El empleo de Internet en Cuba


Arthur González

internetMiles son las páginas que se escriben a diario para acusar al gobierno cubano de negarles el acceso a Internet a sus ciudadanos, pero cualquiera que ingrese a la red de redes encontrará rápidamente noticias e informaciones de la supuesta violencia, represión y detenciones de los asalariados de los norteamericanos, calificados por ellos como “opositores”.

Si en Cuba no existe el beneficio de este acceso a la población y si el costo de una hora de conexión es tan elevado en comparación con otros países, ¿cómo es posible que los miembros de los grupúsculos financiados por el gobierno norteamericano, a los que también les llaman “disidentes”, puedan trasmitir diariamente tantas informaciones falsas sobre la realidad cubana?

Cualquier persona que visite la isla y se presente en el municipio de Gibara en la provincia de Holguín, Songo la Maya en Santiago de Cuba, el municipio Mella y otros por el estilo, podrá constatar que resulta imposible que desde esos lugares los asalariados de los yanquis, puedan tener facilidades de conectividad como para inundar la red de informaciones.

SINA CIBERSOLDADOSEsto y otros casos más demuestran que es la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, capital de Cuba, la que facilita a sus asalariados el acceso libre a Internet para que escriban cuantas mentiras se les ocurran.

Esa Sección que se desempeña como una embajada norteamericana, alberga en su interior varias salas de navegación, en franca violación de las normas establecidas en la convención de Viena de 1961, que regula las relaciones diplomáticas y consulares, además de los propios acuerdos  que  originaron la apertura de esa Sección de Intereses, durante la administración del Presidente James Carter.

Declaraciones ante las cámaras de la TV de algunos de los supuestos disidentes que trabajaron realmente para la Seguridad del Estado cubano, confirman la labor que realizan por orientaciones de los funcionarios norteamericanos, muchos de ellos oficiales encubiertos de la CIA.

La intención es “crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta”.

Este objetivo está plasmado textualmente en la conocida Operación Mangosta o Proyecto Cuba, aprobada por el presidente J. F. Kennedy el 18 de enero de 1962, en el numeral L, acápite Perspectivas, que pretendía sentar las bases que justificaran una invasión del ejército norteamericano a Cuba.

Dicho documento está desclasificado y publicado por el Departamento de Estado, Foreign Relations, 1961-1963, Volumen X, Cuba, 1961-1962, pp. 710-718.

Esa intención se mantiene en el tiempo, a pesar del transcurso de 53 años en los cuales el gobierno norteamericano solo ha obtenido fracasos de su política anticubana y el derroche de miles de millones de dólares que pagan sus contribuyentes.

Actualmente la han hecho extensiva a Venezuela con campañas mediáticas preparadas en Washington con fines similares, pero los pueblos se cansan de tanta manipulación y engaños.

El resultado es mayor rechazo a las políticas norteamericanas, con más gritos de “Yanquis Go Home”.

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