Historias latentes


Por Arthur González.

El 1ro de enero se cumplieron 57 años de la fuga del tirano Fulgencio Batista de Cuba, ante el avance invencible de las fuerzas revolucionarias encabezadas por Fidel Castro Ruz, situación que no fue del agrado del Gobierno de Estados Unidos, de ahí que de inmediato prepararán un golpe militar que impidiera la toma del poder de los rebeldes.

Ante el apoyo popular de la casi totalidad del pueblo cubano a la victoria revolucionaria, empezaron los planes de desestabilización aprobados por el propio presidente D. Eisenhower, quien junto con Allen Dulles, director de la CIA, expresaron en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional en diciembre de 1958, que había que impedir la victoria de Castro y buscar un hombre bien apertrechado que respondiera a ellos, como una tercera posición.

Frustrados poCIA 4r no poderlo ejecutar, el 11 de diciembre de 1959 J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, envió un informe al director Allen Dulles, con un grupo de recomendaciones para liquidar a la Revolución, las que demuestran hasta donde son capaces de llegar para lograr sus fines.


Las más agresivas eran:

-Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos, excluyendo a los seguidores de Batista y Masferrer, para establecer por la fuerza un área controlada desde Cuba.

Eso tendría las siguientes ventajas:

 Permitir el establecimiento de una emisora de radio de onda larga, que alcanzaría a todas las emisoras de radio en Cuba. Como se hallaría en suelo cubano, los problemas de operaciones conjuntas con otros países quedarían eliminado.
 Un área controlada sería el punto de reunión para la creciente oposición a Castro, lo mismo que ocurrió con el Movimiento 26 de Julio en las montañas de Oriente, que se convirtió en el punto de reunión de los que se opusieron a Batista.

 Eso sería un medio para evaluar la fortaleza y la fibra de la oposición, separando a los convencidos de los indecisos.

 Los elementos del ejército cubano constitucional (que sirvieron a Batista), en su mayoría fragmentados, tendrían un lugar adonde ir.

 El considerable movimiento guerrillero dentro de Cuba, acabaría con los planes de Castro, para la acción revolucionaria en contra de otros países.
Además, King propuso:
• Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual.

embajada eeuu 4
En 1960 la actividad de la CIA en La Habana se incrementó significativamente y para ejecutarlas Dulles creó el 18 de enero la primera estructura que enfrentaría a la Revolución cubana, denominándola Rama WH-4, insertada en la División del Hemisferio Occidental del Directorio de Planes.

Aprobó una plantilla de 40 oficiales, de los cuales 20 actuarían desde la Embajada de Estados Unidos en La Habana, 2 en el consulado ubicado en Santiago de Cuba y el resto desde la sede principal en Washington DC.

En esa época uno de los oficiales de la CIA más activos en la actividad de espionaje y subversión contra Cuba fue Robert D. Wiecha, quien bajo el ropaje diplomático, trabajó en la búsqueda de información, desde antes del 1ro de enero del 59, sobre el Movimiento 26 de Julio en la ciudad y en las montañas orientales, y después del triunfo reclutó como agentes para la CIA, a diversos ciudadanos cubanos y extranjeros, dirigiéndolos contra las instituciones del Gobierno Revolucionario y sus principales líderes.

A partir de la aprobación del primer Programa de Acciones Encubiertas, en marzo de 1960, la CIA comenzó su ola de acciones terroristas contra centros comerciales y de esparcimiento de La Habana, como fueron las petacas incendiarias colocadas por sus agentes internos en la tienda Flogar, el 27.12.1960, el día 30 en el cine Cándido y el 31 en el centro comercial La Época, causando números heridos civiles.

Los dirigentes de tales actos eran oficiales CIA que actuaban desde la Embajada.

La naciente Seguridad del Estado cubana detuvo a varios de los terroristas, entre los que se encontraban Carlos Alberto Montaner Suris y Armando Va¬lladares Pérez, ahora santos varones convertidos en “diplomáticos”, “escritores” y “analistas políticos”, protegidos por el Gobierno estadounidense.

Los grupos de bandidos se refugiaron en las montañas de la zona central de la Isla por indicaciones de la CIA y fueron abastecidos por aviones procedentes de Estados Unidos, con vistas a sembrar el terror entre los campesinos simpatizantes de la Revolución.

Entre sus actividades estuvo el asesinato del joven maestro voluntario Conrado Benítez, el 5 de enero, al que le siguieron un centenar de mujeres, hombres, e incluso niños.

Una de las primeras acciones de espionaje de la Estación CIA en La Habana, fue la colocación de micrófonos en los locales que pensaron sería la embajada de la URSS, en el pent house del antiguo Hotel Rosita de Hornedo, a inicios de 1960, hoy edificio Sierra Maestra ocupado por la corporación CIMEX.

Para eso, enviaron a La Habana dos especialistas de la División de Servicios Técnicos de la CIA, quienes cumplieron su misión, aunque la embajada nunca estuvo en dichos locales.

Al conocer la inauguración de la sede de la agencia de prensa china, SINJUA, la CIA envió a Cuba el 14 de agosto de 1960, al oficial Robert L. Neet, acreditándolo como funcionario en tránsito para asuntos consulares, quien apoyado por el oficial “diplomático” Wiecha, crearon las condiciones para instalar micrófonos de alta tecnología en la mencionada agencia de prensa, ubicada en un apartamento del edificio Retiro Médico, en la calle 23, esquina a N, del Vedado.

Todos los implicados fueron sorprendidos y detenidos en ese acto ilegal, varios de ellos con identidades falsas y sin cobertura diplomática.

Por esas razones y ante la constante actividad desplegada desde la Embajada yanqui, el 2 de enero de 1961 en la Plaza de la Revolución, Fidel expresó que había tenido mucha paciencia ante la plaga de agentes de la CIA, disfrazados de funcionarios diplomáticos de la Embajada, quienes conspiraban y promovían el terrorismo en Cuba, y la decisión tomada por el Gobierno Revolucionario era que, an¬tes de 48 horas, la Embajada de Estados Unidos no tuviera en La Habana ni un funcionario más de los once que tenía Cuba en los Estados Unidos.

En La Habana, habían más de 300 funcionarios diplomáticos, y afirmaba Castro, que de esos el 80 % eran oficiales de la CIA.

Ante dicha decisión, la respuesta soberbia de Eisenhower fue el rompimiento de relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, desplegando todo su arsenal subversivo contra la Isla que tanto desean anexarse, sin poderlo lograr.

Lucido fue José Martí cuando expresó:

“…solo obedeciendo estrictamente a la justicia se honra a la patria”.

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