Persiste Estados Unidos en subvertir a Cuba


Por Arthur González.

No es ser tremendista ni nada parecido, el asegurar que Estados Unidos persiste con todos sus mecanismos intactos en subvertir a la Revolución cubana, sino leer y escuchar las declaraciones del asesor adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, en su reunión con miembros de la comunidad cubana radicadben rhodes 2a en Miami, para comprobarlo.

A solo diez días de la histórica visita a la Habana del presidente Barack Obama y un sequito, integrado por los secretarios de Estado, John Kerry; Agricultura, Tom Vilsack; Comercio, Penny Pritzker; y la directora de la Administración de Pequeños Negocios (SBA), María Contreras-Sweet, entre otros, la Casa Blanca quiso contener las pasiones de la mafia anticubana, aclarándoles que no abandonaría el apoyo a la asalariada contrarrevolución interna, no eliminaría la Ley de Ajuste Cubano, ni serán interrumpidas las transmisiones ilegales de la Radio y TV Martí. De entregar la Base Naval en Guantánamo ni pensarlo.

El encuentro celebrado en los predios del Miami Dade College, contó con la participación de miembros de varias organizaciones, pero en una maniobra política para ganar apoyo a la nueva línea aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional para desmontar el socialismo, trató de sumar a jóvenes empresarios de origen cubano.

En su intento por captar a las nuevas generaciones que tienen intereses diferentes a los de sus abuelos, muchos de ellos testaferros del tirano Fulgencio Batista opuestos a todo reconocimiento a Cuba, Rhodes, explicó a los empresarios jóvenes integrantes de la organización Raíces de Esperanzas, las ventajas que tendrían con estos cambios, donde Estados Unidos serviría de facilitador de la transición hacia el capitalismo.


No obstante, dejó esclarecido que esta línea “les brinda una oportunidad para que mejoren los derechos humanos en la isla, con una apertura comercial y un aumento de la conectividad en las comunicaciones”.

Horas después de ese contacto el asesor de Seguridad Nacional de Obama, se reunió con parte de la fauna integrante de la autodenominada “oposición interna”, entre ellos la mentirosa Martha Beatriz Roque Cabello, la misma que engañó a los diplomáticos norteamericanos cuando realizó su falsa huelga de hambre, y ahora como zorra astuta ha visto un nuevo filón para obtener los dólares perdidos como resultado de sus embustes.

La Casa Blanca busca construir un camino sin obstáculos entre la comunidad cubana, para avanzar en sus nuevos proyectos de desmontar el socialismo por otros métodos, al reconocer que los mantenidos durante más de medio siglo no permitieron alcanzar sus objetivos.

Por ese motivo, asegura que los cambios solamente son de procedimientos, e intentan tranquilizar a los añejos opositores de que el presidente Obama no los abandonará y como prueba de eso, recibirá a algunos de ellos durante su breve estancia en La Habana, dándoles un nivel que realmente no tienen ni merecen, pero servirá como un simbolismo para reiterarles su compromiso de trabajar por subvertir a la Revolución socialista.

Es una lástima que Obama no recuerde lo informado el año 2009 por el entonces jefe de la Sección de Intereses, Jonathan Farrar, cuando en un mensaje confidencial, afirmó entre muchas cuestiones vitales sobre la “oposición interna”:

“…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales, tengan mucho impacto en los cubanos de a pie”.

“…muchos de los líderes del movimiento disidente son relativamente viejos. No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

“…son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro”.

“Es necesario tratar de ampliar nuestros contactos dentro de la sociedad cubana, tanto como sea posible, hablando de liderazgo e iniciativas democráticas. Igualmente, debemos continuar abriendo Cuba a la era de la información a través de medidas como las anunciadas el 13 de abril 2009, para ayudar y estimular a las generaciones más jóvenes de cubanos en la búsqueda de más libertades y oportunidades”.

Si la Casa Blanca hubiese escuchado a Farrar, otro fuera el camino y proyección con esa mínima masa de personas ausentes de prestigio y autoridad dentro de Cuba, dejando de malgastar cientos de millones de dólares anuales.

Estos hechos permiten llegar a la conclusión de que Estados Unidos no cesará en su intento por destruir el sistema socialista, utilizando el comercio con los trabajadores y empresas no estatales y el fortalecimiento de lo que consideran como sociedad civil, pues como afirmó Hillary Clinton:

“…estábamos ayudando al régimen para que mantuviera a Cuba como una sociedad cerrada y controlada, en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa de la misma forma que lo hicimos, de forma tan efectiva, con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares…”

Allá los que se dejen confundir con cantos de sirena, porque como expresara José Martí:

“Sin soberbia se puede afirmar que ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

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