Unidad imposible


Arthur González

yoani- esposoSegún el sitio digital “Martí noticias” y replicado por Reinaldo Escobar, esposo de la bloguera oficialista de Washington, Yoani Sánchez, el asalariado de norteamericanos y europeos Dagoberto Valdés, reconoció públicamente que “buscar la unidad de la contrarrevolución cubana es imposible”.En la más reciente publicación de la revista Convivencia, financiada con el dinero de los que desde el exterior le trazan su línea editorial, Dagoberto no ha tenido otra alternativa que afirmar lo que la CIA conoce desde hace 55 años: la falta de unión que tienen los llamados “disidentes” al servicio de Estados Unidos.

La razón de esa ausencia de unidad, es el interés por el dinero que envían los yanquis para mantener una aparente “oposición interna” al gobierno cubano, sin que hasta la fecha lograran una corriente política coherente, con un programa y principios que pudieran atraer al pueblo cubano para oponerse a la Revolución.

Desde el 28 de enero de 1959 cuando crearon la organización contrarrevolucionaria “La Rosa Blanca”, integrada por elementos del gobierno del tirano Fulgencio Batista, como Rafael Díaz-Balart, junto a miembros del gabinete del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, todo ha sido un torrente de fracasos, desviaIión de dinero para Iuentas personales, peleas intestinas, escándalos políticos, hasta negocios turbios con drogas, lavado de dinero y tráfico de armas.

Internamente son notables las derrotas sufridas; invasiones mercenarias e infiltraciones marítimas fracasadas, planes de asesinatos trucados, traiciones, organizaciones penetradas por la Seguridad cubana, agentes dobles, oficiales CIA detenidos y un rosario de hechos que desdicen de la autenticidad de los “opositores” y la ausencia de principios verdaderos de esos “luchadores por la libertad”.

Ante la aplastante realidad, el ingeniero agrónomo de la occidental provincia de Pinar del Río, propuso en el reciente número de la revista Convivencia, que “la sociedad civil cubana no debe buscar una unidad imposible, sino crear espacios de participación, diálogo y consensos con el fin de impulsar la democracia política, la economía social de mercado y la reconstrucción del tejido social”.

Pero lo que no analiza este asalariado de Estados Unidos es que esos objetivos son los mismos que la CIA trató de alcanzar desde 1959 y que nunca los pudo lograr.

En Langley y en Miami aún se recuerdan los fracasos de muchos agentes de la CIA, como Francisco Muñoz Olivé, quien perteneció a los Cuerpos Represivos en época de Batista, fue Secretario en el Buró de Investigaciones y como agente CIA estuvo al frente de una extensa red de espías desde 1959, hasta que todos fueron detenidos.

Arturo Varona Alonso, Jorge Gelabert Megret, Leonor Barbosa Oliveiro, Hortensia Meneses, Ramón Grau Alsina, Leopoldina Grau Alsina, Marcelino Companioni Sousa, Betty Pérez López, todos agentes de la CIA, ejecutaron acciones contra la Revolución, desde el espionaje económico y militar, hasta acciones terroristas.

Ninguno alcanzó sus propósitos de subvertir el proceso revolucionario ni de asesinar a Fidel Castro; se capturaron y cumplieron las sanciones que establece la ley, declararon las orientaciones que recibían de forma permanente de los oficiales norteamericanos y también los altos salarios que cobraban.

Años después algunos escribieron libros en los que contaron sus frustraciones; otros hicieron declaraciones a la prensa, pero todos reconocieron la ausencia de unidad.

Ahora en un evidente cambio de táctica, los norteamericanos pretenden darle un nuevo enfoque público a la desunión de sus asalariados, de ahí que Dagoberto Valdés Hernández asegure que “se debe desmontar el mito de reconocer como divisiones lo que en realidad es diversidad, y desmitificar que la democracia solo se alcanza con la uniformidad”.

Evidentemente trata de desviar la impactante realidad y convertir las divisiones en “mito”, algo ridículo que le resta credibilidad.

Sin embargo, secretamente los norteamericanos reconocen lo contrario, lo que se conoce gracias al sitio Wikileakes, donde se puede leer claramente el criterio del máximo representante de la Casa Blanca en La Habana, el jefe de su misión diplomática, quien en uno de sus cables codificados remitió consideraciones descarnadas sobre la contrarrevolución interna, al afirmar:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición […] no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano.”

“…es preciso que empiecen por lograr cierto grado de unidad de objetivos como oposición, o al menos que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros”. “…Pese a sus afirmaciones de que representan a miles de cubanos, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo”.

“…la búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Poco creíbles son las aseveraciones actuales de Dagoberto, quien parece haber perdido la memoria o cuando menos pretende cambiar su triste realidad.

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