Viuda alegre en Paris


Arthur Gónzalez

Ofelia_AcevedoRealmente no es fácil entender como una mujer que acaba de perder a su esposo en un accidente y quedar con tres hijos huérfanos, pueda tener deseos para estar paseando por el mundo, con el manido pretexto de hacer campañas contra la Revolución cubana. Ese es el caso de Ofelia Acevedo, viuda del asalariado de los norteamericanos y españoles, Oswaldo Payá Sardiñas.

Asalariado es todo aquel que percibe dinero por un trabajo estable y Payá aunque trabajaba para el gobierno comunista, también participaba en operaciones contrarrevolucionarias al servicio de Miami y de la derecha española del Partido Popular.

Su muerte fue provocada precisamente por el líder de las juventudes del Partido Popular Ángel Carromero, enviado por Esperanza Aguirre a entregarle el dinero que cobrara para ejecutar actos subversivos contra el gobierno socialista.

En cumplimiento con las orientaciones de diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana y de oficiales de la CIA, Ofelia junto a su hija Rosa María Payá, iniciaron la cruzada de acusaciones falsas contra las autoridades cubanas, e incluso contra las españolas, para crear una matriz de opinión que lesionara la imagen de Cuba, algo que se estrelló contra las verdades aportadas por la justicia cubana, e incluso rechazadas por la fiscalía española.

Pero para poder cobrar el subsidio asignado por los norteamericanos, Ofelia tiene que proseguir con sus declaraciones, las que son divulgadas por la prensa al servicio de los norteamericanos, vinculándose con otros elementos similares a ella, que frustrados por la vida y la fortaleza del proceso revolucionario cubano, se recomen los hígados sin poder ver materializados sus sueños.

La viuda viajó a París para ofrecer una conferencia de prensa en el Club de la Prensa francesa, en la que insistió en una investigación sobre la muerte del contrarrevolucionario, algo que no tuvo resultados en los tribunales españoles por carecer sus denuncias de veracidad.

Como este tema está condenado al fracaso, la CIA le dio un nuevo encargo: iniciar una nueva campaña para que el gobierno francés apoye un plebiscito en Cuba, donde los ciudadanos puedan decidir si quieren o no continuar con su Revolución, algo que el pueblo de la Isla hace soberanamente en cada votación que se realiza y sus resultados son el de mantener el mismo sistema político: el socialismo, aunque le duela en el alma a Washington.

Es evidente que Ofelia le hace galas al compositor de origen húngaro Franz Lehár , autor de la famosa opereta La viuda alegre, aunque en su caso el dinero para gastos de boletos de avión, hoteles, ropa y alimentación lo aporte el gobierno norteamericano.

Lo lamentable del caso es que el gobierno socialista francés se dejó presionar por los yanquis y le dio instrucciones al muy ocupado ministro de asuntos exteriores para que la recibiera, algo que pone de manifiesto los objetivos que persiguen los norteamericanos, fabricar una nueva patraña contra Cuba; pero como muchas otras, esta correrá la misma suerte, ya que primero se descubre a un mentiroso que a un cojo.

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