La infamia al desnudo


Arthur Gónzalez

carromero

Pasado más de seis meses del accidente automovilístico en  que perdieron la vida dos contrarrevolucionarios financiados por EE.UU. y sus aliados europeos, Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cerero, el responsable del hecho Ángel Carromero, dirigente de las juventudes del Partido Popular español, ha declarado lo contrario a sus argumentos expuestos en el juicio celebrado en Cuba, que contó con la presencia del embajador de España, el Cónsul General y la prensa extranjera acreditada.

En una maniobra sucia, instigada por su madrina la furibunda anticubana Esperanza Aguirre, ex dirigente del Partido Popular en Madrid, Carromero intenta acusar a la justicia cubana de haberlo presionado para que dijera que el accidente fue producto del exceso de velocidad en que conducía por una carretera cubana, mientras trasladaba a los dos elementos contrarrevolucionarios hacia las provincias orientales para repartir el dinero que el Partido Popular enviaba también a otros miembros de los grupúsculos al servicio del imperialismo yanqui.

El  gobierno de Cuba mantuvo una posición ética con el de España, con el evidente objetivo de no caer en provocaciones que solo beneficiarían a la mafia anticubana de Miami y sus tentáculos en Madrid, aplicándole los órganos de justicia la sanción de cuatro años de cárcel por el homicidio por imprudencia donde murieron los dos cubanos y aceptando posteriormente la solicitud española de la extradición de Carromero, según los acuerdos firmados entre ambos países para el cumplimiento de sanciones en las naciones de origen de los reos.

En una más que comprobada manipulación de la derecha española y de su cabecilla Esperanza Aguirre, Carromero está declarando medio año después de los sucesos que fue presionado para mentir en el juicio, poniendo al gobierno de Mariano Rajoy en una encrucijada política, ya que el embajador español en la Habana declaró públicamente que el proceso jurídico y el propio juicio oral fueron totalmente limpios, legales y abiertos.

Esta situación disgustó a los miembros de la mafia miamense e iniciaron de inmediato las presiones sobre Esperanza para que su ahijado se retracte de sus declaraciones ante el juicio, a pesar de que ella fue obligada a renunciar a su cargo, indudablemente por haber planificado la operación contra Cuba sin la aprobación del presidente y momentos muy incómodos para España ante las protestas masivas de los Indignados.

Las acciones  de este caso forman parte de la guerra mediática contra Cuba y lo demuestra la “novela” publicada por el diario norteamericano The Washington Post, el pasado martes  05.03.2013, en la que le brindan un amplio espacio a un tema que solo beneficia a los grupúsculos contrarios a la Revolución.

Conociendo los antecedentes de otras maniobras de similar corte, como la pasada Huelga del Aguacate, protagonizada por la veterana contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, no me cabe la menor duda que el gobierno cubano debe tener preparada la respuesta, en la que con imágenes y sonido, se desbarate la “novelita de bajo costo” del joven Carromero, quien debería preocuparse ahora en ver como recupera su licencia

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