¿Por qué europarlamentarios no acusan a Estados Unidos?


Por Arthur González

Cuba, sometida desde hace más de medio siglo a una cruel y despiadada guerra económica total, resiste estoicamente una guerra mediática para trastocar su realidad, con el fin de que su modelo político, social y económico no sea imitado.

Ese es el motivo verdadero de mantener la prohibición de viajes a la Isla a los ciudadanos estadounidenses, coartando su libertad de movimientos, a pesar de  constituir una violación constitucional.

Sin embargo, algunos europarlamentarios que se tildan  “defensores de los derechos humanos” se la pasan acusando a Cuba, pero jamás ponen su vista en la situación que sufren millones de estadounidenses.

El llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, OCDH, fabricado y financiado por Estados Unidos en su obstinación enfermiza por satanizar a la Revolución cubana, acusan a Cuba de “violar de los derechos humanos” y exigen que se le pongan condiciones al reciente acuerdo firmando con la Unión Europea.

En misiva dirigida a varios eurodiputados, afirman que “las condiciones que hoy existen en la República de Cuba serían inaceptables en cualquier país de la UE”, ignorando la realidad de muchos países europeos que no gozan de los beneficios que poseen los cubanos.

El OCDH no dice que en la Cuba socialista todos los ciudadanos tienen plenos derechos al trabajo, sin distinción de género, raza, posición política y credo.

En Cuba sería inaceptable que se cobrará el sistema de educación o el de salud, pues a partir de 1959 son totalmente gratuitos, muy diferente a lo que sucede en Europa.

Tampoco los cubanos aceptarían no tener derecho a la cultura, el deporte de forma plena, ni podrían estar de acuerdo en no tener un sistema de seguridad social que, sin costo alguno, se ocupa de ancianos, personas discapacitadas o enfermas, a través de los trabajadores sociales.

Las cubanas no estarían de acuerdo con no poder recibir el mismo salario que los hombres ni que se les impidiese ocupar altas responsabilidades laborales por su sexo.

Todos esos beneficios que disfrutan los cubanos son alabados por diferentes organismos de Naciones Unidas, situación bien diferente a la de muchos países de la Unión Europea.

Sin embargo, el OCDH ni los eurodiputados Luis De Grandes, Ignacio Salafranca y Elena Valenciano, que se suman a las campañas mediáticas anticubanas, jamás hablan ni acusa a los Estados Unidos por sus violaciones en materia de derechos humanos.

Tales diputados intentan desconocer que en los Estados Unidos 45 millones de personas viven en la pobreza, según instituciones oficiales.

Esa cifra significa que entre el 14 y el 15 % de la población estadounidense sufre de pobreza, sin acceso a los servicios de salud, educación y seguridad social; a eso súmenle que uno de cada cinco niños pasa hambre, pero para el OCDH parece que esos 45 millones de personas no son seres humanos, porque viven en el país capitalista “paladín de los derechos humanos”; pero si fuera en uno socialista que, sí se preocupa y ocupa de sus ciudadanos, entonces fuese distinto.

Nadie puede imaginar que, sin la intervención del Estado, en Cuba se pudiera sostener el sistema de educación y de salud gratuitos.

Jamás los propietarios privados podrán sostener los beneficios que hoy tienen 11 millones de personas en Cuba.

Quienes acusan a la Revolución cubana y le exigen cambios de sistema, no lo hacen con Estados Unidos donde 1 de cada 6 personas es pobre, algo que para nada es un orgullo. Sigue leyendo