“La Constitucionalitis”: enfermedad oportunista.


Por Mario Jordán .

Ahora resulta que las armas de la democracia enderezadas por los pueblos, se convierten en mecanismos políticos utilizados por las oligarquías que nos la negaron y prostituyeron.

Conservadores y Liberales de la época fundacional, ahora partidos de derecha, centro derecha y hasta centro izquierda, que se nombran “la oposición” para estar a tono, comienzan a urdir triquiñuelas, apoyados en la verdadera democracia que finalmente quedó instaurada.

Demás está decir, que antes de este “enderezamiento”, los pueblos no podíamos participar porque para eso estaban los “secuestradores militares” del documento y las maniobras electoralistas de sus partidos, sin olvidar el precio de la ignorancia, la pobreza y el desaliento que se convertían en bases electorales para tales partidos.

Al estudiarse las armas de la verdadera democracia, comienzan actuar sobre nuestros errores, inexperiencias e insuficiencias creadas por sus pdemocraciaosiciones económicas, las trasnacionales y los gobiernos oligárquicos que las sostienen, con un nuevo actor que también dominan y les pertenece en su mayoría: los medios masivos de comunicación.

Empiezan a explotar y fabricar la nueva imagen del hambre, del desaliento y la desinformación, buscando el mismo efecto electoralista utilizado, pero ahora basado en nuestras propias leyes.

Llegan a elecciones y ganan en Quito y Guayaquil; obtienen la mayoría en la Asamblea Venezolana; revocan a Cristina Fernández y su Partido; impiden la reelección de Evo Morales; cambian a Dilma Rousseau y anulan a Luis Ignacio Lula, y otros casos que tienen en pleno desarrollo, incluso Cuba.

En entrevista concedida por Evo a la televisión cubana, se refirió a cómo nos estudian, trabajan a nuestras juventudes, en el desmontaje de la historia y sus valores, se emplean a fondo con acciones mediáticas, lo que constituye una insuficiencia de nuestras fuerzas, el alejarse de las bases que componen ya las nuevas generaciones formando parte electoral y de gobierno, en no pocos países incluida Cuba.

Un viejo periodista dijo que nuestra democracia había propiciado un alto nivel de educación a los pueblos lo que complejiza nuestra actuación, pues no podemos dar “respuestas simples a problemas complejos”, dado el nivel logrado.

No podemos ignorar que se trata de un enfrentamiento global del Imperialismo a nuestras conquistas.
¿Es casual la guerra económica contra Cuba? ¿Es casual la baja del precio del petróleo? ¿Son casuales las intentonas separatistas? ¿Es casualidad el cáncer en nuestras figuras políticas y no en las de ellos? ¿Son casuales las campañas de desprestigio y persecución a nuestros dirigentes?

Podríamos preguntarnos por qué tantas casualidades en un corto período de tiempo. Parece que además de estudiarse nuestras constituciones, estudian las categorías dialécticas del Marxismo: Necesidad-Casualidad y Realidad-Posibilidad ¡Qué científicos nos han resultados los “adversarios”!

Fíjense si es cierto e injusto, que el propio Papa Francisco, que bien conoce nuestros pueblos, mostró su preocupación en la reunión de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) por los problemas sociales que se están viviendo en la América en general. Por los conflictos sociales, económicos y políticos.

Francisco expuso que de pronto se puede estar pasando a “un golpe de estado blando” en algunos países. Que no deben cesar los esfuerzos para lograr la integración de nuestros pueblos y para eso se necesita acercar posiciones, restablecer el diálogo social y buscar soluciones mancomunadas a los desafíos que presenta el mundo de hoy.

Su visión no es de ahora, ya en el prólogo escrito en el 2005 al libro “Una apuesta por América Latina”, del uruguayo Guzmán Carriquilly, y siendo aún Arzobispo de Buenos Aires, expresó:

“…ante todo se trata de recorrer las vías de la integración hacia la configuración de la unión suramericana y la patria grande latinoamericana. Solos y separados contamos muy poco y no iremos a ninguna parte. Sería un callejón sin salida, que nos condenaría como segmentos marginales, empobrecidos y dependientes de los grandes poderes mundiales”.

¡Qué bueno sería que Dios lo escuchara decir lo mismo que nosotros, para que esos sordos ambiciosos, que se dicen creyentes, identifiquen el lado de la razón!

Pero todo pasa por una trilogía de categorías que bien enmarca el plan a desarrollar que convocaba Evo Morales y que nuestros enemigos tratan de adelantarse. Hablamos de Formación-Conocimiento-Preparación, para que los nuevos votantes no caigan en la trampa.

Estamos en pleno desarrollo de una generación que los sociólogos llaman “Z”, o los nativos digitales. Híper conectados; Multimediales; Internet más que televisión; Redes sociales virtuales; Entretenimientos, Consumistas; Desconfiados; Impulsivos; Antisistema; y en plena formación.

Sobre ellos actúan las provocadoras presiones económicas, nuestros errores, las acciones mediáticas, el desmontaje de la historia, todo con el fin de entorpecer ese conocimiento, que lo obstaculice o cambien la formación de nuestros valores en los de Estados Unidos y como resultado construir al individuo que desean.

No podemos pasar por alto el papel de la CIA enmascarada tras la USAID, como elemento presente y público actuando en estas realidades. En su estructura tienen hasta una oficina para la Democracia y Gobernabilidad (por supuesto contra la nuestra) que en el 2010 tuvo una asignación de 447mil 7 millones de dólares para promover su “democracia” en América Latina.

Todo lo que viene ocurriendo desde esa fecha tiene una alta presencia de su declarada y publicada estrategia de “golpe suave”, o de “revolución de colores”.

Han publicado abiertamente la necesidad de involucrar a estudiantes y jóvenes para dar una cara fresca a los movimientos contrarrevolucionarios y hacer difícil el trabajo de las fuerzas de seguridad ante actividades provocadoras, con el propósito de manipular la imagen de un estado represor, a partir de la conformación de campañas mediáticas.

Si valoramos bien lo expresado tanto por el Papa como por Evo, unido a nuestras propias experiencias, podemos concluir que la categoría de Preparación, depende de nosotros.

En la “Batalla de Ideas” está la solución: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”. ¡Qué así sea!

Un pensamiento en ““La Constitucionalitis”: enfermedad oportunista.

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