Bélgica no podrá olvidar


Por Arthur González.

El pánico causado el fatídico martes 22.03.2016 por dos explosiones, una en la terminal aérea y otra en el metro, ambas en Bruselas, no podrán ser borradas del corazón de las familias de los 11 muertos y menos aún de aquellos que resultaron heridos en esos actos terroristas.bomba en bruselas

Europa calificó esos actos como una declaración de guerra y llaman a unirse para combatir el terrorismo. Hoy el mundo repudia tales acciones.

Los gritos desgarradores de pasajeros dentro de la terminal aérea al sentir el estruendo, la caída de techos, cristales, rotura de tuberías de agua y los múltiples heridos, aún está grabado en los oídos de los testigos presenciales.

Una simple mirada al 4 de marzo de 1960 es suficiente para conocer esa sensación de impotencia ante hechos tan monstruosos. Ese día de marzo la Habana disfrutaba de un clima menos caluroso, cuando a las 3 y 15 minutos de la tarde estallaba el vapor francés La Coubre, mientras obreros portuarios descargaban 44 toneladas de granadas y 31 toneladas de municiones para rifles FAL, adquiridos por Cuba en una fábrica de Bélgica. Sigue leyendo