Olvidar los rencores y los odios


Por Arthur González.

Desde que se iniciaron las conversaciones entre Cuba y los Estados Unidos, se ha desatado una corriente en determinados sectores de la Isla y en el exterior, con propuestas de que los cubanos deben olvidar el pasado y hacer cuentas nuevas.

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Para quienes proponen que los cubanos borren de su memoria lo acontecido en los últimos 60 años, contando la etapa final de la dictadura de Fulgencio Batista apoyada por Estados Unidos, consideran necesario “olvidar los rencores y los odios en la Isla para mirar hacia delante, partir de cero y decir de aquí, del presente, en adelante, porque pasar cuentas y facturas es la historia de nunca terminar”, como aseguró recientemente a la agencia española EFE, el escritor Pedro Juan Gutiérrez.

Este fue el mismo libreto que le escribieron al presidente Barack Obama, con el objetivo de convencer al pueblo cubano.

Decirlo resulta fácil, pero lograr vaciar los corazones de millones de personas que han sufrido la pérdida o mutilaciones de sus seres más queridos, es otra cosa.

Ningún país que ha sido sometido a guerras militares, económicas mediáticas y biológicas, unidas acciones subversivas permanentes, puede dejar en blanco su memoria histórica.

El pueblo judío nunca ha olvidado el holocausto que sufrió y aun cuando el ejército hitleriano fue derrocado y sus principales responsables sancionados, permanecen los recuerdos, las conmemoraciones, los museos que guardan celosamente la crueldad de los nazis y cada cierto tiempo ven la luz nuevas novelas, filmes y relatos de lo sucedido hace 71 años. Sigue leyendo

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