Sombras nada más


Por Arthur González

cubaeuaNingún cubano nacido después de 1898 hasta la actualidad, ha conocido lo que es una relación normal, equilibrada y respetuosa con Estados Unidos, a pesar de que nadie duda lo importante y necesaria que resultaría entre vecinos tan cercanos.

El 29 de abril de 1823 el entonces secretario de Estado John Quincy Adams, envió una nota con instrucciones precisas al agente especial de Estados Unidos asentado en la Habana, Thomas Randall, en la cual le orientaba qué informaciones debía obtener, cómo analizarlas y la forma de remitirlas al Gobierno para tomar decisiones en su política hacia la Isla.

En la misma Adams orientaba: “Usted comunicará privadamente y en notas confidenciales, todas las informaciones que le sean dable obtener con respecto a la situación política de la Isla, a las miras de su Gobierno y a los sentimientos de sus habitantes”.

“Usted se mantendrá atento a cualquier agitación popular, sobre todo aquellas que puedan referirse a la cesión de la Isla por España, a cualquier otra Potencia o a que los habitantes asuman un Gobierno independiente.”

Casi doscientos años después el presidente Barack Obama reconocía el 17.12.2015 el fracaso de la política de agresiones contra Cuba y proponía un cambio de táctica, pero con los viejos sueños de anexarse a la mayor Isla de las Antillas.

Entre las ideas que expresó estaban sus intensiones de “sostener un debate honesto y serio con el Congreso sobre el levantamiento del embargo”, reiterándolo el 01.07.2015 y confirmando por su secretario de Estado John Kerry, en la Habana el pasado 14.08.2015; pero la realidad dice otra cosa.

Para sorpresa de los más idealistas que aun creen en las palabras de los políticos estadounidenses, la decisión tomada por el presidente Obama, en los primeros días del mes de septiembre, de renovar por otro año más la Ley de Comercio con el Enemigo, aprobada en el año 1917 y actualmente solo aplicada contra Cuba, es una prueba de que el Bloqueo seguirá siendo un tema de presión para obligar al gobierno cubano a ejecutar acciones encaminadas a lograr los cambios, que según la Casa Blanca se requieren antes del levantamiento de lo que ellos denominan “embargo”.

Ese propósito está plasmado en varios documentos de la CIA y el Departamento de Estados, evidenciado en memorando remitido el 27.03.1975 por Harry Shlaudeman, al subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental William Rogers, donde afirma: “…el embargo contra Cuba es nuestra única y verdadera carta para la negociación”.

Ante ese chantaje político Fidel Castro, en conversación confidencial sostenida en la Habana el 03 y 04.12.1978 con los enviados del presidente James Carter, Peter Tarnoff, secretario Ejecutivo del Departamento de Estado y Robert Pastor, Asistente para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, les expresó con claridad meridiana que Cuba no aceptaría que se utilizara el Bloqueo como mecanismo de presión para obtener concesiones, al afirmar: “a nosotros no se nos pueden presionar, impresionar, sobornar, ni comprar.”

En informe sobre dicho encuentro confeccionado por ambos funcionarios para su Presidente, por conducto de Cyrus Vance y Zbigniew Brezezinki, expusieron que Castro les afirmó: “el Bloqueo es moralmente indefendible y es como un puñal en la garganta de Cuba”.

La táctica que pretende aplicar Obama es casi idéntica a la diseñada por el Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Carter, recogida en un informe del 17.06.1980 donde se afirma:

“Aunque incluso un levantamiento parcial del embargo es imposible por el momento, debemos reconocer el efecto que podría tener con el tiempo, no sobre las actitudes de Castro sino sobre el entramado de la sociedad cubana. Las visitas breves a Cuba de 100 mil cubanos-americanos durante el último año, pusieron a los cubanos en contacto con el magnetismo económico y cultural de Estados Unidos y probablemente tuvo un efecto mayor en cuanto a abrir a Cuba, que cualquier otra cosa hecha ante por Estados Unidos.”

Esa fue la misma argumentación expresada por Obama, el 17.12.2014 cuando aseguró: “los mejores embajadores potenciales de los valores de Estados Unidos son los cubanos-americanos… nadie representa mejor nuestros valores que el pueblo estadounidense en contacto con el pueblo cubano”.

Mientras avanzan en esa línea, sus especialistas estudian con los cubanos aspectos sobre la protección del medio ambiente, la prevención de desastres naturales, el enfrentamiento al tráfico de drogas y de personas, el cambio climático y el enfrentamiento a epidemias.

Lo demás, como afirmó la cancillería de Cuba, puede demorar años, mientras el puñal del Bloqueo seguirá intentando ahogar al pueblo, con la ilusión de que la acumulación de penurias provoque una revuelta popular, o al menos acepte un cambio de sistema como sucedió en la URSS.

No por gusto alertó José Martí:

“Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes.

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