Obama enseña la zanahoria, pero siguen dando palos.


Por Arthur González.

Al cumplirse un año de la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, el probama 3esiente Barack Obama expuso, durante una entrevista a Yahoo News, algunas consideraciones respecto al cambio de la arcaica política de Estados Unidos hacia la Isla, la cual solo alcanzó fracasos, unido a los cientos de miles de dólares mal gastados.

Según afirmó: “ya hay un trabajo que mostrar”, y como ejemplo comentó la reapertura de las embajadas, el incremento de los viajes de estadounidenses hacia Cuba, así como las visitas de miembros de su gabinete, entre el secretario de Estado, John Kerry, la secretaria de Comercio, Penny Pritzker y el secretario de Agricultura, Tom Vilsack.

También señaló la importancia de encontrar nuevas áreas de colaboración, y que se habían firmado acuerdos en cuestiones de navegación y de protección de las áreas marinas. La persecución del tráfico de personas es otro interés que comparte con el Gobierno cubano.

Pero al sacar el balance real se denota que tal y como propuso Zbigniew Brzezinski al presidente James Carter, el 7 de agosto de 1978, Obama solo ha dado pasos limitados para demostrar que está dispuesto a avanzar en las relaciones bilaterales. En igual sentido afirmó Brzezinski: “…cualquier avance ulterior depende de un mejor comportamiento por parte de Cuba…”


Lo que aquel funcionario propuso es lo único que el Presidente Obama ha ejecutado y para comprobarlo exponemos textualmente las propuestas de 1978:

“Aumento de la cantidad de remesas familiares, conversaciones con el Servicio de Guardacostas y la Agencia Antidrogas con sus contrapartes cubanas, así como visitas de funcionarios gubernamentales a La Habana.”

En cuanto a la permanencia del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, Obama refirió que “ha crecido el apoyo bipartidista y la política puede cambiar muy rápido”, pero no ha ejecutado ninguna de las prerrogativas que tiene como Presidente de los Estados Unidos, porque según él:

“…la Casa Blanca será selectiva y cautelosa en el uso de sus prerrogativas ejecutivas para transformar la aplicación del bloqueo”.

“Nosotros podemos hacer algunas determinaciones acerca de cómo se implementa el embargo actualmente y podemos presentarle argumentos más fuertes al Congreso sobre la importancia de eliminar el embargo, pero solo si el gobierno cubano introdujera reformas más sustanciales…”

En ese sentido, Obama vuelve a coincidir con las posiciones de funcionarios de la Administración Carter, reflejadas en un memorando del 4 de agosto de 1978, elaborado por Viron Vaky, secretario de Estado Adjunto para Asuntos interamericanos y Robert Pastor, funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, remitido a David Aaron, Asesor Adjunto del Presidente para Adjunto de Seguridad Nacional, donde exponían:

“Cuando hablemos del Embargo, debemos tener cuidado de mantenerlo dentro de una definición estrecha…de tal manera que podamos preservar cada uno de esos elementos como cartas de negociación en el futuro”.

Hasta la fecha, Obama solo utilizó esas potestades sobre pequeños elementos de la aplicación del Bloqueo, como el envío de remesas, la ampliación de licencias para viajes a Cuba solo de aquellos estadounidenses que puedan trasladar los valores de la sociedad norteamericana, licencias para ayudar al sector de trabajadores no estatales y en las telecomunicaciones, que persiguen abiertamente la influencia subversiva para lograr paulatinamente el desmontaje del sistema socialista cubano.

Es por eso que Obama le aseguró a Yahoo News:

“Nuestra teoría original no era que íbamos a ver cambios inmediatos ni que el control que ejerce el gobierno iba a suavizarse, sino más bien que con el tiempo se establecerían las condiciones para una transformación sustancial”.
“Si los cubanos quieren disfrutar de todos los beneficios de su reincorporación a la economía mundial, entonces van a tener que acelerar las reformas que hacen falta”.

“Mientras más vean los beneficios de las inversiones de Estados Unidos, de los dólares de los turistas norteamericanos moviéndose dentro de la economía, de las telecomunicaciones abriéndose para que los cubanos obtengan información sin censura, más se sentarán las bases para los cambios mayores que están por venir”.

Ante una pregunta sobre si su compromiso de cerrar la cárcel en la base Naval en Guantánamo, podría conducir a la devolución a Cuba del territorio ocupado, respondió:

“Estados Unidos está lejos de tener una conversación sobre ese asunto con el Gobierno cubano, me imagino que será una larga discusión diplomática que se extenderá más allá de mi administración”.

El hecho de eliminar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, solo tiene un efecto moral, afirmado el 17 de abril 2015, tres funcionarios del Departamento de Estado, pues las leyes que rigen el Bloqueo permanecen intactas, de ahí las fuertes sanciones impuestas por Obama este año a bancos extranjeros que aceptaron transacciones con la Isla.

El anuncio del acuerdo para reestablecer el servicio de correo postal directo entre los dos países, está por materializarse. El proximo año se aplicará solo una prueba, mientras tanto todo se mantiene igual.

El acuerdo sobre los vuelos de líneas comerciales de ambos países, será en el futuro y aun no tiene fecha de puesta en marcha, ya que debe pasar antes por encontrar la solución práctica de las prohibiciones impuestas por la Ley del Embargo y la Helms-Burton, porque esta establece la incautación de aeronaves cubanas.

A pesar de esos pasos, los temas que afectan a Cuba continúan intactos, como son: el Bloqueo económico, las trasmisiones de Radio y TV Martí, los 20 millones de dólares anuales destinados a la subversión, el apoyo total a la contrarrevolución, las campañas mediáticas destinadas a satanizar a la Revolución, la prohibición del uso del dólar en las finanzas internacionales, la Ley de Ajuste Cubano y el programa de Parole para el sector de la salud pública cubana.

Los más trascendental del restablecimiento de las relaciones entre Estados unidos y Cuba, es la afirmación pública del fracaso de una política que no les dio los resultados planificados, y trascurridos 56 años de la ejecución de decenas de planes por la CIA y el Departamento de Estado, hayan tenido que reconocer diplomáticamente la validez del Gobierno socialista cubano, presidido por el General de Ejército, Raúl Castro Ruz.

Por tanto, los cubanos deben estar conscientes de que Gobierno estadounidense mantiene su propósito de destruir a la Revolución y no ver con demasiado triunfalismo los limitados pasos que han aceptado los yanquis como parte de su estrategia para ganar tiempo, ante el desgaste del pueblo, debido a las sostenidas penurias causadas por la Guerra Económica, para que sea el propio pueblo quien acepte la transición pacífica al capitalismo.

Pero como dijo José Martí:

“Sonreír y esperar es a las veces, manera excelentísima de combatir”.

5 pensamientos en “Obama enseña la zanahoria, pero siguen dando palos.

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