Escambray, la verdadera historia del terror


Arthur González

CIA+logoPor estos días se publicó en “El Nuevo Herald” digital, una historia sobre los denominados “desterrados” del Escambray, macizo montañoso de la zona central de Cuba, donde la CIA intentó desde 1960 crear un frente guerrillero en contra de la Revolución. Lillian GuerraPara distorsionar una vez más la historia del sufrimiento de los cubanos, una familia que residió en esa zona, le relató sus memorias a la profesora de la Universidad de Florida en Gainesville, Lillian Guerra, tratando de imponer la imagen de que fue una guerra civil.

Lo que sucedió en verdad fue que elementos financiados, abastecidos y orientados por la CIA, pretendieron conformar una quinta columna interna en apoyo a la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, inicialmente planificada por la costa de la ciudad de Trinidad, en las cercanías del macizo montañoso del Escambray, los cuales fueron aplastados por el pueblo revolucionario.

Innumerables documentos oficiales estadounidense desclasificados relatan la verdad histórica.

El 17 de marzo de 1960 la CIA recibió la aprobación presidencial para su primer “Programa de Acción Encubierta contra Cuba”, el cual tenía como objetivo principal:

“…provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”…

Para alcanzarlo señalaba como primer requisito:

“…crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal”.

“…Se realizan los preparativos para crear una fuerza paramilitar adecuada fuera de Cuba, así como los mecanismos para el necesario apoyo logístico a operaciones militares encubiertas en la isla”.

“…Existe bajo el control de la CIA una limitada capacidad aérea para aprovisionamiento, infiltración y ex filtración, la cual podrá ampliarse fácilmente cuando la situación lo requiera.

Una buena parte de los seleccionados por la CIA para esa misión fueron esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista, los que huían de la justicia por sus numerosos crímenes, repitiéndolos entre la población campesina que apoyaba a la Revolución.

R. Roy Rubottom JrA finales de noviembre de 1959 arribó a La Habana John C. Hill, asistente especial del Secretario Asistente de Estado para los Asuntos Interamericanos de Estados Unidos, con el fin de analizar la situación interna cubana. En el informe que elevó posteriormente a R. Roy Rubottom Jr. Secretario Asistente de Estado, aseguró:

“Los elementos ex batistianos, especialmente oficiales, soldado y ex funcionarios, constituyen numéricamente la fuente mayor de la oposición a Castro. Algunos han formado pequeñas bandas guerrilleras al margen de la Ley.”

Desde 1959 hasta 1965 la CIA organizó 35 infiltraciones navales para abastecer a los bandidos, a lo que se sumaron múltiples operaciones aéreas que lanzaban desde aviones de transporte C-46, C-47 y C-54, armas, municiones, equipos de comunicación, alimentos y ropas.

Nada de esto se refleja en las declaraciones recogidas por la académica de la Universidad de Florida y mucho menos los 63 campesinos y trabajadores agrícolas asesinados vilmente por los hombres preparados por la CIA, los 13 niños más dos brigadistas que alfabetizaban a los campesinos, los 8 ancianos, las 3 mujeres, los 9 maestros voluntarios, brigadistas y colaboradores de la Campaña de alfabetización, los 10 funcionarios de organizaciones políticas y de masa de la zona montañosa ni los 6 administradores de las granjas y tiendas populares. manuel-ascunce-FACHADA

Los bandidos se ensañaban a la hora de asesinar. Al joven de 15 años Manuel Ascunce Doménech, alfabetizador le colgaron de un árbol con alambre de púas, pero antes le perforaron el abdomen y sus testículos con un punzón.

El campesino Ramón Pisco Bardanca y su hijo Emilio Pisco Sánchez, de solo 16 años, fueron ahorcados. Para hacerlo más cruel, al niño lo asesinaron antes que a su padre.

La CIA llegó a organizar cerca de 300 bandas que sembraron el terror en toda la zona campesina, sin lograr sus fines.

Testimonios escritos por varios autores recogen la crueldad de los integrantes de las bandas contra los que apoyaban a la Revolución.

Un ejemplo es Eduardo Ferrer, piloto de la CIA, quien afirmó en su libro “The air battle of Bay of Pigs”, que entre los meses de septiembre de 1960 y marzo del 61, se efectuaron 68 misiones aéreas de suministros de armas y explosivos para los bandidos.

Hechos, relatos de participantes y documentos desclasificados, se constatan en el libro “Bandidismo, Derrota de la CIA en Cuba”, de los autores Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez.

Las memorias de las víctimas de esas acciones organizadas por el gobierno de Estados Unidos, ejecutadas por la CIA, son espeluznantes, por el ensañamiento y actuación despiadada de los asesinos en contra humildes campesinos.

Haber colaborado con monstruos al servicio del mal no tiene calificativo.

Solo la conciencia de cada cual será la responsable de juzgar tales acciones cuando les llegue la hora final.

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