Donald Trump y su continuo apoyo al socialismo cubano


Por Arthur González

No es necesario ser un avezado especialista en temas políticos para darse cuenta de que cada medida que toma el actual presidente de Estados Unidos, fortalece el sistema socialista en Cuba, al dejarle al descubierto a un pueblo culto y con elevada preparación académica, los verdaderos sentimientos humanos del gobierno de su vecino del Norte, revuelto y brutal como lo denominó José Martí, apóstol de la independencia de Cuba.

Si Trump piensa que con cada nueva decisión contra la Revolución podrá reblandecer la ideología de su aguerrido pueblo, va por el camino equivocado pues, contrario a sus deseos, fortalecen la unidad de todos los cubanos para seguir resistiendo la criminal guerra económica impuesta por el presidente J.F. Kennedy en 1962, cuando aprobó el Programa Cuba, conocido por el nombre código de Plan Magosta, donde se puede leer que el fin perseguido por dicha guerra, es “…evitar la satisfacción de las necesidades económicas del país, unido a una guerra psicológica que hará surgir el resentimiento contra el régimen…”

Con la desclasificación y publicación de decenas de planes tenebrosos contra Cuba, es imposible disfrazarse de oveja, las patas del lobo se ven fácilmente, brindándole al mundo la posibilidad de conocer hasta donde son capaces de llegar los yanquis para lograr sus propósitos, a pesar de auto declararse “paladines de los derechos humanos”.

Brindándole gratuitamente más y mejores argumentos a Cuba para seguir acusando a Estados Unidos por su criminal bloqueo económico, comercial y financiero, el Departamento del Tesoro acaba de imponerle otra multa a la subsidiaria en Canadá de la compañía de seguros American International Group, ascendente a 148 mil 698 dólares.

El supuesto y grave delito cometido por la susodicha empresa canadiense, fue proveer de cobertura de seguro a ciertas exportaciones e importaciones de mercancías hacia o desde Cuba. Esta situación recurrente en la persecución del comercio cubano, demuestra lo irracional que resulta la guerra económica, porque el libre comercio entre los países del mundo es lo que ellos mismos proclaman como derecho de los pueblos, demostrando como de forma consuetudinaria pisotean el derecho de los cubanos.

Quienes se hacen llamar “campeones” de los derechos humanos le han impuesto, durante el presente año 2017, cuatro multas de cientos de miles de dólares a compañías estadounidenses, sucursales de estas o de extranjeras, y de tales penalidades dos fueron en el propio mes de junio.

Esas medidas le regalan a Cuba más argumentos para su denuncia anual ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde 191 países rechazan ese cruel Bloqueo, el cual está basado en las sugerencias realizadas el 06.04.1961 por el entonces Sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester Mallory, en las que expresó:

“…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Medio siglo no ha sido suficiente para que 10 tercos y obstinados Presidentes de Estados Unidos, se percaten que esa política criminal no les permitió alcanzar sus objetivos de enajenar el apoyo del pueblo a su Revolución y, por el contrario, son cada día más cubanos los que nacen bajo la guerra económica yanqui, pero con un gen transmitido por sus ancestros, el que multiplica su rechazo y el repudio a ese imperialismo despiadado, porque como dijera José Martí:

“En los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria”.

Donald Trump contra la CIA


Por Arthur González

Todo indica que el actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido ir contra la estrategia diseñada por la CIA para Cuba, aplicada por Barack Obama en el 2014 para intentar alcanzar, por otra vía, su añejo sueño de ver caer el socialismo cubano

El empeño de Trump de complacer los caprichos de un minúsculo grupo de cubanos asentados al sur de la Florida, tiene que haber producido un fuerte encontronazo con los estrategas y altos directivos de su Comunidad de Inteligencia, al estropearle de forma atronadora sus planes para minar la sociedad de Cuba desde adentro.

Obama se dejó guiar de forma dócil y comprendió rápidamente que la táctica presentada por la CIA era mucho más inteligente que seguir haciendo lo mismo, sin obtener el menor resultado en más de medio siglo.

Ademas, la situación en América Latina conllevaba a la pérdida del liderazgo de Estados Unidos, al no querer cambiar su forma de tratar a Cuba, algo que la CIA venía exponiendo desde 1966 sin ser tomada en cuenta, lo que se puso de manifiesto el 18.11.1966 durante la rendición de cuentas respecto a los resultados de una investigación sobre sus Operaciones en Cuba, según el memorando dirigido al Comité 303, donde solicitaban la aprobación de algunas enmiendas a su último Programa presentado.

Dicho Programa se diferenciaba de los anteriores, al trazarse como como meta: “contener” al régimen de Castro, en vez de “socavar”.

En 1967 la CIA insistió en que se le aprobara un cambio de estrategia contra la Revolución y propusieron un proyecto de dirección de trabajo hacia Cuba, el cual recogía entre otros aspectos:

“Tratar de […] desarrollar contactos dentro del círculo más íntimo de Castro, […] saber más acerca de quiénes son sus asesores y qué piensan. En caso de que Castro estuviera buscando un entendimiento, uno de ellos sería el primero en saberlo y probablemente el canal para tantear el terreno”.

A su vez, Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, en nota remitida el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, aseguraba:

[…] “Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder […] Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Insistiendo en una variación de política, el 15 de agosto de 1968 se efectuó una reunión entre el Departamento de Estado y la CIA, para analizar las próximas acciones contra la Revolución, y como parte del conjunto de la CIA estaban:

[…] “Abordar a los líderes cubanos alrededor de Castro para asegurarles que Estados Unidos no deseaba echar por tierra los logros de la Revolución, y estaban preparados para cooperar con ellos y apoyarlos en lo que fuera necesario, en un gobierno post Castro”.

A cambio, la CIA les propondrían: Sigue leyendo

El misterio de las Torres Gemelas


Por Arthur González

El mundo sufrió un violento cambio después de los sucesos de las Torres Gemelas de New York el fatídico 11-S, cuando los ciudadanos de los Estados Unidos observaron asombrados y despavoridos, como las dos moles de hormigón armado se venían abajo en solo minutos.

El supuesto motivo de la caida de dichas torres fue la embestida que le hicieron al edificio dos aviones comerciales, dirigido por varios ciudadanos de origen árabe residentes en el territorio estadounidense.

La acción fue meticulosamente planificada, y dio pie a la invasión de Afganistán por parte de las fuerzas armadas norteamericanas y la cacería del presunto autor intelectual Osama bin Laden, quien fuera por años agente de la CIA.

A partir de ese momento todo ha sido diferente para el mundo, las guerras no cesan de causar muertes de civiles inocentes y la destrucción de ciudades completas, dando lugar a oleadas de cientos de miles de refugiados que huyen para salvar sus vidas, creando un caos en países de Europa, pero como siempre Estados Unidos sale ileso de esa carga de migrantes.

Muchas fueron las versiones de la destrucción de las dos torres, incluso se llegó a afirmar que todo partió del diseño de la CIA, la cual reclutó a los ejecutores de la acción, haciéndoles creer que eran oficiales de países árabes contrarios a Estados Unidos.

Lo cierto es que aún quedan muchos huecos negros por esclarecer, como es la alta calidad de las filmaciones del impacto de los aviones en los pisos altos de ambas torres, algo que hace pensar que todo estaba preparado para darle al mundo imágenes cinematográficas, capaces de movilizar las emociones de los televidentes con un realismo imposible de trasmitir por cámaras de seguridad.

El desplome casi inmediato de las dos torres es otro de los asuntos oscuros y que por más que se explique, ingenieros especialistas en construcciones similares saben que existe una fuerte contradicción en los argumentos esgrimidos.

Hace solo unos días en Londres, ardió una torre de 27 pisos que destruyó totalmente la edificación que albergaba apartamentos para familias de bajos ingresos.

El fuego duró horas y no fue posible apagarlo, a pesar del esfuerzo de los bomberos londinenses. Se aduce que la protección que se le había adicionado para aislar del calor a los ventanales que cubrían toda la torre, propagaron aún más el incendio, elevando la temperatura de combustión.

Sin embargo, a pesar de eso la torre no se desplomó como sucedió en las dos torres neoyorquinas, situación que removió nuevamente la teoría de la demolición premeditada, pues las gemelas cayeron igual que los cientos de edificios que son derribados en Estados Unidos, sin afectar las construcciones vecinas, algo sumamente imposible de controlar en caso de que la precipitación del inmueble fuese resultado de un incendio.

Otro elemento cuestionable es que no se cayeron solo los pisos superiores de las gemelas, sino las dos a la vez hasta su base, algo imposible de asimilar pues el fuego fue solo en los pisos del impacto.

Son conocidos famosos pretextos fabricados para desencadenar guerras, como la voladura del acorazado Maine en la bahía de la Habana, que permitió la entrada de Estados Unidos en la guerra hispano-cubana en 1898, a fin de evitar la victoria del ejército cubano en su lucha por lograr la independencia de España; el asesinato del archiduque de Austria que dio lugar a la 1ra guerra mundial, el del golfo de Tonkín; la supuesta tenencia de armas químicas en Irak para invadir a ese país, y muchos más.

Lo cierto es que, a diferencia de las Torres Gemelas, la de Londres, a pesar las horas que se mantuvo como una antorcha encendida, no se desplomó, situación que demuestra que las neoyorkinas no cayeron producto del incendio, sino de otros factores mucho más poderosos que provocaron su caída casi perfecta, sin dañar uno solo de los edificios que la rodeaban.

Cada cual puede reflexionar sobre el tema según sus criterios, pero como expresara José Martí:

“Conocer las causas de las cosas, es insaciable y noble apetito del alma”.

 

 

Donald Trump, un mago de nuevo tipo


Por Arthur González

En su reciente comparecencia en Miami, Donald Trump demostró que es un mago de nuevo tipo, al engañar a los presentes con acciones similares a las de un prestidigitador, que satisfizo las demandas de la mafia anticubana terrorista con palabras que les gustan escuchar, sin que realmente hiciera nada adicional contra Cuba.

Decirle al auditorio que recrudecería la guerra económica, al no permitir transacciones con empresas cubanas vinculadas a la Fuerzas Armadas, y repondría las restricciones a los viajes educaciones Pueblo a Pueblo establecidas durante la administración del presidente G.W. Bush, fue suficiente para que los ancianos refugiados en Miami y sus hijos, se creyeran el cuento de que ahora si se acerca el fin de la Revolución socialista.

Causa pena que después tantos fracasos, el Presidente Trump se deje encadenar nuevamente por un puñado de mafiosos, que solo han logrado enriquecerse acosta de los cientos de miles de millones de dólares malgastados por las 10 administraciones que lo antecedieron.

La guerra económica establecida contra Cuba no tiene más posibilidades de ser reforzada, todo está previsto y una prueba fehaciente es la multa impuesta hace solo unos días, a la  American Honda Finance  Corporation (AHFC), por un valor de 87 mil 255 dólares, porque una subsidiaria en Ottawa, Canadá,  aprobó y financió  acuerdos de arrendamiento de autos entre la Embajada de Cuba en ese país, entre febrero de 2011 y marzo de 2014.

Engañados como tontos, los mafiosos Miami y sus descendientes, no se percataron de la forma en que Trump les escamoteó la verdad, con palabras irrespetuosas que aparentaban ser más de lo que en realidad serán sus nuevas acciones.

La Directiva Presidencial de Barack Obama, PPD-43, no hizo la menor concesión a Cuba, pues mantuvo intacta la guerra económica, las acciones subversivas, las campañas acusatorias contra la Revolución como “violadora” de los derechos humanos, y falsa la “represión” hacia los que piensan o se expresan contra el Gobierno.

Igualmente, continuó asignando cientos de millones de dólares para sostener Radio y la TV Martí. El tema de la devolución del territorio que ocupa la base naval en Guantánamo, no lo permitió introducir en las conversaciones bilaterales.

La ampliación de las licencias de viaje a la Isla y las facilidades en cuanto a los viajes educaciones Pueblo a Pueblo, tienen como propósito destruir el socialismo desde adentro, expresado por el propio Obama en reiteradas oportunidades.

No permitió el uso del dólar para las transacciones cubanas; fue el Presidente que más multas impuso a los bancos extranjeros, y estimuló la labor de influencia hacia los trabajadores privados con propósitos subversivos, para lo cual buscó alianzas con centros creados por la Iglesia Católica cubana. Sigue leyendo

Favorece Donald Trump a la Revolución cubana


Por Arthur González

Parecería imposible creer que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pudiera tomar decisiones que lejos de perjudicar favorecerán a la Revolución cubana.

Evidentemente Trump jamás ha puesto un clavo en la pared, si lo hubiera hecho, podría entender que mientras más golpes le diera, más fuerte, profundo y perdurable lo dejaría para soportar cualquier peso.

Eso mismo pasará con las medidas que debe anunciar el viernes 16.06.2017 en Miami, para quedar bien con la mafia terrorista anticubana.

A Cuba no se le puede apretar más de lo ya hecho  Estados Unidos en los últimos 58 años, por tanto, la eliminación de algunas flexibilizaciones que realizó Barack Obama, con el propósito de minar desde adentro a la Revolución y erosionar el socialismo, les permitirán a algunos que se marearon con tales medidas, y hasta aplaudieron al Presidente por tomar “la dirección correcta”, comprender que con los yanquis no hay arreglo alguno.

Obama mantuvo intacta la guerra económica contra Cuba, e incluso fue el Presidente que más sanciones impuso a los que se atrevieron a comerciar con la Isla, aprobó los mayores presupuestos para las acciones subversivas, no eliminó la Radio ni la TV Martí, a pesar de que ni se escuchan ni se ve en el territorio cubano, no permitió el correo postal directo ni el uso del dólar, no obstante haberlo asegurado, y la base naval yanqui en Guantánamo, no fue nunca tema de discusión con La Habana.

La marcha atrás de algunas de las medidas tomadas por Obama en su cambio de estrategia, harán que el pueblo cubano entienda realmente que pretende Estados Unidos, sobre todo las nuevas generaciones de cubanos que ahora con más fuerza, seguirán protestando por esa criminal guerra económica que quiere asfixiarlos.

El apoyo de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus asalariados en Cuba, esos que miran con buenos ojos la eliminación de algunas “flexibilizaciones”, harán que el pueblo los rechace aún más y comprenda quienes son y cómo desean ver a los cubanos que defienden su soberanía.

Con sus medidas, Donald Trump favorecerá la firmeza ideológica del pueblo cubano, el que tomará más conciencia y probablemente miren diferente a aquellos cubanos, que sin tener en cuenta lo que significa para Cuba la bandera norteamericana, andan vestidos con ella por calles y ciudades, olvidando la oprobiosa Enmienda Platt.

Ojalá Trump en su arrebato, también decida cerrar la estación local de la CIA en la Habana, como hiciera en 1961 el entonces presidente D. Eisenhower, así Cuba se libraría de muchas acciones de espionaje y subversión a la que está permanentemente sometida, con el incremento del personal “diplomático” y el equipamiento tecnológico introducido después del 17.12.2014.

Mas limitaciones y escaseces de las que han sufrido los cubanos desde 1960, serán muy difíciles de elevar y para aquellos ilusos que aseguran que la crisis de Venezuela será el fin del socialismo cubano, deberían recordar que augurios semejantes emitieron en 1989 cuando cayó el muro de Berlín y más tarde la URSS en 1991.

Parece que no acaban de comprender que los cubanos provienen de una estirpe mambisa, que sufrió el primer campo de concentración del mundo en aquella criminal concentración de Valeriano Weyler, que enfrentó sangrientas tiranías como la de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, ambos ahijados de Washington, y que solo la Revolución socialista les entregó soberanía y dignidad.

Por eso, con calma y sapiencia los cubanos esperarán las medidas de Trump, con la convicción de que la única dirección correcta que pudiera tomar Estados Unidos, es eliminar la guerra económica, el apoyo y financiamiento a la subversión, el cierre de Radio y TV Martí, la devolución incondicional del territorio que ocupan en Guantánamo y dejar que Cuba marche por el camino que tomó, por voluntad propia, el 1ro de enero de 1959.

Recrudecer las acciones contra la Revolución fortalecerán la conciencia social y permitirá a los confundidos, saber quiénes son los imperialistas y sus aliados. Al final, sin pretenderlo, Trump le hará un favor al proceso revolucionario cubano, porque como aseguró José Martí:

“…ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.