La complicidad del FBI


Arthur González

joanne-chesimardEs fácil conformar campañas mediáticas cuando se dispone de los medios de prensa que se prestan para crear matrices de opinión contra personas, gobernantes o países; así se manifiestan ahora sobre la refugiada política en Cuba, la disidente Joanne Chesimard, conocida como Assata Shakur, norteamericana de raza negra.Esta mujer se le considera prófuga de la justicia norteamericana y está en la lista de terroristas más buscados por el FBI, cuya recompensa por su captura asciende a 2 millones de dólares.

En los años 70 esta opositora fue condenada por la muerte de un policía estatal de Nueva Jersey durante un tiroteo en una autopista. Posteriormente escapó de la cárcel y huyó a Cuba, donde se le concedió asilo político.

De acuerdo con informaciones de la propia prensa de Estados Unidos, era miembro del “Ejército de Liberación Negro”, organización política disidente que promovía una revolución dentro de su país para eliminar la cruel discriminación racial que sufrían y aún padecen millones de mujeres, hombres y niños negros.

Sus acciones están enmarcadas en un tema eminentemente político y no delictivo, aunque la violencia y la muerte de personas sean hechos condenables.

Estados Unidos sigue padeciendo de la misma brutalidad racista contra los negros. Policías blancos asesinan a jóvenes y niños negros pero no son condenados, algo que el mundo comprobó recientemente durante incidentes en varias ciudades de la Unión.

¿Por qué el FBI no actúa de igual forma contra cubanos que han cometido asesinatos en cadena y son considerados “refugiados políticos” en Estados Unidos?

posada y bosch terroristasLuis Posada Carriles es el autor confeso de la voladura en pleno vuelo de una aeronave civil cubana, donde perecieron 73 inocentes; organizó y dirigió actos terroristas contra varios hoteles y restaurantes de la capital cubana, con el saldo de un joven italiano muerto más decenas de heridos, es prófugo de la justicia venezolana pero reside libremente en Miami.

En la década del 70, el FBI y el Departamento de Justicia recibieron informaciones fehacientes de actividades terroristas contra Cuba, a través de un informe confeccionado por el agente especial senior, Peter Ostrovsky y Armando F. Lamelas, FOE Grp Supervisor, de la oficina FBI Miami, en el cual se exponían cientos de actos terroristas planificados y cometidos por cubanos residentes en Estados Unidos, entre ellos Ignacio Roberto Novo Sampol, su hermano Guillermo Novo Sampol y José Basulto, los cuales eran investigados por sus acciones terroristas como la colocación de bombas, apoyados en las tareas de la organización anticubana “Omega Siete”. Los blancos atacados fueron el periódico “El Diario”, 181 Hudson Street, NYC; 21 de octubre de 1978. EID; OO: New York, El Sporting Goods de Gerry Cosby, 3 Pena Plaza, New York, 5 de octubre de 1978; OO New York, entre otros.

Entre los asesinos de origen cubano que vivieron libremente en Estados Unidos está Orlando Bosch, a pesar de que documentos desclasificados del FBI en 1978 aseguran que era investigado por sus crímenes dentro y fuera de ese país, cuando dirigía la organización terrorista anticubana “Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas” (CORU).

Bosch residió hasta su muerte en Miami como “refugiado político” y según informes desclasificados del FBI fue juzgado y absuelto en una Corte Federal de Miami, por cargos de extorsión. En 1968, fue condenado en una Corte Federal por poner bombas en barcos y sentenciado a 10 años de prisión y liberado bajo palabra en diciembre de 1972. En junio de 1974, Bosch admitió haber enviado paquetes de explosivos a las embajadas cubanas en Lima, Perú, Madrid, España, Ottawa, Canadá y a Buenos Aires, Argentina. Fue detenido en Caracas, Venezuela, por su participación en la explosión del avión cubano el 6 de octubre de 1976.

Salió de la cárcel venezolana y viajó a Estados Unidos; con el apoyo de la congresista Ileana Ros-Lehtinen logró residencia permanente en el país, sin ser molestado.

Otros terroristas y asesinos cubanos residentes en Miami como Gaspar Jiménez, José Colmenares, Tony Calatayud, Armando López Estrada, Pedro Gil, Eduardo Arocena, Pedro Remón, Ramón Sánchez, Frank Castro, Cristóbal González Mayo, Carlos F. Dominicis y José Tenreiro, todos con expedientes en el FBI, disfrutan de la vida en Estados Unidos, a pesar de ser criminales consuetudinarios.

Estas informaciones deberían ser denunciadas en los diarios norteamericanos para que sus ciudadanos conozcan la doble moral del FBI.

Si el diario “North Jersey” explicara a sus lectores estos antecedentes que constan en archivos del FBI, entenderían las razones por las cuales Cuba tuvo que intentar penetrar a los grupos terroristas que con plena impunidad actúan en ese país.

Quienes tengan dudas intenten contactar con alguno de los agentes especiales y detectives del FBI que redactaron múltiples informes sobre estos terroristas cubanos, como son el detective Robert Brandt, los agentes especiales Larry E. Wack, Howard K. Rutherford, John R. M. Whelan, de Tampa, Florida, Henry C. Johnson y Ernest J. Kirstein, Jr. de Newark.

Bien les valdría conocer lo expresado por José Martí cuando dijo:

Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”.

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