Miradas desde la otra orilla


Arthur González

Mary Anastasia O'GradyIndiscutiblemente las personas piensan como viven y así le sucede a la periodista Mary Anastasia O’Grady, del diario “The Wall Street Journal”, al escribir el pasado lunes 9 de febrero, un análisis en el que según ella: “La Habana no tiene interés alguno en hacer las cosas de otra forma que como lo ha hecho hasta ahora”.

Asegurar que Cuba es responsable del lento avance de las relaciones con Estados Unidos, es una falsedad total. ¿Quién llegó a la isla para iniciar conversaciones con el gobierno cubano, después de la anunciada decisión del presidente Barack Obama de restablecer las relaciones diplomáticas?, la subsecretaria del Departamento de Estado Roberta Jacobson, y sin sacudirse el polvo del camino le ofreció un desayuno de trabajo a la contrarrevolución creada y mantenida por su Gobierno con el concurso de la CIA, en claro desafío a las autoridades que la recibieron con cordialidad y espíritu de conciliación.

No satisfecha, la Sra. Jacobson acudió al departamento donde reside Yoani Sánchez Cordero, engendro de bloguera creado por la CIA en su accionar subversivo contra Cuba, para intentar atraer a jóvenes al movimiento contrarrevolucionario.

Sin cambios en la línea de trabajo mantenida contra la Revolución cubana, comenzaba la nueva etapa de las relaciones entre ambos países.

Quien tiene incluida a Cuba en la lista de países que promueven el terrorismo es la Casa Blanca, por lo tanto impide y persigue a los bancos que se atrevan a realizar transacciones financieras con empresas, sedes diplomáticas y personas naturales que intenten utilizar el dólar norteamericano. Eso no ha cambiado después del 17 de diciembre del 2014.

La periodista O’Grady no comenta nada de esto en su artículo y mucho menos la invitación a varios contrarrevolucionarios residentes en Cuba y Miami, para que declararán durante varias audiencias del Congreso. Esos “disidentes” viajaron a Washington con todos los gastos pagados con dinero de los contribuyentes estadounidenses, para oponerse a la nueva política del presidente Obama.

A solo pocas horas de darse a conocer el comunicado oficial emitido por la Casa Blanca el 17 de diciembre, donde aseguraba un “nuevo rumbo para Cuba”, el Departamento de Estado informaba la asignación de 11 millones adicionales a los 20 millones anuales, para nuevos programas en apoyo a la contrarrevolución interna en la Isla.

A pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Cuba, el presidente Obama esclareció que seguirá vigente la prohibición de que cualquier ciudadano de su país pueda viajar libremente a la mayor de las Antillas. Solo podrán hacerlo con una licencia especial del Departamento de Estado, siempre que se propongan trasladar los valores de la sociedad norteamericana que contribuyan a derrocar el socialismo y nunca por vía marítima.

El bloqueo económico, comercial y financiero continuará intacto. Cuba no podrá comerciar ni siquiera con subsidiarias estadounidenses en otros países, ni importar equipo alguno que contenga más del 10 % de componentes norteamericanos.

Cuba decidió conversar con Estados Unidos para lograr una relación de respeto mutuo entre dos países vecinos, buscando puntos donde sea posible avanzar a pesar de las profundas diferencias existentes, lo que demuestra su voluntad política.

Sin embargo, visto el hecho y analizado el caso, todo apunta a que es precisamente el vecino del norte quien no expresa interés alguno en hacer las cosas de otra forma, pues como asegurara el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, en fecha tan temprana como el 11 de diciembre de 1959:

“Los objetivos de Estados Unidos son el derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos…”.

Mary Anastasia O’Grady en futuros análisis, deberá tener presente que estos mismo propósitos los expresó el Presidente, el 17 de diciembre, cuando anunció medidas adicionales para: “poner fin a nuestro enfoque obsoleto y promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.”

Solo después de repasar las acciones ejecutadas por su gobierno, posterior al anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas, podrá Mary Anastasia encontrar la respuesta a su pregunta de cómo van las relaciones con Cuba, y sacar sus propias conclusiones.

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