Las predicciones de la CIA


Por Arthur González.

El año 1989 se iniciaba el derrumbe del socialismo en Europa por diversos factores, entre ellos el trabajo sórdido y secreto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y otras organizaciones pantaUSAID-agencias-usallas que realizan el mismo trabajo, pero de forma pública, como la NED, “National Endowment for Democracy”, creada bajo la administración de Ronald Reagan, el 18 de noviembre de 1983 y la USAID, nacida durante la presidencia de J.F. Kennedy, en 1961.

Otras causas están basadas en los errores cometidos por sus dirigentes, pero años más tarde se conoció que algunos de esos trabajaron secretamente para la propia CIA.

Ese año 89, la CIA elaboró su Estimado Nacional de Inteligencia para Cuba, donde pronosticaron lo que debía suceder hasta 1993, documento desclasificado en el 2001, sin que se cumplieran muchas de sus profecías, especialmente la caída del gobierno de Fidel Castro, lo que era igual al derrocamiento del socialismo.

Diplomáticos occidentales acreditados en la Isla pidieron prorrogas de estancia para disfrutar esa caída, pero se marcharon frustrados, al comprobar que el pueblo cubano se unía para enfrentar las penurias causadas por la guerra económica aplicada por Estados Unidos desde 1961, intensificada por las nuevas circunstancias que provocaba la pérdida abrupta del comercio exterior con Europa del Este.

Según los analistas de la CIA:

CIA 33
“…las tensiones y las incertidumbres en Cuba eran en esos años tan agudas, que un significativo error de cálculo de Castro, un deterioro de su salud o un complot entre los militares, podrían provocar una inestabilidad amenazadora para el régimen, virtualmente en cualquier momento, al existir una oportunidad mejor que nunca, para que su gobierno cayera en los próximos años”.

Pero la vida demostró todo lo contrario, evidenciando una vez más sus errores de cálculo. No obstante, lo que hizo la CIA fue reforzar la guerra económica para intentar revueltas populares que dieran al traste con el socialismo cubano, tal y como hicieron en Europa.

En su documento la CIA expone el devastador descenso económico de Cuba, al contraerse en más del 40 por ciento desde 1989, pronosticando que probablemente continuaría descendiendo.

En su análisis afirmaron:

“…virtualmente sin subsidios extranjeros, créditos o asistencia, Cuba enfrenta una escasez severa de combustible, alimentos y otros insumos que probablemente den lugar a un levantamiento popular”.

Esta vieja aspiración se mantiene inamovible en sus análisis desde que el sub secretario de Estado, Lester Mallory, en 1960, proyectara su estrategia para derrocar a Fidel Castro, al exponerle a su jefe el 6 de abril de 1960:

“…No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. (Foreign Relations USA, tomo VI, pág. 886) En el Estimado de Inteligencia para Cuba del 89, la CIA aseguraba que existían perspectivas de un levantamiento popular, a causa del incremento de las penurias; sin embargo, señalan que no esperaban que la contrarrevolución que ellos crearon, entrenan y financian, “provocara acontecimientos amenazantes para el régimen, al ser grupos pequeños y dispersos, sin capacidad para influir en los acontecimientos, y limitada por las rivalidades entre ellos…”.

A pesar de eso, los oficiales de la CIA trabajaban para que “uno o más líderes disidentes puedan aumentar la viabilidad de su causa, al atraer un importante apoyo internacional o financiamiento” y señalaban:

“Cuando las condiciones en la Isla se deterioren más, es más probable que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración sobre los cortes en la electricidad, el transporte y los alimentos”.

O sea, la CIA apostaba por las ideas desarrolladas por Gene Sharp, en la teoría de la “Lucha No Violenta” con sus cinco etapas, como son:

-Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando las denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

-Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno.

-Luchar activamente por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando a las instituciones.

-Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

-Forzar la renuncia del Presidente del país, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, preparar el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Para lograr sus deseos, Estados Unidos arreció las presiones sobre terceros países para que no prestaran ayuda financiera a Cuba, pues soñaban que no resistiría el descalabro económico que avizoraban, al señalar la CIA:

“…Como resultado de la pérdida de más de $4,000 millones en subsidios anuales soviéticos y otros países comunistas, la actividad económica – la cual cayó en alrededor del 35 por ciento entre 1989 y 1992 – es probable que se contraiga otro diez por ciento este año”.

“El impacto sobre la población ya ha sido devastador. La escasez de alimentos y los problemas de distribución han provocado mal nutrición y enfermedades y las dificultades para subsistir se intensificarán. La salud pública, la sanidad y otros servicios se deteriorarán más; fábricas adicionales se detendrán (más de la mitad ya han recortado la producción) y los sin empleo o desempleados se elevarán sobre el actual 50 por ciento de la fuerza laboral. Graves carencias de combustible, ahora provocando graves apagones desde 10 a 16 horas en La Habana y el virtual colapso del transporte público, persistirá y posiblemente empeore”.plaza revolucion

Pero la CIA y la Casa Blanca se sorprendieron al ver como la Revolución se mantuvo y salió de ese hueco como jamás imaginaron, gracias a la unidad del pueblo, esa que ahora se empeñan en  desbaratar con la introducción de algunas teorías de bajo costo, desplegada por aquellos, que bajo el ropaje de “una posición leal” esconden sus verdaderos propósitos y su alianza ideológica con los vecinos del Norte.

Por esas razones escribió José Martí:

“El triunfo es de los que sacrifican”.

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