Crónica de una condena anunciada


Arthur González

 estados unidosNi adivino ni hechicero, la clave está en que el Gobierno de Estados Unidos se repite en sus tácticas para agredir a Cuba y a los países que tienen gobiernos que no son de su agrado.

Desde hace varias semanas se veía venir el camino que tomaría la Casa Blanca para reiterar sus viejas artimañas de acusar a Cuba de “reprimir” a los asalariados, creados, entrenados y abastecidos con no menos de 20 millones de dólares anuales para que actúen a favor de los planes del Gobierno norteamericano.

Los históricos mercenarios internos en Cuba al servicio de quien les paga, iniciaron una campaña apoyada por la prensa norteamericana y sitios digitales financiados para esos fines, con el propósito de crear la ilusión mediática de que el Gobierno cubano había incrementado “la violencia” contra los “opositores”.

Es el viejo cuento inventado por la CIA desde 1960 que se puede constatar en sus Programas de Acción Encubierta ya desclasificados. No hay nada novedoso en el tema, la misma cantaleta de hace medio siglo, y después óigalos hablar de cambios.

Los mercenarios más añejos fueron los seleccionados para esa algarabía, pues son los que más amor le tienen a los dólares y en eso la historia no admite equívocos.

La farsante de la humorística “Huelga del Aguacate”, la septuagenaria Martha Beatriz Roque Cabello, sus compañeros de fórmula Elizardo Sánchez Santacruz Pacheco, Jorge Luís García Pérez, la inculta y grosera Berta Soler y Guillermo Fariñas, son los elegidos para la acción, quizás por ser los más conocidos entre la vieja farándula mafiosa de Miami.

El error se repite ya que precisamente ellos son los que menos prestigio tienen, dada la acumulación de mentiras y tergiversaciones que han hecho durante 40 años, los que no han logrado reconocimiento popular; aunque para ser honestos son los más divulgados internacionalmente y es precisamente hacia donde va dirigida la más reciente cruzada anticubana.

Como colofón de esas denuncias sobre hechos inexistentes en Cuba, el 12 de junio, la actual vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, condenó enérgicamente la política del régimen comunista cubano de usar la “violencia física” y las “detenciones arbitrarias” para silenciar a sus críticos e “interrumpir” reuniones pacíficas.

Llama la atención que los defendidos por el Gobierno norteamericano son los mismos que tuvieron el respaldo de los medios yanquis en sus denuncias de la supuesta represión en Cuba desde hace semanas.

¿Casualidad o premeditación elaborada en Washington? Por supuesto que la segunda variantes es la que decide el viejo truco.

El texto que le dieron a leer a la señora Marie Harf, concluye con un reclamo al Gobierno cubano para que cese dichas prácticas y respete los derechos universales de todos los ciudadanos cubanos.

El problema es que no se puede terminar con prácticas que no han sido iniciadas, todo es parte del juego mediático made in USA para vender una falsa imagen contra Cuba. Cualquiera que visita La Habana puede constatar los inventos de supuestas represiones que solo ven lo que Estados Unidos financia y mantiene para sus campañas tendenciosas.

Esa es en parte la razón por la cual sus ciudadanos tienen prohibido visitar libremente la isla, para que no comprueben las mentiras con las que muchos han crecido. La prueba más contundente son las declaraciones de los diplomáticos norteamericanos que han trabajado en su Sección de Intereses en La Habana.

Hasta lo más estrictos cumplidores de las órdenes que les envían desde Washington, una vez cumplida su misión hablan de sus experiencias en La Habana, la tranquilidad ciudadana que percibieron durante su estancia, la alegría de su pueblo, la solidaridad brindada ante un problema, la falta de respaldo de la contrarrevolución asalariada y por supuesto los llamados al Gobierno yanqui para que termine con el Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace más de 53 años.

Sería muy conveniente para la funcionaria Marie Harf, que sus jefes le asignaran una misión en Cuba, así pudiera comprobar quienes son los asalariados de su gobierno y quizás hasta pasaría el bochorno de apoyarlos en alguna que otra “huelga de hambre” y después verse reflejada en la TV cubana, como le pasó a una de sus colegas cuando respaldo a Marta Beatriz Roque en su asonada “Huelga del Aguacate”.

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