Racismo versus Complejos


Arthur Gónzalez.

robertozurbano050413Desde hace algunos años mucho han insistido un grupo de negros y mestizos, de que en Cuba persiste el racismo, a tal punto que han logrado que la sociedad se divida en colores y se hayan vuelto obligatorias las cuotas de razas en diferentes eventos, incluida la Asamblea Nacional. Craso error que le hace el juego a nuestro enemigo principal que lucha por todos sus medios en intentar que perdamos la fuerte unidad que ha salvado la revolución.

Desde el siglo XIX cuando el héroe nacional de Cuba y gran pensador latinoamericano José Martí Pérez, establecía las bases del Partido Revolucionario Cubano, con el objetivo de unir a todos los que luchaban por la independencia de su patria, emergieron corrientes ideológicas que intentaban socavar los principios enarbolados por ese Partido, con la división entre negros y blancos, o sea que esto no es nuevo en la Isla.

Esta situación dio motivos para que Martí escribiera en el 16 de abril de 1893 en el periódico Patria, un artículo titulado Mi Raza, en el que señaló: …”El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra; dígase hombre y ya se dicen todos los derechos. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la Humanidad. En Cuba no hay temor a la guerra de razas. Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro…La República no puede volver atrás y la República, desde el día único de su redención del negro en Cuba, desde la primera Constitución de la independencia, el 10 de abril en Guáimaro, no habló nunca de blancos ni de negros”.

La intensión de dividir a los cubanos con el fin de debilitar la unidad alcanzada en 1959 no es nueva. Después de la caída del campo socialista, los servicios de inteligencia de Estados Unidos diseñaron una nueva estrategia que pusiera fin al socialismo cubano y entre ellas estaba la división de su sociedad.

Por ese motivo, el cubano naturalizado norteamericano Pedro Ramón López Oliver, escribía en 1995 un libro titulado “Cuba: Crisis y Transición”, en el que exponía varias líneas de acción para acabar con la Revolución, tales como:

…”No se trata de derrocar el castrismo en un día, sino de transfórmalo día a día”…”Es imprescindible el desarrollo de una sociedad civil conformada por cientos de grupos con intereses afines y objetivos comunes a cada colectivo, independiente del estado.”

…”En el desarrollo de la sociedad civil existen tres áreas de imprescindible labor, la iglesia católica, los negros y las mujeres”…

Años más tarde en el 2004, el entonces presidente de los EE.UU. George W. Bush,  aprobaba un amplio presupuesto de 47, 5 millones de dólares para la subversión interna en Cuba dentro de su conocido Plan para la Transición y de estos asignaba 4 millones para el trabajo con los negros y otra partida similar para organizar a las mujeres y prepararlos “con el fin de sean más activos en apoyo a la democracia y los derechos humanos contra el régimen castrista”. Por tanto el interés racial no es nada casual.

En 1999 el Instituto de estudio de cubanos y cubanos americanos de la Universidad de Miami elaboró un proyecto para la Transición en Cuba, titulado: “Después de Castro; regímenes alternativos y política de Estados Unidos”, donde el profesor Edward González, miembro del personal adjunto de la Corporación RAND, aseguraba entre otras cuestiones que:

...”Actualmente, los afrocubanos representan un importante bloque de la población, entre el 33 y el 60 por ciento de la población”… “Los negros y mulatos se beneficiaron de las políticas antidiscriminatorias del gobierno de Castro durante los primeros años de la Revolución.  Sin embargo, a estos les ha ido mucho peor desde la crisis de la década del 1990 que a los blancos, a causa de la discriminación en la lucrativa industria turística y porque han tenido menos acceso a las remesas. “…No han ocupado posiciones de alto nivel en el Partido y Gobierno”. … ¿Cuáles serán las posiciones probables que adoptarán con respecto a un nuevo gobierno después de la Transición?”

Como puede observarse, todo lo que se elabora desde lo centros que llevan a cabo estudios sociológicos sobre Cuba y su futuro después que la generación histórica de la revolución no esté en el poder,  tiende a tratar de crear un ambiente hostil entre los cubanos y lograr su división, con el marcado propósito de debilitar el proceso revolucionario.

En días pasados, el diario New York Times, publicaba unas declaraciones de Roberto Zurbano, director de Fondo Editorial Casa, de Casa de las Américas, que reflejan casi las mismas ideas que Edward González enunció en 1999, al expresar que:

Las ridículas prohibiciones en Cuba, como la de comprar un teléfono celular o dormir en un hotel, han sido eliminadas, pero esas son medidas para hacer más normal la vida en la Isla y la realidad de esos cambios depende del color de tu piel, pues los negros no están bien posicionados para aprovechar los nuevos espacios de libertad económica en el sector privado”.

…”Los blancos han podido acceder a la economía de mercado, donde hay dólares y negocios privados, pero la pluralidad de los negros sigue estando en el viejo orden socialista de trabajos gubernamentales y salarios de 20 dólares por mes”

“Las remesas de Miami van a los blancos, quienes residen en casas mejores que pueden ser convertidas a restaurantes o pequeños hoteles. Asimismo, la representación de la población negra en el turismo sigue siendo muy baja y hay pocos negros en las esferas de la economía y política en general.”

“Un importante primer paso, gracias a la anunciada renuncia de Raúl Castro, será poner fin a la manipulación de las estadísticas del censo que pone a los negros como menos del 20 % de la población, y será el fin de una era, Mi anhelo es que las mujeres, los negros y los jóvenes puedan llevar al país a tener más igualdad de oportunidad y una ciudadanía total para los cubanos de todos los colores”.

Muchos negros y mulatos no vivieron la sociedad pasada donde los negros no podían ir a la playa por su color de la piel, solo en la playa de Guanabo, al Este de la Habana, existía un club para mulatos, donde los negros no tenían cabida. No había un solo restaurante o cafetería que contratara a un negro, negra o mulatos, no se aceptaba por los blancos.

En los bancos nacionales o norteamericanos ni de casualidad se veía un negro. En los hoteles y centros comerciales tampoco. Médicos, maestros, profesores universitarios, ni pensarlo. Artistas en TV  solo permitieron a una locutora en CMQ apodada Jazmín y en un breve espacio. Los negros que trabajan el teatro vernáculo con la mulata y el gallego, era blancos teñidos de negro. Las bailarinas de Tropicana y de los demás cabarets eran blancas, las negras jamás.

Los deportistas negros eran muy escogidos, incluso en el buque Cerro Pelado en 1966 se pueden observar las fotos de las integrantes del equipo de voleibol todas blancas y rubias, solo gracias a la revolución surgieron las afamadas morenas del Caribe, y más nunca una blanca ha integrado ese equipo, ni tampoco en la rama masculina.

Hoy las escuelas de deporte y de arte estan mayoritariamente pobladas por negros y mulatos, en el resto de los centros de enseñanza se sientan juntos negros, mulatos y blancos sin discriminación o rechazo de los padres. Médicos, enfermeras, asistentes de círculos infantiles, maestros, abogados, ingenieros, músicos, bailarines incluso del ballet nacional, pintores, periodistas, escritores, policías, científicos, investigadores gastronómicos, administradores de todo tipo, son mulatos y negros, algo ni soñado por ellos antes de 1959.

Sin embargo, muchos de los negros y mulatos que defienden las tesis de la discriminación están casados con mujeres blancas, incluidas las de pelo rubio. ¿Entonces donde está hoy la discriminación racial señalada?

Tal parece que existe más complejo entre las personas de raza negra que discriminación racial y que son los propios negros los que rechazan su color.

 

3 pensamientos en “Racismo versus Complejos

  1. Siempre soy sincero, no lo dejaré de ser esta vez: es la primera ocasión en la cual estoy en más desacuerdo que de acuerdo con lo que usted escribe. Sigo su blog, como vía muy util de información, valoración y análisis equilibrado, y por patriotismo, qué cojones, para decirlo claramente. PERO… en el tema que nos ocupa pese a ser cierto cuanto dices sobre el pasado, no creo que por ir a una playa, ni por llenarse las escuelas de cultura y deporte de negros y mestizos, ya se haya acabado el racismo, mucho menos por casarse con blancas (por qué discrimina a los blancos que se casan y gustan solo de negras y mulatas?). Ello ocurre precisamente gracias a la Revolución, en primer término, es cierto, pero segundo no olvide las aptitudes y actitudes. Ahora bien, no tapemos el sol: hay todavía una diferencia notable en el acceso a puestos atractativos del turismo, a viviendas en zonas confortables y bellas de nuestras mayores ciudades (acceso histórico podría decirse). Y con la actualización del sistema político y económico no es menos cierto que en muchas cosas quienes tienen familia fuera, en su gran mayoría blancos, son quienes reciben la ayuda necesaria para montar pequeños negocios o incrementar ingresos gracias al alquiler de habitaciones en sus buenas casas o apartamentos al creciente turismo que busca hospedaje de menos costo. Sin hacerle el juego a los enemigos de la patria, el tema creo dé para mucho más. Se precisa más diálogo constructivo.

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  2. Carta al autor del artículo “Racismo versus Complejos”

    Estimado señor Arthur González

    Desde hace algunas semanas estoy siguiendo “a distancia” la discusión acerca del artículo de Roberto Zurbano publicado en el NYT y aunque en más de una ocasión he sentido la necesidad de emitir mi criterio como negro y cubano, al final he optado por mantenerme al margen.
    Pero ahora acabo de leer su artículo titulado “Racismo versus Complejos” y me dolería en el alma si no le digo lo que pienso.
    Nosotros los cubanos revolucionarios, negros y blancos, estamos acostumbrados a mirar con recelo todo lo que provenga de los laboratorios de la prensa burguesa, cuando se trata de salvaguardar la integridad y los valores de nuestra Revolución. Las razones sobran, porque sabemos que también sobran los periodistas y los diarios que se hacen partícipe de las absurdas y demagogas campañas contra Cuba.
    Pero la verdad no es absoluta y suele tener muchas caras. Esto debemos tenerlo siempre en cuenta.
    Su artículo no solo me ha dejado boquiabierto sino que lo considero una provocación a nosotros los negros cubanos, sobre todo aquellos que tenemos la “dicha” de estar casados con una “blanca” y para rematar “rubia.”
    En su artículo hay algunos pasajes que realmente merecen una reflexión.
    Usted dice, cito: “…. muchos de los negros y mulatos que defienden las tesis de la discriminación están casados con mujeres blancas, incluidas las de pelo rubio…”. Según su tesis aquellos negros y mulatos que están casados con mujeres blancas, incluidas las rubias no tienen el derecho a sentirse discriminado y por eso afirma.
    “¿Entonces donde está hoy la discriminación racial señalada?”
    Para usted el hecho de que las calles de La Habana estén llena de parejas de negros con blancos es una razón para negar que en Cuba exista la discriminación racial. Esta afirmación no solo es absurda, sino que no se ajusta a la realidad.
    Que en Cuba hay racismo no es un secreto, ni mucho menos debe ser motivo para avergonzarse, es una realidad triste, pero es nuestra triste realidad.
    La vida cotidiana de esas parejas de negros y blancos es muy distinta a esa que usted ha pretendido fabricar en su artículo. No quiero decirle con esto, que sea un infierno, pero es mucho más complicada de lo que muchos imaginan.
    Yo tuve la dicha (y esto lo digo lleno de orgullo) de haber conocido a mi esposa hace 25 años mientras estudiábamos en la Universidad. Ella acababa de concluir sus estudios en la Universidad de Humboldt en Berlín y había tenido la posibilidad de hacer su doctorado en Cuba, yo estaba en mi último año de mi carrera en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuaria de La habana (ISCAH).
    Nos conocimos y para sorpresa y rabia de algunos (para no decir de muchos) estudiantes y profesores, nos enamoramos.
    Nadie entendía (sobre todo los blancos) que aquella rubia hermosa y de ojos azules se enamorara del negro Justo que nada tenía que ofrecerle.
    Espero que no se asombre si le digo que yo necesité 23 años de mi vida para comprender cuanto racismo había en mi país y cuantos racistas tenía en mi circulo de”amigos”. Lo vivido por nosotros dos fue en ocasiones aberrante a tal punto que el decano para los extranjeros de la universidad tuvo el descaro de citar a mi esposa (cuando aquello mi novia) “en audiencia privada” para alertarle “sobre el peligro que constituía tener relaciones con un negro,…porque aunque la Revolución había hecho todo lo posible por educarnos e integrarnos a la sociedad, cada cual en Cuba sabía que negros y blancos no eran iguales”. Lo cito casi textualmente. Este señor alertaba a mi novia sobre el peligro de tener relaciones con un negro.
    Estas palabras jamás se borraron de mi mente, todo lo contrario, se convirtieron para mi en el símbolo de la demagogia, de la doble moral y de la hipocresía que caracteriza a algunas personas en Cuba, entre ellos funcionarios. Esta no fue la única mala experiencia que tuve con estos falsos revolucionarios que apestan con solo abrir la boca.
    Ahora puede imaginarse la sorpresa que se llevó mi esposa, alemana, ciudadana de la desaparecida RDA, país socialista cuando escuchó estas palabras de boca de un funcionario en una Universidad de la Cuba también socialista.
    Necesitaría no menos de veinte cuartillas como estas para contarle todo lo que vivimos mi esposa y yo durante nuestra relación en aquella época en la Universidad. No quiere decir que haya sido un infierno, todo lo contrario, fue un tiempo muy hermoso pero con manchas imborrables.
    También pudiera contarle sobre el racismo y la intolerancia que hemos vivido en muchas partes del mundo, en ocasiones en presencia de nuestros hijos. Pero ese no es el tema, por el momento.
    Si yo no hubiera conocido a mi esposa, quizá no hubiera tenido estas experiencias y probablemente todavía compartiera su tesis de que en Cuba no hay racismo. Pero resulta que la conocí y no solo las vivimos, sino que las seguimos viviendo y por eso lo digo sin temor a equivocarme que en Cuba, como en cualquier parte del mundo hay racismo y pretender negarlo es absurdo y no protege a nadie.
    Son muchas las historias en Cuba de blancos que han sido rechazados por sus familiares por tener relaciones con negros, son muchos también los que sostienen la teoría de que “juntos sí, pero no revueltos” y de que “cada cual con su raza”.
    Nuestra Revolución cubana no va a dejar de ser una Revolución de los humildes y para los humildes, sobre todo para nosotros los negros, si tenemos el coraje de reconocerlo, sin que nos tilden de agentes enemigos y de hacerle el juego a nuestros detractores.
    Hoy después de más 25 años mi esposa y yo tenemos una familia, con dos hijos maravillosos que crecieron con ambas culturas en su sangre, que tienen la dicha de conocer a Cuba como usted y yo.
    Ellos también por desgraciada han tenido que sufrir los efectos de la doble moral ciudadana y el racismo abierto y escondido. Frases como “tener el pelo bueno o malo”, el “negro, cuando no lo hace a la entrada, lo hace a la salida” o que “casarse con un blanco es adelantar la rasa” mientras que “casarse con un negro es para una blanca como echarse a perder”, las conocen mis hijos desgraciadamente de Cuba, de la calle, con “amigos”, siempre entre el juego y la jarana, pero diciendo lo que realmente se piensa y siente. Usted y yo sabemos a lo que me refiero.
    Mi hijo mayor es músico profesional y comenzó su carrera siendo todavía un niño. Cuando tenía 16 años estuvo en Cuba con un equipo de filmación para hacer un video musical. Eran 6 personas, todos alemanes. Mi hijo como es de suponer es mulato y puede pasar como cubano. Sus acompañantes todos empleados de la firma discográfica Sony & BMG, personas que no conocían a Cuba, se quedaban sorprendido por la frecuencia con la que la policía le pedía a mi hijo la identificación por el solo hecho de parecer un cubano. El colmo fue el Hotel donde estaban hospedado. Cada vez que mi hijo quería entrar al Hotel era el único que tenía que mostrar su pasaporte y cuando ellos se quejaron entonces fue peor porque ya lo conocían y se lo pedían a propósito para provocarlos.
    De que a los negros en Cuba se le pide la identificación con más frecuencia que a los blancos no es un secreto para nadie y como negros podemos decir que estamos acostumbrados, suena duro, pero es real. Pero un negro o mulato extranjero jamás lo entendería. Cuando recogí a mi hijo en el aeropuerto lo noté contrariado y al preguntarle qué le pasaba, solo me contestó. “Papi el trabajo que iba a ser en la escuela sobre Cuba ya no lo voy a hacer. Me voy a busca otro tema”.
    Semanas después, ya repuesto, me contó todos los sinsabores vividos en su segunda patria. Ya se puede imaginar como se debe sentir un padre en esos momentos.
    Le podría hacer tantos cuentos de nuestras vivencias en Cuba como familia cubano alemana, pero créame si le digo que no tendría para cuando acabar. Y no estoy dramatizando ni exagerando ni mucho menos tratando de poner a mi país como lo peor, todo lo contrario, si hablo claramente es porque lo amo como debe ser, con sus cosas malas y buena, porque no vivimos en una sociedad perfecta.
    Me llama la atención de que usted afirme que la discusión sobre el racismo en Cuba date de hace algunos años. ¿Vive usted en Cuba?
    ¿Cómo usted puede afirmar que los negros y mestizos que han insistido en que Cuba “persiste” el racismo son los responsables de que la sociedad esté dividida en colores y de que las cuotas de razas se hayan vuelta obligatorias, incluso en la Asamblea Nacional?
    ¿Acaso piensa usted que la presencia de negros en la Asamblea se deba a cuotas dictadas desde “arriba”?
    Es irónico afirmar que los negros seamos los responsable de que la sociedad cubana aún esté dividida en colores. Usted y yo sabemos que las divisiones sociales siempre han sido una política de las clases pudientes, de los dueños del poder, especialmente de los blancos. La historia de Cuba lo ilustra cabalmente.
    A nosotros tampoco nos gustan las cuotas porque lejos de “salvarnos” nos denigran. Los negros en Cuba lo único que necesitan es que se les vea como lo que son, somo seres humanos capaces de dirigir empresas, oficinas, de ocupar cargos importantes en todas las esfera de la sociedad, de que puedan casarse con el que les venga en gana sin tener que soportar el peso de miradas adversas.
    Y cuando ocupemos un cargo o se nos dé una tarea determinada que no sea por ser negro, sino por nuestras cualidades, como profesionales, científicos, políticos, como personas comunes y corrientes.
    No somos nosotros los responsables de que personas como usted, en pleno siglo XXI y a más de 50 años de Revolución sigan pensando que el problema radique en “que existe más complejo entre las personas de raza negra que discriminación racial y que son los propios negros los que rechazan su color.”
    Este comentario lo considero racista y ofensivo y denota un desconocimiento absoluto de la realidad cubana y de nuestra historia. Citar a Martí para demostrar tesis como estas lo considero también una falta de respeto al pensamiento y a la obra de nuestro Héroe Nacional.
    No concuerdo con algunos criterios del artículo de Roberto Zurbano y desconozco sus verdaderas intenciones, pero a juzgar por su responsabilidad en la Casa de las América, al parecer no era un cualquiera, ni un cuenta cuentos.
    No pienso que publicar un artículo en el NYT sea una buena idea, lo considero un error pero en el caso de Roberto Zurbano no lo considero un acto contrarrevolucionario. Sí creo que tratar el tema es un derecho que debe tener cada cubano y que los medios en Cuba deberían darle la posibilidad a sus lectores a debatir con claridad y transparencia todos los problemas que afectan nuestra sociedad, por muy engorrosos que estos sean. Si algún día se lograra este objetivo, entonces nadie podría decir que publica sus artículos en el extranjero porque no tienen la posibilidad de publicarlos en Cuba.
    Qué tiene de malo que se afirme, que en estos tiempos de aperturas económicas y sociales, los negros estén en desventajas con respecto a los blancos. Para ser cuentapropista en Cuba y en cualquier parte del mundo se necesita dinero y por tradición han sido siempre los blancos los que más dinero han tenido en Cuba.
    ¿Dónde está el problema entonces?
    Si usted se da un paseo por las calles de La Habana podrá constatar con sus propios ojos quiénes son los más beneficiados y cuales son los colores que predominan.
    La historia de las playas y clubes solo para negros, la conocemos muy bien. Por suerte es historia pasada y está bien que así sea, pero como estamos viviendo otros tiempos, tiempos de igualdad y de justicia social, entonces debe ser un derecho de cada cuál decir lo que piensa sin correr el riesgo de que se le malentienda sin o con buenas intenciones.

    Atentamente
    Justo Cruz

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  3. Es una dura Realidad ! YO vivia en las villas y si que vi la policia pidiendo carnet de identidad mayormente a los negros y mulatos, tambien no vi a casi negros trabajando en hoteles del turismo ,Recuerdo que trabaje en una imprenta y el administrador contrataba solo blancos , esa es una Realidad que tenemos que aceptar para poder enfrentarla y mejorar una CUBA para todos los cubanos…

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