Israel y Rusia dos caras de la moneda


Por Arthur González

índiceEstá más que demostrado; Estados Unidos tiene patrones de medidas diferentes de acuerdo a su grado de amistad y comprometimiento con los que reciben sus críticas y sanciones. Así lo evidencia los casos de Rusia e Israel.

Sobre Rusia han caído fuertes sanciones de los propios Estados Unidos y de sus principales aliados en la OTAN, arrastrados a la fuerza por el Imperio yanqui, solo por el hecho de apoyar políticamente a los habitantes de Ucrania, que no aceptan el golpe de Estado tejido desde Washington para cercar a los rusos por su frontera Noreste.

Rusia no atacó a Ucrania, ni bombardeo sus ciudades y muchos menos introduce asentamientos de rusos en ese territorio; a pesar de que esa república fue parte de su territorio por años, mantienen vínculos históricos, culturales, económicos y sanguíneos.

Bien diferente es el tratamiento que brinda Washington a su aliado privilegiado Israel, país que es condenado mundialmente por la casi totalidad de países en la Organización de las Naciones Unidas, debido a su atroces crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino.

Israel invade continuamente el territorio de Palestina, asesina a civiles, entre ellos cientos de niños indefensos, sin el temor a ser condenado. Destruye casas, hospitales, escuelas y cuanta edificación esté al alcance de sus bombas.

Estas acciones despiadadas al parecer no son suficientes para que Estados Unidos, su protector absoluto, se proponga sancionarlo con bloqueos económicos, financieros, comerciales y militares; tal y como hace contra Rusia.

Desde hace varias semanas, la cúpula del gobierno israelí decidió lanzar un devastador ataque contra la franja de Gaza, dejando una estela de muertes nunca vista con anterioridad, lo cual ha sido condenado por el propio Secretario General de la ONU, al considerarlo un acto criminal contra civiles inocentes.

Eso no ha sido suficiente para que Estados Unidos se conmueva y acepte bloquear a Israel; por el contrario no ha dejado de enviarle suministros de armas, bombas y proyectiles para que continúe con su baño de sangre.

El más reciente de los episodios trágicos de los ataques de Israel contra Gaza, fue el bombardeo premeditado a una escuela de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), en la ciudad Gazatí de Rafah, en el que murieron decenas de niños y muchos refugiados.

Ante este acto, el secretario general de la ONU Ban ki-moon, declaró indignado en conferencia de prensa, que la ONU le había entregado a Israel las coordenadas exactas de la ubicación de dicho centro para refugiados, por tanto conocían perfectamente hacia donde estaban lanzando sus bombas.

Sin embargo, el gobierno norteamericano solo declaró que estaban “horrorizados” por los resultados del bombardeo y la portavoz de su Departamento de Estado, Jen Psaki, calificó el ataque de “desgraciado”, así de simple, como si los muertos y mutilados no fuesen seres humanos.

De sanciones ni se habla, menos aun de pedirles a sus aliados europeos que corten todo tipo de suministros, otorgamiento de visas y bloqueo de las cuentas financieras de Israel.

Jamás Estados Unidos ha incluido a Israel en las listas que confeccionan anualmente para sancionar a países que según ellos, violan los derechos humanos, restringen las libertades religiosas o apoyan a terroristas.

Resulta evidente que para Washington los asesinatos de miles de palestinos y el ataque criminal contra edificios de viviendas y escuelas, no es una violación de los derechos humanos; el impedir que puedan asistir a sus mezquitas no limita la libertad religiosa y los actos de terror causado por profesionales entrenados para matar, no es terrorismo de estado.

Un hecho que demuestra como Estados Unidos da su apoyo incondicional a un país que no respeta la vida de miles de seres humanos, basta con observar como se comportó la más reciente votación celebrada en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, donde se aprobó el 30 de julio, una resolución que denuncia violaciones generalizadas de los derechos humanos por parte de Israel en los territorios palestinos ocupados, y ordena una investigación sobre la ofensiva israelí en Gaza.

La resolución fue aprobada por 29 votos a favor y solo Estados Unidos en contra. Diecisiete miembros del Consejo, incluidos los países europeos aliados de Washington, se abstuvieron.

Al asumir esta actitud, Estados Unidos demuestra realmente su condición de padrino de los asesinos y terroristas más tenebrosos del mundo actual, esos que olvidaron la tragedia que sufrieron durante la 2da Guerra Mundial a manos de los alemanes y ahora aplican métodos más sanguinarios en el holocausto que ejecutan contra los palestinos.

Por ese motivo en casos como estos es necesario recordar lo que dijera José Martí, cuando afirmó:

 “En la justicia no cabe demora, y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí”…

Un pensamiento en “Israel y Rusia dos caras de la moneda

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