Razones para el fracaso


Por Arthur González

FNCA22Quienes hacen de la política anticubana un negocio no se percatan de sus fracasos, la falta de seguidores y el respeto que sienten por esa pequeña isla del Caribe millones de personas en el mundo.

A pesar de los planes de Terrorismo de Estado dirigidos por la Casa Blanca desde 1960, hoy desclasificados, los cientos de intentos para asesinar a Fidel Castro, las acciones de Guerra Biológica como la introducción de la Fiebre Porcina Africana, el Dengue Hemorrágico, la Roya de la caña, la Tristeza del cítrico y la Broca del café, entre muchos otros, el pueblo cubano no ha flaqueado en su empeño de construir una sociedad más justa y humana.

Medio siglo de sufrimiento y penurias causadas por una despiadada Guerra Económica que pretende lograr la sublevación del pueblo contra el gobierno revolucionario, no han logrado ninguno de los objetivos que se trazó la CIA, por el contrario el presidente Barack Obama tuvo que reconocerlo y diseñar una nueva táctica, la cual tendrá similares resultados.

La Guerra Sicológica con sus campañas de prensa, tampoco tuvieron los resultados esperados y son cada vez más los que arriban a Cuba y descubren cuánto tiempo han sido engañados, razón por la cual no se le permite a los ciudadanos estadounidenses visitarla, prohibición que viola sus derechos humanos y civiles, según el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

A pesar de sus reveses Estado Unidos persiste en distorsionar la realidad de Cuba y toman la muerte de uno de sus asalariados, Oswaldo Payá Sardiñas, como bandera para sus falsas acusaciones.

Está comprobado jurídicamente que ese contrarrevolucionario falleció por la imprudencia del homicida español Ángel Carromero, miembro del Partido Popular y enviado por su jefa Esperanza Aguirre para entregarles dinero a los supuestos “disidentes” cubanos, para ejecutar actos provocativos contra el gobierno, algo que no mencionan en sus escritos.

Tampoco dicen que los tribunales españoles rechazaron en dos ocasiones la versión orquestada desde Miami por su viuda, Ofelia Acevedo y su hija Rosa María Payá Acevedo, y no aceptaron la acusación contra las autoridades cubanas por carecer de pruebas legales.

Nadie puede imaginar que jueces y fiscales ibéricos están a favor de un estado comunista, simplemente se comportaron profesionalmente de acuerdo a las leyes.

Es conocido que Ofelia y Rosa María, llegaron a un acuerdo con diplomáticos estadounidenses en la Habana para obtener un visado como “refugiadas políticas” de forma anormalmente expedita; a cambio aceptaron llevar a cabo la campaña contra las autoridades cubanas.

Si alguien tiene dudas puede consultar con el Departamento de Estado de Estados Unidos el tiempo de duración de un proceso para otorgar esa categoría migratoria para los cubanos, y compararlo con el de la familia Payá Acevedo.

Desde su llegada a Miami, Rosa María y su madre fueron enviadas a varias capitales de Latinoamérica y Europa con todos los gastos pagados, donde ex presidentes, ministros y parlamentarios las recibieron de inmediato, algo inusual a no ser por presiones de los yanquis.

Para proseguir la cruzada mediática contra Cuba, varios senadores estadounidenses, “casualmente” de origen cubano, como Marco Rubio y Ted Cruz, tomaron de la mano a la joven Rosa María para la escalada difamatoria.

En su reciente discurso en Miami, la precandidata presidencial Hillary Clinton dio continuidad a la mentira, con vistas a ganar simpatías entre la mafia terrorista anticubana, al decir:

“…veinte años más tarde, los abusos del régimen relacionados con los derechos humanos continúan, el encarcelamiento a disidentes, la supresión de la libertad de expresión y de Internet, el golpear y amenazar a las valientes Damas de Blanco, rechazar una investigación creíble de la muerte de Oswaldo Payá. Si alguien piensa que podemos fiarnos de ese gobierno, es que no ha aprendido la lección de la historia”.

Iniciándose el mes de agosto y para no dejar caer el caso, la Human Rights Foundation declaró que “elevará el caso de Payá al relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias, además desean promover en la Organización de Estados Americanos una audiencia pública sobre el caso, para que se investigue y le pidan al Gobierno cubano que se lleve a cabo una investigación independiente”.

Ninguno de esos personajes y organizaciones explican que el único responsable de la muerte de Payá y de su compañero Harold Cepero, es Ángel Carromero por conducir a exceso de velocidad, algo acostumbrado en él y motivó que las autoridades españolas le retiraran su licencia de conducir unos días antes de llegar a Cuba.

Tampoco exponen que en el juicio participó el embajador Español en la Habana, el Cónsul General y la prensa extranjera, quienes comprobaron la transparencia de las pruebas presentadas. Menos aun hablan de la libertad concedida para el homicida por presiones políticas de la propia Esperanza Aguirre.

Ofelia y su hija deberían sentir vergüenza por convertir la muerte de un ser querido en jugoso negocio, que les permite vivir cómodamente y viajar por el mundo disfrutando el dinero aportado por el gobierno estadounidense, mientras el verdadero culpable anda de copas y tapas por bares madrileños, sin remordimientos.

Ante eso los cubanos mantienen su honor, porque como dijera José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena…”

2 pensamientos en “Razones para el fracaso

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