Mentiras tras mentiras


Por Arthur González

diferendo-ee-uu-cubaPara los que piensan que con la administración del presidente Barack Obama, Cuba pudiera alcanzar una normalización de relaciones, que vayan despertando de ese sueño; con los norteamericanos no hay arreglo posible.El caso cubano es una espina encajada en la garganta del Tío Sam, incluso desde antes del 1ro de enero de 1959, documentos oficiales así lo prueban.

Durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos del 23 de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA, Allen Dulles expresó: “Es necesario evitar la victoria de Castro […]”Estos antecedentes unidos a la actitud soberana del Gobierno revolucionario cubano de no aceptar más los dictados de Washington, provocaron la hostilidad yanquis hacia la isla.

La prueba de ese sentimiento fue expuesta en un memorado para el propio Dulles, el 11 de diciembre de 1959, firmado por el Coronel J.C. King, Jefe de la División de la CIA para el Hemisferio Occidental, en el que propone: “Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”. “Muchas personas bien informadas consideran que su desaparición aceleraría grandemente la caída del gobierno actual”.

Hace solo unos días la animadversión histórica volvió a estar presente en el informe anual elaborado por el Gobierno yanqui sobre “la libertad de religión en todo el mundo”, donde se adjudican el derecho de decidir quienes cumplen o no con sus patrones de conducta.

En este sentido, el diario El Nuevo Herald se hizo eco del informe del Departamento de Estado en el que afirma: “En China, Cuba, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, la actividad religiosa solo es legal si está explícitamente autorizada por el estado”

Según ese informe expuesto por el secretario del Departamento de Estado, “existe una reciente tendencia a aumentar la libertad de la práctica de la religión en Cuba, oficialmente atea de 1962 a 1992, junto con continuos controles estrictos en los lugares en que la religión se cruza con la política”.

“La mayoría de los grupos religiosos de la isla informaron una menor interferencia del gobierno en su capacidad para atraer a nuevos miembros, llevar a cabo servicios religiosos, importar materiales religiosos y recibir donaciones del extranjero”, informó John Kerry.

“También encontraron más fácil llevar a cabo proyectos de caridad, educacionales y servicios a la comunidad, incluyendo asistencia de salud y nutrición a las personas de más edad, y clases después de la escuela para los niños”.

“Funcionarios del gobierno hicieron más fácil traer a trabajadores religiosos extranjeros y restaurar templos, y devolvieron varias propiedades de iglesias confiscadas en la década de 1960”

“Sin embargo, el Partido Comunista de Cuba, a través de su Oficina de Asuntos Religiosos (OAR) “supervisa y regula casi todos los aspectos de la vida religiosa”.

Como puede apreciarse, la intencionalidad mal sana es mantener a Cuba en listas negras que justifiquen la inamovible política de la Casa Blanca, pues en la realidad no tienen como demostrar que en la isla no hay libertad religiosa, cuando la vida cotidiana asegura lo contrario.

En Cuba después de 1959 no se cerró una iglesia o una orden religiosa, por el contrario, el propio informe de la “Comisión para una Cuba libre”, firmado por George W. Bush en el año 2004, contradice lo que ahora expresa el Departamento de Estado.

El conocido como Plan Bush asegura que:

“Las organizaciones religiosas, incluyendo la católica y ciertas denominaciones auténticamente protestantes independientes, presentan el más rápido crecimiento y las alternativas potencialmente más fuertes al Estado cubano, proporcionando servicios básicos e información al pueblo cubano […]”.

“Las   principales iglesias protestantes autóctonas cubanas están creciendo y son apoyadas   por las iglesias   hermanas en los Estados Unidos, México y otros países […]”.

“…los católicos son considerablemente el mayor número de cristianos en Cuba y hoy la religión católica es probablemente más fuerte y auténticamente más cubana que en el pasado […]”.

 

“…Existe un rápido crecimiento de los evangélicos y de las principales comunidades protestantes cristianas y una pequeña pero activa comunidad judía se concentra en la Ciudad de La Habana y   Santiago de Cuba, y además están apoyados por la B’nai B`rith y varias congregaciones de los Estados Unidos. […]”.

“ La religión en Cuba bajo el mandato de Castro parece que en lugar de debilitarse, por la difícil situación del pueblo, se ha fortalecido […]”.

Estos elementos del propio Gobierno norteamericano demuestran su mala intención, con vistas a hacerle creer al mundo que lo negro es blanco, retórica arcaica y repetitiva durante más de medio siglo.

Con los yanquis no hay arreglo. O te sometes a sus órdenes o te hacen la vida imposible hasta lograrlo; pero eso es precisamente lo que más rabia les causa en el caso de Cuba, pues no agachó la cabeza y tampoco han logrado vencerla.

Un pensamiento en “Mentiras tras mentiras

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