Errores de la CIA o una nueva estrategia


Arthur González

UsaidCon algarabía y sorpresa, el periodista Juan O. Tamayo del El Nuevo Herald Miami, publicó el 18.11.2013 de noviembre la noticia que desde Washington habían enviado a la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana, por una línea no codificada, documentos sobre los programas subversivos financiados por el Gobierno norteamericano, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID).

Funcionarios del Gobierno yanqui de inmediato se defendieron del ataque y aseveran que los documentos no estaban clasificados como secretos, algo usual en los últimos tiempos con los planes que se aprueban para intentar derrocar a la Revolucion cubana.

El nuevo programa encargado a la USAID, al costo de 6 millones de dólares, persigue el objetivo de “fortalecer la capacidad humana en la isla y brindar oportunidades a los líderes de la llamada sociedad civil para viajar fuera de Cuba, con el objeto de aprender habilidades técnicas y recibir experiencia en una serie de campos importantes para el desarrollo de la democracia y la sociedad civil”.

Se asegura que el documento de marras, bajo el código  SOL-OAA-13-000110, tiene más de 200 páginas con la historia completa del trabajo anterior de los programas “prodemocracia” en Cuba de USAID, los nombres de algunos candidatos para recibir el entrenamiento y los lugares donde lo harían.

Este plan fue publicado el 10.07.2013 y ofrece los 6 millones por tres años, divididos en al menos dos subvenciones de no más de $3 millones y no menos de $1 millón de dólares.

 ¿Pero por qué tanto alboroto?

Hace solo unas semanas el Departamento de Estado inició el proceso de solicitar propuestas para sus programas que promueven la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, y fue divulgado en la página Web de la emisora subversiva Martí Noticias.

Los detalles y requisitos de esos proyectos los informó la Oficina de Derechos Humanos, Democracia y Trabajo del Departamento de Estado, en la persona del vocero William Ostick.

Igualmente, se afirmó que otro proyecto sobre derechos laborales busca “ayudar a los ciudadanos cubanos a promover la comprensión, respeto y cumplimiento de las normas internacionales del trabajo. También hay una propuesta sobre herramientas digitales para que sean utilizadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de afrocubanos”.

Según el anuncio de la Oficina de Derechos Humanos del Departamento de Estado, la asignación monetaria para esos proyectos, es la siguiente:

•          1 millón y medio de dólares para el periodismo independiente.

•          850 mil dólares para herramientas digitales.

•          750 mil dólares para los derechos laborales.

•           500 mil dólares para la igualdad y defensa de la población afrocubana.

Por tanto, no se entiende ni se justifica el actual “asombro” de la prensa de Miami.

Los sitios de la propia USAID exponen a quienes van dirigidos los fondos para las acciones subversivas contra Cuba, sin el más mínimo sonrojo y otros divulgan la distribución de los 20 millones de usd que aprueba anualmente el Presidente Barack Obama, del dinero que aportan los contribuyentes norteamericanos y que se sabe van al bolsillo de los contrarrevolucionarios en Cuba, que viven sin trabajar.

Lo que pudiera justificar la alharaca es que ahora sí se conoce cómo se financian los viajes turísticos de la bloguera oficialista de Washington Yoani Sánchez, el de la inculta y grosera Berta Soler, del faquir cubano Guillermo Fariñas, y los de una veintena más de personajes creados por la CIA, que desde inicios del año 2013 disfrutan el dinero de los norteamericanos para viajar por Europa y América, como hizo Ofelia Acevedo, viuda de Oswaldo Payá, que hasta París llegó con los gastos pagados, después de pasearse por las calles de Madrid y Bruselas, entre otras del viejo mundo.

Si algún norteamericano desea saber en que se emplean sus contribuciones, solo debe echarle un vistazo a la distribución de los 20 millones anuales para las acciones subversivas contra Cuba, las cuales son:

 4 millones, para cultivar la capacidad analítica de la sociedad civil.

1 millón 350 mil para hacer entender el derecho de libre expresión y reunión.

1 millón 399 mil 351 usd, para hacer ejercer  “Derechos Humanos”.

1 millón 704 mil 050 usd, para la producción y distribución de materiales subversivos.

1 millón 500 mil  para el periodismo independiente.

1 millón 470 mil para empoderamiento de la comunidad a través de la acción.

850 mil para herramientas digitales para la sociedad  civil.

750 mil para la investigación de la producción.

500 mil para el  sistema de justicia político independiente.

895 mil 194, para actividades de liderazgo.

750 mil  para derechos laborales.

259 mil 342, para distribuir información no censurada.

100 mil para alimentos y medicamentos de venta libre.

500 mil para red de grupos de afrocubanos independientes.

500 mil para sistema de justicia “no político” independiente.

Entonces, si ya todo se divulga y publica no hay porque preocuparse, al final en Cuba todo se conoce y los asalariados están bien identificados.

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