Obama el sincero


Arthur González

Obama 3 febreroSi alguna cualidad tiene el actual presidente de Estados Unidos es su sinceridad respecto a los objetivos que persigue con su nueva política hacia Cuba, unida a la valentía de reconocer ante la opinión pública que la desarrollada por sus antecesores fue un fracaso.A pesar que desde 1963 John F. Kennedy se dio cuenta que el enfrentamiento directo y abierto a la Revolución no era lo correcto, es sabido que por intentar cambiarlo recibió tres balazos mortales.

En ese momento no existían condiciones para dar ese paso, porque la CIA, la mafia italo-norteamericana y los cubanos miembros de la derrocada tiranía de Fulgencio Batista, no aceptaban legitimar a Fidel Castro; para ellos el único camino era su muerte y el derrocamiento del naciente sistema socialista caribeño.

La situación actual es diferente, hoy la mafia terrorista de origen cubano no tiene fuerzas para enfrentarse a las posiciones adoptadas por el Consejo de Seguridad Nacional, en las que participa la CIA, el Departamento de Defensa, el de Estado y otras instituciones que desean aplicar otras fórmulas para lograr el mismo fin.

A eso se suman la pérdida de poder de Estados Unidos en América Latina y la unanimidad de criterios de que Cuba tiene que regresar al conjunto de naciones del área, demostrado en la pasada Cumbre de las Américas, más el rechazo mundial a su criminal política del Bloqueo económico, comercial y financiero, manifestado anualmente en la Asamblea General de la ONU, situación irresistible para Washington si pretende sostener su maltrecha imagen de “campeones de los derechos humanos”.

Ante ese adverso escenario, el presidente Barack Obama aceptó las recomendaciones de sus hacedores de política, quienes finalmente se sentaron con los cubanos para acordar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, anunciado el pasado 17.12.2014.

En ese histórico discurso Obama fue sincero, al aceptar la necesidad de un cambio de enfoque “por ser anticuado y durante décadas no pudo promover los intereses de su país hacia Cuba”.

Para reforzar su franqueza subrayó: “…continuaremos haciendo lo mismo en aquellos temas relacionados con la democracia y los derechos humanos… y promoveremos nuestros valores a través del compromiso”.

“…continuamos pensando que los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos y los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos”. “Estados Unidos considera que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas por solo ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”.

Solo le faltó aclarar que lo anterior es totalmente falso y forma parte de la guerra mediática contra Cuba, porque desde que la tiranía batistiana apoyada por ellos fue derrocada, los trabajadores cubanos tienen sindicatos que no se pliegan a los dueños, y jamás han sido reprimidos, golpeados o encarcelados por decir lo que piensan, como hacia el dictador asesorado por el FBI y la CIA cuando crearon los cuerpos represivos en la isla.

El 1ro de Julio pasado Obama informó que el próximo día 20 el secretario de Estado John Kerry, izará la bandera de Estados Unidos en su misión diplomática en La Habana, concluidas las negociaciones entre ambas partes para el reinicio de relaciones diplomáticas.

En su intervención, reiteró la nueva línea que tendrá su flamante política y con sinceridad y sin secretos expresó: “…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano”. “Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

O sea, incrementarán la preparación, abastecimiento y atención a la contrarrevolución interna.

Y agregó: “…nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Para no dejar dudas de cómo será la nueva fórmula para intentar destruir el socialismo, Barack Obama con plena honestidad dijo que Estados Unidos no dudará en protestar cuando vean que en Cuba se actúa de forma contradictoria con sus valores y sobre sus conceptos de libertad de expresión, asociación y el acceso a la información.

Allá los que esperen algo diferente de los diplomáticos yanquis en La Habana; mientras tanto se inmiscuirán más en los asuntos internos para fomentar la contrarrevolución entre los sectores de la juventud cubana; seguirán violando abiertamente la Convención de Viena, incrementarán los tres centros de preparación para la contrarrevolución con más cursos de liderazgo, sociedad civil, “lucha no violenta”, periodismo dependiente de sus instrucciones, y enviarán emisarios para sustituir los valores del pueblo cubano por los estadounidenses, con el fin de cambiar la historia y propiciar su deseado “tránsito pacífico” hacia el capitalismo.

El fin del Bloqueo es harina de otro costal, las penurias que sufren los cubanos continuarán presentes, a la vez que los diplomáticos de Obama trabajarán por demostrar las supuestas ventajas del capitalismo, con el objetivo de que sea el propio pueblo quien desee el tan cacareado tránsito pacífico, como sucedió en la extinta URSS.

Razón tenía José Martí cuando aseguró:

“[…] Sobre nuestra tierra, hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos…”

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