Nunca es tarde si la dicha es buena


Arthur González

congresistasCansados de gastar miles de millones dólares y un sinfín de horas, días, meses y 56 años, en una guerra inútil por derrocar a la Revolución cubana, el actual Gobierno de Estados Unidos con el evidente apoyo de personas inteligentes de una nueva generación, apreció que en negocios “the time is money” y eso es precisamente lo que han perdido los hombres de negocios norteamericanos. Arrastrados por la pasión que les nubló la razón, muchos funcionarios de casi una docena de administraciones estadounidenses, insistieron en liquidar a Fidel Castro, mediante múltiples estrategias entre ellas su asesinato, la guerra económica, sicológica y biológica.

Fabricaron una contrarrevolución interna y externa que mantenerla, entrenarla y abastecerla, aun les cuesta una millonada, para al cabo de los años reconocer que está penetrada por la Seguridad cubana, dividida y solo piensa en cómo obtener mayores beneficios personales, tal y como informó Mr. Jonathan Ferrar, ex jefe de la Sección de Intereses en La Habana, en el cable confidencial No. 202438, del 15 de abril del 2009.

El 17 de diciembre del 2014 el presidente Barack Obama tuvo la valentía de informarle a su pueblo y al mundo que cambiaría la política hacia Cuba, pues la empleada desde la administración de D. Eisenhower en 1960 no dio los resultados esperados, instituyendo nuevas medidas entre ellas el restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas con Cuba.

Para nadie es un secreto que ese paso contó con el apoyo del Consejo de Seguridad, del Directorado Nacional de Inteligencia y de importantes grupos de poder de Estados Unidos, echando a un lado la vieja y gastada retórica de los integrantes de la mafia terrorista anticubana, por no haber logrado sus deseos de ver caer a la Revolución como sucedió con el bloque socialista europeo, e incluso en la URSS.

Con una visión más inteligente y adecuada a los tiempos, tomando en cuenta la grave crisis económica que afecta a Estados Unidos desde 2008, los hombres de negocio se apresuran a buscar oportunidades de revitalizar sus empresas con el mercado cubano, que si bien es solo de 11 millones de consumidores, puede tener un peso importante en fábricas y compañías que hoy ven reducidas las producciones y sus ventas limitadas.

Al ser el comercio exterior cubano dirigido por el Gobierno, las compras que se hacen son precisamente para los 11 millones de cubanos, algo no despreciable en momentos en que las producciones chinas limitan al máximo las estadounidenses, con el consiguiente efecto reductivo en puestos de trabajo.

Si cada cubano consume diariamente una coca cola, la producción de esa industria se elevaría considerablemente con beneficios más que suficientes para obtener fuertes ganancias. Lo mismo pasará con la salsa de tomate, jugos de frutas, carnes, cereales, pollos, leche, útiles del hogar, electrodomésticos, la informática y telecomunicaciones, autos, camiones, montacargas, textiles, materiales de construcción y la aviación civil, entre otros.

A esto hay que sumarle servicios para el turismo, la salud, educación, la cultura y el deporte.

Las posibilidades para Estados Unidos y Cuba serían muy ventajosas. Ambas naciones saldrán beneficiadas con una política más realista acorde a los tiempos, basada en el respeto mutuo.

Es por eso que según el diario The Wall Street Journal, el gobernador del estado de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, tiene previsto encabezar una misión comercial a Cuba en los próximos meses.

El gobernador de Nueva York planifica cinco misiones comerciales para su segundo mandato, y decidió que Cuba fuese su primer destino, aprovechándose de la decisión presidencial de flexibilizar las restricciones para los viajes de los estadounidenses a la Isla.

Una delegación de congresistas demócratas llegó a La Habana el 17 de enero, justo al mes del anuncio de la decisión de la Casa Blanca de restablecer las relaciones diplomáticas.

También Roberta Jacobson, secretaria de Estado para Latinoamérica, viajará también el 21 de enero, al frente de la delegación diplomática estadounidense para reunirse con funcionarios cubanos y revisar el comportamiento del acuerdo migratorio suscrito entre los dos países y otros temas en los que ambos cooperan desde hace años.

La nueva política traerá más dividendos a Estados Unidos que el seguir mal gastando millones de dólares sin obtener un solo resultado y como expresó José Martí: “La inteligencia da bondad, justicia y hermosura”.

Esperemos entonces que a partir de ahora esta prevalezca.

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