuba, al estar su comercio exterior ligado en un 85 % a ese bloque.

Ahora la derecha europarlamentaria, encabezada por algunos españoles, cabildearon fuertemente para introducir párrafos que siguen las campañas fabricadas por Estados Unidos contra Cuba, relacionados con supuestas violaciones de los derechos humanos, algo que Donald Trump expresó en su discurso del 16.06.2017 en Miami, rodeado de terroristas, asesinos de inocentes y otros asalariados que no han podido derrocar el socialismo cubano.

Elena Valenciano, europarlamentaria del Partido Socialista Español, que dé socialista no tiene ni sombra, había adelantado lo que estaba cocinando entre bambalinas, en su intervención en los debates del Parlamento Europeo el 30.05.2017, donde expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación” porque la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Es evidente que participó activamente en la negociación de la Resolución aprobada, y brindó su apoyo al levantamiento de la Posición Común, a cambio de que se aceptara acusar a Cuba de “violar” sistemáticamente los derechos humanos, por eso sus declaraciones inmediatas de que “se sentía muy satisfecha por la resolución aprobada”.

La vida le demostró a Europa que la Revolución cubana es legítima y apoyada mayoritariamente por su pueblo, quien resistió estoicamente el recrudecimiento de la guerra económica, y logró salir adelante sin rendirse.

Elena Valenciano y otros eurodiputados como Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, se unieron a la guerra mediática fomentada y financiada por Estados Unidos, para acusar a la Revolución de “violar” los derechos humanos, cruzada que se sabe está basada en planes de la CIA para intentar desprestigiar al país que más hace por los derechos de la humanidad.

Esos eurodiputados nunca alzan sus voces para señalar como Estados Unidos pisotea los derechos de sus ciudadanos y los del mundo, con sus guerras de rapiña, donde asesinan a mujeres, hombres y niños inocentes, ni las brutales represiones que ejecutan los órganos policiales de países europeos contra los ciudadanos que exigen mejoras en la calidad de vida, como hacen en estos días en Alemania con los que protestan ante la Cumbre del G 20.

Al parecer la eurodiputada Elena Valenciano, esa que tanto defiende a los cubanos asalariados de Estados Unidos, enviados con todos los gastos pagados a Europa para que mientan sobre Cuba, no se ha tomado el tiempo de leer lo que dicen los diplomáticos estadounidenses en la Habana sobre los “disidentes”, cuando afirman en sus cables clasificados y dados a conocer en el sitio WikiLeaks:

[…] vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que los disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas” […] no vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves. Una organización dijo abierta y francamente al jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos, que necesitaba recursos para pagar salarios y le presentó un presupuesto con la esperanza de que nosotros los cubriéramos”.

Si esos son los que acusan al gobierno revolucionario cubano de violar los derechos humanos, ya saben a qué atenerse.

Sería mucho más objetivo que analizaran que ha hecho Cuba por sus ciudadanos en 58 años y tomar en consideración los informes de la UNICEF, UNESCO, el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones de las Naciones Unidos, para que comparen con lo realizado por otros países de la región.

En Cuba no hay desaparecidos, ni periodistas asesinados, ni fosas comunes, ni carteles de la droga, como ocurre a diario en varios países que jamás son mencionados en resoluciones del Parlamento Europeo.

Los “disidentes” viajan constantemente para recibir entrenamiento, y pasean por Europa sin ser perseguidos o encarcelados a su regreso a la isla. Se reúnen cotidianamente con diplomáticos extranjeros y nadie los molesta. Si hubiera tanta represión en Cuba ¿cómo es que viven por encima del pueblo sin trabajar y se pasean libremente por calles y avenidas?

La mafia de Miami que acoge en su seno a asesinos como Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, y de la detonación de bombas en seis hoteles de La Habana que causaron muertos y heridos, es la que negocia con ciertos Eurodiputados la introducción de tales mentiras contra Cuba.

Mucha sangre ha derramado el pueblo cubano por actos terroristas, invasiones y guerra biológica, para que ahora parlamentarios europeos aúpen a los que pagados por Washington para realizar campañas de falsedades, contra el gobierno que derrocó al sanguinario dictador Fulgencio Batista, acogido en Europa desde 1959 hasta su muerte en España en 1973; alfabetizó a su pueblo y lo educa sin costo alguno, brinda salud gratuita a todos sin distinción de raza, credos, ideas políticas, ni solvencia económica, y ha puesto a las mujeres en el sitial más alto de las sociedad junto a los hombre.

Vergüenza deben sentir esos Eurodiputados “socialistas”, por sumarse a la guerra mediática contra Cuba que en 58 no ha logrado sus objetivos de ver derrocado ese socialismo que tanto odian los yanquis, y tener presente a José Martí cuando expresó:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fue de moda la desvergüenza”.

 

 

 

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