Un viaje más, pero cero resultados


Arthur González

Thomas J. DonohueDiario de las Américas publicó en días pasados, un artículo donde anuncia a toda vela el próximo viaje a Cuba de representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (USCC), con el fin de explorar las actuales aperturas de la economía cubana.La delegación de la USCC estará presidida por su presidente Thomas J. Donohue, quien ha defendido por años la necesidad de que su gobierno elimine la Guerra Económica contra Cuba, impuesta por el presidente J.F. Kennedy en enero de 1962, según consta en el ya desclasificado Plan Magosta, aunque públicamente la Casa Blanca lo define como “Embargo”.

Según declaraciones de varios directivos de la entidad norteamericana, “el viaje se está preparando con mucho interés en un momento particularmente interesante en el panorama económico y de inversiones en Cuba”.

Entre las informaciones filtradas a la prensa se comenta que con la delegación viajarán Steve Van Andel, director de la junta directiva del conglomerado Amway y actual vicepresidente de la USCC, y Patricia A. Woertz, presidenta del emporio de productos agrícolas Archer Daniel Midland (ADM).

Para los miembros de la USCC el momento es considerado como crucial, ante la posibilidad de que se permitan ampliar los vínculos comerciales entre los dos países.

Hasta 1962 Estados Unidos y Cuba mantuvieron un estrecho intercambio comercial y financiero, cortado abruptamente por la parte yanqui con el marcado objetivo de destruir a la Revolución, cuando impusieron limitaciones materiales para causar hambre entre la población y con ello alcanzar su desencanto y el desaliento.

En la actualidad el Gobierno cubano ha puesto en marcha la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM) y la Ley de la Inversión Extranjera, que entrará en vigor en junio próximo.

En el año 1996, también viajaron a Cuba cuarenta y siete importantes empresarios norteamericanos, y fueron recibidos personalmente por el presidente Fidel Castro Ruz, luciendo un moderno traje azul oscuro, camisa blanca y corbata roja, vestimenta que por primera vez cambió por su tradicional uniforme verde olivo, en una muestra fehaciente del cambio que se llevaba a cabo en la isla.

Unos meses después se aprobaba la primera Ley de Inversiones y se inauguraba la zona franca en Berroa, enclavada en el este de La Habana.

En marzo de 1995, Fidel Castro pronunciaba un histórico discurso ante miles de mujeres que celebraban su Congreso, bajo la dirección de la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, en el cual afirmó la importancia que tenía para el país la inversión extranjera, el turismo internacional e incluso la creación de la pequeña y mediada empresa privada.

De nada valieron esos cambios.

Estados Unidos en vez de aprovechar la oportunidad reforzó su Guerra Económica y la presión a cientos de empresarios extranjeros para impedir el desarrollo de Cuba. El plan era liquidar a la Revolución cubana, aprovechándose de la destrucción de sus socios comerciales del extinto campo socialista europeo.

Desgraciadamente la historia se repetirá, pues la Casa Blanca no tiene el menor interés de ver una Cuba socialista resplandeciente y no permitirá ese ejemplo para otros países del área.

Así lo reconocen los analistas políticos que integran el Council and Foreign Relation, CFR, en las proposiciones formuladas al gobierno estadounidense en 1999 para cambiar la política hacia Cuba, siempre con el objetivo de lograr la “Transición pacífica hacia la democracia”.

En uno de sus objetivos plantearon directamente que:

Promover la Transición. La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política.

¿Cuál es la perspectiva actual de los integrantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos? Nada menos que cautivar a los llamados trabajadores por cuenta propia.

Para ningún economista respetable, el desarrollo de una nación puede depender de los dueños de pequeños restaurantes, cafeterías, bares o de centros de belleza.

Un país en vías de desarrollo como Cuba, solo puede levantar su maltrecha economía, afectada por un criminal Bloqueo que dura más de medio siglo, si logra poner a producir su industria de bienes materiales, su agricultura y el turismo; si el transporte está a la altura de las necesidades de la economía y si obtiene los créditos financieros que le posibiliten invertir en tecnología y materias primas para producir y exportar.

Lo que sueñan los norteamericanos es ver a Cuba convertida en un campo de mercaderes que consuman sus productos, sin poder producir nada.

Por otra parte, la despiadada “Ley para la libertad y la solidaridad Democrática cubanas” (ley libertad 1996), conocida como Ley Helms Burton, impide tajantemente cualquier tipo de relaciones comerciales con Cuba y entre sus propósitos está:

Fortalecer las sanciones internacionales contra el Gobierno de Castro”.

“Por la presente Ley, el Congreso reafirma el inciso a) de la sección 1704 de la Ley para la Democracia Cubana, de 1992, en que se estipula que el Presidente debe estimular a otros países a que restrinjan las relaciones comerciales y crediticias con Cuba de forma consecuente con los propósitos de esta Ley.”

“El embargo económico de Cuba, tal como se encuentra en vigor al 1ro. de marzo de 1996, incluidas todas las restricciones que se establecen en la parte 515 del título 31 del Código del Reglamentos Federales, estará en vigor en la fecha de promulgación de la presente Ley y se mantendrá vigente con sujeción a la sección 204 de esta Ley”.

“Se autoriza al Presidente a suspender la prohibición que figura en el inciso a) tras decidir, con arreglo al párrafo 1) del inciso c) de la sección 203, que hay un gobierno de transición en el poder en Cuba”.

“A los fines de esta Ley, un gobierno de transición en Cuba es un gobierno que […] no incluya a Fidel Castro ni a Raúl Castro”.

En julio de 1999, Donohue estuvo tres días en Cuba y se entrevistó con Fidel Castro y varios ministros. Además conversó con representantes del reducido sector de cuentapropistas cubanos, pero la Guerra Económica continuó inamovible.

Si la Cámara de Comercio está considerada como el principal bastión de lobby en el Congreso norteamericano, y dispone de un presupuesto anual  de $136 millones de dólares, muy superior al de todos los demás grupos de cabildeo en Washington, entonces tendrá que trabajar muy fuerte para lograr que el Congreso y el Presidente de deroguen la tristemente célebre Ley Helms Burton.

Después de esto y siempre respetando la libertad y soberanía del pueblo cubano, podrán invertir y comerciar con Cuba, lo demás es un sueño lleno de piedras en ese largo camino.

Ojala me equivoque.

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