Compensaciones económicas entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba, una vieja historia.


Por Arthur González.

El pasado 28 de julio 2016 se llevó a cabo en Washington la 2da reunión informativa entre funcionarios de los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba, para abordar el tema de las compensaciones que solicitan ambos países por las nacionalizaciones a ciudadanos y empresas de norteamericanas ejecutadas tras el triunfo de la Revolución cubana, y por los daños humanos y aquellos derivados de la tenaz y persistente guerra económica, financiera y comercial emprendida contra la Isla desde hace 58 años.

Los Estados Unidos le reclaman a Cuba compensaciones para 6 mil ciudadanos y compañías estadounidenses, por un monto ascendente a mil novecientos millones de dólares, que a los precios actuales llegantio sam a contabilizar ocho mil millones de dólares.
La parte cubana presentó la cifra que fijaron los tribunales cubanos acordes con la práctica del Derecho Internacional, por más de trecientos mil millones de dólares por daños humanos y económicos.

A partir de la desclasificación de cientos de documentos de la CIA y del Gobierno de Estados Unidos, Cuba cuenta con pruebas irrefutables de los daños causados por los Programas de Acciones Encubiertas y otros aprobados al más alto nivel gubernamental, para dañar la economía cubana, incluidas operaciones de guerra biológica contra la flora, la fauna y los seres humanos.

Por otra parte, figuran planes de terrorismo de Estado contra toda la infraestructura industrial, el transporte, las comunicaciones, puentes, carreteras, líneas férreas e incluso los planes para asesinar a sus principales líderes, especialmente a Fidel Castro, hechos investigados y comprobados por la Comisión Church del Senado de los Estados Unidos, en 1975.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Abelardo Moreno, quien encabezó la delegación cubana, reconoció que el asunto es de “elevada complejidad política, técnica y jurídica; serán negociaciones complejas y hay que seguir los tiempos adecuados, no podemos forzar los tiempos para llegar a un acuerdo”.

El Gobierno revolucionario siempre estuvo dispuesto a compensar a las personas jurídicas y naturales extranjeras por las nacionalizaciones efectuadas, como fueron los casos de las propiedades canadienses, españolas y de otros tres países europeos.

En cuanto a las estadounidenses, la posición hostil de Washington hacia Cuba, unido al rompimiento de relaciones diplomáticas y consulares, más los actos organizados para derrocar a la Revolución, impidieron la aplicación práctica de fórmulas compensatorias.

Para el Gobierno de Estados Unidos el tema no es nuevo.

Durante la organización de pasos para una posible normalización de relaciones con Cuba en 1973, Harry Shlaudeman, asesor del sub secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, envió un documento secreto al secretario de Estado, William Roger, donde afirmó:

“Ambas partes creen que la normalización será un proceso prolongado de trabajo, de acuerdo con una agenda compleja, encaminado hacia el objetivo final de establecer relaciones diplomáticas”.

“Es casi seguro que ese proceso se vea acompañado por el tema de las compensaciones de las propiedades nacionalizadas. Nuestro interés es dejar atrás el tema de Cuba y no prolongarlo indefinidamente”.

“En todos los casos pertinentes, incluidos los acuerdos recientes con la República Popular China y Alemania Oriental, el tema de la compensación se ha dejado para después.  …se sugiere que restablezcamos las relaciones diplomáticas y consulares como parte de una negociación inicial que incluya un levantamiento parcial del “bloqueo”, y el compromiso mutuo de no interveción y negociación para solucionar las reclamaciones”.

[…] Un enfoque más común sería pensar en términos de una posible negociación que se centrara en poner fin al embargo, a cambio de un acuerdo para la compensación de las propiedades nacionalizadas. La secuencia comenzaría con algunas concesiones unilaterales mínimas de nuestra parte, quizás el fin de las sanciones a terceros países y las exportaciones, se procedería con una declaración de principios conjunta de carácter político (la no intervension, “compromiso y respeto mutuos”) y continuaría con una amplia agenda te temas bilaterales”.

[…] Las acusaciones contra Cuba han sido radicadas por la Comisión para la Solución de Reclamaciones al Extranjero por un total de casi 1,8 millones de dólares; (el valor de las reclamaciones radicadas asciende a un total de 3, 300 millones de dólares). Los resultados de la Comisión son inapelables…”

[…] podemos esperar que Cuba riposte las reclamaciones y exija compensaciones por los daños causados por el “bloqueo”, los “ataques de la CIA” y cosas similares. Es evidente que no hay otra perspectiva razonable que no sean las más prolongadas y difíciles negociaciones y un pago de 100 centavos por cada dólar reclamado es algo concebible”.

Este documento demuestra que pero la vida les ha jugado una mala pasada pues la desclasificación de Programas Encubiertos de la CIA, respaldan jurídicamente las exigencias de Cuba.

Un documento probatorio lo es el Memorando para el director de la CIA, del 11 de diciembre de 1959, firmado por el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, el cual apunta:

[…] “Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro…”

Otro es el documento preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo Permanente del Consejo Nacional de Seguridad, del 8 de junio de 1963, titulado “Política Encubierta y Programa Integrado de Acciones propuestas hacia Cuba”, donde en sus acápites se plantea ejecutar:

Acciones de represalias económicas. Sabotaje general y hostigamiento. Recolección encubierta de inteligencia. Acciones de propaganda para estimular sabotajes simples de poco riesgo y otras formas de resistencia activa y pasiva. Promover la fragmentación del régimen, que posiblemente conduzca a un golpe interno y la terminación de la vida económica de Cuba.

Lo que define la naturaleza del país “campeón” de los Derechos Humanos es la siguiente sentencia de dicho documento, al asegurar:luis posada

“Cada acción tendrá sus peligros: habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Está claro que las negociaciones serán muy complejas por las presiones de la mafia terrorista anticubana en el Congreso, pero no podrán ocultar los crímenes cometidos contra el pueblo cubano por el solo hecho de escoger su libertad, porque como afirmó José Martí:

“La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”

3 pensamientos en “Compensaciones económicas entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba, una vieja historia.

  1. Pingback: Una vecchia storia | progetto cubainformAzione

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s