La sorpresa del destino


Arthur González

Ileana Ross-Hermanos Diaz-Balart y Bob MenéndezJamás ningún astrólogo famoso o cartomántica relevante, pudieron predecir el futuro que tendrían los integrantes de la mafia terrorista anticubana, quienes por medio siglo fueron las vedettes de la política de Estados Unidos contra la Revolución cubana.El 17 de diciembre del 2014 marcó el fin de una época dorada para algunos testaferros del tirano Fulgencio Batista y sus descendientes, refugiados en Miami desde 1959, huyéndole a la justicia por los asesinatos, torturas y defalco del erario público. A pesar que tenían hechos de sangre a su haber nunca fueron extraditados, ni sometidos a juicio.

De ese lote de fugitivos, que a su llegada a Estados Unidos recibieron el calificativo de “refugiados” por “huir del comunismo”, surgieron Senadores y Representantes en el Congreso, que por años tuvieron encadenada la política exterior de ese país y vivido de los presupuestos millonarios aprobados para la guerra sucia contra Cuba.

Los casos más conocidos son Lincoln y Mario Díaz e Ileana Ros-Lehtinen, hijos de despreciables funcionarios a las órdenes del dictador que asesinó a no menos de 20 mil cubanas y cubanos.

Ante la noticia ofrecida por el Presidente Barack Obama, del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, esos mafiosos quedaron sorprendidos, pues la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad y el Directorado de Inteligencia, no los tuvo en cuenta por conocer que se opondrían a cualquier variación de la línea política mantenida hasta la fecha y evitar así la repetición del magnicidio de Dallas de 1963, en el que sabe participaron integrantes del mal llamado “exilio cubano”.

Otro sorprendido fue Carlos Alberto Montaner, viejo agente de la CIA y prófugo de la justicia cubana por ejecutar actos terroristas en la Isla, evadido de una estación de policía y refugiado posteriormente en Estados Unidos.

Montaner ve peligrar su estabilidad económica en el ocaso de su vida, pues ha sido mantenido por la CIA para acometer múltiples acciones que van desde la guerra sicológica hasta el reclutamiento de personas para trabajar contra Cuba, como es el caso de Yoani Sánchez Cordero, cuando vivía en España como emigrada, transformándola en una bloguera multi premiada por obra y gracia de la CIA.

Para Montaner, su Presidente ha cometido errores en su nueva política cubana, basándose en argumentos poco sólidos y faltos de veracidad, como el asegurar que “el propósito de liquidar al régimen comunista no existe desde 1964, cuando Lyndon Johnson terminó de un plumazo las operaciones subversivas contra Castro y puso en marcha una estrategia de “contención”.

Esa historieta se la puede contar a ignorantes, pero no al pueblo cubano que ha sufrido en carne propia miles de acciones terroristas después de 1964, como las acometidas contra la red hotelera y de restaurantes de La Habana en los años 90 del pasado siglo y el intento de asesinato al propio Fidel Castro durante su visita a la ciudad de Panamá en el mismo período.

Otro de los argumentos para atacar a su Presidente fue afirmar que “la Casa Blanca canceló la política de contención sin tener una visión estratégica de cómo sustituirla y los objetivos que se persiguen”.

La soberbia ciega al experimentado terrorista y su temor a quedar desamparado en la vejez no le permiten interpretar el Comunicado Oficial emitido por la Casa Blanca el 17.12.2014, donde expresaron:

“La implicación de EE.UU. será de carácter fundamental siempre que corresponda e incluirá un apoyo continuo y sólido que perseguirá la mejora de las condiciones en materia de derechos humanos y la implementación de reformas democráticas en Cuba…”

“Un enfoque crítico de nuestra mayor participación incluirá un apoyo fuerte de los Estados Unidos para que haya mejores condiciones de derechos humanos y reformas democráticas en Cuba”.

Según Montaner, la nueva política le ha hecho daño a la “oposición democrática”. Es evidente que pretende seguir viviendo del arcaico calificativo, cuando Obama, Kerry y la CIA conocen perfectamente que esa llamada “oposición” no es más que un puñado de embusteros que desde su creación en 1960, viven de sus mentiras, casi todos responden a la Seguridad cubana y engordan sin trabajar, gracias a los millones que asigna Estados Unidos.

Gústele o no, Montaner y sus compinches tendrán que buscar la forma de seguir viviendo del viejo cuento para no quedarse desempleados; mientras Estados Unidos reconoce que su política ha sido infructuosa y la mayoría del pueblo cubano no quiere regresar al pasado capitalista que no les resolvió ni el desempleo ni el hambre ni el analfabetismo, ni la discriminación racial, la de género y mucho menos les dio soberanía e independencia nacional.

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