Obama, palabras versus hechos


Arthur González

Raúl Castro y Barack Obama 3Acaba de finalizar la VII Cumbre de las Américas, por primera vez con la participación de Cuba, como resultado de la exigencia unánime de los países latinoamericanos y caribeños.

El final nada halagüeño, al no lograrse el consenso requerido para una declaración donde se recogieran las principales inquietudes, necesidades y propuestas de solución, a los problemas que afectan la región en materia de educación, salud, seguridad, derechos humanos, desarrollo sostenible, respeto a la libre determinación y muchos más.

Solo las conversaciones entre el presidente Barack Obama y Raúl Castro, dejaron algo concreto de ese evento, el que se convierte en un suceso más protocolar que efectivo.Vibrantes y valientes discursos los pronunciados por la presidenta Cristina Fernández, Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro, quienes denunciaron al verdadero responsable de la explotación, invasiones, asesinatos y conspiraciones contra la libertad y seguridad en el continente.

El presidente Raúl Castro, hizo un recuento del por qué Cuba mantiene su lucha contra los intentos de dominación de Estados Unidos, y la disposición al restablecimiento de relaciones armoniosas con su histórico adversario, sobre el respeto mutuo.

En su discurso el presidente Obama se refirió a cuestiones que solo quedaron en las palabras, pues lo hechos ejecutados por su gobierno dicen lo contrario.

Sobre las relaciones con Cuba aseguró:

“Los cambios que anunciamos marcan un nuevo inicio entre ambos pueblos”.

Sin embargo, en su intervención del 17 de diciembre pasado explicó con total transparencia y sinceridad sus pretensiones con esos llamados “cambios”.

En ese sentido expresó:

“…continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

A su lista de actitudes injerencistas añadió:

“…continuamos pensando que los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos, así como los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos” “…insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.

¿Entonces, cuál es el cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba que anunció Obama?

El pasado 25 de marzo el Departamento de Estado divulgó a través de la subsecretaria Roberta Jacobson, que el Presidente solicitó al Congreso 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán para la “Iniciativa Regional de Seguridad” (CBSI) y una buena cantidad será empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua

¿Es ese el nuevo giro en la política entre los dos países?

Estados Unidos mantiene su propósito de destruir a la Revolución e instaurar un gobierno aceptable para ellos, lo mismo que expresaron en el Programa de Acción Encubierta de la CIA, aprobado el 18 de enero de 1962. Nada ha cambiado aunque Obama en esa fecha no pensaba nacer aun.

Él es un producto de su sociedad, por eso llegó a Senador y a Presidente. Nadie se llame a engaño.

Los 20 millones que personalmente aprueba cada año, desde su arribo a la Casa Blanca para las actividades subversivas contra Cuba, resulta la cifra más alta que un presidente haya asignado, incluido George W. Bush.

La contrarrevolución interna creada, entrenada y financiada por Estados Unidos cuenta hoy con mayor respaldo, es recibida por los principales funcionarios del Congreso y la Casa Blanca, incluido el propio Obama, otorgándoles un papel destacado en los medios de prensa, con campañas mediáticas para hacerle creer a la opinión pública internacional de que son “acosados”, “arrestados” o “golpeados” por la policía cubana.

El interés por ampliar las infocomunicaciones cubanas no lleva en sí buenas intensiones.

Es sabido que con el empleo de nuevas tecnologías aspiran a conformar una contrarrevolución que les permita llevar a cabo sublevaciones populares, como las desarrolladas en el Medio Oriente, confirmado en las palabras del Senador Marco Rubio, cuando aseguró:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Entre las plataformas personalizadas hacia los jóvenes cubanos, dirigidas a estimular manifestaciones públicas, están:

“Por el levantamiento popular en Cuba”, “Háblalo sin miedo”, “Martínoticias”, “Cuba sin censura”, “Cuballama” y “Piramideo”.

Si algo poseen los cubanos es inteligencia y suspicacia. Su historia está cargada de hechos que les permiten prever, olfatear, pronosticar agresiones y detectar con prontitud la doble moral de los que pretenden ponerse la piel de ovejas, dejando ver sus cascos de lobos.

Quizás eso fue lo que José Martí percibió cuando expresó:

“En la política, lo real es lo que no se ve”.

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