Las diferentes caras del terrorismo


Arthur Gónzalez

kennedyEl martes 7 de mayo, el gobierno norteamericano publica la lista de los países que apoyan el terrorismo y paradójicamente en la misma aparece nuevamente el nombre de una República de todo el planeta Tierra que más acciones terroristas ha sufrido en el último medio siglo, hablamos de Cuba.
Este hecho por supuesto tiene un fin, manipular mediáticamente la imagen de la Revolución cubana, como castigo por no haberse sometido a los dictados de la política norteamericana,  tener el coraje de denunciar sus actos criminales en todos los foros internacionales y ser ejemplo de dignidad y soberanía para muchos pueblos de este mundo.
Por esa luz de independencia que emite Cuba, el Gobierno norteamericano y la CIA han pretendido ahogarla económicamente y destruir totalmente su infraestructura.
El 18 de enero de 1962, el presidente John F. Kennedy aprobó el 2do Programa de Acciones Encubierta contra Cuba, posterior al rotundo fracaso que tuvo el Gobierno norteamericano en la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, donde la Revolución demostró su capacidad de respuesta, la unidad de su pueblo y la decisión de defender las conquistas alcanzadas al precio que fuera necesario.
Esto no se podía permitir y por eso Kennedy daba luz verde a la CIA para organizar una nueva campaña para intentar asestar el golpe mortal al flamante proceso revolucionario cubano.
El objetivo del nuevo Programa que se denominó Proyecto Cuba, con el nombre código de Mangosta, era similar al primer Programa aprobado por su antecesor Dwight D. Eisenhower, “Ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.
Para los EE.UU. no existe la pluralidad de pensamiento, ni libre determinación, ni se permite nada diferente a lo que ellos ordenan y mandan.
Como líneas de trabajo a desarrollar estaban: “La guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.
Las acciones terroristas son recogidas dentro del Programa sin tapujos.
Ya el año anterior el 6 de abril de 1960, el Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los EE.UU. Lester D. Mallory, había redactado un memorando en el que afirmaba que:
“No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Estas decisiones marcan la verdadera esencia de su criminal política hacia la Revolución cubana y son una prueba irrefutable de quien es realmente el máximo violador de los derechos humanos y el que lleva a cabo una política de terrorismo de Estado contra los pueblos del mundo. Sus propios documentos ya desclasificados así lo demuestran.

Continuará…

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