Falsas expectativas


Arthur González

Barack-Obama-speaks-to-members-of-the-press-in-the-briefing-room-of-the-White-House-Sept.-27-2013-in-Washington-DC.-AFPMuchas personas con buenas intensiones se llenaron de expectativas respecto a la posibilidad de que el presidente Barack Obama, por ser negro y basar su campaña electoral en el CAMBIO, podría eliminar el Bloqueo que desde hace más de medio siglo impuso le impuso a Cuba el presidente J.F. Kennedy.En las últimas semanas The New York Times, publicó cinco editoriales en los que por primera vez se le dio información a los norteamericanos respecto al sufrimiento del pueblo cubano ante esa criminal medida, y la responsabilidad de la Casa Blanca por la sanción que extingue hoy en La Habana el ciudadano Alan Gross; pero de nada sirvieron.

El mundo debe entender que la política anticubana está trazada desde el 17 de marzo de1960, cuando el presidente Eisenhower le aprobó a la CIA, el primer Programa de Acciones Encubiertas, donde se expone sin tapujos que el objetivo es:

“Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”.

Mientras en Cuba no exista un gobierno dócil no habrá cambios y eso lo acaba de ratificar el asesor de seguridad de la Casa Blanca, Tony Blinden, el 20.11.2014.

Siempre han buscado una justificación para mantener inamovible su política y ahora el pretexto es la encarcelación del agente Alan Gross, enviado para instalar equipos de transmisión-recepción satelital, que permitieran aplicar posteriormente el sistema WiFi, Commotion, el mismo empleado en Túnez en el 2011 en la ciudad de Sayada, que estimuló las revueltas populares causantes del derrocamiento del presidente Zine al-Abidin Ben Ali.

Gross ni es santo y mucho menos ingenuo, sabía perfectamente que formaba parte de un amplio entramado tecnológico para crear disturbios en Cuba.

La ONU lleva décadas condenando el Bloqueo criminal, pero Obama no quiere exponerse a correr la misma suerte que JFK en 1963, al aceptar el inicio de una nueva política hacia Cuba, como plantean ahora los ideólogos estadounidenses del Council on Foreign Relation y de la Brookings Institution, al presentar un proyecto para cambiar la política de Estados Unidos hacia una Cuba en Transición.

Dicho proyecto busca fórmulas nuevas para derrocar el socialismo cubano y esbozaron los siguientes objetivos:

  • Promover en Cuba los intereses y valores estadounidenses, con el fin de acelerar el día en que una Cuba plenamente democrática, pueda asumir una relación normal y amistosa con Estados Unidos.
  • Medios que deben utilizarse para tratar de lograrlo y por tanto se propongan apoyar, alimentar y reforzar la sociedad civil que comienza a surgir en la Cuba de hoy de forma lenta, tentativa, pero persistente, bajo la concha del comunismo.
  • Promover la Transición. La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política.

Demasiados intereses políticos se mueven sobre la Casa Blanca para impedir se reconozca al gobierno socialista de La Habana; hacerlo sería considerado una derrota y la mafia anticubana unida a la derecha conservadora, se oponen totalmente.

Obama no puede abrir dos frentes de lucha y optó por el tema migratorio en vez del cubano, el cual le hubiera sido más fácil pues lejos de perjudicar su maltrecha economía la beneficiaria con un mercado de 11 millones de personas.

El migratorio será un desgaste para su Partido, comprometiendo incluso las elecciones del 2016.

Si logran legalizar a los emigrantes, tendrán derechos a un salario mucho más alto que el que ahora reciben, a seguridad social, educación y otros que incrementarán gastos en los deprimidos presupuestos estadounidenses.

Si se decidiera por suavizar el Bloqueo, la imagen de una Cuba socialista, “violadora” de los derechos humanos, de religión, patrocinadora del terrorismo, del tráfico humano y del turismo sexual, se desmoronarían con la primera oleada de turistas norteamericanos, algo que no le conviene a Washington, porque demostrará que han estado engañando a la opinión pública, algo que muchos saben y de ahí el resultado de las votaciones en la ONU, donde Estados Unidos se ha quedado aislado.

Por tanto los cubanos tendrán que seguir resistiendo.

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