La valentía de “The New York Times”


Arthur González

The New York Times3El diario “The New York Times” demuestra más valentía que la propia administración del presidente Barack Obama, con sus cinco editoriales dedicados a exponer la necesidad de un cambio en la arcaica y fracasada política de Estados Unidos en relación a Cuba.Enfrentándose sin temores a la mafia anticubana de Miami y a sectores de la ultraderecha norteamericana, los editorialistas han puesto al descubierto verdades nunca antes publicadas en la prensa de ese país.

Alan grossEsos escritos permiten a sus lectores conocer detalles de las acciones subversivas del Gobierno estadounidense contra Cuba, incluso la responsabilidad de Alan Gross, norteamericano que cumple sanción en La Habana por viajar a la isla en cinco oportunidades bajo la fachada de ser un turista, siguiendo un plan de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, con el fin de instalar ilegalmente equipos de comunicación que facilitaran las comunicaciones WIFI, para sublevar a la juventud cubana contra la Revolución.

Algo que puede haberle parecido insólito a los estadounidenses, es el haber conocido a través del NYT, que su Gobierno gastó 264 millones de dólares durante los últimos 18 años, en sus intentos por derrocar el sistema socialista en Cuba y que esa suma no tuvo suficiente controles, siendo desviada hacia los bolsillos de muchos mafiosos radicados en Miami, que han hecho carrera por sus posiciones anticubanas, y sirvió para engordar a los llamados “disidentes” en la Isla.

En su editorial del 09.11.2014, denuncian a la USAID por despilfarrar el dinero asignado en programas contra Cuba, que han tenido resultados contraproducentes para Estados Unidos, incluidos los 45 millones de dólares autorizados por el Congreso en el 2008, que trajo repercusiones funestas para el Gobierno de Obama.

Resumiendo el trabajo de la USAID contra Cuba, afirmó que esa agencia se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos subversivos y:

“Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes; los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones…” “Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo”.

Aalan-gross-Los CincoEn anteriores editoriales el NYT pidió al Gobierno de Obama poner el fin al Bloqueo comercial, económico y financiero, que dura ya más de medio siglo sin obtener resultados, así como aceptar el canje por Alan Gross, de los tres cubanos detenidos en Estados Unidos, acusados de ser agentes de Cuba.

Tirándose a fondo, el diario NYT tuvo el valor de reconocer que un panel de tres jueces del Juzgado de Apelación del Distrito 11, revocó en agosto de 2005 los fallos de la jueza de Miami, habiendo determinado que un conjunto de factores impidieron que los acusados tuvieran un proceso justo.

Por primera vez la gran prensa norteamericana reconoce que esos jueces establecieron que por la enorme hostilidad contra el gobierno cubano en Miami, y con la cobertura periodística vilipendiando a los acusados, el jurado no podía ser imparcial.

Señalaron otras deficiencias en el proceso judicial, que llevaron a una reducción en la condena de tres de los presos. La jueza Phyllis Kravitch escribió una opinión disidente, argumentando que la acusación de conspiración para cometer asesinato, imputada contra Gerardo Hernández no tenía fundamentos, algo no mencionado hasta la fecha, en un juicio que como ha denunciado Cuba desde 16 años, fue injusto y manipulado desde su inicio por la mafia anticubana.

No es de extrañar que en breve el diario reciba amenazas y hasta pudieran ocurrir actos contra la vida de alguno de los periodistas, algo común en el accionar de los miembros de la mafia anticubana.

A pesar del peligro que pueden correr los editorialistas de NYT han actuado acorde a los principios que deben cumplir los hombres y mujeres del periodismo, pues como expresara José Martí en mayo de 1875, en la Revista Universal de México:

“…La prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas…”

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