Pretextos de EE.UU. para no mejorar las relaciones con Cuba


Arthur González

8.2.2014

camilo-cienfuegos-fidel-castro-entrada-habanaEl 11 de diciembre del año 1959, a solo 11 meses del triunfo de la Revolución cubana liderada por Fidel Castro Ruz,  el  Jefe de la División del Hemisferio Occidental, nombrado J.C. King,  envió un memorando al director de la CIA, Allan Dulles, a través del entonces subdirector de planes, en el cual hacía un análisis de la situación de Cuba, subrayando que:

 “El gobierno revolucionario ha realizado acciones contra las propiedades norteamericanas, tanto industriales como agrícolas, y si se le permite que se mantenga, alentará acciones similares contra las propiedades estadounidenses en otros países de América Latina”.

Añadió King: “Soy de la opinión que si Castro tiene éxito en consolidar su posición y mantenerse en el poder durante otros dos años, puede producirse un daño prolongado a la posición de vanguardia, ya debilitada, de Estados Unidos en América Latina.”

Ante este panorama, el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, expresó en dicho memorando que:

“El objetivo de Estados Unidos es el derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos, la cual convocará a elecciones seis meses después de su llegada al poder.

Entre un grupo de recomendaciones que propuso al Director de la CIA, está la siguiente:

“Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual.”

Al no lograr el asesinato de Fidel, ni derrocar el autóctono proceso revolucionario, a pesar de los múltiples Programas de Acción Encubierta de la CIA, y las medidas aplicadas por el gobierno norteamericano, Estados Unidos se ha negado a encontrar una fórmula que permita un entendimiento entre los dos países vecinos.

Años tras años, inventan pretextos en los cuales culpan a Cuba de ser la responsable de la no solución del diferendo.

Múltiples han sido los acercamientos y conversaciones secretas, pero siempre se interrumpen con vagos subterfugios, aunque la realidad está plasmada en el objetivo expuesto en el célebre memorando del 11 de enero del año 1959, cuando se afirma que el gobierno revolucionario no es de su agrado. No hay otra razón.

53 años después del triunfo del 1ro de enero de 1959,  el consejeroBen-Rhodes-at-Foreign-Policy-Briefing adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, empleando una vieja y machacada retórica, el 31.01.2014 expresó:

“A pesar de los pasos dados por las dos naciones para limar sus diferencias, como las conversaciones en materia de inmigración, Cuba continúa atentando contra los derechos humanos”.

“La preocupación de Estados Unidos por la situación de los derechos humanos y de las libertades para el pueblo cubano permanece intacta”.

Mentiras y falsos pretextos.

Estados Unidos es el mayor violador de los derechos humanos del mundo. Invade países sin motivos o los inventa, como lo hizo en Irak, sus bombas asesinan a pueblos enteros incluidos civiles inocentes, organiza planes de asesinatos contra líderes que no siguen sus dictados, estimula y financia grupos terroristas para subvertir el orden interno contra gobiernos que no le son afines y organiza el espionaje tecnológico contra todos los países, incluido sus presidentes.

Alan-GrossLa más actual de sus argucias es el encarcelamiento en la isla del norteamericano Alan Gross, contratado por la USAID para introducir en el territorio cubano equipos de alta tecnología de comunicación satelital, con vistas a crear redes inalámbricas ilegales para la recepción y transmisión de informaciones de interés de Estados Unidos.

El mencionado equipo no estaba autorizado por la empresa de comunicaciones cubana, ni Gross se registró como agente de una potencia extrajera, para la cual cumplía tareas ilegales para subvertir el orden interno y lograr el ansiado derrocamiento del gobierno revolucionario cubano.

Estados Unidos con el empleo de su poderosa maquinaria propagandística, continuará en su intento por distorsionar la realidad, pero choca con sus propios documentos oficiales ya desclasificados, que esclarecen y cuentan la verdadera historia.

Lo demás ya lo conocemos, viejas mentiras y pretextos para no reconocer que el pueblo cubano no desea regresar nunca más al pasado, donde eran los marines yanquis los que mancillaban las estatuas de sus próceres.

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