Cuba posible y sus fórmulas imposibles


Por Arthur González.

Es imprescindible soñar para poder lograr propósitos superiores, pero cuidado, hacerlo sin poner los pies en la tierra puede llevar al fracaso a quienes así lo hagan.

Algo parecido es lo que plasmaron recientemente, en una suerte de clase de economía, algunos de los integrantes del equipo de la publicaciócuba posible logon digital Cuba Posible, algunos de ellos académicos con un amplio currículo.

Entre las cuestiones que platearon, para según ellos cambiar el panorama político-económico cubano, hay afirmaciones que no están acorde con la realidad que vive la Isla y por más que las autoridades quisieran aceptar las fórmulas sugeridas de Cuba Posible, estas resultan imposibles porque contra Cuba existe desde hace más de medio siglo algo que se llama Bloqueo Económico, Comercial y Financiero, que lo impiden.


Afirmar que la inversión extranjera no viene a Cuba porque “existen dos reticencias fundamentales por parte de los actores económicos internacionales”, tales como “poder contratar libremente la mano de obra que estimen pertinente y, además, fijar libremente los salarios de esa mano de obra”, es desconocer la realidad que sufre la economía cubana.

La inversión extranjera no se decide a entrar en juego con la economía cubana por causa de las sanciones que impone el Gobierno de Estados Unidos y no por el tema de la libre contratación ni el salario.

Si se toman el trabajo de leerse la llamada Ley para la Democracia Cubana de 1992, que insta al Presidente estadounidense “a que exhorte a los gobiernos de los países que realizan transacciones comerciales con Cuba a que limiten sus relaciones comerciales y crediticias con la Isla de forma consecuente con los propósitos de esa Ley” y la Ley para la Libertad y Solidaridad Democrática cubana, conocida como “Ley Helms-Burton”, aprobada en 1996, podrán darse cuenta del diseño creado por Estados Unidos para entorpecer precisamente la nueva Ley de la Inversión Extranjera, aprobada por la Asamblea Nacional de Cuba, el 6 de septiembre de 1995.

Aquella Ley de la Inversión Extranjera autorizaba la participación extranjera en el total de las acciones de una empresa, a diferencia del Decreto Ley 50 de los años 80, que solo aceptaba el 49 por ciento del capital foráneo. Además, garantizaba al inversionista la libre transferencia al exterior, en moneda libremente convertible, sin pago de impuestos de las utilidades obtenidas de esa inversión.

Precisamente la Ley Helms-Burton fue aprobada para impedir el flujo de capitales a Cuba, algo que aún se mantiene.

Como parte del interés por abrir el país a la participación de empresas extranjeras, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, aprobó el 3 de junio de 1996 el Decreto Ley número 165 de las Zonas Francas y Parques Industriales, con regímenes especiales en temas aduaneros, bancarios, tributarios, laborales y de orden público, sin que estos pudieran vencer las presiones y sanciones que Estados Unidos impuso a los interesados en trabajar en Cuba.

Una consulta rápida a las multas millonarias impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, encargada de hacer efectivo el Bloqueo estadounidense contra Cuba, dan fe de que los motivos por los cuales los inversionistas no arriban a la Isla, no es por el tema de la libre contratación o del salario a sus empleados cubanos, como asegura Cuba Posible.

Un simple ejemplo de ese acoso a ultranza es que los dos mayores bancos de Suiza, Union Bank of Switzerland (UBS) y Credit Suisse, los franceses Société Géneral y Crédit Agricole, los italiano UniCredit e Intensa San Paolo y los alemanes Deutsche Bank y Commerzbank, han pagado a Estados Unidos miles de millones solamente por aceptar transacciones con Cuba en dólares, razón más que suficiente para desestimular a los inversionistas extranjeros.

Ejemplos de  amenazas contra los que desafíen la Helms-Burton, fue la demanda judicial del 2014 en España contra una firma gigante suiza invirtió en una planta de cemento en Cuba, a pesar de advertencias de que el acuerdo podría violar las leyes de Estados Unidos, porque la planta está ubicada en terrenos confiscados por Cuba a ciudadanos estadounidenses.

Para Washington la inversión de Holderbank en la propiedad de Cienfuegos, constituyó un “tráfico” de propiedades confiscadas bajo el Título IV de la Helms-Burton”, escribieron abogados estadounidenses contratados para asesorar a Holderbank, que ahora se llama Holcim, y es la mayor compañía cementera del mundo.

Por eso Cuba Posible debe reconsiderar sus propuestas y dirigirse al Congreso de Estados Unidos para que deroguen esa y otras Leyes que conforman un apretado tejido para ahogar la economía cubana.

Una simple lectura a propuestas elaboradas por importantes académicos que conforman el Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicadas en 1999, afirman que:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Si Cuba Posible repasara algunos informes de la CIA, pudiera conocer como estos aseguran que:

El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro, es completar el aislamiento económico y psicológico de Cuba […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pro pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

Por tanto, no es Cuba la que tiene que “estructurar una estrategia para para sentar las bases que exorcicen escenarios como este”, como afirman los académicos de Cuba Posible, ni “reconstruir una relación bilateral con Estados Unidos; facilitar la rearticulación del consenso político interno, o una reconstrucción de la arquitectura institucional del país”.

Estados Unidos esttio sam obamaá interesado en desmontar un sistema que no acepta y por tanto trabaja desde hace medio siglo en impedir, a todo costo, el avance del proceso social que devolvió a los cubanos su dignidad y soberanía, de ahí que mantengan el Bloqueo Económico que asfixia al pueblo, con el objetivo de que sea este el que llegue a la conclusión de que en el socialismo no está la solución a sus penurias y debe entonces transitar “pacíficamente” nuevamente a los brazos del Tío Sam.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“En los pueblos, como en las familias, mucho se olvida […] aunque el olvido si por su exceso, o por falta de proporción a la realidad, pusiese en peligro los ideales que a tanta costa y en confusión tanta se defiende”.

3 pensamientos en “Cuba posible y sus fórmulas imposibles

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