Prisioneros políticos o terroristas


Arthur González

DINERO AMERICANONuevamente “El Nuevo Herald Miami” trata de mistificar con manto de “prisioneros políticos”, aquellos que al servicio de la CIA cometieron innumerables actos terrorista contra Cuba.

Cada uno de los que arribaron a Miami con una visa de refugiado cuenta la historia a su manera, pero el denominador común es que todos fueron “santos y sufrieron horrores” en las cárceles cubanas.¿Por qué no tienen valor para relatar los crímenes que ejecutaron siguiendo instrucciones de una potencia extranjera?

Es más fácil intentar construir historias tenebrosas contra la Revolución cubana que reconocer que el Gobierno norteamericano hizo lo imposible por evitar su triunfo y después le aprobó a la CIA Programas de Acciones Encubiertas para destruirla, incluso con el asesinato de sus máximos dirigentes, algo reconocido oficialmente por la Comisión Church organizada por el Senado.

¿Son considerados presos políticos o de conciencia los que intentaron asesinar a seres humanos por el solo hecho de pensar diferente? ¿Una persona que haga estallar una bomba en un centro comercial, cines, parques, que su metralla mate o hiera a seres inocentes es un preso de conciencia?

Lo que pretende “El Nuevo Herald” con sus artículos y los episodios publicados, es tergiversar la realidad y satanizar al gobierno cubano.

¿Por qué motivos no dicen que solamente desde el 28 de septiembre de 1960 hasta el mes de abril de 1961, según sus propios informes desclasificados, la CIA intentó introducir ilegalmente en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos terroristas urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas, creadas, entrenadas y financiadas por la propia Agencia Central de Inteligencia?

¿Los nacidos en Miami, hijos de cubanos, conocen esos documentos o se los ocultan?

¿Sabrán esos norteamericanos de padres cubanos que un documento desclasificado, elaborado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada como “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor que:

Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar. Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

Esos que se pintan como “inocentes luchadores por la libertad” de Cuba, son los mismos que siguiendo orientaciones, abastecidos financiera y materialmente, cometieron miles de actos terroristas que en el último medio siglo trajeron como resultado un total de 5 mil 577 víctimas entre el pueblo cubano, de ellos 3 mil 478 muertos y otros 2 mil 099 quedaron incapacitados de por vida.

El terrorismo contra al pueblo cubano ha sido cruel y despiadado, nada más alejado de ser acciones políticas.

Otra de las facetas empleadas contra Cuba es el terrorismo biológico para afectar a la población, la flora y la fauna, mediante la introducción de vectores, virus, plagas y sustancias que generaran epidemias y lesionan la economía cubana.

Entre los actos de terror biológicos contra las personas con un mayor impacto negativo en la población está el Dengue y su cepa hemorrágica, inexistenOrlando Letelier y su secretaria norteamericana Ronny K. Moffitte en la Isla hasta 1981, y en su debut causó la muerte de cientos de niños.

Destalles y relatos escalofriantes que se le ocultan a la opinión pública norteamericana y mundial son estos hechos, en lo que se incluyen actos terroristas en otros países y en los propios Estla-coubreados Unidos, algo que el FBI conoce perfectamente y ha desclasificado. Basta recordar el asesinato del ex canciller Orlado Letelier y su secretaria norteamericana en plena calle de Washington, cometido por cubanos miembros de la comunidad radicada en Miami.

Los actos llevados a cabo contra Cuba dejan perplejos al más incrédulo. Los relatos de las víctimas y sus familiares llenarían cientos de libros; basta traer a la memoria el 4 de marzo de 1960 cuando explotó en la rada Habanera el buque francés La Coubre.

En el criminal acto terrorista perdieron la vida o resultaron desaparecidas 101 personas, que dejaron decenas de viudas, 82 niños perdieron a sus padres y 2 criaturas se convirtieron en víctimas del terrorismo antes de nacer; todos quedaron afectados sicológicamente de por vida, al ver los cadáveres destrozados de sus seres queridos. Cerca de 400 personas sufrieron graves heridas, quemaduras y otras lesiones que los incapacitaron para siempre.

Por supuesto ninguna de estas historias se reflejan en el libro contrarrevolucionario “Cuba: Clamor del Silencio”, porque fueron ejecutadas por esos que en Miami se autodenominan “refugiados políticos” y “ex prisioneros de conciencia”, cuando en realidad son prisioneros sin conciencia.

2 pensamientos en “Prisioneros políticos o terroristas

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