Qué clase de relaciones desea Estados Unidos con Cuba


Arthur González

cuba_usaNinguna persona juiciosa puede afirmar que establecer relaciones entre dos países no sea beneficioso, incluso para los que llevan 56 años de fuerte enfrentamiento como es el caso de Cuba.El anuncio del presidente Barack Obama resultó inesperado en ambos pueblos, e incluso para el resto de mundo, los que en su gran mayoría lo tomaron con un gesto valiente y sensato, pero a medida que los funcionarios estadounidenses ofrecen declaraciones a la prensa un mal olor se respira en ese proceder.

Los primeros indicios lo dejó caer el propio presidente al afirmar que era un cambio de métodos para alcanzar los mismos objetivos, destruir el socialismo cubano, ya que los empleados en más de medio siglo no dieron resultados.

Los próximos fueron las declaraciones y acciones de Roberta Jacobson durante su estancia en La Habana, la cual reafirmó claramente lo expresado por Obama, además de forma descortés y prepotente se reunió con sus asalariados para convencerlos de que su gobierno no los traicionará ni les recortará los cientos de dólares que reciben para sus acciones provocativas contra la Revolución.

La subsecretaria de Estado no lo hizo solo dentro de los recintos diplomáticos de su Sección de Intereses, sino que visitó a algunos en su casa, hecho que el gobierno norteamericano no hubiese permitido si la situación fuese a la inversa.

Evidentemente todas sus actividades con la contrarrevolución asalariada violan la Convención de Viena de 1961, que establece como deben ser las relaciones diplomáticas y consulares entre los Estados.

No es posible comprender cómo un Estado declara sus intenciones de mantener relaciones con otro y a la vez actúa con fuerza para derrocarlo. Sus proyectos no se detienen ni cambian.

El paso siguiente parece ser la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en el mes de abril, ya que el propio Departamento de Estado declaró que “Estados Unidos presionará a Cuba en el tema de los Derechos Humanos”.

En dicho evento participarán los presidentes de ambos países, y por primera vez en 56 años estarán frente a frente, sin descartar algún intercambio de palabras o reunión para ultimar detalles del proceso de restablecimiento de relaciones.

Si Obama sueña con acusar a Cuba de “violar” los derechos humanos, tendrá que soportar las respuestas de los presidentes latinoamericanos, quienes en masa lo sentarán en el banquillo de los acusados por tantas violaciones a la declaración Universal de los derechos humanos de la ONU.

Para empezar, Obama deberá pedirle perdón al pueblo de Panamá por su criminal e injustificada invasión, en la que resultaron asesinados por las bombas yanquis cientos de miles de inocentes de los barrios más pobres de ese país, los que nunca comprendieron el por qué eran masacrados por el ejército y la aviación estadounidenses.

Deberá seguir haciéndose el mea culpa por la invasión a Nicaragua, República Dominicana, Colombia, Guatemala y Granada; por apoyar los golpes de Estado en Chile, Brasil, Argentina, Honduras y Venezuela.

Igual actitud tendrá que asumir por los asesinatos de inmigrantes en la frontera con México, el apoyo a Gran Bretaña en la guerra de las Malvinas, por sus acciones en Bolivia y en Ecuador; por la ejecución de la Operación Cóndor en Latinoamérica, como apoyo total de Estados Unidos a los regímenes dictatoriales.

Con respecto a Cuba, Obama no podrá olvidar las acciones terroristas ejecutadas contra su pueblo, empezando por la voladura del buque francés La Coubre, los asesinatos de jóvenes maestros alfabetizadores y campesinos inocentes a manos de los bandidos que la CIA reclutó, entreno y armó para sembrar el terror en las montañas cubanas.

Tampoco podrá excluir los Programas de Acción Encubierta de la CIA, en los cuales los hechos de terror están plasmados, como fueron la destrucción de todas las industrias, puentes, líneas férreas, centros comerciales, cines, teatros, ataques armados contra pueblos costeros, barcos de pesca y mercantes, intentos de asesinar a los líderes, principalmente a Fidel Castro y las actividades de guerra biológica para introducir plagas y enfermedades, entre ellas el dengue hemorrágico, la meningitis y otras más.

Mucho cuidado deberá tener el Presidente de Estados Unidos al hablar de Derechos Humanos, porque la región de hoy no es la misma de hace 50 años, donde para ellos América Latina era su patio trasero.

Obama se encontrará con gobernantes responsables, serios, independientes y preparados para recordarle cada una de las violaciones.

Las posiciones asumidas hoy por Estados Unidos con relación a Cuba, recuerdan las asumidas en 1977 cuando el presidente James Carter decidió establecer Secciones de Intereses en ambas capitales.

Diez años más tarde Cuba denunciaba por la TV, la actividad injerencista de los funcionarios norteamericanos en La Habana en acciones de espionaje con 27 agentes, los que realmente lograron engañar a los expertos de la CIA al responder a la Seguridad cubana.

Si esa es la intención de la actual administración, la historia se repetirá, pues como aseveró José Martí:

“Imponerse es de tiranos y oprimir es de infames”.

2 pensamientos en “Qué clase de relaciones desea Estados Unidos con Cuba

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