Un libreto gastado


Arthur González

Rosa María Paya AcevedoLa escasa y desconocida contrarrevolución cubana a veces piensa que la gente tiene mala memoria y eso es lo que le ocurre a la aprendiz de “disidente” Rosa María Paya Acevedo, hija del fallecido Oswaldo Payá Sardiñas.Esa joven mientras vivió su padre solo se dedicó a estudiar en la Cuba socialista, graduándose en la Universidad de la Habana sin contratiempos ni represiones, sin pagar un solo centavo en matrícula y libros, a pesar de ser hija de uno de los hombres claves de los norteamericanos para sus acciones subversivas.

Tanto ella como sus otros hermanos gozaron de las bondades del socialismo que ahora ataca con fanatismo y tuvo la oportunidad de ser inmunizada contra más de 8 enfermedades contagiosas gratuitamente, gracias al sistema de salud logrado por la Revolución cubana.

Al fallecer su padre, víctima de un accidente automovilístico provocado por el español irresponsable Ángel Carromero, quien conducía a exceso de velocidad, comprobado y corroborado por las Cortes españolas, tanto ella como su madre Ofelia Acevedo, se tomaron conciencia de que habían perdido los miles de dólares que los norteamericanos y españoles le enviaban a Payá mensualmente.

Esa situación dejaba a la familia sin el sostén financiero al que siempre estuvieron acostumbrados, que incluso les permitía disfrutar de vacaciones en el balneario de Varadero, tal como se puede comprobar en fotos aparecidas en el libro “Los Disidentes” de los periodistas Luis Báez y Rosa Miriam Elizalde, publicado en el 2003.

Ante esa cruda realidad, Rosa María y su madre pactaron con diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana, a fin de obtener de inmediato un visado como “refugiados políticos” para emigrar hacia Miami, a cambio apoyarían la campaña de prensa diseñada para hacerle creer a la opinión pública que el accidente de tránsito fue un hecho “provocado” por las autoridades cubanas.

Los norteamericanos deseosos de encontrar una cara juvenil para su desgastadas y vieja “disidencia”, aceptaron rápidamente y tramitaron con agilidad inusual los visados, por eso el viaje hacia el “exilio” en Miami se efectuó en tiempo récord.

El recorrido por América Latina y Europa no se hizo esperar, la cara bonita de Rosa María fue divulgada por los medios de prensa acusando a Cuba sin la menor prueba legal y ausente de lágrimas o tristeza por la pérdida de su padre.

Con la viuda ocurrió otro tanto y su luto transcurrió por las calles y plazas de París, acompañada de una vieja escritora con amplias experiencias de la vida parisina…

A pesar del fiasco de esa cruzada anticubana, Rosa María es atendida por el joven Senador Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista, quien la llevó como su invitada personal a una de las subcomisiones del Congreso, posterior al anuncio del restablecimiento de relaciones con Cuba.

Para seguir cobrando por sus actos, Rosa María vuelve con el mismo y gastado libreto “Made in USA” y hace nuevas declaraciones ante la prensa norteamericana de que “el diplomático cubano Gustavo Machín, subdirector de la Dirección General de Estados Unidos en el Ministerio de Exteriores de Cuba, participante en las conversaciones con EE.UU., está implicado en la muerte de su padre”.

El falso argumento esgrimido es que Machín apareció ante las cámaras de la TV al lado del sueco Aron Mudig, quien junto a Carromero arribó a Cuba como turista con la misión de repartir dinero para las actividades de la contrarrevolución interna, encontrándose en plena faena con Payá Sardiñas y Harold Cepero, cuando por exceso de velocidad se impactaron contra un árbol al borde de la carretera, causa de la muerte de Payá.

Ángel Carromero cuenta con amplios antecedentes de conducir en España del mismo modo, e incluso fue sancionado al retiro de su licencia por acumulación de puntos por similares infracciones.

Esta nueva acusación es solo un pretexto para oponerse a la actual postura del presidente Barack Obama, de cambiar los métodos para intentar destruir a la Revolución, y justificar su presencia en la próxima Cumbre de las Américas, donde se sumará a la delegación de “disidentes” que comandará la inculta y grosera Berta Soler, sufragada con el dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Rosa María ha tomado como medio para ganarse la vida en Miami las acusaciones falsas contra Cuba, pero hasta la fecha no logró que ningún tribunal español o de otro país que se respete profesional y éticamente, le acepte su alegato sin la presentación de una sola prueba legal, porque como aseguró José Martí:

“…el fausto se compra casi siempre a precio del decoro”.

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