La verdadera conciencia de los disidentes cubanos


Arthur González

Marta beatriz ponga saldo2Una simple lectura de las declaraciones de algunos asalariados de Washington, calificados como “disidentes, basta para darse cuenta que clase de conciencia humana poseen esos “defensores” de los derechos humanos en Cuba.Una de ellas es Marta Beatriz Roque Cabello, personaje con sorprendentes condiciones histriónicas que le sirvieron para engañar a diplomáticos norteamericanos destacados en su Misión en la Habana, mediante elementos que el mundo apreció durante filmaciones trasmitidas por la TV cubana.

Entre sus embustes fundamentales están sus declaraciones vía telefónica a Radio Martí, de que “estaba siendo maltratada por la policía”, mientras las cámaras de la TV la captaban subiendo sola a un confortable ómnibus de turismo.

Otro tanto fueron sus correos electrónicos desde un lujoso hotel habanero, informando de “atropellos y violaciones” del gobierno cubano, a la vez que se movía con plena libertad y compartía en cócteles, cenas y reuniones conspirativas, en la residencia del embajador norteamericano, en el lujoso y otrora exclusivo reparto Country Club Park, en el oeste habanero.

Pero el colofón y mejor acto de la Roque Cabello, fue sin dudarlo su famosa “huelga de hambre”, que terminó en un acto conocido como la Huelga del Aguacate, pues la verdad de su “huelga” era que un vecino le pasaba por una ventana, aguacates, legumbres, calabazas, bananos y otras frutas que conforman la dieta ideal para un diabético.

En ese show mediático cayeron como tontos una diplomática norteamericana, periodistas extranjeros y hasta la mismísima bloguera Yoani Sánchez Cordero; todos creyeron en su falsa huelga de hambre y después de ver las imágenes de la TV, se sintieron burlados por una habilidosa mujer que ha sabido vivir muchos años del cuento de ser “disidente”, sin necesidad de trabajar, al recibir altas sumas de dólares procedentes de Estados Unidos.

La prueba de su falta de sensibilidad es la solapada alegría que demuestra en sus más recientes declaraciones, contra el medico cubano Félix Báez Sarrías, contagiado con ébola en Sierra Leona, mientras cumplía una honrosa misión humanitaria cubana.

En escrito, reproducido en un libelo anticubano sufragado por Estados Unidos, relata que conoció al citado galeno durante su ingreso en el Hospital Carlos J. Finlay en el 2003, cuando ella cumplía sanción penal.

Marta Beatriz intenta desacreditarlo como profesional, porque ella y otro de los asalariados Oscar Espinosa Chepe, fueron trasladados del penal al hospital, por ese gobierno que ellos acusan de “violador de los derechos humanos”.

Según ella tuvo un infarto cardiaco y los médicos lo niegan, además fabula que sufrió una hipoglucemia severa que puso en peligro su vida y acusa al dr. Báez Sarrías de orientar que no le suministraran más insulina después de las 10 de la noche.

La propia huelga de hambre que ella escenificó en el 2012, es una prueba de cómo su estado de salud no es el que pretende venderle a los medios de prensa. Sus continuas mentiras la delatan.

Lo que no dice, es que en Cuba a pesar de que ellos conspiran con un gobierno extranjero para derrocar al sistema, les brindaron una atención médica sin costo alguno, como a todos los ciudadanos.

Chepes, quien murió en España en septiembre de 2013, tuvo los mejores tratamientos en Cuba, su sobrina médico del Hospital Manuel Fajardo en La Habana, lo internó en 2011 en la sala de cuidados intensivos, según declaró a la prensa su esposa Miriam Leiva, quien no confirmó padecimiento de cáncer, sino complicaciones hepáticas.

Trasladado a España no recibió nada adicional, incluso murió 10 años posterior a su estancia en el hospital Finlay, algo que demuestra el diagnostico inicial.

Las entrañas torcidas de una mujer llena de odio, frustrada y sin nada en esta vida, le ciegan la razón, al desconocer que en Estados Unidos mueren cada día 125 personas por no poder contratar un seguro médico, del cual hoy carecen 84 millones de norteamericanos.

Sin embargo, ella y Espinosa Chepe tuvieron la mejor asistencia profesional de médicos como Félix Báez, ese que ahora lucha por la vida, mientras Marta Beatriz disfruta su enfermedad.

Si esos son los salvadores del pueblo cubano, que más podrá esperarse de ellos.

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