Se agotan las mentiras de Ileana Ros-Lehtinen


Por Arthur González

El próximo año 2016 la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, cumplirá medio siglo de existencia, como una de las piezas claves de la fracasada política de Estados Unidos contra la Revolución cubana, con el fin de hacerle creer al mundo de que los cubanos “huían” del comunismo y por tanto el Gobierno “más humanitario” del mundo los acogía gustosamente.ros-lehtinen

Entre esos protegidos se encuentran todos los esbirros del régimen de Fulgencio Batista, asesinos, ladrones y terroristas al servicio de la CIA, que evadieron la justicia cubana y no pagaron por sus crímenes.

Dicha Ley nunca antes fue implantada para proteger a los cubanos que, si eran perseguidos por sus ideas políticas en los regímenes del dictador Gerardo Machado y otros presidentes de la época republicana antes de 1959, lo que demuestra la manipulación política contra el proceso revolucionario que no era, ni es aceptable para los intereses políticos y económicos de la Casa Blanca.


Pero la Ley de marás fue introducida poco a poco, con el fin de ir creando las condiciones psicológicas entre los miembros del Congreso.

Sus antecedentes se encuentran en la Ley Pública 87-520, aprobada el 28 de junio de 1962 bajo el nombre de “Ley de Migraciones y de Asistencia a los Refugiados”, la que restringe la definición de “refugiado” solo al Hemisferio Occidental, algo que preparaba el terreno para la que posteriormente sería ejecutada solo para Cuba.

Esa Ley pretendía entre otros objetivos:

• Contribuir a las actividades del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados o aquellas que se encontraban bajo su mandato o que actúen en su nombre.
• Ayudar a los refugiados que designe el Presidente de Estados Unidos, o sean como tales definidos en su nombre, siempre y cuando el Presidente determinase que esa asistencia contribuirá a la defensa y seguridad, o a los intereses de la política exterior del país.

Refrenda que el término de “refugiados” que se utiliza, es aplicable a extranjeros que, debido a ser perseguidos, o por temor a serlo por motivos de raza, religión u opinión pública, emigren de una nación o área del Hemisferio Occidental, no puedan regresar ante el temor de ser perseguidos por las razones antes mencionadas y se encuentren en la necesidad urgente de ayuda para vivir.

Era evidente que dibujaban el escenario para poder beneficiar a los cubanos y continuar sus campañas contrarias a la Revolución.

Hasta ese momento a los cubanos se le daba la clasificación legal de “Bajo Palabra”, pero no tenían un estatus que les permitiera integrarse a esa sociedad plenamente.

El 3 de octubre de 1965, el entonces Presidente Lyndon Johnson aprobó la Ley de Inmigración y Naturalización, pero no analizaba directamente la situación de los emigrados cubanos, por lo cual creó una Comisión Selecta de Inmigración para el Hemisferio Occidental, compuesta por 15 miembros, encargada de estudiar el ajuste del estatus legal para los cubanos, debido al limbo migratorio que padecían muchos llegados ilegalmente desde el 1ro de enero de 1959, e incluso de los que viajaron a través de los vuelos del puente Varadero-Miami.

Para darle solución definitiva, y abonado el terreno mediáticamente, Johnson aprueba el 02.11.1966 la Ley de Ajuste Cubano, dándole un estatus jurídico a los cubanos, cambiándole su clasificación de Parole a “refugiados políticos”, beneficiándolos automáticamente para obtener el permiso de trabajo y solicitar su residencia permanente en Estados Unidos a los 366 días de haber ingresado a ese país.

Ningún otro ciudadano del mundo tiene ese beneficio, aunque provenga de regímenes donde verdaderamente su vida corra riesgo.

Para otorgar ese ajuste, las autoridades yanquis no tuvieron en cuenta los reiterados reclamos oficiales de Cuba de que se extraditara a los asesinos, torturadores, terroristas, secuestradores de naves y aeronaves cubanas y comitentes de otros delitos graves.

El mundo y los propios estadounidenses han tomado conciencia de la manipulación política de la Ley y más aún posterior a la nueva Ley Migratoria cubana que elimina de facto la categoría de emigrante y permite permanecer en el exterior hasta 24 meses.

Cada día regresan a su patria cientos de miles de cubanos, muchos de ellos acogidos a la Ley de Ajuste, sin tener el más mínimo problema con las autoridades, prueba de que no son perseguidos políticos, destruyendo los argumentos fabricados por la Mafia anticubana.

Ese es el motivo de las actuales declaraciones de la representante Ileana Ros-Lehtinen de que “los cubanos que piensen volver a Cuba no deben acogerse al Ajuste Cubano”, porque es la prueba de que ninguno es refugiado político y es parte de las mentiras que durante medio siglo han tejido contra la Revolución.

La congresista está asustada pues la situación se ha vuelto tan clara que la Ley está al ser eliminada, algo que sería como la muerte de la política que les ha permitido vivir del cuento de que en Cuba se “acosa, persigue y apresa” a las personas que tienen ideas diferentes, algo que cada día se derrumba como naipes, porque como expresó José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

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