Nadie podía imaginarlo


Por Arthur González

the-writers-block-a-video-qa-with-orlando-luis-pardo-lazoInverosímil resultan las recientes reflexiones del escritor cubano radicado en Estados Unidos, Orlando Luis Pardo Lazo, amigo personal de la bloguera de Washington, Yoani Sánchez Cordero y de su compañero de nomina en la CIA, Antonio Enrique González-Rodiles, el mismo escritor que para demostrar su desprecio por Cuba colocó en Internet su foto eyaculando encima de la bandera de su patria.

Pardo Lazo publicó el 24.08.2015 en el sitio PanamPost un artículo titulado: “De cómo las transiciones cubanas son diseñadas en Washington DC”, situación que al parecer descubrió al instalarse en Estados Unidos, pues evidente mientras vivió en la isla nunca leyó lo que José Martí escribió al respecto y mucho menos de la triste historia de la seudo república, de la que quizás ni conozca quienes fueron los presidentes impuestos y apoyados desde la Casa Blanca.

Orlando Luis se sorprende de que sean los Estados Unidos los que diseñen los cambios en Cuba, pero desde que decidieron ingresar en la guerra hispano-cubana en 1898, bajo el pretexto de la explosión del acorazado Maine, nunca lo dejaron de hacer.

Para aquellos que cuestionan que dicha explosión fue causada por desperfectos en la caldera del buque, basta recordar el plan propuesto el 13 de marzo de 1962 por el Presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, General Lyman L. Lemnitzer, dirigido al Secretario de Defensa y al Jefe de Operaciones del Proyecto Cuba, donde se enumeran operaciones que podían realizarse con el fin de justificar la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba.

En una de esas operaciones, Lemnitzer propone: “Organizar una operación similar a la del acorazado Maine. Para esto pudiera volarse un barco norteamericano en la Bahía de Guantánamo y acusar a Cuba de la acción”.

Ese pretexto diseñado en Washington permitió que el ejercito yanqui interviniera en una guerra a punto de ser ganada por el ejercito mambí e ingresar en Cuba para no salir hasta el 1ro de enero de 1959.

Durante 60 años Estados Unidos logró gobernar a sus anchas en su deseada Perla de las Antillas, imponerle la enmienda Platt a la primera constitución lo que le permitió mantener su dominio sobre la Isla de Pinos hasta 1934, e intervenir militarmente en Cuba en tres ocasiones, además poner y quitar a los presidentes que mal gobernaron el país.

Ahora Pardo Lazo asegura: “Pobrecitos los incapaces cubanos: todo tuvo que ser pensado antes por nosotros. Hasta el último detalle de nuestro destino nacional tuvo que ser concebido antes por la academia norteamericana…” […] “el tema Cuba se piensa con mayor lucidez no en la Universidad de La Habana, sino desde la distancia de Georgetown University”. “Allí, en el corazón conceptual de Washington DC, en 1993 se dibujó el boceto de la transición cubana del totalitarismo marxista al capitalismo de Estado, en un vuelo directo de la dictadura a la dictacracia, sin necesidad de hacer ni una sola escala técnica en la democracia”.

Es probable que Orlando Luis Pardo Lazo esté sufriendo en carne propia ese capitalismo salvaje y al decir de Martí ahora conoce al monstruo, de ahí que califique su sistema como “dictacracia”.

Asombrosamente quien fuera un crítico acérrimo del socialismo cubano, asegura en su artículo que: “…la lógica del Tío Sam no podía ser más discriminatoria: ¿para qué otra sub-democracia tercermundista en el traspatio de la híper-democracia imperial? ¿Para mayor corrupción latino-administrativa y aún más violencia caribeño-continental? ¿Para otro fallido estado de derecho entre el buen salvaje y el buen revolucionario?, ¿No estaba ya el pueblo cubano acostumbrado a décadas de disciplina despótica y sin protestar?

Como una catarsis ante lo que debe estar pasando en el reino de la “democracia y la libertad”, reflexiona y dice: “…desde la invasión militar yanqui de 1898 a la Isla, entre seudo-repúblicas y súper-revoluciones locales, los pobrecitos cubanos no merecemos mucho más de cara a los Estados Unidos de América”. “Todos somos americanos, sí, como pronunció Barack Obama en su español de escuela elemental, el 17 de diciembre pasado en la Casa Blanca. Pero algunos son más americanos que otros, como diría George Orwell de haber conocido ese discurso presidencial”.

¿Tendrán los contrarrevolucionarios que emigrar a Estados Unidos para darse cuenta de esas cosas? Al parecer Pardo Lazo se encuentra en un maremágnum ideológico pues rechaza al castrismo y al mismo tiempo califica a los norteamericanos de yanquis, rechazando su política injerencista y colonizadora.

Todo que indica que el haber tenido una formación en Cuba donde la soberanía nacional, la libertad y el repudio a la injerencia imperialista son cuestiones vitales para los cubanos, lo han marcado para toda la vida, algo que sin quererlo proyecta en sus reflexiones.

Si algo demostró la Revolución cubana es que se puede ser independiente, libre y digno para no dejarse poner nunca más la bota imperial en el cuello, y como dijera José Martí:

“…el aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata las serpientes”.

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