La CIA y sus asalariados en Cuba


Arthur González

Algunas personas olvidan el pasado y pretenden que otros también lo ignoren; así es el caso de Antonio Enrique González-Rodiles, figura fabrirodiles anexionista blog ISLAmiacada en Miami por la CIA, con la esperanza de rejuvenecer la imagen de la vieja y arcaica contrarrevolución en Cuba.

Este asalariado de los yanquis que disfrutó de todas las bondades del socialismo cubano, ahora ha devenido en cabecilla de la contrarrevolución, bajo la cobertura del proyecto made in Miami “Estado de SATS”, y del control de los diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana, que monitorean sus acciones asegurándose de que el dinero aportado sea bien empleado.

Siguiendo instrucciones de sus patrocinadores, publicó recientemente en el sitio “Diario de Cuba/España”, un artículo referente a los pactos de la ONU que el gobierno cubano ha suscrito, calificando la decisión de Cuba como una “maniobra de propaganda”.

A los asalariados y a sus jefes todo les molesta. Si no se firman es malo y si los firman entonces es campaña política. Con ellos nunca se queda bien.

En su diatriba expresa que el presidente de Cuba, Raúl Castro, pretende ganar espacio con una nueva ofensiva anti “embargo”, en vez de llamar por su nombre a la Guerra Económica que persigue estrangular al pueblo cubano, a fin de que se rebele contra la Revolución.

Quizás González-Rodiles nunca se leyó un documento oficial del Gobierno norteamericano, de haberlo hecho conocería que el Programa Cuba, Operación Mangosta de 1962, dice textualmente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país…”

Lo que molesta a la mafia anticubana de Miami y a sus asalariados en la isla, es que los norteamericanos visiten La Habana, percatándose de la cantidad de falsedades que les han dicho sobre la situación cubana, donde las acciones del Bloqueo, que ya duran 53 años, tienen un peso importante en la vida económica.

Otra de las mentiras divulgadas, es la supuesta represión a la que está sometida la contrarrevolución interna y su ficticia participación en actividades callejeras, lo cual queda al descubierto de inmediato, ya que nadie en el pueblo los conoce y cuando se ha tenido cierta información sobre esos grupúsculos es precisamente por las denuncias en la TV, en muchas de ellas con declaraciones de agentes de la Seguridad cubana desclasificados, donde relatan las atrocidades que les orientan desde la misión diplomática norteamericana y organizaciones creadas en Estados Unidos.

González-Rodiles muestra su mortificación por las relaciones comerciales de Brasil con Cuba y por la soberana decisión de la Unión Europea de suspender la arbitraria posición común asumida en 1996 bajo presiones norteamericanas, con la esperanza de ver el derrumbe del socialismo en la Perla de las Antillas.

En su abigarrado escrito, se queja de la actitud de la iglesia católica cubana, y siguiendo las orientaciones de los yanquis asegura que “esa institución continúa sosteniendo un silencio cómplice ante la represión”,  a la vez que acusa a los editores de la revista Espacio Laical de la Arquidiócesis de la Habana, por  declarar que el respeto a los derechos humanos no debe ser una condicionante para las relaciones con La Habana.

Lo que no dice este asalariado es que los sacerdotes conocen muy bien que en Cuba no existe represión del Gobierno contra los miembros de los grupúsculos contrarrevolucionarios y que las llamadas Damas de Blanco a menudo le faltan el respeto al Cardenal, Obispos y a cuanto sacerdote no quiera plegarse a sus exigencias.

Ban Ki-moon en conference de prensaAntonio Enrique destila odio en todo su escrito, proyecta malestar por el éxito de la CELAC, en la que estuvo presente hasta el secretario general de la ONU Ban Ki Moon; el no haber podido impedir la contratación de médicos cubanos en Brasil; el interés de comerciantes norteamericanos y europeos por invertir en Cuba, y sobre todo la falta de apoyo interno y externo que ha tenido su engendro “Demanda ciudadana”, considerada una clonación del fracasado “Proyecto Varela”, del fallecido Oswaldo Payá.

Para su disgusto, el pueblo cubano demuestra mayoritariamente su apoyo a la Revolución, y no desea ver nunca más a los marines yanquis orinándose en la cabeza de la estatua del apóstol de la independencia de Cuba José Martí, como sucedió un 11 de marzo de 1949.

Ante personajes fabricados por los yanquis como González-Rodiles, no podemos olvidar a José Martí cuando dijo:

“…las piedras del odio, a poco de estar al sol, hieden y se desmoronan, como masas de fango”.

Vivir para ver.

5 pensamientos en “La CIA y sus asalariados en Cuba

  1. Sr Artur gonzales, si no le fuera molestia, podria hacerme entender, porque la autoridades cubanas permiten tales acciones a estos elementos contrarrevolucionarios confesos. La verdad estoy perdido, no lo entiendo, elementos al servicio de potencias enemigas de nuestra Patria, tratando de desastibilizar nuestro sistema y de toda una lucha de mas de 50 años, en cualquier lugar en el MUndo, esto es traicion a Cuba o cualquier pais.

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