A otra parte con ese cuento


Por Arthur González

Esos que desean ser nombrados “opositores”, cuando en realidad son asalariados del gobierno norteamericano y fabricados a fuerza de miles de dólares, para ejecutar acciones provocativas contra Cuba, declararon a la prensa anticubana que: “el bloqueo económico, comerclengua 2ial y financiero impuesto por Estados Unidos en 1962 no es el principal obstáculo que tiene el país, contrario a lo que declaró el presidente Raúl Castro Ruz, el 26.09.2015 en Naciones Unidas”.

Si esto fuese verdad ¿por qué razones Washington no quiere eliminarlo, a pesar de tener al mundo en su contra?


Una cosa es la propaganda mediática diseñada y puesta en funcionamiento desde Estados Unidos, y otra bien distinta es la realidad expuesta en los propios documentos yanquis.

Para conocer la verdad, solo hay que repasar el “Programa Cuba”, aprobado y dirigido por el propio presidente J.F. Kennedy desde el 18.01.1962.

Dicho programa dice textualmente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje…”

Así comenzaron las acciones para impedir el desarrollo económico de la nueva Cuba, algo que jamás hicieron contra el dictador Fulgencio Batista, responsable de la muerte de 20 mil cubanos, más los miles de torturados y encarcelados solo por tener ideas diferentes.

Esa guerra económica se extendió hacia otros países como España, Inglaterra, Canadá, Japón y toda América Latina.
Para ejecutarla, en el año 1963 el propio secretario de Estado de Estados Unidos, Dean Rusk, sostuvo reuniones en Washington con los embajadores de Italia, Canadá, España, Gran Bretaña, Países Bajos y la República Federal de Alemania.

Muchos de esos encuentros aparecen publicados por el Departamento de Estado en el Foreign Relation, US, Volumen XXXII. Al gobierno español, por ejemplo, en repetidas oportunidades se le amenazó con ponerle fin a la ayuda que recibía de Estados Unidos si mantenía su comercio con Cuba, hechos demostrados en el encuentro sostenido el 26.08.1965 por el embajador estadounidense en Madrid, Biddle Duke, con un grupo de hombres de negocio.

Grecia sufrió similares presiones, cuando en noviembre de 1966 el Gobierno de Estados Unidos le advirtió que, “si continuaba sus relaciones económicas con el gobierno revolucionario cubano, se le suspendería de mediato la ayuda económica, incluida la asistencia militar”.

Nadie quedó exento del chantaje político. Por esa razón, el 16 de octubre de 1975, la CIA elevó al Presidente un detallado documento mostrando su inconformidad con un acercamiento y mejoramiento de relaciones con Cuba.
Un amplio y puntualizado memorando de la CIA, fechado el 12.12.1963 sobre la situación de Cuba, recoge textualmente:

[…] “las medidas de aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y al mundo libre…han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Fidel Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

En 1999, el Council on Foreign Relations, de Estados Unidos, publicó un conjunto de recomendaciones de “Cómo deben conducirse las relaciones con Cuba para lograr una Transición”, (entiéndase derrocar el sistema socialista), y entre sus objetivos aseguran:

“La oposición de los Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Ninguno de estos informes y programas secretos son propaganda comunista, resultan sus propias acciones acumuladas en más de medio siglo contra una pequeña Isla que decidió cambiar su destino, algo inaceptable para Estados Unidos.

Si el Bloqueo no es el mayor responsable de las calamidades de la economía cubana, entonces que baje Dios a la tierra y le explique al mundo la verdad.

No por gusto José Martí aseguró:

“Lo pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es”.

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